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MANIFIESTO DE MAESTROS Y PROFESORES

Por un sistema educativo libre, eficaz e independiente

Cuando la soledad de un amplio colectivo de ciudadanos y la falta de representación política de sus argumentos impelen al desencanto y a la irritación, pero también a la sagacidad, es un deber inexcusable de la sociedad civil tomar la iniciativa y exigir que se tengan en cuenta sus reivindicaciones.

Sostenemos como incontrovertibles las siguientes evidencias: que el de los docentes es uno de los colectivos profesionales de España más desguarnecido, más irrepresentado, más desengañado, más enfadado y, en última instancia, más capacitado para denunciar el cúmulo de atropellos que se han ido cometiendo desde hace más de veinte años; que las diversas reformas educativas han fracasado estrepitosamente en todos sus planteamientos y han condenado a generaciones de estudiantes españoles a ser de las peor preparadas de la Unión Europea; que las circunstancias económicas de nuestro país obligan a dar, cuanto antes, un giro radical en la política educativa que han venido proponiendo hasta ahora los partidos políticos con representación parlamentaria, ya que, de no ser así, ninguna reforma logrará el objetivo -suponemos que sincero- de sacar a España de la grave crisis en la que se halla inmersa.

Por ello, y ante el anuncio de las negociaciones que el Ministerio de Educación está llevando a cabo con diferentes grupos políticos y con los principales sindicatos de la enseñanza, los abajo firmantes (maestros de Primaria, profesores de Secundaria y Bachillerato, profesores de Formación Profesional, profesores de Universidad, padres, madres y ciudadanos en general) nos vemos en la necesidad de exigir:

1.- Que el Pacto por la Educación incluya el criterio de los profesionales de la enseñanza que están dando clase -y no sólo de quienes dicen ser sus representantes-, únicos expertos hasta el momento y principales conocedores de la realidad de las aulas españolas.

2.- Que el Pacto por la Educación se despoje de una vez por todas de la influencia de modas pedagógicas que no valoran el esfuerzo, la disciplina o la transmisión de conocimientos; limite las atribuciones de psicólogos y pedagogos, tanto en la administración como en los centros, a los fines estrictos de su adscripción, y se atenga exclusivamente a la realidad de unos estudiantes que necesitan con urgencia una formación en contenidos exigente para afrontar los retos del futuro.

3.- Que el Pacto por la Educación impida todo intento de manipulación ideológica de los planes de estudios, evite cualquier prejuicio partidista o electoralista, se atenga únicamente a los hechos, detecte los problemas más acuciantes y actúe en consecuencia, sin que se vea lastrado o condicionado por intereses espurios que nada tienen que ver con la enseñanza.

4.- Que el Pacto por la Educación no confunda, como se viene haciendo desde hace más de veinte años, la igualdad de oportunidades de una enseñanza obligatoria hasta los 16 años con la uniformidad de capacidades, y el derecho universal a una educación de calidad con la obligación de recibir unos mismos contenidos, exigencia que atenta contra los derechos individuales, niega que existan personas con distintas capacidades físicas e intelectuales o con perspectivas e intereses diversos, e impide que el Estado salvaguarde la legítima aspiración de los ciudadanos a promocionar socialmente.

5.- Que el Pacto por la Educación conciba una Enseñanza Infantil que no ignore que los niños de edades comprendidas entre los 0 y los 4 años han de pasar la mayor parte del tiempo con sus padres, aun cuando eso signifique que deban reconsiderarse las actuales normativas que rigen los permisos de maternidad y paternidad y los horarios laborales de los progenitores; que no eluda la responsabilidad de iniciar el aprendizaje de ciertas habilidades intelectuales cuando la capacidad o la inclinación de los alumnos así lo requieran; que no se entienda, en definitiva, como una etapa en la que sus profesionales han de quedar reducidos a ser simples nodrizas.

6.- Que el Pacto por la Educación considere la Enseñanza Primaria como el ciclo más importante en la formación del alumno, limite la promoción automática a los primeros años de la etapa, no desdeñe el rigor y la exigencia necesarios para afianzar tanto las habilidades primordiales en lectoescritura y cálculo matemático como los conocimientos básicos de otras disciplinas también esenciales, y no eluda la necesidad de plantear una Primaria hasta los 14 años. Pero que, sobre todo, haga de este periodo de aprendizaje el mejor momento para guiar al alumno en su futuro académico demandándole tenacidad, disciplina y esfuerzo, y detectando a tiempo y prestando una mayor atención a los problemas que puedan surgirle mediante una exigente labor de orientación -labor que sólo tiene sentido y es eficiente en esta etapa- que huya de la inútil burocracia actual y, principalmente, a través de programas de refuerzo dentro y fuera del aula.

7.- Que el Pacto por la Educación recapacite sobre la conveniencia de mantener, contra viento, marea y estadísticas adversas, la Enseñanza Secundaria, etapa que se ha revelado como uno de los mayores fracasos de las últimas reformas legales; que conciba, en su lugar, la creación de un Bachillerato de 4 años de duración que recupere el valor del mérito académico acabando con la promoción automática y restablezca la especificidad que le da sentido y que lo define como la etapa preparatoria para los estudios superiores; que se atreva a abordar definitivamente una reforma de la Formación Profesional que convierta esta etapa en el motor más importante para transformar el modelo productivo de nuestro país, y que evite que se la continúe considerando una simple alternativa para aquellos que no pueden acceder al Bachillerato, otorgándole, para ello, 4 años de duración tras la Primaria, dotándola de medios y dignificando sus objetivos mediante el mérito y la excelencia.

8.- Que el Pacto por la Educación no condene a los alumnos que fracasan a la precariedad laboral y que incluya con carácter de urgencia, para ello, un tercer itinerario de Iniciación Profesional a los 14 años -de 2 años de duración- que armonice la presencia de las asignaturas instrumentales con una atención especial a materias exclusivamente prácticas, procurando así una cualificación profesional temprana y una salida laboral digna y suficiente como para no impedir la promoción social a la que todo ciudadano tiene derecho.

9.- Que el Pacto por la Educación plantee un sistema de conexión de los diferentes itinerarios salidos de la Enseñanza Primaria con racionalidad y sentido común, mediante cursos puente o exámenes de ingreso que huyan de la excesiva condescendencia que existe hoy día.

10.- Que el Pacto por la Educación evite la impostura de los actuales procedimientos de evaluación del sistema de enseñanza y plantee la urgente necesidad de unas reválidas estatales y vinculantes al final de cada etapa que hagan de los resultados el único y principal indicador fiable de la realidad de alumnado y profesorado.

11.- Que el Pacto por la Educación dignifique la figura del docente modificando, para ello, la actual estructura de los centros de enseñanza, facilite su labor rebajando el número de alumnos por aula, restablezca su autoridad devolviendo al claustro de profesores las competencias disciplinarias y restituya su autonomía confiriéndole la competencia para elegir a los directores y otorgando a los diferentes departamentos didácticos la libertad real para elaborar los planes de estudios.

12.- Que el Pacto por la Educación dignifique la figura del docente confiando a su único criterio las cuestiones derivadas de la enseñanza, despojándole de atribuciones ajenas a su cometido, acabando de una vez por todas con el absurdo sistema de promoción horizontal, incentivando su carrera mediante la búsqueda del estímulo académico y laboral, que, en todo caso, nada tiene que ver con los cursillos que actualmente organizan sindicatos y centros de profesores y recursos, dignificando el menoscabado Cuerpo de Catedráticos de Bachillerato y concibiendo un sistema de acceso a la función pública docente diferenciado para cada etapa educativa y basado exclusivamente en la excelencia.

13.- Que el Pacto por la Educación proponga por fin respuestas serias y contundentes a los graves problemas que sufre la Universidad española, que recorte el número de universidades a fin de evitar la actual infradotación y la mediocridad a las que están expuestas, que reconduzca la vigente política de títulos a patrones de sensatez científica y económica, que racionalice los planes de estudios, que modifique los actuales modelos de gestión administrativa y emprenda una desburocratización en masa, que solucione los antimeritocráticos estándares de selección y de evaluación del profesorado, que reconsidere y adapte a la realidad de nuestro país los dudosos procesos que se han seguido para adoptar los nuevos requisitos de Bolonia, y que potencie programas de investigación con dotación suficiente evitando por ley la influencia política que hoy día impide o pone en entredicho, no sólo la eficiencia y la utilidad de éstos, sino el libre debate de ideas y, sobre todo, el concurso de toda disidencia crítica.

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381 comentarios dejar un →
  1. Fortunato Enlace permanente
    10 marzo, 2010 23:59

    Sugerencias:
    La etapa primaria 6-14.
    De 6-12 primaria elemental, impartida por maestros.Prueba externa.
    De 12-14 primaria superior,impartida conjuntamente por maestros y profesores. Para definir los distintos itinerarios que los alumnos por su capacidad puedan acceder al finalizar los 14 años:
    a) Iniciación profesional. Hasta 16 (Título laboral)
    b) Bachillerato elemental. Hasta 16 años (Título bachillerato elemental)
    c) Bachillerato superior. Hasta 18 años. Prueba externa Universidad
    d) Formación profesional. Ciclo medio 16-18 años.
    e) Formación profesional. Ciclo superior a partir de 18 años.Al final curso puente a la universidad
    f) UniversidaD

    Creo que estaría mejor así definida.
    Enhorabuena por el manifiesto, estoy con vosotros.
    Reciban un cordial saludo, Fortunato

    • francisco Enlace permanente
      17 marzo, 2010 8:19

      Mi felicitación,estoy totalmente de acuerdo con el manifiesto. Queria decir tambien que coincide en mucho con el programa nuestro (soy de UPyD) de reforma de la educación. Si estais interesados en conocerlo podeis entrar en la Web de UPyD o enviarme un correo y yo os envio nuestras propuestas. Todos juntos podemos y debemos reformar la enseñanza

    • 17 abril, 2010 7:30

      ¿Y qué pasa con la enseñanza de Religión?
      No es justo ni el sistema de acceso ni el modo de impartir la asignatura.
      Yo añadiría:UNA ESCUELA LAICA, pero de verdad.

    • 17 mayo, 2010 19:03

      ¿”Primaria superior”? ¿”Impartida por maestros y profesores”?
      Lo siento, pero me parece cambiarle el nombre a las cosas y seguir con lo mismo. O sea: reproducir los mismos fallos de los que nos estamos quejando.

      En mi opinión, basta con el análisis objetivo de la realidad: “Lo” que hay en los centros de secundaria, entre 12 y 14 años, POR LAS RAZONES QUE SEA no está preparado para recibir algo que se llame SECUNDARIA.
      Los dos términos son muy certeros y esos sí que están bien puestos: P-R-I-M-A-R-I-A, y S-E-C-U-N-D-A-R-I-A. Pero hay que ser capaces de interpretar lo que significan uno y otro. Y hoy por hoy, están confundidos y revueltos, con lo que hay.

  2. 11 marzo, 2010 19:04

    Muy bueno. Mi apoyo al 100% al manifiesto.

    Más sugerencias:

    - Que las oposiciones a la Universidad sean transparentes, se publiquen los temarios y los tribunales sean elegidos de entre diferentes universidades al azar.
    - Que la experiencia docente no universitaria puntúe para el acceso a la universidad.
    - Que en la universidad se distinga entre docentes e investigadores.

    Saludos

  3. 12 marzo, 2010 8:48

    Como hijo de profesores y alumno problemático que he sido y como trabajdor en activo que soy, no tengo otra opción sino aplaudir y suscribir este texto en su totalidad.

    Felicidades y ojala les hagan caso.

    Un saludo.

  4. 12 marzo, 2010 11:11

    Totalmente de acuerdo. Que 4el PP se deje de chuminadinas, que se necesita una REFORMA TOTAL del Sistema en la línea que proponen estos profesionales. Si no es así el previsiblemente asqueroso ( porque ya se ve que será asqueroso) Pacto Educativo no será sino más de lo mismo y nada entre dos platos. Así no puede prosperar un país.

  5. 12 marzo, 2010 12:31

    Me han sorprendido muy gratamente el manifiesto y los comentarios: enhorabuena.

    Siempre he creido que un buen profesor es el profesor apasionado por su disciplina y apasionado por comunicarla (muchas veces se dan juntas). A los pedadogogos no les suele interesar la primera pasión y convierten la segunda en una rutina burocrática. El problema es:
    ¿Cómo promocionarlas? ¿Cómo escoger los futuros profesores con esta
    características?, etc.

    Nunca he podido entender el cómo se enseña a los profesores los rudimentos pedagógicos. Debiera ser en vivo, duramente el primer año de enseñanza del profesor. En vivo es fácil aconsejar y muy fructuoso.
    A mi entender el CAP (o los másteres de la enseñanza) son absolutamente inútiles. Un sólo mes con un profesor encima (de verdad)
    a tiempo completo, criticando y aconsejando (con la responsabilidad, al final,
    de calificar y en su caso de suspender) sería mucho mejor que el paripé actual. Pero esto exige que el profesor pedagogo encargado esté formado también en la disciplina del profesor aprendiz…

    Las pruebas externas para conocer de modo objetivo la calidad de la enseñanza impartida son imprescindibles. Me temo que debiera haber universidades de primera y segunda…

    Saludos,

    Pedro.

    • Mme Guillotine Enlace permanente
      24 marzo, 2010 18:50

      Es que una formación de calidad cuesta dinero. A ese tutor habría que pagarle, tenerle en exclusiva dedicado a atender la tutorización del novato y no hacer la chapuza de hoy en día, que se asigna de tutor de prácticas a un profesor en activo, generalmente saturado con su propio trabajo y en general de manera obligatoria.

      En cuanto al tercer itinerario, más de lo mismo: cuesta mucho más dinero tener talleres en condiciones, con suficientes profesores especialistas, que a un chaval sentado en una silla con un libro delante junto con 26 o 30 más.

      Esta es la demostración de que una educación de calidad cuesta dinero y recursos.

  6. 12 marzo, 2010 12:59

    Y el caso es que creo que tampoco es mucho pedir …

  7. 12 marzo, 2010 14:18

    ¡Somos tantos los que pensamos así y estamos tan pocos organizados!. Es totalmente injusto, que porque los niños no tienen derecho a voto, estemos consintiendo esto. Es impresionante, cuando compruebas los libros antiguos, que la educación desevolucione cuando avanza el tiempo, que los derechos del niños estén más mermados en cuanto atención de los padres, que los jóvenes enseñantes tengan más absentismo que enfermos crónicos, que se les apruebe a todos para no perder el voto de los padres, que les equiparen el horario laboral al profesiona , que ser buen estudiante sea una verüenzal…. ¡ Qué monarquía bananera ! ¡ Otra vez salvando la privada!, con la mitad del presupuesto de la pública ¡ Qué asco! ¡ Salvemos nuestros niños !

  8. Gabriel Mora del Pozo Enlace permanente
    12 marzo, 2010 16:57

    De acuerdo con todos los puntos, siempre recuerdo a propósito de las reformas educativas la frase muy conocida de nuestro paisano de Toledo Alfonso X, que traducida a nuestro lenguaje actual dice:

    “MANTÉN AL PUEBLO EN LA IGNORANCIA Y GOBERNARÁS INDEFINIDAMENTE”

  9. 12 marzo, 2010 17:21

    Estamos levantándonos; al sistema agusanado le empiezan a crecer los enanos. Para Pedro: se aprende a ser carpintero haciendo muebles y puertas; se aprende a ser profesor entrando en las clases con los chicos. Entré en este oficio con una idea absolutamente errónea de lo que era y fui mejorando a base de tomar nota de la experiencia. Una de las cosas que más coraje me dan es que se presenten a dar (pseudo)ideas, (pseudo)soluciones y (pseudo)cursos una serie de vividores que o han fracasdo como profesores, o han huido de las aulas, o jamás han entrado en ellas.

    • 23 marzo, 2010 10:30

      Y como se aprende a ser alumno? Porque creo que uno de los problemas mas graves es esa serie de pseudoprofesores a los que aludes a los que, para empezar, no les gustan los ninios (perdon por el teclado!). Mi experiencia, con un hijo que ha sufrido una serie de profesores frustrados, es que nuestros hijos no se merecen esto. Cuando se les ve como caballos desbocados saliendo de aulas en las que no se tiene en cuenta el desequilibrio de un sistema obsoleto/sociedad en evolucion, se comprende también la frustracion de los chavales. La sensacion es de dos mundos diferentes que se tienen que sentar juntos cada dia durante varias horas. Hay generaciones de alumnos que han apredido a odiar ciertas materias por la falta de implicacion y sensibilidad de ciertos profesores. Es la forma de enseniar la que hay que cambiar. Saludos y gracias.

  10. 12 marzo, 2010 21:33

    Es lamentable que el poder de esta pseudodemocracia monárquica, compuesto por el bipartidismo PSOE- PP se vuelque a favor de un
    sociedad antiprogresista en todos los ámbitos de la clas trabajadora.
    Totalmente en contra de las medidas perjudicales contra el mundo
    trabajador de la educación y la enseñanza

  11. 12 marzo, 2010 23:53

    Me parece muy acertado todo, pero yo añadiría que tanto en la Universidad como en Secundaria o Perimaria, se premiara o valorara -bien económicamente bien con ascensos de promoción interna- a aquellos profesionales que se dejan horas, salud y dinero en formarse a cambio de casi nada.
    Además,añadiría que se volviera a ubicar a los alumnos/as de 11 y 12 años, es decir, de los dos últimos años de la antigua Primaria (hoy 1º y 2º de ESO) en su centro de Primaria. Son múltiples las quejas de padres y profesores ante el infortunio de mezclar niños tan inmaduros con adolescentes en plena efervescencia.
    Rubrico todo

  12. 13 marzo, 2010 6:23

    Me parece excelente el hecho de dejar opinar de una vez a los autenticos “profesionales” de la enseñanza, que son los maestros y profesores. Esta es para mi la clave de todo, si no es así, olvidémosnos de lo demás, es un requisito imprescindible e ineludible para que todo empiece a funcionar como debe.

  13. 13 marzo, 2010 10:37

    Apoyo plenamente

  14. 13 marzo, 2010 16:34

    Este manifiesto es una bandera. Es una enseña de batalla a la que ir a cualquier campo de demanda social, mediática o política. Por eso tenemos que hacer de él un fenómeno nacional. Correos masivos, blogs, llamamientos personales, conferencias, todos los medios imaginativos que sean, para que el número de firmas no haga sino crecer. Tenemos que convertirnos en auténticos activistas de este manifiesto, en el que cada uno sea un motor sin descanso de ideas para que su proyección a la sociedad sea total. En virtud de ello, propongo, para que se vaya haciendo el eco, la celebración de un congreso nacional en el que nos reunamos todos los que estamos tejiendo esta red de democracia auténtica en torno a la causa de la Educación. Se trataría de una cita donde podamos aunarnos y generar más iniciativas para movilizar a sociedad en torno a esta causa y este manifiesto.

  15. 13 marzo, 2010 19:14

    ¿Servirá para algo hacer esto?
    En fin, como las esperanzas también son necesarias, aquí va mi firma.

  16. mariangeles Enlace permanente
    13 marzo, 2010 20:29

    Estoy jubilada, he sido profesora de dibujo, de musica, de historia ,de ética,he dado historia del cine, pero estoy licenciada en Bellas Artes. Me ha gustado mucho dar clase, para mi los jovenes son la sal de la tierra , en 36 años puede que haya tenido en general 10 alumnos problematicos.Los alumnos sabían que los quería , pero era muy severa. Creo que volver al uniforme solucionaría muchos problemas que he visto yo, que siempre he dado clase en institutos obreros.desde que empezo el BUP la cosa ha ido de mal en peor., no te respetan los diferentes Gobiernos que ha habido , no te respetan los medios , ni los padres ni nadie.Asi como pueden los alumnos respetarnos.Y si los alumnos no nos respetan ¿como pueden respetar las enseñanzas que les impartes?Pero hay algo muy importante y en esto somos nosotros los culpables.Yo me he considerado siempre primero EDUCADORA y despues PROFESORA, y por medio de la educación los he llevado a los conocimientos .Pero muchos compañeros me lo han reprochado y me han dicho , -chica yo soy solo profesor-educarles que los eduquen sus padres.En fin creo que todo el mundo tiene derecho al la educación pero se debería arbitrar algo yo he visto perder a un alumno inteligente porque se aburríia en clase,las clases ademas no deberían ser mas de 15 lo maximo 20.

  17. 14 marzo, 2010 7:58

    Muy bueno, corrobora la que siempre he dicho desde mi experiencia como profesora y parece que nadie entendía, para acabar con el fracaso escolar hay que aumentar el nivel de exigencia; por supuesto a alumnos y a todo el sistema educativo. Todo aquello que no supone esfuerzo carece de interés

  18. Ignacio Mancera Enlace permanente
    14 marzo, 2010 10:23

    Echo de menos, a pesar de estar de acuerdo en líneas generales con el manifiesto, una mínima autocrítica por parte del Cuerpo de Profesores. Necesitamos una Inspección Educativa que realice la labor de inspección del profesorado y sancione (o incluso premie) la labor de los profesores, que, en más casos de los deseables, se apoltronan en su puesto tras las oposiciones. En lugar de ello, la Inspección, hoy por hoy, lo único que pide a los profesores son papeles, inútiles papeles redactados por el método de copia-pega y que no se cree casi ningún profesional.

    • 19 marzo, 2010 10:46

      Totalmente de acuerdo, hay que añadir una autocrítica.
      Hay profesores excelentes que bregan contra corriente de algunos colegas vagos y acomodados en el deterioro actual, eso sí son los primeros en criticar pero nunca moverían un dedo por mejorar nada. Gracias por la iniciativa

  19. 14 marzo, 2010 14:15

    Aún estando de acuerdo en la mayoría de los puntos que se plantean en el Manifiesto (uno de ellos, muy evidente, si se hizo la LOGSE para que los alumnos más pequeños pasasen al Instituto a ser atendidos por especialistas, ¿Por qué ahora agrupamos las materias en ámbitos en 1º y 2º ESO. para que no tengan tantos profesores? Hemos vuelto al origen después de tantos años de cambios baldíos, a darnos cuenta de que en los colegios estaban mejor hasta cierta edad. ¡ Inaudito !), coincido con Ignacio Mancera en que el papel de la Inspección debería de ser otro, no ejerce las funciones para las que fue creada y practicamente sobra como cuerpo de la Administración.
    Echo en falta eso sí, la autocrítica respecto a la idoneidad de algunos profesores (debería haber cambios en los requisitos de acceso, sobre todo en cuanto a la “salud mental” de algunos docentes para el ejercicio de la misma y la ausencia de mención al papel de los Directores en este proceso.
    Sé que resulta políticamente incorrecto hablar de un cuerpo de Directores profesionales, pero creo que sería uno de los puntales de un cambio real en el panorama educativo, se contempla con resquemor por parte de sindicatos, de los propios Claustros y de muchos sectores de la Comunidad educativa, pero, ¿ De verdad pensamos, que cada 4 años un cambio en la política del centro, una candidatura improvisada, sin formación inicial (ya no se exige) y a veces por intereses muy dispares (ajenos al interés general del centro), escasamente remunerada y menos considerada, incluso por los propios profesores. Puede ser beneficiosa para un centro en el que todas las decisiones afectan a un colectivo muy amplio? ¿No sería mejor, que se tratase de un profesional bien formado, acreditado y con unos objetivos concretos y bien definidos, independiente del `amiguismo o compañerismos mal entendidos´ para que tuviese un margen de actuación eficaz en la conducción de un centro?. Creo, que nadie se atreve a decirlo, pero a estas alturas sería lo mejor, eso sí, nadie quiere que le coarten su libertad de acción como profesor, pero debería de prevalecer ese interés general a que se alude en el Manifiesto y que no aborda para nada este tema, ya que parece recortar las prerrogativas del profesorado y no es así.
    Seamos también críticos con nuestro propio papel en la educación y reconozcamos que precisamos de un agente independiente para no imitar los comportamientos de nuestros propios alumnos, intentando que nadie nos fiscalize, es bueno que los profesores puedan elegir a su Director pero deben darsele más atribuciones para que pueda realizar su labor en el entorno educativo, con formación, con prerrogativas, con objetivos, con evaluación pero sin débitos con sus “compañeros” sino, todo son “verónicas” y cada cual a salvar su puesto en el `cortijo`
    Saludos

  20. 14 marzo, 2010 17:07

    Bueno, me ha costado un poco entender el comentario anterior, pero creo que al final he podido entender el texto e hilar unas frases con otras. Lo cierto es que yo soy profesor y de gestión empresarial no entiendo mucho. Pensando a un nivel elemental, pienso en, por ejemplo, una empresa que fabrica ordenadores y creo que debería ser gestionada por personas con conocimientos en informática. O la que se dedica a la importación de obras artísticas, que debería ser llevada por personas entendidas en los artistas más pujantes. Por eso, si pensamos en los centros como empresas que producen conocimiento, suponía que el cuerpo profesional más apto es el docente, agrupado en departamentos didácticos y en un órgano de gobierno llamado claustro. Además, me he fijado (hace realtivamente poco que entré en el gremio) que este claustro tiene la encomiable cualidad de funcionar mediante sufragio, como la democracia que tanto costó un día introducir en los centros. De todas formas, ya digo, yo de gestión empresarial no entiendo mucho. Por eso me gustaría saber algunas cosas. Este nuevo cuerpo profesional de directores con más objetivos y atribuciones, ¿qué formación y cualificación tendría? Lo digo, porque tendría que ser competente en cuestiones docentes y pedagógicas. ¿Podría ser entoncer un cuerpo profesional de pedagogos? Aunque, por otro lado tendría que tener habilidades de gestión económica e intermediación de la comunidad educativa ¿Entonces, algo así como un delegado provincial, pero al nivel administrativo del centro? ¿Una mezcla de ambos? En fin, creo que no me aclaro mucho en este tipo de asuntos. Pero al fin y al cabo estamos aquí, no para entrar en debates de gestión de la función pública, sino sobre algo de lo que sí entiendo: la Educación y de cómo la principal causa de su fracaso es una sucesión de leyes disparatadas hechas por cuerpos profesionales que nada entienden de ella. ¡Qué este Manifiesto se propague como un incendio!

    • Ángel Cenamor Enlace permanente
      14 marzo, 2010 22:20

      O sea, no estamos preparados para la democracia. Volvamos, pues, a la dictadura.
      Acepto tu crítica a los profesionales, muchos de ellos tan mal preparados como ciegos ante la necesidad de mejorar científicamente. Pero no puedo admitir lo del cuerpo de Directores. Si por algo hemos sido admirados en el mundo es por el nivel de democracia que alcanzamos con los centros democráticos, con elección del director y con presencia de los padres, así como por la presencia de equipos psicopedagógicos en cada centro. Formar a los directores me parece bien, pero quizás sería más interesante que se introdujera la formación en una nueva especialidad universitaria para formar profesionales docentes y diseñar una buena carrera docente que permita acceder a la dirección a la genta más experta y mejor formada, tanto en gestión como en pedagogía. ¡Cuánto hecho de menos un verdadero debate pedagógico y cuánto veo de más la discusión sobre la autoridad y otras zarandajas!
      Más democracia, más formación y más preparación del profesorado para enseñar a ser personas y no rellenadores de crucigramas; una carrera docente que se relacione con la formación y con la impartición pedagógica del aprendizaje; premios para los profesores innovadores y trabajadores.
      Más pedagogía y menos demagogia (no lo digo por tí, que me pareces razonable, aunque equivocado, sino por este engendro de manifiesto)

  21. 14 marzo, 2010 19:43

    ¿Y acaso crees que un centro se gestiona por sí mismo y lo que yo planteaba no tiene nada que ver con las funciones que un profesor desempeña? O sea qCrees que un Claustro de 80 o 100 profesores puede dirigir el centro asambleariamente? ¿Un profesor, sólo tiene que preocuparse de entrar en su aula y dar clase?, yo soy el que no te entiende. y no es gestión empresarial es cómo funcionan o queremos funcionen los centros, y es evidente que no lo hacen por sí solos.
    Por otro lado, no comparto ese encono que se manifiesta también en otras opiniones sobre los pedagogos, creo que al menos los Orientadores en los centros son una gran aportación al sistema educativo, otra cosa es que hablemos de las directrices de las Consejerías: aprendizaje inclusivo, constructivista, etc… teorías que luego son dificilmente aplicables e incluso recomendables.

    • Angel Cenamor Enlace permanente
      15 marzo, 2010 12:05

      Querido Sniper.

      Aprecio tus reflexiones, porque considero que, a pesar de posibles discrepancias, podemos llegar a entendernos.
      Yo no tengo ninguna duda de que un sistema asambleario siempre será mejor que cualquier otro sistema de gobierno, pues es el único que obliga a unar voluntades para extraer lo mejor de cada uno y ponerlo al servicio de los intereses ciudadanos. Por eso no me importa que cada Comunidad establezca sus reglas, pues considero que de la diversidad de experiencias nace la relfexión y el conocimiento. ¿Ello es contrario a la creación de puestos especializados? NO, pero creo que cualquiera podemos y debemos pasar por él para contribuir a mejorar el conjunto. Por eso no me gustan los directores como autoridad administrativa, porque se suelen convertir en correas de transmisión de los políticos de turno y servir más a sus intereses que a los de los alumno o los de los componentes del claustro. Esa experiencia ya la he tenido y me parece que provoca más problemas que una asamblea.
      Respecto a los orientadores, a mi me merecen un gran respeto, pues son los que saben cómo se enseña y me aportan las últimas investigaciones al respecto (constructivismo, aprendizaje inclusivo,…)que trato de aplicar en mis programaciones y en mi trabajo diario, debo decir que con resultados muy aprovechables, teniendo en cuenta que he trabajado habitualmente con chavales y chavalas con dificultades de aprendizaje, cuyos resultados finales y su continuación en el mundo educativo y profesional ha seguido las mismas pautas que las de los supuestamente normales.

  22. 14 marzo, 2010 19:49

    esta sosiedad cada ves mas dificil

  23. Ángel Cenamor Enlace permanente
    14 marzo, 2010 22:09

    Megustaría saber de dónde sale esta ingente cantidad de sandeces cavernarias. Son muchas las cuestiones criticables, pero algunas me han llamado la atención:
    1. Parece que estar al día en la ciencia pedagógica y en la ciencia particular que se imparte es ser “malas influencias políticas”, cuando lo único que indica es que, quien lo escribe, pretende volver al mundo troglodita, reaccionario y antisocial de la Ley del 70.
    2. ¿Dignificar la FP es separarla de la formación secundaria? Eso se llama marginación y ya fracasó con la ley del 70, aumentando las diferencias sociales y económicas de esta sociedad. Menos bromas con el tema y más favorece la introducción de la formación profesinal en primaria y en secundaria.
    3. ¿los conocimientos garantizan la sabiduría y la promoción social? Es decir, la única capacidad que hay que desarrollar en el alumno es la memoria (bueno, y la obediencia). No estamos mal en Europa, como se afirma (léase el informe PISA), sino que estamos bajos en lectura comprensiva y en resolución de problemas. Nada se dice de contenidos conceptuales (¡horror, la jerga científica! ¡Socorro, sólo somos profesores!).
    4. ¿La tutoría sólo en Primaria? ¿Y cuando tienen que elegir su futuro, en Secundaria, no hay que orientarles y tutorizarle? ¿y por qué existen, pues, tutores en la Universidad? Que los echen también.
    5. ¿Otra vez a los 14 años? Y si no permanecen en el sistema educativo, ¿qué hacen si no pueden trabajar hasta los 16? ¿O vamos a volver a rebajar la edad laboral? Otra vez crear bueyes, que no personas que piensen.

    Mi conclusión: mucha gente que no quiere trabajar, que no quiere que le digan cómo se deben hacer bien las cosas, mucha gente intentando volver a la enseñanza de crucigrama, mucha gente que rechaza la ciencia para quedarse con el ordeno y mando, con la formación de borregos obedientes. ¿Alguien ha leído el libro de Pennac “Mal de escuela”? ¿Habéis visto las quejas de profesores del siglo XVII sobre su trabajo con adolescentes? ¿Es que no habéis aprendido nada desde entonces.

    • 15 marzo, 2010 1:51

      No se trata de defender la Educación anterior a los 70, en el manifiesto se denuncia la situación actual. Los que SÍ QUEREMOS TRABAJAR, los que tenemos experiencia en el aula (no sé si para tí seremos trogloditas, aunque hayamos nacido en los 70) nos encontramos con problemas reales que nos impiden realizar nuestra labor Y VOCACIÓN docente.
      ¿marginación en el aula? la que sufren diariamente los pocos alumnos que sí quieren trabajar, que valoran su educación… y tienen que soportar hora tras hora las tonterias de los compañeros que no quieren, que no respetan a nadie y que están perdidos, víctimas de la promoción automática.
      ¿contenidos?¿qué es eso? la memoria no se ejercitó, se desprestigió.Cada año me sigue sorprendiendo que les cueste tanto retener mi nombre.
      ¿Lectura comprensiva?: la mayoría no lee, hacen una lectura totalmente mecánica, ¿cómo van a resolver un problema? si no entienden lo que se les está preguntando, ¿o es sólo atención dispersa?: esto se soluciona proporcionando a cada alumno, ya en Primaria, un ordenador portátil.
      ¿y la orientación en Secundaria o Bachillerato? He pasado por muchos institutos, de dos Comunidades Autónomas, y los alumnos hablan de un Departamento de Desorientación¿?.
      Conclusión: ¡no hay que ofenderse, LOS QUE TIENE PODER DE DECISIÓN EN EDUCACIÓN deberían ENTRAR EN LAS AULAS!, por ahí se empieza un verdadero Pacto por la EDUCACIÓN.
      Y subscribo lo que decía por ahí arriba una compañera, porque la autocrítica es importante: soy educadora y profesora. Y me preocupa la educación de mi hijo.

      • Angel Cenamor Enlace permanente
        15 marzo, 2010 11:56

        Querida Pilar.

        A mí también me preocupa la educación de mis hijos, básicamente porque los profesores que pueden suscribir este manifiesto y les dan clase, suelen ser los más manifiestamente mejorables de los que tienen. Mis hijos no han tocado un ordenador en el aula nunca, a pesar de que la ley dice que hay que desarrollar en los alumnos la competencia digital; todo lo basan en el rollo y en el examen, sin explicar los elementos que luego van a exigir en este; ni una actividad que enseñe a resolver problemas intelectuales mediante estrategias de recopilación e interpretación de información; si tienen que leer, no es sobre un libro pensado para motivarles ni se trata de reflexionar en el aula sobre su contenido para que puedan interpretar los contenidos literarios y, además, un examen del capítulo correspondiente,… Aburrimiento, hastío, falta de coherencia en las normas que se aplican (en nombre de la libertad de cátedra, confundida con hacer lo que me dé la gana sin importarme lo que diga la ley ni asumir mi responsabilidad ante los ciudadanos que me pagan).

    • 17 marzo, 2010 20:53

      seguro que la educacion tal y como esta que no filtra nada supone una promocion social de alguien valido o de los estupidos hijos de papa que tambien progresan y tienen luego colocacion inmediata

    • 1 abril, 2010 12:44

      Totalmente de acuerdo con usted. Soy producto del sistema imperante en los 60. En aquel sistema dual, yo, por el enorme esfuerzo de mis padres, quede adcrito al ballicherato, es decir, a aquellos que estaban destinados a la universidad y a la “elite” social ya sabe: Estudios que nutrieran a la administracion de altos cargos y profesiones liberales: abogados, medicos, notarios… Y si lo consegi fue gracias a los curas, o mejor dicho, a su absoluto control del sistema educativo. En una epoca donde faltaban un millon de puestos escolares, donde solo el 3-4% de los alumnos de bachiller en los pocos institutos publicos existentes conseguian el titulo, frente al 70-80% de los curiles, yo fui de estos ultimos. Tengo carrera, soy alto cargo (bueno, alto pero no altisimo) de la Administracion y, a diferencia de mi generacion no deseo que vuelva esa epoca. Si bien me gane el titulo universitario (En las ingenierias funcionaban poco las notas de recomendacion), mi entrada en la universidad fue ganada …. por las mensulidades que mis padres pagaron a los curas; muchos compañeros, infinitamente mejor preparados que yo, con mejores notas, dejaron el colegio de curas cuando su papas no pudieron seguir pagando las siempre crecientes mensualidades.
      Estas propuestas son la vuelta a esa epoca, cuando lo que hay que hacer es LIQUIDAR RADICALMENTE cualquier tipo de educacion privada y privilegiada, solo asi tendremos verdadera igualdad de oportunidades.

      A TODOS MIS COMPAÑEROS, QUE ABANDORON LOS ESTUDIOS PORQUE NO PODIAN PAGAR A PESAR DE SU CAPACIDAD Y VOLUNTAD MI MAXIMO RESPETO.

      A TODOS LOS QUE INTENTAN QUE AQUELLO VUELVA MI MAS PROFUNDO DESPRECIO Y QUE SEPAN QUE ME TENDRAN ENFRENTE.

      • 2 abril, 2010 13:28

        Gracias, majo.
        Soy producto de la misma época, y de las mismas circunstancias, sólo que soy mujer, y las monjas no ofrecían tanto a las chicas (unos estudios de adorno y buenos modales y buena moral para pescar marido, y poco más). He estudiado a trancas y barrancas, contra el nulo apoyo de mi familia y del sistema. Saqué buenas notas en aquellos tiempos, pero no les debo lealtad ni los tengo idealizados, como tantos otros que los defienden.
        Sé lo que valía aquéllo: intelectualmente muy poco, y desde el punto de vista de las necesidades sociales, menos todavía.
        Ahora que tengo hijos adolescentes, y que padezco desde hace muchos años el desgraciado sistema escolar seudoelitista que padecemos, ya he dado la vuelta completa y puedo valorar todo el asunto: y mi opinión coincide bastante con la suya.

    • yoeducobienyagusto Enlace permanente
      23 abril, 2010 19:10

      Estoy de acuerdo contigo.
      Y no digo más porque no sirve de nada. Solo veo deseperación e impotencia.

    • 12 diciembre, 2010 19:39

      Perdona Angel, pero hay una cosa que no entiendo cuando dices:
      “Mi conclusión: mucha gente que no quiere trabajar, que no quiere que le digan cómo se deben hacer bien las cosas…”

      Y concretamete, ¿Quién es el que dice como hacer bien las cosas?… ¿El gobierno de turno? ¿Tú?, ¿Yo?…mmm no lo termino de entender.
      Según lo veo yo, las verdades absolutas no existen y entiendo que existen diversas formas de hacer algo bien hecho.
      Igual ves lógico decir tú a los demás como deben hacer, o te biene bien que alguien te diga como hacer bien las cosas, si es que ese “bien” coincide con tus convicciones… pero si no, no se que pensarías.

  24. 15 marzo, 2010 0:00

    Querido Ángel Cenamor:
    Es una verdadera satisfacción ver que ha entrado en este foro alguien como tú, porque eso significa que el manifiesto empieza a escocer. No voy a gastar ni un segundo en contestar a la orgía de disparates que nos has asestado, porque se comenta sola: insultos (los habituales), tergiversaciones y ni una sola idea razonable. Con esta cartilla, no me extraña que a los defensores de la LOGSE os haya salido el sistema autocomplaciente y vacío con que habéis castigado a cientos de miles de estudiantes. Un par de peticiones: primera: lee bien el manifiesto, porque no dice nada de lo que tú insinúas, sino que propone un paso al frente para salir del pozo en que nos habéis metido; segunda: aprende a guardar la compostura, nadie está obligado a aguantar tus insultos.

    Para Sniper:
    Mira, no sé el tiempo que llevarás en la enseñanza, pero yo llevo casi treinta años y, allá por 1984, aún entré a tiempo de tratar con los últimos miembros de un cuerpo de directores por oposición que hubo en la antigua EGB. Te aseguro una cosa: acabaron convirtiéndose en un colectivo tan nefasto que todas las sensibilidades de la profesión estuvieron de acuerdo en que debía extinguirse.

    • Angel Cenamor Enlace permanente
      15 marzo, 2010 11:50

      Querido Pablo.

      He leído atentamente el manifiesto y no veo nada nuevo desde los años 70 e, incluso, anterior. Vuelvop a recuperar la lectura de Pennac (“Mal de escuela”) para ver las opiniones de profesores del siglo XVII, que son los mismos que veo en el manifiesto. ¿Es que no hemos aprendido nada? En cuanto a los “insultos”, no creo haber proferido ninguno, salvo el de “sandeces cavernarias”, que hace referencia a que no veo nada que me enseñe a enseñar mejor, sino una serie de personas cabreadas que piden un régimen de internado y una estructura que ya demostró que sólo sirve para garantizar la exclusión social de los más pobres. Si ha fracasado ya, ¿por qué insistimos?
      Hay quien dirá que la LOGSE también ha fracasado, pero yo arguyo una diferencia fundamental: la LOGSE sólo se ha implantado en su estructura, pero nunca en sus principios de enseñanza-aprendizaje, que se negaron a aplicar mis compañeros y compañeras, lo que hos ha llevado a esta situación desastrosa. Por tanto, no es la LOGSE la responsable, si no su desarrollo, torpedeado por administraciones cenutrias y profesores poco dados a reconocer que su trabajo se debe ajustar al derecho a la educación que tiene toda personas, en nuestro, los más jóvenes.
      Yo también sufro lo que se comenta, pero no lo considero como una cuestión personal, no se me cuestiona a mí como profesional, sino que la sociedad me ha planteado unos retos que debo resolver, no en soledad, sino con la reflexión y la toma de decisiones con los compañeros. Pero de la primera nunca veo nada (este manifiesto no es una reflexión, sino un exabrupto a partir de principios filosóficos y pedagógicos de hace siglos) y de la segunda casi siempre se trata de castigar al alumno y ahuyentar a los padres.

      Repito: ¿No será que no nos creemos la democracia?

      • Paco Fernández Enlace permanente
        23 marzo, 2010 14:09

        No sé, me da la sensación de que nos quieres meter a todos en el mismo saco que los profesores que dices que conoces. ¿De donde sacas que “esos profesores que conoces” firmarían ese manifiesto?. Y sobre todo, ¿De donde sacas que los firmantes de este manifiesto tenemos que ser como los que tú conoces?. ¿Has entrado en nuestras clases? ¿Sabes si somos buenos o malos, si nos esforzamos o no?

        Créeme, he conocido profesores nefastos con más ínfulas “pedagógicas” que tú, y más “progresistas” que nadie. Y al revés también. No me vincules la práctica docente con la ideología, por favor.

        Lo que no se puede defender es un sistema tan absolutamente contradictorio y basado en creencias irreales como el actual. Por favor, no llames “pedagogía” a una serie de creencias sobre la educación que rara vez se ponen a prueba en el mundo real, al contrario que en las verdaderas ciencias. Tampoco me pongas como ejemplo a los “pedagogos” que nos dieron clases en el CAP: No sólo aburren a las piedras, sino que ni siquiera ponen en práctica lo que predican.

        Y por cierto, nos aprobaron a todos el CAP y tenemos un rimbombante título oficial que nos lo certifica, firmado por los especialists en la materia. De lo cual se infiere que, o realmente somos todos los profesores pedagógicamente aptos (al contrario de lo que pareces sugerir), o bien nuestros profesores “pedagogos” del CAP no saben hacer su trabajo ni enseñando ni evaluando. Razón de sobra para desconfiar de la “pedagogía”, puesto que no funcionaría ni “aplicada” por los mayores especialistas.

        Y ya que nos recomiendas un libro, yo te recomiendo otro, del que seguro habrás oído hablar. Se trata del “manifiesto antipédagógico”, donde por cierto, hace mucha referencia al derecho a la educación. Si en él tampoco ves ninguna reflexión, hazte mirar la vista.

    • 1 abril, 2010 13:39

      Querido PABLO.
      Si considera usted los comentarios de CELAMOR de disparates es que es usted demasiado joven (y no tiene ni idea de historia, TODO lo que dice Angel Celamor lo puede ver reflejado en trabajos de profesionales e incluso historiadores) o es usted un …. ¿como decirlo? Es algo tan normal en esta España como dificil de describir: Un personajillo que sabe manejar un televisor, ordenador, coche.. incluso subir a un ascensor y sin embargo cuyos esquemas de la vida datan del siglo XVIII, antes de la revolucion francesa. Desgraciadamente, aqui en España es un modelo casi mayoritario ( vease Justicia -dicen ellos, yo lo dejaria en leyes-, militar, guardia civil -que ridiculos sus gorritos de charol- y, por supuesto educacion).
      En el caso de la educacion tenemos el peor sistema imaginable, con unas consecuencias pesimas ya que desde Galileo, que digo, mucho antes, no hemos pintado NADA en NINGUN campo del conocimiento. Gracias a tan excelsos sistemas de educacion empezando (1870) por a Ley Moyano.
      En resumen, con gente como usted no llegaremos a nada aparte de poner ladrillos, servir cañitas y poner paellas en los chiringuitos.

      • 2 abril, 2010 13:36

        ¿Y qué les importa a ellos, estimado señor?
        Los jonatanes y las vanesitas, desde su punto de vista, están para eso: para poner ladrillos y servir copas. Mientras su estatus de profesional universitario intocable siga vigente o mejor dicho, mejore en prestigio sin coste ni mérito por su parte (que es lo que piden mayormente en este manifiesto) todo eso que usted dice les da igual.
        Es más, les parece preferible que siga así a que ellos tengan que replantearse que no deberían ser hidalgos (llorones) que aprobaron una oposición y por eso les debemos algo, sino servidores públicos de las familias de sus alumnos.
        Cuya tarea es procurar, por todos los medios, que todos sus alumnos titulen la secundaria, y la mayoría de ellos se cualifiquen lo más posible después de ella.

        Pero convénzalos de eso. Desde Felipe II ya están convencidos de otra cosa.

  25. 15 marzo, 2010 7:34

    Los ingredientes morales y culturales de los españoles se han degradado todavia más desde los niveles que se daban en el franquismo explícito, antes de que nos fuera otorgada esta Constitución de Partidos Estatales, criptofranquista, que no es democrática, pero que nos han hecho creer que si lo es. Los contenidos de este manifiesto, que suscribo completamente, no podrán ir haciendose realidad sin una modificación radical constitucional, y sin la libertad política de los españoles, suficiente para impedir dos cosas, al menos: la dejación de la competencia estatal de enseñanza en 17 fragmentos autonómicos, y la sustitución del valor y autoridad de los que realmente están dando clase, por muchos pedagógos y sicólogos que, junto a otros trabajadores no docentes, han visto la oportunidad de medrar utilizando la ideologia en los espacios burocráticos escolares, de otra forma inaccesibles.
    Saludos,
    Lajos

    • Angel Cenamor Enlace permanente
      15 marzo, 2010 12:14

      Queridos Pablo y Lajos.

      Veo que hay cosas en las que coincidís y lo de “un paso adelante” y “la degración moral del país” son expresiones que me suenan muy mal. ¿Alguien va a venir a salvarnos dando un paso adelante y arreglar la degradación moral del país? Eso suele terminar en tanques por la calle y que personas como yo, discrepantes, puedan terminar en la lista de desaparecidos.
      Necesitamos reflexión sobre lo que hacemos, sobre el soporte científico pedagógico que debe alentar nuestro trabajo y sobre las formas de integrar la democracia en los centros, respetando el saber hacer didáctico de profesores y profesoras. Para ello es necesario cumplir las leyes de todos (¿los que tanto os quejáis aplicáis en el aula las competencias básicas, estándar de aprendizaje de los sistemas educativos de más de 80 países en el mundo, incluidos aquellos a los que parecéis admirar, como Alemania, Francia o Estados Unidos), adaptar nuestro programas y actividades a los alumnos con los que trabajamos y participar en la vida del centro con el conjunto de la comunidad educativa para lograr una buena educación entre todos. hay más gente que sabe de educación que únicamente nosotros. Todo lo que se plantea en el manifiesto me suena a corporativo, lo siento.

  26. JOAQUINOESPOSIBLE Enlace permanente
    15 marzo, 2010 9:27

    No me considero, ni mucho menos, persona capacitada para dar una opinión relevante sobre la educación en este país, son otras mis ocupaciones, pero indudablemente, estas iniciativas merecen el apoyo incondicional de cualquier indivuduo que sabe que esta sociedad está paralizada, idiotizada y abocada a la indolencia, que nos destruirá un día.

  27. 15 marzo, 2010 15:34

    Querido Ángel:
    Has contado mal los insultos de tu primera entrada. Además de los que mencionas en tu respuesta, está lo de acusar a los firmantes del documento de querer volver a un mundo troglodita, reaccionario y antisocial, lo cual no es precisamente una cortesía. Después, ya hacia el final, los identificas implícitamente con los que no quieren trabajar, con los que añoran una enseñanza de crucigrama, con los que rechazan la ciencia y sienten nostalgia por el ordeno y mando. Puede que todo eso no sea insultar ni descalificar gratuita, grosera y gravemente; pero si no es eso, ya me dirás tú lo que es. De nuevo vuelves a los insultos clásicos del paidocentrismo: nos rechazan los que no trabajan y los autoritarios, no es que nuestra ley sea mala. Y si vamos a la réplica a mi anterior comentario, pues lo siento, pero es más de lo mismo: la pluscuamperfecta LOGSE no ha fracasado, sino que, según tus palabras, han sido las administraciones cenutrias y los profesores… (¿los profesores qué?, porque seguro que también hay por ahí algúnnelogio para colgarles) los que no han aplicado tan benéfico sistema. Unas líneas más abajo, te llevas por delante a Lajos y nos incluyes a él y a mí, por hablar de degradación y de pasos adelante, en una especie de horda golpista dispuesta a hacer desaparecer a los discrepantes, entre los que ¡oh, sorpresa!, podría estar un mártir de la discrepancia como tú (esto también son tus palabras). Casi nada: nos convierte en fascistas asesinos, pero, eso sí, sin insultar. Esto, supongo que lo sabrás muy bien, también es típico de los defensores de la LOGSE: llamar fascistas a quienes no comulgan con vuestra rueda de molino. Mira lo que te digo, bien está que estéis en posesión de la verdad, pero ¿para cuándo un argumento serio para defender ese desastre logsiano sin paliativos, contra el que el mayor argumento es la fuerza de los hechos (mírate los resultados de los estudios y la realidad de lo que ocurre sin tergiversarlo)? En mi anterior escrito te pedí que mantuvieses la calma, pero ahora te voy a pedir que mantengas la vergüenza y el respeto: no sé qué cosa tan importante es ésa que tienes que defender, pero no te da derecho a lanzar sobre los demás insultos tan inadmisibles. Y por cierto, te recalco una cosa: esa medalla que os colgáis los logsianos de que sois los únicos que trabajáis y los únicos que sabéis es para partirse de risa; es un verdadero alarde de soberbia presuponer que sois los únicos competentes rodeados de un mar de ignorantes. Repito: un poco de respeto para un extenso colectivo de profesionales muy serios.

  28. 15 marzo, 2010 16:15

    Me parece interesante el manifiesto aunque sólo sea porque es una iniciativa de profesores y alumnos, aunque echo en falta la consideración como problema específico del fracaso escolar en general y del masculino en particular. En mi opinión no se debe demorar por más tiempo la exigencia de claustros más equilibrados por sexos en primaria y ESO y un estudio exhaustivo sobre el fracaso escolar. El fracaso escolar masculino está en unos niveles absolutamente insostenibles y me supongo que no hará falta recordar que la exclusión escolar, termina produciendo exclusión laboral y ésta a su vez exclusión social.

    Al contrario que el señor Cenador entiendo que el fracaso de nuestro educativo lo es sin paliativos y justamente el informe PISA, entre otros, es lo que pone de manifiesto. Hay que tener mucho valor para, a estas alturas, aducir alguna cualidad progresista a un sistema que provoca que más del 40 % de los varones no alcancen el título de ESO en montón de comunidades, entre ellas: Valencia, Andalucía, Castilla la Mancha, etc. Tampoco me parece de recibo acusar a otros de no sé qué ideas retrogradas para defender un sistema que ha excluido de la Universidad a los hijos de los trabajadores.

    El actual sistema educativo español es sexista, clasista y ha demostrado sin lugar a dudas su fracaso en todas las etapas educativas. Entre las dos fuerzas políticas mayoritarias han conseguido vaciarlo de ciencia y saber, y llenarlo de ideología. El profesorado debe recuperar un protagonismo perdido y se hacen necesarios cambios en la inspección educativa. Los sindicatos deben dejar de pretender asumir una representación del profesorado que nadie les ha conferido, particularmente los temas estrictamente educativos. Y desde luego se debe acabar con la idea de que la escuela es la panacea que todo lo resuelve y que lo mismo vale para un roto que para un descosido. Que cumpla como escuela debe ser nuestro cometido.

    • 19 marzo, 2010 10:50

      Lo siento. No tenía el día. Además de escribir mal el apellido Cenamor, he atribuido el manifiesto a profesores y alumnos en lugar de a maestros y profesores. Disculpas

  29. 15 marzo, 2010 16:23

    ¡Que poca verguenza teneis! ¡Qué cantidades ingentes de arrogancia y autoritarismo derrochais!

    Permitidme discrepar, desde el más absoluto respeto, con mi personal “Manifiesto de un Padre y Contribuyente Harto de los Docentes-Plañideras”:

    Cuando la soledad de los padres ante las injusticias cometidas a diario por muchos profesores, y el oscurantismo y corporativismo en el colectivo de profesores impide que alumnos y padres puedan tratar de hacer valer sus derechos sin exponerse a las frecuentes y arbitrarias represalias académicas de quienes se siente en posesión de la verdad absoluta, amparados por Inspectores de Educación que pertenecen al mismo colectivo que lleva a cabo multitud de tropleías, aunque esa verdad suya vaya en constante contraposición a la legalidad vigente, es un deber inexcusable de la sociedad civil alzar su voz contra una nueva “moda”, y denunciar los abusos que uno de los colectivos mejor pagados en la función pública con respecto a su dedicación, cometen a diario.

    Como padre, sostengo, si bien no como incontrovertible, pues soy muchísimo menos autoritario que ellos, que el de los docentes es uno de los colectivos, a cuya pertenencia nadie obliga, y cuya pertenencia se elige libre y voluntariamente, que más abusa de su corporativismo, y menos alienta la razón, al obligar a diario a sus alumnos a afirmar, “de modo incontrovertible”, que “la tierra es plana, y el sol gira a su alrededor”. Y a pesar de ello, reclaman para sí privilegios que les son negados a otros colectivos y, por supuesto, a los alumnos que, en muchas ocasiones, a pesar de los ímprobos esfuerzos de los docentes, consiguen acumular conocimientos que les permiten, con tiempo y esfuerzo personal, “pensar” y evolucionar, a pesar de que a diario se les repite en las aulas, por parte de sus profesores, “lejos de mí la funesta manía de pensar”.

    Cierto es que años de reformas educativas no han tenido el éxito que todos hubiéramos deseado para nuestros hijos; de hecho, uno de los mayores fracasos que habremos de reconocer es el que supone la formación de nuestro actual personal docente, probablemente muy ducho en materia de “contenidos”, pero totalmente desconocedor de los mejores métodos para proporcionar verdadera educación, que no consiste en modo alguno en “transmitir conocimientos”, sino en crear un entorno que permita a los alumnos “adquirir conocimientos”, cosas ambas completamente diferentes, pues en la primera, el docente no sólo trata de transmitir los conocimientos, sino además su propio modo personal de percibir esos conociemientos en muchos casos y materias.

    Pero no es menos cierto que, aun siendo siendo “juez y parte”, la opinión de los docentes con respecto a una nueva Reforma Educativa, debe tenerse en cuenta en su justa medida, y no como ellos reclaman, que sea “casi la única opinión a considerar”; lo contrario, sería lo mismo que dejar que fuesen los agentes de tráfico quienes creasen, a su propia conveniencia y ante el autoritario argumento de que “son ellos quienes conocen la realidad del tráfico en España”, las normas que rigen nuestra circulación, y que son, y siempre lo han sido, aprobadas por el Parlamento, como garante de una visión “a mucho más alto nivel”, contando, eso sí, con el asesoramiento de auténticos “expertos”, y no sólo de los agentes de circulación.

    Cuando el colectivo de docentes afirma ser el mejor conocedor de la realidad educativa de nuestro país, y se auto-erigen en “los únicos expertos”, no hacen sino hacer obvio lo que muchos de nosotros ya sabemos: que su autoritarismo y arrogancia no conocen límites, como así lo reafirma su serie de “exigencias” (igual que hacen con frecuencia en las aulas con sus alumnos: exigir en lugar de educar).

    Como padre, en mi sentimiento de auténtico “damnificado” por los mencionados autoritarismo y arrogancia, que desembocan inexorablemente en mi obligación de “reeducar” a mi hijo cada vez que vuelve de su Centro “Educativo”, pido la consideración de los siguientes puntos a la hora de establecer ese Pacto por la Educación:

    1. Que el pacto por la educación incluya el criterio de los profesionales de la enseñanza, por supuesto, en su justa medida, y dándole el valor que pudiera tener su visión de “bajo nivel”, única de la que dispone ese colectivo (importante visión… pero, afortunadamente, no la única). Que ese criterio sea comunicado, como lo es el de todo el resto de los españoles, a través de sus representantes, y que si no están de acuerdo con sus representantes, los cambien, pues, como nos ocurre a todos cuando de representación se trata, “cada uno tiene lo que se merece” dependiendo de cómo se organiza y de lo que vota (curiosidades del sistema democrático).
    Que ese pacto incluya el criterio de “verdaderos expertos”, y no se deje “avasallar” por aquellos que se autodenominan “expertos”, sin ser capaces siquiera de demostrar, como se nos exige al resto de profesionales, su continua valía en su profesión.

    2. Que el pacto por la educación no se despoje de ningún punto de vista razonado, experimentado y respaldado por expertos, entre otros muchos, pedagogos, profesión que merece, al menos, tanto respeto como la de los docentes; a fin de cuentas, es posible que “la tierra no sea plana, y que el sol no gire alrededor de ella”.
    Que dicho pacto, minusvalore en lo que sea necesario la opinión de aquellos que no cuentan con otros criterios que los de “la titularidad” de un puesto docente “de por vida”, o la de aquellos que sólo pretenden “volver al pasado” sólo porque hace 40 años las cosas se hacían de un modo determinado que a ellos les conviene (y que no debía ser tan bueno, si uno de los resultados es el tipo de docentes que, a tenor de lo que se ve en ocasiones como esta, tenemos ahora en este país).
    Que el pacto por la educación considere todas las opciones posibles, especialmente aquellas en las que se reemplace la “disciplina impuesta” por el “respeto ganado”, el “esfuerzo consciente y meditado” sobre la “imposición y exigencia del esfuerzo como medio de reafirmación de autoridad y para menor esfuerzo del docente” y la “adquisición de conocimientos” sobre la “supuesta transmisión de conocimientos”, algunos de ellos, probablemente, ya caducos y de visión sesgada de la realidad actual.
    Que ese pacto, limite las atribuciones de los docentes a los fines estrictos de su adscripción, especialmente en la Administración Educativa, e impida que puedan ser los propios docentes, por turno, quienes juzguen e inspeccionen a otros docentes, eliminando así cualquier posibilidad de actuación corporativista, y los docentes se atengan exclusivamente a la realidad de unos estudiantes que necesitan con urgencia una formación en ciertos conocimientos, el fomento del acto de “pensar” como modo de “adquirir conocimientos” que nadie les puede transmitir, y una formación en ciertos valores que debe excluir, desde la más tierna infancia, el autoritarismo y la “posesión de la verdad absoluta”, y fomenten mucho más el respeto y el interés conseguidos, como marco de la relación entre alumnos y docentes, y como medio de fomento del esfuerzo e interés personales de los alumnos.

    3. Que el pacto por la educación impida no sólo los intentos de manipulación ideológica de los planes de estudios, sino también, y de modo muy especial, la realidad actual de “manipulación ideológica de los contenidos” de los programas educativos por parte de muchos profesores y de la Dirección de muchos Centros Educativos. Que obligue a los docentes a impartir los contenidos legalmente aprobados, incluso aunque se trate de contenidos que a un docente, personalmente, no le gusten, sin tergiversación ni llamadas a la “objeción de conciencia” contra asignaturas específicas, aprobadas en sede parlamentaria.
    Que el pacto, contemple el castigo a aquellos docentes que transgredan este punto, del mismo modo que, en la actualidad, se castiga a un Concejal que se niega a llevar a cabo un matrimonio homosexual, o al médico de la sanidad pública que se niega a atender a un niño de 16 años sin el consentimiento de sus padres, pues la ley consagra todos esos derechos, independientemente de que yo, personalmente, pueda estar en desacuerdo con esas leyes..
    Que dicho pacto fomente, ante todo, el “respeto a la legalidad vigente”, y enseñe que en España, por suerte y desde hace ya 35 años, existen cauces democráticos para cambiar las leyes que no nos gustan… y el deber de respetar todas las leyes democráticamente aprobadas, nos gusten o no nos gusten.

    4. Que el pacto por la educación continúe consagrando el derecho de igualdad de oportunidades mínimas, castigando a aquellos centros y docentes que, por su cuenta, deciden crear “aulas de buenos” y “aulas de malos”, condenando al ostracismo y a la mediocridad, a criterio subjetivo de los docentes, a miles de niños cuyo principal crimen puede ser, probablemente, el de “ser niños”, el de “no haber alcanzado un grado de madurez superior al normal” o el de “discrepar de los métodos educativos de profesores que no son capaces de despertar la atención e interés de sus alumnos”.
    Que el pacto garantice de una vez por todas, castigando las actuaciones en contrario, el derecho universal a recibir unos mismos contenidos por parte de todos los alumnos y en todo el territorio nacional, y contemple medidas especiales de seguimiento del rendimiento no sólo de los alumnos mediante su evaluación, sino también el seguimiento, comprobación y evaluación constante de los docentes, para quienes, con frecuencia, resulta mucho más sencillo “echar la culpa a unos alumnos” de falta de interés y aprovechamiento, y dedicarse exclusivamente a atender a los alumnos más aventajados o más “sencillos”. Para eso, no hace falta ser “docente”. El verdadero mérito estriba en ser capaz de despertar el interés y atención de los alumnos “no aventajados”, dándoles de ese modo las mismas oportunidades.
    La creación de “élites” desde el momento de la primera educación, debería ser castigada del modo más duro posible permitido por la ley, como un “atentado contra la dignidad personal” de los ciudadanos más indefensos, a quienes se estaría negando, desde su más tierna infancia, el derecho a la aspiración de promoción social.

    5. Que el pacto por la educación tenga en cuenta que los niños de entre 0 y 4 años no pueden ser confiados a “simples nodrizas”, y que estudie con detenimiento la conveniencia de “reorientación laboral” de aquellos docentes que, teniendo la responsabilidad de esas primeras etapas de la educación, no son capaces de ser otra cosa que esas “simples nodrizas”.
    Que considere que para esa etapa de la educación, hacen falta docentes que sean verdaderos expertos (¿ta vez pedagogos, y no simples “transmisores de conocimientos?), y no sólo aquellos que reniegan de su obligación laboral pues preferirían tener otras responsabilidades menores y la asignación de tareas más sencillas y que requieran de menor esfuerzo.

    6. Que el pacto por la enseñanza no admita presiones de ningún colectivo, especialmente de los que se autodenominan como los “únicos expertos” y en ocasiones incluso “profetas” del futuro de la educación.
    Que se diseñe un sistema de enseñanza primaria acorde con los criterios de verdaderos expertos, y no sólo de los simples (aunque dignos) “trabajadores del sistema”.
    Que haga que en la enseñanza primaria, se empiece a sustituir, en la formación de los alumnos, el concepto de “disciplina impuesta” por la “auto-disciplina”, se utilice un cuerpo docente especializado, capaz de hacer que los alumnos adquieran los conocimientos necesarios para su futuro desarrollo educativo, y se obligue a los docentes y a los centros a utilizar los sistemas y procesos de orientación, actualmente existentes por ley y que en muchos centros simplemente no se utilizan, pues resulta mucho más “sencillo” para los docentes el uso de las “medidas disciplinarias”, con frecuencia incluso de modo contrario a la ley y los derechos de alumnos y padres, en lugar de acudir a los procesos de orientación o acuerdos reeducativos (todos ellos disponibles).

    7. Que el pacto por la educación recapacite sobre la conveniencia de mantener, contra viento y marea y estadísticas adversas, a cualquier docente en su puesto de trabajo por el mero hecho de ser funcionario, aunque no sea objetivamente capaz de llevar a cabo la función que se le encomienda.
    Que considere la conveniencia de exigir demostración de los hechos a aquellos que afirman que existe, en modo alguno, “promoción automática” en la Enseñanza Secundaria, donde existen normas clarísimas que los alumnos deben cumplir para promocionar, y donde cada año miles de alumnos en toda España “repiten curso”.
    Que considere la conveniencia de realizar, al igual que a los alumnos, una “Evaluación Continua a los Profesores”, suspendiéndoles de sus funciones si no alcanzan ciertos objetivos de aprovechamiento académico de sus alumnos, que es, en realidad, el único motivo por el cual entre todos los que no tenemos tantas vacaciones ni horarios de trabajo tan ventajosos pagamos sus sueldos.

    8. Que el pacto por la educación se vea libre de “anacronismos de otros tiempos felizmente pasados” (por ejemplo, el concepto de “reválida”, caduco desde el final de la última dictadura que sufrió este país, tan deseado y utilizado por alguna que otra Presidenta de Comunidad Autónoma, junto a su intención de volver a colocar “tarimas elevadas” para los docentes en las aulas), y que si se establecen pruebas globales al final de cada etapa, sean similares en todo el territorio, y se apliquen tanto a alumnos como a profesores, muchos de los cuales llevan ya demasiado tiempo sin rendir cuentas a nadie ni de sus propios fracasos como docentes, ni de los fracasos que provocan en muchos alumnos.
    Que, al igual que un Director Comercial es responsable del rendimiento del personal comercial a su cargo, o del mismo modo que un Jefe de Servicio médico es responsable del rendimiento de su equipo, sean los docentes responsables del rendimiento académico de sus alumnos, con todas las consecuencias, y sean recompensados o castigados por ello.

    9. Que el pacto por la educación permita a los docentes dignificar su figura, dependiendo de sus propios méritos, y no de una “norma” que establezca que se le debe más de aquello de lo que el propio docente se haga merecedor.
    Que se reduzca el número de alumnos por aula y, si para ello es necesario contratar más profesores, que se haga; y si para ello hay que reducir el salario de los profesores actuales, que se haga también, pues a cambio obtendrán unas mejores condiciones laborales.
    Que los profesores tengan, como todos los demás profesionales, un mes de vacaciones al año, de modo que se podría paliar la falta de profesores y aulas.
    Que los profesores tengan, como muchos otros profesionales, un sistema de “remuneración variable en función de su consecución de objetivos”, y con la remuneración variable que muchos no percibirían, se podría contratar a muchos otros que, viendo que “no todo el monte es orégano”, cumplirían su labor de un modo mucho más eficiente.
    Que el pacto por la educación impida que se pueda llegar a caer en la trampa absurda de considerar a un docente como una “autoridad”, del mismo modo que lo son, por ley, los jueces, los policías o los parlamentarios. Y que en caso de que un profesor sea “autoridad”, también lo sea un médico, un abogado, un fontanero, un dependiente o cualquier otro profesional que, en cualquier caso, siempre debe ganarse el respeto de sus clientes por sí mismo, y no por “decreto”. Lo contrario, supondría considerar, por ejemplo, que los profesores tienen, entre otras, la función de “tratar con delincuentes” en lugar de con alumnos, así como una inaceptable reafirmación de su demostrado autoritarismo.
    Que el pacto nunca permita a ningún departamento didáctico la elaboración de sus propios planes de estudios, pues lo contrario significaría dejar en manos inexpertas y poco cualificadas algo tan importante como el plan de estudios global, e impediría la homogeneidad de planes de estudios no ya entre diferentes Comunidades Autónomas, sino incluso entre diferentes Centros, impidiendo la “libre circulación” de alumnos en caso de necesidad, y permitiendo que los docentes decidiesen no ya el modo de ofrecer unos contenidos, sino incluso qué contenidos son los que más les convienen a los docentes, en función de la facilidad, la ideología o cualquier otro criterio subjetivo por su parte.

    10. Que el pacto por la educación no considere, en modo alguno, dejar a criterio del docente absolutamente nada que no tenga que ver con su estricta labor de facilitar que los alumnos adquieran conocimientos y valores. Que considere, como ocurre en muchas otras profesiones, la “especialización” como único medio de promoción y de asignación de tareas diferentes de las puramente educativas, evitando de ese modo que personas insuficientemente formadas traten de imponer su criterio en áreas en las cuales no tienen experiencia, cualificación ni formación alguna. Sin formación y cualificación especializadas, nadie debería ser, por ejemplo, ni Director de un Centro, ni Jefe de Estudios, ni Orientador, ni Tutor de Alumnos… por mucho que lo deseen sus compañeros docentes.
    Que el pacto considere la ampliación del número de Universidades, como único medio de proporcionar las mismas oportunidades a todos los alumnos, y que exija a los docentes la demostración de su capacidad docente de modo permanente. Que si es necesario, de nuevo, reduzca la masa salarial de los docentes actuales (reducción de salarios, ampliación de jornada laboral, reducción de periodos de vacaciones a un mes al año, establecimiento de remuneración variable en función de consecución de objetivos…) para permitir que haya más centros universitarios, con más docentes, y se eleve de ese modo la posibilidad de acceso a la educación deseada para todo el mundo, en aras de la anteriormente mencionada garantía de la aspiración de promoción social a que todos los ciudadanos tienen derecho.

    • Sergi Carballo Enlace permanente
      15 marzo, 2010 18:26

      Ante todo, un saludo.

      Con todo el respeto y desconociendo a qué te dedicas, te diré que por tus palabras yo diría que no has tenido que dar clase en la ESO en tu vida. Pregúntate un par de cosas como ésta: Imagínate que eres mujer (no sé si lo eres, pero da igual) y te sale un bulto en el pecho. Vas a consultar a diferentes personas. ¿Quién crees que tendrá más probabilidades de acertar el diagnóstico y el procedimiento a seguir? ¿Tu padre o tu madre, que te quieren y te conocen como nadie? ¿Un investigador doctorado con una tesis en una proteína relacionada con el cáncer de mama que en su vida ha hecho una biopsia? ¿El anestesista que duerme al paciente antes de la extirpación de pecho? ¿El enfermero que cuida de la paciente que ya ha sido operada durante el post-operatorio? ¿O el médico oncólogo que te atenderá en una de las primeras visitas y te hará las pruebas oportunas, ya que diariamente está tratando con un caso como el tuyo y que tiene años de experiencia y conocimientos más que suficientes para saber lo que hay que hacer pues se dedica a ello?
      Todas las personas mencionadas son necesarias para la correcta curación del enfermo. Tus padres te darán apoyo moral y afectivo, el investigador puede que halle algún fármaco nuevo que prevenga el cáncer o mejore el tratamiento, sin anestesista no te podrán operar y sin enfermero seguro que tu estancia en el hospital será mucho peor. Pero sólo el oncólogo podrá determinar realmente a lo que te enfrentas y lo que tendrás que hacer para curarte. Si en el caso de la medicina lo tenemos tan claro, y cuando vamos al médico nos ponemos enteramente en sus manos, yo me pregunto: ¿por qué en el caso de la educación no confiamos en los profesores? Yo lo soy, y le pregunto a padres y madres que escriben comentarios como el de más arriba: ¿por qué no confiáis en los profesionales que pasan más tiempo con vuestros hijos que vosotros mismos? ¿Qué sucede? ¿Que les tenéis envidia? ¿Que os parecen arrogantes? ¿Que creéis que trabajan poco? Nadie es perfecto, es cierto. Ahora bien: probadlo. Probad a dar clase a un grupo de treinta adolescentes una tarde de jueves o viernes de 16 a 17 horas, y os aseguro que después de haberlo hecho ni les tendréis envidia, ni os parecerán arrogantes ni pensaréis que trabajan poco. Y sobre todo no escribiréis comentarios como este de aquí arriba.

      • 16 marzo, 2010 11:55

        ¡Y vuelta la burra al trigo!

        Vamos a ver: en el sistema sanitario, ese Oncólogo es sóo un “especialista” que, efectivamente, es probable que haya visto muchos tumores similares en toda su vida (eso contando con que no se trate, como ocurre en muchos hospitales, de un “residente”, es decir, un “Médico de Atención Primaria o Medicina General, en proceso de prácticas de especialización” (en el caso de los Oncólogos, en concreto, 4 años).

        Por supuesto que el Oncólogo será, probablemente, quien “aplique las medidas correctoras necesarias”, en caso de que dichas medidas sean de responsabilidad del Oncólogo (es decir, básicamente, la cirugía); pero en otros muchos casos, ni siquiera será el Oncólogo quien lleve a cabo dichas medidas correctoras (por ejemplo, no será el Oncólogo quien aplique un tratamiento de radioterapia o de quimioterapia).

        Y, para llegar hasta el Oncólogo, habrá sido necesaria, muy probablemente, la intervención de un Médico de Atención Primaria, uno o varios Radiólogos y otros muchos profesionales. Afortunadamente, el Oncólogo sabe que “él no es el único que puede opinar, ni el único interviniente ni en el proceso de diagnóstico, ni en el proceso terapeútico”. Y sabe, así mismo, que incluso en el caso de que él mismo sea el responsable de realizar una intervención quirúrgica, va a necesitar de mucha otra gente en el equipo de trabajo, incluyendo hematólogos, patólogos, anestesistas, cirujanos ayudantes, enfermeras, auxiliares…

        Todavía no he conocido a ningún Oncólogo que se considere “autosuficiente” para tratar ese tumor al que haces referencia.

        Y tamnpoco he visto ningún Oncólogo que se permita decir que “la suya es la única opinión cualificada”, despreciando a otros profesionales intervinientes, o que se permita decir que “él es quien sabe cómo debe organizarse la sanidad pública”.

        Cuando acudo a un Oncólogo, acudo porque:
        - Alguien ha diseñado un sistema de Sanidad Pública al que puede acceder todo el mundo en igualdad de condiciones.
        - Alguien ha diseñado un sistema de financiación de ese sistema público sanitario.
        - alguien ha establecido las normas de funcionamiento, tanto a nivel interno como en la atención a los pacientes.
        - Alguien ha decidido cómo es el sistema de “cualificació profesional” mediante el cual se accede a ese sistema sanitario como empleado público.
        - Alguien ha establecido los canales adecuados para la creación de un “Plan de Carrera Profesional”, y un “Plan de Formación Continuada”.
        - Alguien ha decidido los méritos, conocimientos y cualificaciones necesarios para establecer quiénes son los Jefes de Servicio, Jefes de Planta, etc; esas responsabilidades no son determinadas por “elección entre los médicos”.
        - Existe una Gerencia del Hospital, que en ocasiones ocupa un médico, y en ocasiones ocupa un “gestor” más cualificado para ejercer dicha tarea de gestión y administración del Centro Hospitalario.
        - Existen mecanismos, de sencillo acceso, para que los usuarios de los servicios puedan elegir su médico, realizar reclamaciones, cambiar de médico si el que tienen asignado no les convence, y otras muchas medidas de control de la calidad del servicio ofrecido.
        - Existen objetivos de productividad, como a reducción en listas de espera, tanto en consulta como en cirugía… y no por eso se atiende peor a los pacientes, sino que los médicos y el resto del personal “se ponen las pilas” cuando es necesario, porque de esos objetivos de productividad, depende una parte de su salario.
        - La dirección del hospital es capaz de asignar una parte del presupuesto a “imprevistos”, como por ejemplo, la necesidad de pagar un dinero extra a los profesionales a quienes se pide que trabajen fuera de su horario, por ejemplo, con el objetivo de reducir las listas de espera de cirugía, llevando a cabo intervenciones quirúrgicas por las tardes, fuera del horario habitual.
        - Cuando un equipo no “rinde”, bien porque no atiende a los pacientes que debería, porque sus listas de espera se incrementan fuera de lo aceptable, o porque sus resultados no son los adecuados, incluso en las tareas de prevención e investigación que todo médico especialista tiene asignadas, los repsonsables pierden parte de su salario (complementos de productividad).
        - Cuando un médico especialista no se “recicla” mediante los programas de Formación Continuada, o mediante asociaciones profesionales independientes de la sanidad pública, pierde sus opciones de plaza, traslados o incluso de hacerse cargo de ciertos métodos de diagnóstico, terapeúticos o cargos de responsabilidad.
        - Cuando un paciente formula una reclamación por un mal servicio o por una mala atención, o simplemente por una mala actitud de un médico especialista, esa reclamación debe ser resuelta en un plazo determinado, y en ocasiones conlleva compensaciones para el paciente que reclamó, y sanciones para el médico.

        Ahora, con todas esas y muchas otras garantías, yo me dirijo a mi médico de cabecera, que entiende en un primer diagnóstico que tal vez tenga un tumor en el pecho, y todo el proceso se desencadena para que me vea un Oncólogo, un Radiólogo, un Hematólogo, se me haga una biopsia, la analice un Patólogo, etc.

        Cuando tengo un problema con mi hijo, con respecto al sistema educativo, a la educación que recibe en un centro, a la actitud de un profesor, a la aplicación inaddecuada de medidas disciplinarias, y a otros muchos posibles asuntos en un centro educativo… ¿a quién recurro? ¿cómo funciona? ¿voy a ver a un Inspector de Educación, que no es sino un profesor que, circunstancialmente hace de inspector, y que dentro de un tiempo volverá a ser profesor en las aulas?

        Por otro lado, cuando voy al Oncólogo, confío en él porque sé que es un “especialista” en tumores, y que él confía en todo un equipo de otros especialistas. No confío en él porque “pase más tiempo que yo con mi tumor”. Confío en él para que me “cure el tumor”, pero no para que me haga los análisis de sangre, o las pruebas patológicas, o el diagnóstico radiológico.

        En ese “Manifiesto”, queda claro que se pide a toda la sociedad que confiemos en los docentes “para todo lo que tenga que ver con la educación”. En realidad, podemos confiar en los docentes para aquello en lo que están especializados: impartir una materia específica. Pero los docentes deberían, así mismo, confiar en “el resto del equipo”, equipo que incluye, entre otros, a esos “pedagogos” que pueden indicar a los docentes muchísimos aspectos acerca de cómo mejorar los métodos de enseñanza, por ejemplo. Puede incluir a “sociólogos”, que indiquen cómo abordar algunas de las problemáticas de ciertos colectivos específicos (adolescentes en general, “empollones insociables”, “grupos cohesionados de inmigrantes”, “los listillos de la clase” y así un largo etcétera.

        Pero no deja de ser otra afirmación absurda la de que “los padres debemos confiar en los docentes, porque los docentes pasan más tiempo con nuestros hijos que los propios padres.

        De hecho, se trata de una exageración tendenciosa (empleada para crear una tendencia), pues no hay ningún profesor que pase con mi hiho más de 3 ó 4 horas en una semana, cuando resulta que los padres, incluso los divorciados, pasan con sus hijos muchísimo más de ese tiempo.

        Más bien pudiera percibirse una actitud, de nuevo, de “arrogancia”, de “auto-complacencia” y, a lo mejor, por “simpatía”, una actitud claramente “pueril” de “echar la culpa a los demás”.

      • Sergi Carballo Enlace permanente
        16 marzo, 2010 12:39

        Cuando he puesto el ejemplo del oncólogo, mi pregunta iba encaminada hacia el tratamiento del tumor, no hacia la fiabilidad del sistema sanitario, entendiendo que el tumor es el fracaso educativo y el oncólogo el que mejor conoce el tumor y por tanto sabe cómo hay que tratarlo.
        Por otro lado, cuando uno tiene un problema con su hijo en el colegio, lo primero que hay que hacer es ir a hablar con el tutor del grupo. Concertar una entrevista, así de simple. Y discutir el tema con él. Muchas veces el diagnóstico del tutor no concuerda con el del padre, porque el niño se encuentra en un ambiente y unas condiciones determinadas en casa y otras diferentes en la escuela. Si un niño falla en la escuela, las causas son diversas, y entre ellas también está la parte de culpa que toca al profesor: puede ser que no haya conectado con el alumno, por ejemplo. Pero también puede tener parte de la culpa la familia y el propio niño, si, por ejemplo, pasa más tiempo jugando a la Play Station que haciendo deberes en casa. Muchos padres se llevarían las manos a la cabeza si vieran a su hijo en clase y cómo se comporta. Y muchos alumnos no conectan con el profesor pero aprueban porque sus padres, entre otras cosas, no les compran la Play Station o, cada día, al llegar de trabajar, se quedan un rato con ellos acabando de hacer los deberes. De padres hay de todos tipos, pero he llegado a oír el caso de unos padres que se negaban a leerle un cuento a su hijo de tres años a la hora de dormir como medida de promoción de la lectura impulsada desde el colegio porque decían que eso lo debían hacer en la escuela. A partir de la entrevista con el tutor, y una vez diagnosticado el problema, la escuela y los padres se han de poner de acuerdo en cómo atajar esos problemas. Por ejemplo, vendiendo la Play Station o castigando al niño cada vez que no tenga los deberes hechos tanto en la escuela como en casa, o dejándolo un mes sin ir a entrenar a fútbol, o sin salir con los amigos, se ponga como se ponga el niño y cueste lo que le cueste al padre o a la madre imponer su autoridad. Son ejemplos, cada niño y cada familia es un mundo.
        Ahora bien: también es culpa del propio sistema, porque quizá ese niño desearía estar aprendiendo un oficio en vez de tener que estudiar el reinado de Felipe II, y la opción de poder hacerlo no se le presenta. Con lo cual, alumnos que podrían ser derivados a vías más acordes con sus capacidades, intereses y aptitudes, en las que podrían llegar a destacar, tienen que quedarse en la misma clase que el resto durante tres o cuatro años más.
        Os guste o no, los profesores enseñamos nuestras materias y educamos en ciertas “competencias sociales”, por decirlo de alguna manera. Pero el grueso de la educación ha recaído siempre en los padres, porque para eso son los progenitores de la criatura. Y si bien hay padres que lo entienden perfectamente y apoyan a los profesores porque entienden que hay que ir todos a una y establecen complicidades con la escuela y los profesores para llevar a cabo la dificílisima y complejísima tarea de educar a un niño, otros padres delegan directamente en la escuela esta tarea. Y yo puedo enseñar a treinta niños en un aula una tabla de multiplicar, pero no puedo educar a treinta niños a la vez para que callen, no se molesten entre ellos, no se insulten, no se peguen, no se levanten de la silla constantemente, no se tiren gomas y respeten a los compañeros, respeten sus objetos y sus turnos de palabra y aprenden a escuchar. Si yo tuviera un hijo, creo que me costaría lo mío pero conseguiría enseñarle estas cuestiones de educación básica. Porque sería uno a la vez, y además sería el mío, y él ya me tendría un respeto y una confianza que un alumno de entrada no tiene. Es una simple cuestión numérica. Decías que había que aumentar el número de profesores y reducir la ratio de alumnos por profesor, y en eso estoy de acuerdo. Pero eso sólo no soluciona el problema. La sociedad ha delegado la educación directamente en las escuelas, y la educación es cosa de todos, y antes que de nadie de los padres. Y después puede haber mejores y peores profesionales, pero algunos de mis profesores eran bastante malos pedagógicamente hablando y yo nunca les exigí que me motivaran o me hicieran las clases entretenidas como requisito para portarme bien. Simplemente era lo que me habían enseñado en casa que debía hacer en la escuela. Y si un día me hubieran puesto una nota en la agenda por mal comportamiento, me hubieran dejado sin televisión durante un mes como mínimo. Pero eso hoy algunos padres no lo hacen, y muchas veces (y no digo que sea tu caso ni el de ningún otro blogger) son los que más se quejan de la ineptitud de los profesores porque no motivan a sus hijos.

    • Sergi Carballo Enlace permanente
      15 marzo, 2010 18:39

      Y una última cosa que me he olvidado de mencionar:
      ¿Realmente crees que un profesor ha de ser el responsable del rendimiento académico de sus alumnos? Yo lo soy de los alumnos que estudian, presentan los trabajos, están atentos en clase y prestan atención y silencio. Es decir, de los que demuestran que desean aprender, se esfuerzan y hacen lo posible por aprender. No puedo ser responsable del rendimiento académico de un alumno que molesta, que no estudia ni deja estudiar, que se enfrenta al profesor y que ha decidido con trece que él lo que quiere es ponerse a trabajar pero como el sistema no le deja hacerlo hasta los dieciséis, pues que se jodan sus compañeros y los profesores y que lo aguanten. Y no puedo ser responsable porque existe algo que se llama libertad, y los alumnos la tienen, así como otras cosas que se llaman actitud, aptitudes, voluntad, autodisciplina y madurez. Algunas de estas cosas se tienen de nacimiento, otras se adquieren con el paso de los años, pero todas necesitan de la libertad del individuo, de la acción autónoma y la decisión propia. Reflexiona sobre esta frase: “No se puede enseñar a quien no quiere aprender”. Si yo fuera el director comercial de una empresa, lo que haría con los trabajadores que no quieren trabajar sería avisarlos, y si no cambian de actitud echarlos de la empresa y contratar a otros. Si los alumnos que tuve en la ESO fueran mis subordinados, lo primero que hubiera hecho hubiera sido despedir a más del noventa por ciento y contratar a otra gente. Un profesor, hoy por hoy, no puede hacer nada semejante.

      • Sergi Carballo Enlace permanente
        15 marzo, 2010 19:08

        Y que no me venga nadie con el rollo de lque un jefe ha de motivar a sus empleados porque una cosa es valorar a los trabajadores según sus méritos y otra muy diferente es que a un trabajador vago, que no deja trabajar a sus compañeros y los insulta, consentido, maleducado, ineficiente, rebelde y camorrista se le ponga un psicólogo, se le intente motivar y se le asigne un tutor o un plan de seguimiento individualizado. Porque la escuela, nos guste o no, ha de preparar para el mundo real, y en el mundo real a un trabajador con esas características se le echa del trabajo si no se enmienda. Y de esa manera alguien así aprende que en el siguiente trabajo no puede tener esa actitud y acaba por rectificar.
        Espero que nadie diga que he dicho que una escuela ha de ser como una empresa porque lo único que he hecho ha sido rebatir el argumento de que el profesor ha de ser responsable del rendimiento de sus alumnos utilizando el mismo símil que ha puesto Manu.

      • 15 marzo, 2010 19:51

        ¿Has probado alguna vez en tu vida laboral, a dejar tu “arrogancia autocomplaciente” de lado, hacer uso de algo que se denomina “humildad” (que permite aprender de, entre otras fuentes, las perspectivas de los demás), y preguntarte, completamente desnudo de prejuicios, si tal vez “otros, desde fuera, pudieran tener algo de razón”?

        Su fieras e Director Comercial de una empresa, tu responsabilidad no se referiría sólo al rendimiento de tus empleados (a los que dices echarías del trabajo si no rinden, demostrando con ello que estás en total acuerdo conmigo, cuando digo que “habría que echar del trabajo a los docentes que no rinden”); se trata de que tu trabajo haga que los clientes “compren”, que la empresa tenga “facturación” y, por lo tanto, resultados.

        De todos modos, me alegro mucho de que coincidas conmigo en que, si un profesor no rinde (es decir, no produce resultados), habría que echarlo a la calle (aplicando tu ejemplo del director comercial y los vendedores).

        Resulta que es muy sencillo “vender a los clientes que están dispuestos a comprar”… pero la realidad de la vida, a la que pareceis ajenos, es que “los clientes no siempre quieren comprar… y el comercial debe ser capaz de convenceerles para que compren”. ¡Ya se te ve el plumero! Eres de esos que sólo van a ejercer su profesión “en lo fácil”: con alumnos que quieren aprender. Intenta ahora algo más meritorio. Inténtalo con aquellos que “a tu modo de ver”, no quieren aprender, o que se niegan a aprender “siguiendo tus normas”.

        Veo que “el palo” se os da muy bien, pero lo de aplicaros a vosotros el “esfuerzo” y “empeño” que pedís a los alumnos… eso ya es otra cosa, ¿verdad?

        Yo hago mis horitas, sólo con los alumnos que me atienden, y los demás… que queden excluidos del sistema porque me molestan (en realidad, no es que molesten a sus compañeros, sino que lo que “pica”, es que hacen más complicada la tarea del docente).

        ¡Vaya un profesional estás tú hecho, amigo!

        Sólo me quedaría un consejo para darte: dedícate a la enseñanza privada; allí podrás elegir a tus alumnos, igual que como médico, yo podría elegir a mis pacientes en la sanidad privada. Pero en la educación pública, como en la sanidad pública… no soy yo quien elije.

        En la sanidad privada, pedo negarme a practicar un aborto; en la sanidad pública, me aguanto y cumplo con lo que dicta la ley.

        En la educación privada, es posible que no necesites siquiera una cualificación (sólo tienes que echar un vistazo al personal docente de muchos colegios religiosos); pero en la educación pública, no puedes elegir (por suerte para todos), y tampoco tú estás cualificado para decidir cómo debe ser ese sistema educativo.

        Agradeceremos tu opinión como docente… y te exigiremos, como trabajador público, que cumplas con tus obligaciones.

        ¡Que bonito eso de “evaluar a los alumnos, que yo, como profesor, soy inmune a las evaluaciones! ¡Qué bonito eso de “yo, como profesor, puedo tener un mal día… pero un alumno con un mal día es un delincuente en potencia!

        En fin…

    • Antonio Álvarez de la Rosa Enlace permanente
      16 marzo, 2010 20:10

      Con padres como usted se puede uno explicar el odio y la poca colaboración de algunos alumnos que tenemos en este sistema educativo.

      • 17 marzo, 2010 12:22

        No se equivoque usted, don Antonio. No pretendamos volver a culpabilizar de la violación de una niña “a los padres, que las visten como putas”.

        A lo mejor es que el odio y la poca colaboración de los alumnos es lo que algunos profesores se están ganando “a pulso”, día a día.

        A lo mejor es que los padres realmente responsables impiden que sus hijos se conviertan en meros “borregos”, y exijan que aquellos a quiene pagamos entre todos para que impartan una formación a nuestros hijos, realmente realicen su labor de modo eficiente, libre de autoritarismos y en completo respeto a la ley, cosa que entre muchos profesores resulta absolutamente desconocida.

        Por culpa de profesores como muchos de ustedes, los padres debemos seguir pagándoles a ustedes el sueldo, y “reeducando a nuestros hijos cada día, cuando llegan a casa, para poder, a duras penas, restablecer la cofianza de nuestros hijos en sí mismos, en la ley, en la justicia y en “lo correcto”.

        Por culpa de muchos profesores, los padres debemos pasar horas y horas dedicados en casa a tratar de explicar a nuestros hijos lo que ustedes, en muchos casos, no han sido capaces de explicar ni hacer comprender en las aulas: lo crea o no, aún existen profesores que “dictan los apuntes”, o incluso que los escriben en la pizarra, para que los alumnos los copien, como única explicación, por ejemplo, en una clase de Física y Química.

        Por culpa de muchos profesores, los padres nos vemos obligados a acudir a los tribunales de justicia ordinaria, para hacer valer los derechos de nuestros hijos.

        Por culpa de Directores incompetentes, Jefes de Estudios ineptos para el cargo y Tutores que no son sino “recopiladores de calificiones”, nuestros hijos sufren de acoso por parte de algunos profesores, en total connivencia con “la Dirección del Centro”.

        El día en que los profesores muestren por sus alumnos una mínima parte del respeto que para sí reclaman, tendrán todo el apoyo de los padres, y el respeto de los alumnos. Pero mientras sigan utilizando actitudes despóticas y comportamientos gregarios para ocultar los problemas que existen dentro de su colectivo, no nos pida a los padres que tengamos otra prioridad que la de tratar de que nuestros hijos sean respetados y educados de modo eficiente en materias didácticas y en respeto, pues para que nuestro shijos no caigan en el ostracismo, además de pagarles a muchos profesores un sueldo que no merecen, debemos emplear innumerables horas y recursos, fuera de los centros educativos, para compensar lo que en los centros no se hace o se hace de modo incorrecto, y no me refiero, señor mío, al “sistema”, sino a “las personas” que, teniendo la responsabilidad y encomienda de los ciudadanos para educar a nuestros hijos, han convertido, en muchos casos, el entorno educativo en su “coto particular de poder y abuso”.

        Antes de cambiar un “sistema”, habrá que ver si ustedes lo están aplicando, o si lo están “interpretando a su mejor conveniencia”, haciéndolo ineficaz por el puro interés personal y comodidad de quienes tienen la última responsabilidad en su aplicación.

        ¿Fracaso escolar? ¡Claro que existe! Pero no me vengan ustedes a decir que es culpa inequívoca “del sistema”. ¿”Promoción automática”? No la contempla el sistema, como saben muy buen todos ustedes. Sin embargo, son ustedes quienes pudieran estar provocando ambas cosas, como consecuencia de su comportamiento “gremial auto-protector”. ¿No son ustedes mismos, los profesores, los que reconocen quem con demasiada frecuencia, una materia es suspedida por más del 50% de la clase? ¿Y no son ustedes los que admiten tener presiones de sus propios “compañeros Directores o Jefes de Estudios”, para hacer un examen diferente, con el cual apruebe la mayoría de los alumnos, “para que los padres no se les echen encima? ¿No es cierto que el hecho de que más del 50% de una clase suspenda una asignatura, representa un clarísimo fracaso (y suspenso) del profesor? ¿No es cierto que ustedes ocultan esas estadísticas a los padres, y ocultan sus fracasos de ese y otros modos? ¿Proporcionan ustedes información suficiente a los padres para que puedan evaluar si su hijo ha suspendido una asignatura por falta de rendimiento, o si su hijo está entre el 70% de alumnos que han suspendido, en una clarísima muestra de fracaso absoluto del profesor?

        Ustedes nos piden “confianza”, “respeto”, “colaboración” y otras muchas cosas… pero ustedes podrían estar siendo los causantes de la mayor parte de los problemas del sistema educativo, sea el actual, o cualquier sistema educativo futuro, porque la realidad es que una gran mayoría de los profesores actuales no están reamente cualificados para llevar a cabo esa función, y tratan de ocultar la realidad de su propio fracaso como colectivo dirigiendo ataques a todo el mundo: alumnos, padres, políticos, administración… dando como única receta el “dejadme solo, que yo sé cómo hacerlo”.

        Demuestren ustedes que son capaces de cumplir correctamente con su labor, hagan ustedes mismos la “purga” y la “auto-regulación” tan necesarias dentro de su propio colectivo, y cuando obtengan los primeros resultados positivos, podrán decirnos “hemos demostrado que sabemos cómo hacerlo; permítannos ahora sugerirles (que no exigirles) cuál sería, a nuestro entender, el modo correcto de hacer las cosas”.

        Pero, don Antonio, no nos pida “fé” estando en un país aconfesional (por desgracia aún no láico), especialmente cuando hay tantísimas evidencias de su fracaso (como colectivo) y de su responsabilidad en el mismo.

    • 20 marzo, 2010 19:57

      No me extraña que tengamos algunos alumnos hijos de padres como tú: cierto color verde (de envidia, ya sabes). Desgraciadamente los docentes tienen que “arreglar” lo que ciertos padres “desarreglan”. ¿Por qué no elegiste la docencia para que todo fuera diferente? Ya sabes, si quieres “arreglar” lo que crees que está mal, encauza a tus hijos hacia la carrera docente. Lo tienes fácil.

      • 2 abril, 2010 13:44

        Bonita mía, los profesores y los centros no arreglan nada.
        Cuando la familia funciona, la cosa va medianamente bien (o muy bien, si el alumno es fácil e inteligente). Para eso la familia, si hace falta, se deja la piel en controlar al chaval, pagar profesores particulares, logopedas, o lo que haga falta., vigilar los deberes, explicar lo que en clase no han explicado , etc.

        Cuando la familia no funciona, o no puede por falta de dinero o de educación, la cosa va, de mal, a rematadamente mal, porque los centros no hacen una m**** por suplir a la familia.

        Las estadisticas me dan absolutamente la razón, mal que os pese. Míratelas, si es que sabes interpretarlas (por ej. las de Fundación Santa María, Fundación Alternativas, Comunidad de Madrid, etc)

    • soymaestra Enlace permanente
      23 marzo, 2010 21:02

      ¿Eres maestro? ¿Por qué crees que el horario de los maestros es provechoso? ¿Sabes realmente cuándo termina mi jornada de trabajo? ¿Crees que solo por el mero hecho de tener hijos se puede hablar de lo que pasa dentro del aula? Porque yo tengo corazón y no por eso le digo al cardiólogo lo que tiene que hacer.
      Desde luego que el hecho de ser maestro no me confiere el don de la verdad absoluta respecto a la docencia; tampoco el hecho de ser padre asegura que uno sea un buen padre y educador. Sin embargo es más probable que el padre pueda hablar de sus experiencias, de los problemas a los que se enfrenta que no el que no tiene hijos y se dedica a decir lo mal que lo hacen los demás padres sin tener ningún otro tipo de conocimiento o saber científico o experimental sobre el tema.

      El aula exige esfuerzo y trabajo diario, que yo llevo a cabo responsablemente. Asumo que puedo cometer errores y asumo mi parte de responsabilidad, pero no se puede dejar la pelota sólo en el tejado del docente, todos tenemos que asumir la parte que nos toca. Me cansa oir que si los niños no aprenden o no les interesa algo es culpa del profesor o del sistema educativo o de sus padres que no le han educado: los niños también son seres humanos con voluntad, emociones, situaciones personales que les afectan, les preocupan y les impiden hacer algo o les motivan a hacerlo. A mi también me gustaría que todo fuera así de simple porque si sólo dependiera de mi esfuerzo y de mi dedicación trabajaría el doble de horas, si la duración del día lo permitiera; pero desgraciadamente no es así.
      Un saludo para todos y por favor, menos malos humos y rencor.

    • yoeducobienyagusto Enlace permanente
      23 abril, 2010 19:33

      Señor Manu. Yo estoy bastante de acuerdo con usted.
      Pero ya ve que cuando no se está de acuerdo con la linea de aquí, a uno le pegan de lo lindo.
      De todas formas solamente es pataleo de aquellos que no saben buscar a su alrededor ninguna práctica educativa mejor que la que estan usando -lo digo por los resultados que ellos mismos dicen que consiguen-. Afortunadamente hay mucha gente que está haciendolo bién, pero hace falta buscarlos, verlos y copiarlos (Al menos, que copiando a los buenos se puede mejorar)

    • 20 agosto, 2010 16:59

      Totalmente de acuerdo contigo. Estos personajillos que se creen algo y no son nada, ni lo seran nunca, quieren modelar la educacion a su conveniencia e interes y punto. Es todo.

      Me hace gracia la comparacion que hace uno de ellos entre el profesor y el oncologo. Como si ellos (profesores) hubiesen pasado una formacion ni de lejos tan rigurosa como un oncologo, por no hablar de los filtros que un oncologo ha tenido que superar, en comparacion con el rigor (una lincenciatura en lo que sea) y filtros (una opsicion de 75 temas, un inspector de hacienda tiene 170 temas) pudieran compararse. Claro, se comprende que el oncologo gane 3 o 4 veces mas que ellos. Lo que estos tios tienen es una arrogancia que se les sale por el culo y la boca y nada mas.

      • 20 agosto, 2010 17:33

        Hola de nuevo, Andrés:

        Te había escrito una respuesta (creo que bastante conciliadora) a tu último mensaje. No sé si aparecerá por aquí, porque en el momento de mandarlo ha debido de haber algún problema con el servidor.

        Me planteé reescribirlo, pese a que era bastante largo, pero en vista de tu actitud (que ya no es de superioridad moral, sino de agresividad injuriosa) creo que no merece la pena.

        Puede que yo, como profesor, sea un “personajillo”, que “nunca sea nada” y que excrete formidables mojones de arrogancia por orificios cuya existencia ni siquiera sospecho. Quizá deba adoptar postura genuflexa al paso de un oncólogo (por lo visto, en su gremio no hay indicio posible de que alguno de ellos sea un perfecto inútil).

        Pero, cuidado con la “formación”, Andrés, porque pisas terreno pantanoso. ¿Te suena Antonio Domínguez Ortiz? No impartió en la sacrosanta Universidad, ni tampoco era oncólogo, lo que no impidió que su talla intelectual fuera reconocida con varios Honoris Causa y avalada por una extensa y reconocida bibliografía sobre la Historia de España.

        Otro Antonio que igual te suena (Machado) también fue profesor de Instituto. Mejor poeta que profesor, dicen, pero no me negarás que el “tío”, como tú dices, sabía algo de Literatura.

        Ejemplos de excelencia y de ineptitud pueden encontrarse en casi todos los ámbitos de la vida, me temo. ¿Que el oncólogo gana 4 veces más que nosotros? ¡Fantástico! ¡Yo pondría mi vida a su disposición si pudiera curarme un cáncer! ¿Por qué los oncólogos, y no los controladores aéreos o los ingenieros aeronáuticos? Oye, hay una solución fácil. Vas a la NASA y les comentas a los que están allí cuánto mejor no estarían dando clase en el IES Dolores Ibárruri de Peñaranda de Bracamonte, es un poner.

        Ya de paso, les puedes pedir que te arreglen el teclado de tu ordenador, pues es casi seguro que le falta la tecla de la tilde.

        A seguir bien.

  30. 15 marzo, 2010 17:26

    Debemos también alegrarnos de recibir comentarios como el firmado por “Manu”. Porque es una muestra excelente de la consideración y trato que venimos recibiendo los docentes desde algunos sectores.

    Quede usted usted con Dios, señor manu , y tanta paz reciba como paz nos deja.

    • 15 marzo, 2010 19:54

      Serenus:

      Como siempre, cada uno tiene “lo que se merece”.

      Teneis la misma consideración y respeto que ofreceis a vuestros “clientes”, que no son otros que vuestros alumnos, y la sociedad a la que debeis servir como empleados públicos.

      No os equivoquéis: vosotros servís a la sociedad, y no al revés, como parece pretender vuestro “manifiesto de únicos expertos a los que hay que escuchar”.

      Quede usted también con dios (el que sea: soy ateo y “gnóstico”). Wa aleikum Salam.

      • 15 marzo, 2010 20:06

        De alguien cuya forma de presentarse e iniciar un debate es:

        “Que poca verguenza teneis! ¡Qué cantidades ingentes de arrogancia y autoritarismo derrochais!”

        No espero ninguna consideración. Ni me interesa una opinión que comienza con ese saludo.

        Bye

      • 15 marzo, 2010 20:54

        Usted ha entrado aquí como elefante en cacharrería, insultando y acusando, al tiempo que anunciaba que ¡¡¡desde el más profundo respeto!!! nos iba a poner las peras a cuarto. Difícil circunstancia para hacer posible cualquier diálogo, por eso sólo quiero recordarle que, ni trabajamos con clientes, sino con alumnos, ni vendemos mercancía, intentamos transmitir conocimiento. La simplificación que usted hace de nuestro trabajo le impide conocer su verdadera naturaleza.

        Soy profesor y padre y desde luego no se me ocurriría verter sobre ninguno de los dos colectivos una descalificación tan general y abusiva como la que usted hace. Y hay una dimensión de la educación que le afecta directamente cual es la de enseñar a los hijos el respeto hacia los demás. Debería estar atento porque de otro modo hará mucho más difícil el trabajo a los profesores. Hay cosas que donde mejor se aprenden o desaprenden es en casa. Y hay dimensiones de la educación que a quien corresponden en primer lugar es a los padres.

      • 20 marzo, 2010 20:07

        La educación no es una mera transacción comercial. Tiene un sentido mercantil de algo que es mucho más sutil.¡Qué pena!

      • Paco Fernández Enlace permanente
        23 marzo, 2010 14:35

        Té diré varias cosas:

        Para empezar, he sido alumno, profesor, hijo y padre. De todo ello he sacado interesantes conclusiones que difícilmente las hubiera sacado de otra forma. De todas ellas, las opiniones que más han cambiado radicalmente entre lo que yo creía y la realidad han sido sobre la realidad de la tarea docente. Y puedo asegurar que gran parte de mis colegas han tenido igual experiencia.

        Con esto quiero indicar básicamente que no sabe Vd. de lo que habla.

        Continúo: Ya he dicho que soy padre, y resulta que dedico, como Vd, gran parte del tiempo libre a ayudar en las tareas a mis hijas. Y no me dedico a lloriquear por los rincones por ello ni acuso al profesorado porque, al contrario que Vd, sé en qué consiste mi tarea tanto enmi papel de profesor como en mi papel de padre. Y soy capaz de discriminar, al contrario que Vd, al profesor cenutrio (que haberlos haylos, al igual que padres resentidos y voceras) del profesional volcado en su trabajo.

        Y termino. Simplemente por el tono que Vd. ha empleado, creo que no debería hablar en este foro como si supiera lo que es la educación.

      • 17 mayo, 2010 22:17

        Es fácil dar clase cuando a un alumno le pides amablemente que abra el libro y te dice que no le sale de la punta del “n…” y vas a notificárselo a su padre y te dice que para eso te pagan. Sinceramente, estoy de acuerdo en que se eche al que es un vago (que los hay, pero igual que los hay en otros sectores), pero todo el peso no puede caer en el docente. Hoy día le dices a alguien que se mantenga en silencio, y te mandan a la mierda, con perdón, pero así lo dicen, y te arañan el coche cada día…Se burlan de tí, te graban con el móvil y te cuelgan en youtube. Si eso es lo que merecen los profesores, los buenos, que los hay y conozco a miles, currantes como los que más, sin pedir bajas, ni dias de asuntos propios ni hacer una sola huelga, etc, pues creo, humildemente, que debiéramos quedarnos sin profesores. Que los propios padres sean los que demuestren esa valia de que carecen los docentes…Y sobre todo, que se acuerden de cómo eran en sus tiempos…creo que es obvio que TODOS SOMOS CULPABLES, Y TODOS SOMOS SOLUCIÓN. Mi padre era funcionario…cuando establecían reunión con los padres de alumnos, y era horario de telenovela, no iba NADIE. Bastaba con ponerlo una hora más tarde, y venían 2 o 3 madres (padres pocos) a lo sumo… Y no era por estar trabajando y no poder pedir la tarde…Claro, pero es el profesor el que no se preocupa. Hay docentes que se lo curran mucho, que adoran dar clase y ayudar al alumnado, pero no siempre se puede, no siempre te dejan hacer tu trabajo, y se tendría que dejar el debate de quién tiene más culpa o gana más o hace menos…y unir fuerzas por que lo que nos espera es la generación que estamos educando ahora, y serán nuestro futuro. Espero no haber ofendido a nadie…pero es doloroso estar opositando, con unos ideales, con ganas de aportar y luchar, y ser buena en lo tuyo, para que desprestigien tanto a este sector por cuatro vagos (profesores y alumnos…aparte de unos cuantos padres). Saludos y espero que todo empiece a cambiar por el bien de nuestros alumnos…

  31. 15 marzo, 2010 17:39

    Quiero pedir disculpas al señor Cenamor por haber haber escrito mal su apellido.

  32. 15 marzo, 2010 18:02

    Podéis ver mi comentario sobre el manifiesto aquí.
    Un saludo

  33. 15 marzo, 2010 18:31

    Angel y Manu:

    ¡Plas, plas, plas!
    Con ovación.

    Menos mal que me devolvéis la fe en que no vamos irremediablemente a seguir estancados otro par de siglos, en manos de los mismos funcionarios con ejecutoria de hidalguía de siempre. Ya me estaba deprimiendo de leer semejante cúmulo de arrogancia, autocomplacencia e ignorancia y ver que solo recibía parabienes.

    • Paco Fernández Enlace permanente
      23 marzo, 2010 14:46

      Otro que pretende dar clases sobre educación. Para variar, podría probar a argumentar algo, aunque sólo fuera sea por disimular. Al menos Ángel y Manu lo han hecho.

      Y si les gustan los cuentos con final felíz, lea El País en vez del informe PISA.

      • 29 marzo, 2010 22:11

        Sería bueno, en efecto, que todos los que lo citan hubieran leído lo que dice, y hubieran echado un vistazo a los cuestionarios de examen en que se basa. A lo mejor eran menos arrogantes y decían menos tonterías.
        Se darían cuenta, por ejemplo, que la clase se cosas que le interesan a los evaluadores de PISA no tienen casi nada que ver con las cosas que enseña (o mejor dicho, que “enseña”) el sistema de aquí, ni en lengua ni en mates.
        A lo mejor pensarían, entonces, que sería milagroso, o producto del aprendizaje autodidacta, que los alumnos españoles, malos o bueno, saquen resultados brillantes en PISA, porque apenas se han encontrado en la escuela con las tareas que pide, y han dedicado su tiempo en ella a innumerables chorradas que a PISA le importan un comino.
        Seguramente, y por no apearse del burro, que es una cosa que un profesor funcionario no hace jamás, renegarían del cuestionario y la metodología PISA (como ya he leído a alguno que por lo demás tiene las mismas opiniones que predominan aquí). Pero entonces, harían mejor en no mentarlo como supuesto argumento.

        Y es que la ignorancia es lo más atrevido que hay.

  34. 15 marzo, 2010 18:33

    Ladran…

    • 15 marzo, 2010 19:55

      Ladran… ¡para ver si hay algun idioma que seais capaces de entender!

      Lo de cabalgar… cuando os pongais de acuerdo en la dirección, tal vez cabalgueis hacia algún sitio.

  35. 15 marzo, 2010 20:25

    La enseñanza pública está mal; pero según veo a manu la seguridad social ni te cuento.

  36. 15 marzo, 2010 22:45

    Sergi Carballo dijo: e pregunto a padres y madres que escriben comentarios como el de más arriba: ¿por qué no confiáis en los profesionales que pasan más tiempo con vuestros hijos que vosotros mismos?
    Yo confiaba tanto como para llevarles a mis hijos (hablo de la enseñanza pública) y, si he perdido la confianza, ha sido por los años de damnificada por ellos que he vivido y por haber observado sobradamente como funcionan los centros y la poca implicación en ellos y la mala formación que tienen la mayoría de los profesores. Además de su arrogancia y la falta de respeto con la que, en general, se trata a las familias (y por extensión, deduzco que a los alumnos, que tienen mucha menos defensa).

    ¿Envidia? ¿Por qué? Estoy más satisfecha con mi trabajo de lo que parecen estar los profesores que escriben estas cosas, gano por el estilo de ellos y no ando reclamando mayor estatus ni reverencia por parte de la sociedad, porque no necesito de esas cosas para valorarme (y tengo un trabajo que genera cierta antipatía y algunos malos ratos; pero es mi trabajo y no hago de ello nada personal, porque va en el sueldo).

  37. 15 marzo, 2010 23:04

    Sandoval dijo: Ladran…

    ¿Porque no hacéis más que darnos patadas, quizá?
    ¿O crees que si yo pudiera elegir mis hijos estarían en el sistema escolar español y yo al alcance de vuestras patadas? (Incluyendo centros públicos y concertados, que a los efectos de elegir, son Guatemala y Guatepeor)

    • 15 marzo, 2010 23:15

      ¿Se refiere a patadas y lesiones como la que una madre le propinó hasta saltarle los dientes a una profesora del IES Fuentepiña de Huelva el pasado mes de Febrero? Por mencionar sólo uno de los ejemplos más frecuentes. No tenía constancia de que esas patadas también se diesen en sentido contrario. No me ha llegado tal noticia. ¿Estaba dentro del sueldo de esta profesora la paliza que recibió? ¿Cuánto vale?

      • 16 marzo, 2010 11:50

        En España se denuncian al año varios cientos de miles de delitos y faltas que incluyen altercados, lesiones, amenazas o insultos. Más todos los cientos de miles más que no se denuncian, porque no tienen tanta entidad o los agredidos no quieren líos.
        Los profesores son bastantes más del medio millón.
        ¿A cuantos incidentes, agresiones o similares tocamos cada español a lo largo de la vida, en promedio?
        ¿A cuántos profesores les ha tocado -desgraciadamente, desde luego- en el último año? ¿Más que ese promedio que sufrimos todos? Desde luego que no.
        ¿Acaso les ha tocado más veces, en proporción, que a los camareros, autobuseros, vigilantes jurados, agentes judiciales, policías, recepcionistas de ambulatorio, celadores, médicos, taquilleros de metro, asistentes sociales, inspectores y agentes de hacienda o la SS, y así sucesivamente? (hablando de incidentes exclusivamente laborales).

        ¿Los profesores han de vivir en un mundo sin delitos, y el resto de los mortales vivimos en el mundo normal?
        ¿Las demás profesiones son menos importantes y no merecen la misma protección, aunque sean mucho más peligrosas objetivamente?
        ¿Una agresión en los periódicos cada tres meses, en un colectivo de medio millón, justifica CUALQUIER maltrato permanente de ese medio millón a las familias a las que sirven, en teoría?

        Es evidente que yo me refería a patadas metafóricas, es decir, desprecio, mal servicio y falta permanente de respeto, por parte de la dirección, la jefatura de estudios, los tutores y la mayoría de los profesores. Es la política de los centros: A la familia, ni agua.

        Que eso se pretenda justificar porque un padre entre millones, en tal o cual ocasión, agredió a un profesor entre centenares de miles, dice mucho de su actitud equivocada, victimismo soberbio y falta total de espíritu de servicio a sus conciudadanos.

        La realidad es que la mayoría de los ciudadanos de España tienen una paciencia y unas tragaderas casi infinitas con la arrogancia y mal servicio de los funcionarios públicos. Lo sé porque yo también lo soy. Por cada uno que se le va la pinza y comete una agresión, varios miles de humillados y perjudicados se aguantan lo indecible.

        Addenda: Muchos alumnos sufren acoso escolar y agresiones en el centro. Eso pasa en el tiempo en que los padres tenemos que delegar la guarda de nuestros hijos en el Estado. Pero el Estado (elcentro) pasa olímpicamente, por regla general, de garantizar ni vigilar nada: ¿La parece que me ponga yo igual de chula con el profesorado entero por el suicidio de Jokin hace algunos años, acosado hasta la desesperación por sus compañeros y ALGUNOS profesores, mientras los demás cerraban los ojos? Nadie ha sido expedientado por aquello, ni puesto siquiera de patitas en al calle. Tampoco por los casos de niños atados a las sillas, o maltratados de otras maneras. Yo sé que esas cosas pasan algunas veces, y no son culpa de todos los profesores. También sé que el sistema es tan negligente y tan corporativista que no toma medidas adecuadas cuando pasan. Lo que, desde luego, no pasa cuando el agredido es el profesor. Ahi el sistema penal funciona a pleno rendimiento…

      • Paco Fernández Enlace permanente
        23 marzo, 2010 14:53

        A Aloe:

        ¿Y usted sabe si yo denuncio todas las agresiones, insultos, menosprecios y maltratos que recibo a diario?

        Pero en algo tiene razón Vd.: Ya no se respeta ni a los médicos ni a los policías ni a muchos profesionales, que tienen que tragarse muchos incultos y agresiones que, por cierto, no tienen por qué ir en el sueldo.

        … Pero es que yo conozco unos cuantos de ellos, y ¿Sabe Vd.? ¡Que también se quejan!

      • 29 marzo, 2010 22:41

        Pobrecillos. Aunque se quejan bastante menos que los profesores.
        O al menos los médicos no hacen reclamación constante de que les quiten de delante a los enfermos maleducados y que no se curan enseguida, como hacen ustedes. Ni los policias de que sólo quieren tratar con ciudadanos cumplidores o como mucho con ladrones de buenos modales. Se ve que al menos ellos sí que saben para qué se les paga.
        Llamativo es, desde luego, que escoja los ejemplos que escoge entre los que yo ponía, que eran mucho más variados: claramente, si uno ha ido a la universidad, pensará usted, tiene que ser tratado con especial reverencia y rozarse sólo con gente educada, respetuosa y comm’il faut. A los que no han ido, que les den, que no son señores.
        Y luego dirá que no, que todo esto no tiene que ver con el clasismo.

  38. Sergi Carballo Enlace permanente
    15 marzo, 2010 23:24

    Buenas

    Creo que en lo que dice Manu hay una cuestión de fondo que él no menciona: por lo que yo interpreto, él piensa que cualquier alumno tiene los mismos talentos, las mismas aptitudes, las mismas facilidades e intereses y que el profesor lo que ha de hacer es conseguir que estos salgan a la luz. Desgraciadamente, esa es una visión utópica de la enseñanza, bonita para enseñar la mayéutica socrática, pero poco realista. Porque en la vida real el alumno tiene voluntad y ha de hacer un esfuerzo, y eso en una sociedad en que a un chaval que suspende ocho asignaturas en navidades sus padres le pueden regalar una play station para que no coja un berrinche pues es muy difícil de promulgar desde las aulas. En una empresa, trabajan el jefe y trabajan los empleados. En una escuela, trabajan los profesores y deberían trabajar los alumnos ayudados por las indicaciones de los primeros para aprender toda una serie de destrezas, habilidades y conocimientos. La realidad es que la mayoría de los alumnos no se esfuerzan y no hay manera de despertarlos de su indolencia porque el sistema está hecho de tal modo que los alumnos pasan sin tener un mínimo nivel de la mayoría de las asignaturas, y lo peor de todo, con más derechos que cualquier otro trabajador del centro o de cualquier otro ramo profesional. Los alumnos no son clientes, mal vamos si pensamos así. Porque en una empresa yo a mis clientes no les exigiría un esfuerzo, ni que tuvieran autodisciplina, autocontrol ni sentido crítico. Me limitaría, como hacen muchos profesionales, a venderle todo lo que pudiera y a servirle y hacerle la vida más fácil, proporcionándole lo que deseara y al mejor precio posible. Es decir, lo contrario de ser exigente con él.
    No, un alumno no es un cliente. Si yo a un alumno le tuviera que enseñar cálculo, le explicaría las cuatro reglas básicas, las tablas de multiplicar, como realizar las cuentas a mano y me hincharía a ponerle multiplicaciones, divisiones, sumas y restas de largos sumandos y varios decimales, le haría hacer cientos, incluso miles de operaciones con papel y sin él, con y sin cronómetro, y de esta manera conseguiría que automatizara mecanismos, que adquiriera destrezas y que fuera hasta cierto punto autosuficiente en determinados cálculos. A partir de ahí, le podría enseñar operaciones con fracciones, potencias, raíces cuadradas, funciones, logaritmos y otras operaciones más complejas. Si en vez de tratarlo como a un alumno y exigirle un esfuerzo constante y cada vez más complejo, me limitara a tratarlo como a un cliente, simplemente le vendería una calculadora y me olvidaría de cualquier explicación o exigencia. Ahora bien, el día en que tuviera que hacer cálculos sin el aparato, o se equivocara al teclear, no sabría hacerlo ni diferenciar un resultado correcto de uno muy alejado del real. Por no hablar de que, sin esa base, las ecuaciones, las funciones y muchas otras complejidades matemáticas serían de muy difícil comprensión, y el niño jamás podría terminar una carrera como Ingeniería, Física, Química o Estadística, e incluso se quedaría sin entender cuestiones importantes como la fórmula del interés compuesto que nos aplican en una hipoteca.

    Por otro lado, estoy de acuerdo en que quien no rinde en el trabajo debería de ser reemplazado. Pero es que en una escuela hay dos tipos de trabajadores: aquellos que son remunerados económicamente por su trabajo (profesores y personal de administración) y aquellos cuya remuneración consiste en la adquisición de conocimientos, destrezas y habilidades que les serán necesarias en un futuro para adquirir la misma o incluso mayor remuneración económica que los primeros. Estoy de acuerdo en que el profesor que no rinda ha de ir fuera, y no tiene sentido seguir con una concepción de la función pública que es del siglo XIX, pero el alumno que no rinda en una determinada ha de ir a otras vías, y el drama es que no las hay. Sí, los alumnos son muy jóvenes, inconscientes y se equivocan, de acuerdo, pero las vías no tienen por qué ser estancas y los errores de una edad deben poder compensarse por otras vías. Por otro lado Manu comete otro error, y es un error muy frecuente, a veces con la mejor voluntad, que es el confundir la igualdad de derechos con considerar que todo el mundo es igual. Todo el mundo ha de tener los mismos derechos a estudiar, pero no todos tienen por qué estudiar lo mismo si no tienen las mismas aptitudes, los mismos gustos ni el mismo espíritu de sacrificio.

    • 16 marzo, 2010 12:21

      Sergi Carballo dijo: el alumno que no rinda en una determinada ha de ir a otras vías, y el drama es que no las hay

      Tremendos errores de bulto en semejante frase (por tomar una de ejemplo), a saber:
      - Los alumnos no están ahí para correr y saltar vallas, como los caballos de carreras, ni para ser “rentables”, como los caballos de noria. Están ahi para adquirir una serie de destrezas y conocimientos que la sociedad ha decidido que son imprescindibles para ser un ciudadano autónomo (otra cosa es que el curriculum que ha decidido esa sociedad está hecho con los pies o con el c…, pero eso es otro tema). Por lo tanto, lo del alumno como “empleado sin paga” es un error garrafal de concepto. Ser alumno no es un premio ni un privilegio: es un derecho, pero también una obligación gravosa que se le impone a los adolescentes, por su bien (supuestamente) pero sobre todo por el bien público. Si a un alumno le cuesta más, lo que debe pasar es que el sistema tendrá que emplearse a fondo con él para que llegue. Si por una vía no lo consigue, el sistema tendrá que probar otras vías. Y así.
      Para eso tenemos un “sistema educativo” que nos cuesta una pasta, en lugar de darle un cheque escolar a cada familia, examinar al que quiera como alumno por libre y andando (y medio millón menos de funcionarios, mira).
      ¿Que el sistema no quiere o no puede hacer eso? Entonces el sistema es malo y nos está sobrando. (Fïjate que es el sistema el que sobra en ese caso y no el alumno, porque para dar educación sólo a alumnos fáciles y buenos, la alternativa mencionada del cheque y los exámenes libres es suficiente y mucho más eficiente).

      - El drama no es que no haya otras vías: el drama es que las hay, con la ley en la mano, pero no funcionan porque los encargados de hacerlas funcionar ni saben, ni quieren. Y ni piensan aprender para saber más ni van a aceptar esforzarse en cumplir mejor.
      Las otras vías están en el mismo centro, porque en eso consiste la enseñanza integral y adaptada a los alumnos: O sea, la enseñanza que deberían estar dando a sus alumnos los hidalgos lloricas, pero que no dan.
      En el fondo lo que más les indigna a dichos hidalgos lloricas es tener que molestarse, esforzarse y pasar malos ratos por las Vanesitas y los Jonatanes: por los chonis de barrio cuyos padres no estudiaron y no son de clase media educadita (aunque su educación sea deficiente, por lo menos los modales de clase social los traen de casa). A esos es a quienes quieren quitarse de encima, y por eso añoran tiempos nefastos (educativamente y en lo demás) pero que tenían la gran ventaja de que solo estudiaba la gente de buena familia y los más dotados y voluntariosos de los de abajo, que además venían con la debida humildad.

      • Paco Fernández Enlace permanente
        23 marzo, 2010 15:01

        “En el fondo lo que más les indigna a dichos hidalgos lloricas es tener que molestarse, esforzarse y pasar malos ratos por las Vanesitas y los Jonatanes: por los chonis de barrio cuyos padres no estudiaron y no son de clase media educadita (aunque su educación sea deficiente, por lo menos los modales de clase social los traen de casa). A esos es a quienes quieren quitarse de encima, y por eso añoran tiempos nefastos (educativamente y en lo demás) pero que tenían la gran ventaja de que solo estudiaba la gente de buena familia y los más dotados y voluntariosos de los de abajo, que además venían con la debida humildad.”

        Primero: Para hablar sobre educación hay que tenerla.
        Segundo: para hablar de respeto hay que ejercerlo primero.
        Tercero: Para decir lo que quieren los “hidalgos lloricas” hay que conocer bastantes, segundo hablar con ellos, tercero enterarse, y cuarto, no sacárselo de la manga ni inventárselo porque yo lo valgo, como hace Vd.

      • 29 marzo, 2010 22:29

        Paco Fernandez: “para hablar de educación hay que tenerla”
        Pues tengo al menos la misma que tú, y me la dieron tus colegas, hasta los 17 (la de después ya no, ciertamente). Supongo que en lugar de educación quieres decir cortesía: y tengo la que se merecen los que escriben las cosas que escribís vosotros, con la arrogancia que os gastáis, y eso después del daño y agravio que causáis, social e individual ( a mi, por ejemplo, y a mis hijos).
        Pero el tonito te sobra, porque no estás en clase, sino entre tus iguales, y tus iguales te trataremos como al resto del mundo, no con reverencia.

        En cuanto a conocer profesores, conozco poco o mucho (al menos por los resultados) a más de 80 profesores de secundaria, porque no en vano tenemos nada menos que una docenita por curso y alumno. 80 elementos ya es una muestra como para sacar una distribución normal, ¿eh? (suponiendo que sepas lo que es eso).
        Pero además, conozco bastante bien personalmente a otra buena docena de profesores entre parientes, amigos y conocidos, a los que he oído horas de lloriqueo resentido, y de los que conozco bastante bien qué formación y qué entrega profesional tienen.
        ¿O de dónde te crees que salen los profesores de secundaria, si son más de medio millón? Pues del mismo sitio donde hemos salido los demás que tenemos unos añitos y pudimos estudiar en la universidad: de la clase media española en expansión durante la última generación, que quiere ser un profesional universitario privilegiado, como la clase media profesional privilegiada tradicional, pero con las cuatro cositas que sabe y sin esforzarse demasiado.
        Luego esa misma clase media lleva sus hijos a la concertada, porque la pública está bien para trabajar en ella, pero para llevar a sus hijos no tanto.
        Y nadie aparentemente ve contradicción en ello…

  39. 16 marzo, 2010 8:14

    Sergio, dices: Si en vez de tratarlo como a un alumno y exigirle un esfuerzo constante y cada vez más complejo, me limitara a tratarlo como a un cliente, simplemente le vendería una calculadora y me olvidaría de cualquier explicación o exigencia.
    .
    Debes estar refiriéndote a “cómo se trata a los clientes en muchas empresas”, no a “cómo se DEBE tratar a los clientes”. Y a su vez lo comparas con cómo tratan a los alumnos MUCHOS profesores, pero olvidas a otros los pueden tratar tan mal como algunas empresas a sus clientes.
    .
    Si nos fijamos, no en cómo te sientes tú tratado como cliente en muchos sitios, sino cómo consideramos que DEBERÍAMOS ser tratados como clientes, en este caso se ve claramente que olvidas un punto esencial: es EL CLIENTE el que tiene que decidir cómo quiere ser tratado, a qué piensa que tiene derecho a cambio del dinero que paga. En el caso de la educación, los ciudadanos, que pagamos un MOGOLLÓN por mantener el sistema educativo, consideramos que, COMO CLIENTES, tenemos derecho a que las personas a las que pagamos por dar ese servicio lo den DE LA MEJOR MANERA POSIBLE, es decir, esforzándose hasta lo que haga falta porque nuestros hijos aprendan, y no “dándoles una calculadora”.

    • Sergi Carballo Enlace permanente
      16 marzo, 2010 12:46

      Por lo tanto, según tú, debería ser el alumno o los padres los que decidieran hacia qué vía debería dirigirse el alumno. En eso estoy de acuerdo, pero el problema es que no hay otras vías.

  40. 16 marzo, 2010 8:41

    Yo solo cambiaría una cosa: La reducción en el número de universidades deberá ir ligada a un aumento en el número de becas para el desplazamiento de los estudiantes a otra ciudad.

    Y sobre el comentario de Toro Sentado, tengo que decir que falla en algo a mi entender: Si distinguimos entre personal docente e investigador en la universidad, estamos perdiendo la figura del académico que intenta estar siempre al día, renovando continuamente sus conocimientos en la materia mediante la investigación, y transmitiendo esos conocimientos a sus alumnos. La Universidad es la única institución que funciona así, a diferencia de las enseñanzas medias y la FP. No debemos rebajar la universidad a una escuela profesional solo que con contenidos más complejos o teóricos. Si hacemos esto, será mucho más difícil ir actualizando los planes de estudio a medida que las disciplinas avanzan, lo cual ya de por sí es un desideratum prácticamente inalcanzable, pero a lo que debemos aspirar.

  41. Jorge Carrascosa Enlace permanente
    16 marzo, 2010 9:31

    Mmmmm… Estos manifiestos que se basan en el “somos estupendos, nosotros no tenemos ninguna responsabilidad en la situación actual…” Un poquito menos de ombligo, docentes, y más reconocer vuestra situación privilegiada. Por ejemplo, ¿qué tal pelín de alfabetización digital?

    • 19 marzo, 2010 13:42

      He firmado el manifiesto. LLevo ya muchos trienios en la profesión docente. También soy padre. Y tengo que decir que es muy poco común leer cosas tan lúcidas y atinadas en el debate educativo. Es tanta la estulticia, la manipulación y la pura falsificación de la realidad a la que estamos tan acostumbrados que leer un análisis tan real es simplemente insólito.

      Lo siento, pero no veo ninguna autocomplacencia en la actitud de los docentes que lo han redactado. Reivindican algo tan elemental como que se tengan en cuenta las opiniones de los que realmente saben de educación. Sólo el repasar los textos de los que en las últimas tres décadas han escrito sobre temas educativos y han dictado las disparatadas políticas causa el sonrojo más completo. Hace falta que en la educación se oigan voces no estúpidas. Y, en este sentido, bienvenido el Manifiesto.

      Los responsables de la situación actual, que ya nadie puede negar que es la de un auténtico desastre educativo, tienen nombres y apellidos. Y han firmado en el Boletín Oficial del Estado. Y en los de las Comunidades Autónomas. Responsabilizar del fracaso del sistema a quienes tienen que sufrirlo ni es justo ni es de recibo.

      No sé cuál es la situación privilegiada de los docentes. Podría usted definir la palabra privilegio, poner ejemplos, argumentar. No creo que llegara muy lejos.

      La “alfabetización digital” es desviar la atención sobre asuntos que no son la esencia. Muchos docentes usan las nuevas tecnologías, otros no tanto. Internet es un medio potente, útil. No es la panacea. Pero rehuir el debate educativo sobre el fracaso de las reformas basura acudiendo a la alfabetización digital es rehuir el debate.

      Tras décadas de demagogia y de ausencia de un verdadero debate educativo (civilizado y democrático), algunos ya sabíamos que sería muy difícil que pudieran circular las ideas más razonables sin que el rancio y cutre discurso antiprofesor saliera a la superficie.

      Hay que seguir aportando razones frente a la sinrazón.

    • Paco Fernández Enlace permanente
      23 marzo, 2010 15:08

      Yo estupendamente. De hecho te desafío a ver si sabes tanto como yo. Ahora estoy haciendo un curso sobre redes en la escuela ( y no me refiero a las de pescar).

      ¿ Y de aplicación de las TIC en la escuela?. ¿Sabes lo que yo?

      ¿Y sobre todo, sabrías lo que habría que saber sobre ello con un cursillo de 40 horas míseras? Eso, si te lo dan, claro.

      Y por cierto, habláis de privilegio, como si nuestro trabajo no fuera una cosa que cualquiera podría obtener con suficiente esfuerzo. ¿Sabes que todo el mundo puede presentarse a las oposiciones?.

    • 1 abril, 2010 17:30

      Jorge Carrascosa dijo:
      “Mmmmm… Estos manifiestos que se basan en el “somos estupendos, nosotros no tenemos ninguna responsabilidad en la situación actual…” Un poquito menos de ombligo, docentes, y más reconocer vuestra situación privilegiada. Por ejemplo, ¿qué tal pelín de alfabetización digital?”

      ¿Como ésta?:
      http://orffeo.wordpress.com/
      http://www.soundclick.com/bands/default.cfm?bandID=925685&content=music
      http://www.soundclick.com/bands/default.cfm?bandID=888298&content=music
      http://www.soundclick.com/bands/default.cfm?bandID=844616&content=music

  42. Encarna Pruneda i Solés Enlace permanente
    16 marzo, 2010 12:17

    No he encontrado ni un sólo parágrafo en el que no esté de acuerdo .
    Como conseguirlo?

  43. 16 marzo, 2010 12:17

    Para mí el primer problema de nuestro sistema educativo es el fracaso escolar y, tengo la sensación de que ni está recogido como se merece en el manifiesto, ni en este pequeño debate parece tener cabida.

    Es verdad que nuestro sistema educativo falla también por el lado de la excelencia pero no debieran plantearse como objetivos contradictorios el que los alumnos más brillantes gocen de la debida atención, con el hecho de que resulta absolutamente intolerable el nivel de fracaso escolar que padecemos, en particular el masculino.

    A mí entender, y siendo consciente de lo novedoso del planteamiento, se hace absolutamente impresindible introducir las variables de género en las propuestas educativas, y no en el sentido que estamos habituados, desde el lado femenino, sino desde el masculino, porque si a alguien le está fallando la escuela es a los varones.

  44. 16 marzo, 2010 12:38

    Pues mira por donde, muchos profesores estamos bastante más que alfabetizados digital, cultural y científicamente. Y en este Sistema Educativo de guardería, que machaca al que tenga la más mínima intención de pensar racionalmente, y me refiero a los pobres alumnos que pretenden aprender, no nos sirve de nada, más bien sufrimos más . Y que quede muy claro (especialmente para Ángel Cenamor y Manu) que la pedagogía puede ser cualquier cosa excepto una ciencia. De hecho la dictadura pedagógica-políticamente-correcta de la que viven muchos (Seguramente también Ángel Cenamor y Manu, ya que veo que tienen mucho tiempo libre) a lo que más se parece es a una religión en su versión integrista. Esta hereje, que lo es, como profesora y , todavía más, como madre, hace un llamamiento a toda la sociedad para que firme algo tan sensato como este Manifiesto.

  45. 16 marzo, 2010 15:32

    Me ratifico en lo que dije en mi primera intervención, cunado le di la bienvenida a Ángel Cenamor: muy bueno tiene que ser este manifiesto cuando ha despertado tanto interés entre los partidarios de la LOGSE, a juzgar por los muchos que están participando en este foro. Y, si hemos de juzgar por el talante de las intervenciones, que va desde el apasionamiento hasta la pérdida de papeles más lamentable, hay que concluir también que les ha puesto muy nerviosos. ¿Alguno de ellos podría -sin alterarse ni ponerme hasta las cejas de insultos- explicarme por qué? ¿Tan poco confían en su ley que se desquician en cuanto alguien la pone en duda? ¿Tan escasos de argumentos están? Esto último me consta que sí. Calma, señores: el manifiesto sólo es una toma de posición tan legítima como otra cualquiera. Sorprende que personas tan democráticas como ustedes olviden tan fácilmente que la libertad de pensamieto es un principio esencial de la democracia y del diálogo.

    • 16 marzo, 2010 22:47

      Yo te voy a explicar por qué nuevamente: a ver si a la segunda consigues comprenderlo.
      Porque muchos padres de alumnos, especialmente de la pública, estamos hartos y nos consideramos perjudicados, agraviados y damnificados por la poca implicación y la poca formación de la mayor parte de los profesores.
      Por el mal funcionamiento y nula gestión profesional de los centros.
      Por la falta de respeto continua con la que se nos trata, y la absoluta falta de información en que se nos tiene.
      Por la arbitrariedad y arrogancia con la que se lleva el día a día con los alumnos. Y la permisividad absoluta de los centros y los compañeros con los profesores energúmenos, enfermos mentales o incapaces en general.
      Por la mediocridad del trabajo en clase y fuera de clase.
      Por los curriculos demenciales, el horario demencial, los temarios demenciales (además de anticuados e inútiles en gran parte), todo a mayor comodidad de los profesores y mayor satisfacción del corporativismo de cada colectivo de licenciados.

      Y además de eso, tenemos que escuchar y leer a todas horas las ocurrencias de bombero torero de “esto lo arreglaba yo en dos patadas” y las quejas y lista de agravios de los profesores, cuyo fracaso jamás tiene que ver con su propia labor, la de la inspección y la de los burócratas de consejería, sino con el resto del mundo (que no les reverencia bastante) y especialmente con los alumnos, que tienen la desfachatez de no venir todos aprendidos y motivados de casa.

      Todo ello, sin poder elegir absolutamente nada, porque el Estado no nos da opción (ni siquiera la antigua de que en Bachillerato al menos se pueda ir por libre, que mira que sería pedir poco y además bien tradicional).

      Me dirás si no es para cabrearse con el enésimo papelito que dice exactamente los mismo tópicos viejos, funcionariales y clasistas de siempre.

      • 18 marzo, 2010 0:23

        Ha confundido el cauce para resolver una frustración, pero se puede uno desahogar sin insultar, sobre todo en un contexto que trata sobre la EDUCACIÓN.

      • 29 marzo, 2010 22:49

        Estimada Pilar, no he dicho ni un insulto personal ni una mala palabra. Estoy dirigiéndome en general como me dirigiría a cualquier adulto cuyas opiniones me parecen ofensivas y dañinas, y siento que me perjudican a mi y a mucha gente. Puedo ser verbalmente agresiva en algún momento, pero no más de lo que son algunos conmigo. ¿Tanto os cuesta la disensión entre iguales, y que os puedan decir las mismas cosas que decís a otros?

        Estaría encantada de que a los alumnos se les tratara como os estoy tratando yo aquí: sería un trato de mucho mayor respeto y con muchos menos insultos, dado que ni siquiera he llamado tonto a nadie, como ellos oyen cada día.

  46. Borja Contreras Enlace permanente
    16 marzo, 2010 16:15

    Otro cavernario irredento y sin conciencia apoya sin fisuras el manifiesto.
    Sí, soy profesor. También educo, pero eso es un elemento subsidiario de mi profesión. También educa la tele, pero no es función primordial y a nadie se le ocurriría llamarle “educadora” como rasgo fundamental.
    Soy profesor de la enseñanza pública. Y le dedico mi tiempo y mi maxima dedicación desde hace más de veinte años. Y he acudido a un montón de cursillos de pedagogos, y me he chapado la LOGSE, que me ha tocado en suerte implantar a lo largo de mi carrera profesional.
    Y he visto que todo ello ha supuesto un desastre para:
    1.- Los alumnos que están encerrados cuando no quieren ni estudiar ni formarse. Y ello al parecer por la defensa que reciben de gente enormemente progresista. Nunca un centro de enseñanza debería haberse transformado en una especie de cárcel, ni nunca ningún individuo debería ser obligado por ley a perder años de su vida.
    2.- Los alumnos que estando dotados de capacidad y de ganas de aprender se ven obligados a recibir un nivel patético, escaso incluso en lo básico (lectoescritura) y a soportar una constante pérdida de tiempo provocada por las víctimas del punto 1.

    Soy un cavernario que piensa que el conocimiento es lo que mejora a las personas, lo que las convierte en ciudadanos conscientes y responsables. Soy un troglodita que odia las leyes que bajo la coartada de un falso progresismo limita los derechos de las personas, impide el derecho a crecer en la responsabilidad y destroza las posibilidades de obtener una formación óptima de aquellos que tienen en la enseñanza su única vía de promoción personal y social. Soy un arrogante que se atreve a defender la Ilustación y sus valores. ¡Viva el troglodita, reaccionario y arrogante de Kant!

    • 16 marzo, 2010 19:48

      Fantástico Borja, has puesto por escrito, lo que a mí me hubiese gustado decir :)
      Lo suscribo y estoy por pedir que tu confesión figure como anexo al Manifiesto

      “Nunca un centro de enseñanza debería haberse transformado en una especie de cárcel, ni nunca ningún individuo debería ser obligado por ley a perder años de su vida.”

      ¡chapeau!

    • 16 marzo, 2010 23:19

      Nunca un centro de enseñanza debería haberse transformado en una especie de cárcel, ni nunca ningún individuo debería ser obligado por ley a perder años de su vida.

      Bastante cierto. Pero dos observaciones: Una, que así lo que te cargas directamente es la escuela como la conocemos, que ha sido siempre una especie de cárcel para disciplinar y a la que siempre se ha ido y se va por obligación. A lo mejor la idea no es mala, pero dudo que sea lo que quieres decir.
      Y Dos: ¿por qué a lo que obliga la ley es “a perder años de la vida”? Entiendeme, soy la primera que cree que el sistema escolar es efectivamente una pérdida de tiempo en sus dos terceras partes, y lo mismo o más para los buenos alumnos que para los malos, pero… ¿eso lo dice un profesor? ¿la ley obliga a tus alumnos a perder el tiempo porque tú no puedes o no quieres que lo aprovechen? ¿o la ley pretendía -en su candor- que lo aprovecharan?
      Si los únicos que deben estar ahí son los que quieren estar ¿eres consciente de que no estaría casi ninguno? Y si crees que solo deben estar aquellos que no van muy a disgusto porque les va más o menos bien ¿no has pensado que a esos es a los que menos falta les hace la escuela, y a los que les hace falta es a los otros?

      2.- Los alumnos que estando dotados de capacidad y de ganas de aprender se ven obligados a recibir un nivel patético, escaso incluso en lo básico (lectoescritura) y a soportar una constante pérdida de tiempo provocada por las víctimas del punto

      ¿Tú te das cuenta de que no hay ninguna necesidad metafísica de que los alumnos que podrían aprender mucho aprendan poco porque hay otros con menos nivel?
      ¿Tú te das cuenta de que eso es -en cambio- una confesión de incompetencia y de holgazanería por parte del sistema, que si lo hiciera medianamente bien podría y debería adaptarse a los buenos alumnos o a los excepcionales con mucha facilidad, puesto que estos deberían poder trabajar en tareas extra por su cuenta tutelados por su profesor?
      ¿Tú te das cuenta de que hoy en día lo que dices es todavía más incomprensible, cuando las fuentes de información y conocimiento están al alcance directo de la mayoría de los alumnos de buen nivel, que de hecho aprenden la mayor parte de lo que les interesa fuera de la escuela (y cada vez más)?

      La única justificación para que exista un sistema obligatorio y minuciosamente reglado y un enorme cuerpo de funcionarios es precisamente, en estos tiempos, la existencia de los malos alumnos. Los buenos alumnos de familia de mediano pasar en realidad lo necesitan bien poco, y lo sustituirían eficazmente (más eficazmente, seguro) por un cheque del Estado y unos exámenes libres.

      En resumen: lo mismo que tú, creo que la obligatoriedad del sistema escolar es excesiva y abusiva.
      Pero al revés que tú, creo que la obligatoriedad debería ser la misma que hay hoy para el Estado y sus agentes y, en cambio, ser mucho más liviana y flexible para los alumnos y las familias.
      Me temo que tú quieres librarte de la obligatoriedad en el sentido de poder desechar a los alumnos que te dan trabajo, aunque sus familias quieran que vayan, pero dudo mucho de que estés dispuesto a conceder libertad a los alumnos y a dichas familias para elegir más que ahora. Porque eso es completamente incompatible con este manifiesto, que pretende reglamentar aún más lo que las familias y los alumnos pueden hacer y disminuir aún más, si cabe, la flexibilidad del sistema para ellos.

      Me parece contradictorio, muy cómodo y algo tramposo.

      • Borja Contreras Enlace permanente
        17 marzo, 2010 17:10

        Así te cargas directamente la escuela como la conocemos.

        No se crea. La obligatoriedad de la enseñanza no es un universal, ni mucho menos, y su duración ha sido diferente históricamente. Esto es obvio.

        Y dos: ¿Por qué a lo que obliga la ley es a perder años de la vida?
        Muy sencillo. Un chaval de catorce años que carece de cualquier estímulo para estudiar pierde dos años manteniéndose, sin hacer nada, en unas aulas que le revientan.

        ¿Porqué tú no puedes o no quieres que lo aprovechen?
        Más sencillo aún: porque ellos, seres humanos dotados de capacidad para decidir, no quieren aprovecharlo.

        Si los únicos que deben estar ahí son los que quieren estar ¿eres consciente de que no estaría casi ninguno?
        Me pregunto de donde se saca usted tal afirmación. Su fe en la humanidad es todavía más baja que la mía. Siempre ha habido y habrá gente interesada en aprender y mejorar. Y gente que no lo está. En mi experiencia, ya bastante larga, no encuentro motivos para pensar tamaña cosa.
        El argumento sobre la accesibilidad actual de la información es verdaderamente antiguo. Ya cuando yo estudiaba pedagogía me decían que “todo está en los libros”. El problema es que hay que tener criterio para utilizar la información y eso sólo lo da el partir de unos conocimientos. Y en los centros de enseñanza hay gente de sobra para ayudar a adquirirlos. Yo mismo tengo a mi disposición, sin moverme del centro de trabajo, personas capaces de resolverme un problema desde cuestiones estéticas a matemáticas; desde la música hasta la biología. Y les utilizo, vaya que sí. No hay más que querer. No privaría a nadie de tal posibilidad.

        ¿Te das cuenta de que no hay ninguna necesidad metafísica de que los alumnos que podrían aprender mucho aprendan poco porque hay otros con menos nivel?
        Sí. Claro que me doy cuenta. Pero la realidad de facto, no la metafísica, se me muestra testaruda cada día. Y tratar de atender los múltiples niveles e intereses de un grupo supone siempre, lamentablemente, un lastre para quienes en otro contexto podrían aprender más y crecer más intelectual y personalmente.
        Si esto es una muestra de incompetencia por parte del sistema, sí, claro. Por eso nos gustaría que cambiara radicalmente. Lo que no conozco son sistemas holgazanes. Sí conozco holgazanes diversos en muchos terrenos de la vida.

        Me temo que tú quieres librarte de la obligatoriedad en el sentido de poder desechar a los alumnos que te dan trabajo…?
        Aquí está la clave de la cuestión. A usted no le interesan los argumentos, ya que se mueve por un mero juicio de intenciones. Usted no discute con nosotros. Discute con sus propios prejuicios, así que hace esgrima con un fantasma que está en su mente. Es una falacia demagógica de nivel aficionado.
        Claro que, como le ocurre a jotarp, usted se ha dado cuenta de que es más fácil atribuir tópicos e incluso calumnias a personas a las que usted no conoce que entrar en la polémica de argumentos, la única que tiene sentido pero para la que hay que estar preparado.
        Debería intentar probar por ese camino. ¡Así a lo mejor se llevaba usted alguna sorpresa y aprendía algo!

  47. 16 marzo, 2010 16:23

    Pablo:
    ¿Cómo que “escasos de argumentos”?
    Debe ser que no has leído el enlace de mi comentario anterior. En fin, lo pegaré más abajo.

    ¿Cómo que “defensores de la LOGSE”? Yo creo que la mayoría de los que hemos criticado el manifiesto en esta página lo que queremos es borrar la Logse del mapa. V. p.ej., aquí:
    http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2009/09/comienzo-de-curso-pregunta-para.html
    .
    .
    Y copio el comentario que enlacé antes:
    .
    He estado leyendo el “Manifiesto de Maestros y Profesores”, y aunque contiene muchísimas cosas que comparto, me parece que en general es un mal manifiesto, no tanto por lo que dice, como por los muchos temas sobre los que calla.

    .
    Algunas de las propuestas que comparto, o al menos me parecerían aceptables, son las de las reválidas (acabar con el “aprobar al que no sabe”), la de acabar con el sistema de los “cursillitos para acumular méritos docentes”, y la de no confundir la igualdad de oportunidades con la homogeneización cuasi-absoluta de los contenidos.
    .
    En cambio, no me gustan cosas como las siguientes:
    .
    1. El documento está centrado casi exclusivamente en la definición de las etapas educativas y en los requisitos para el paso de una a otra. Tendría que ser obvio que hay cuestiones tan importantes o más que esas, p.ej., las relativas a la financiación y a la organización de los centros. En este orden de cosas, el manifiesto se define como defensor de una enseñanza “libre” e “independiente”, pero no explica en absoluto (o eso me parece a mí) a la libertad de quiénes se refiere, a la independencia frente a quiénes. ¿Se pretende decir que los profesores organicen los centros como les dé la gana? ¿O que sean los padres? ¿”Independiente” significa que los colegios se busquen las pelas como quieran, sin depender de las administraciones públicas? ¿Que no dependan de la iglesia u otras instituciones privadas? ¿O qué?
    .
    2. La opción entre Bachillerato o Formación Profesional se sugiere como libre por parte de los alumnos, pero ¿se ha hecho una previsión de cuántos alumnos elegirían cada cosa? ¿Qué pasaría si, pongamos, la mitad de los alumnos optasen por Formación Profesional, algo lógico si ésta se ofrece con calidad adecuada -más, pongamos, la cuarta parte de los de primaria que no consiguen ese título, y tienen que ir obligatoriamente a la “Iniciación Profesional”? ¿Qué haremos con todos los profesores de secundaria que sobrarían en ese caso?
    .
    3. El subtítulo del manifiesto habla también de “eficacia”, pero luego no se ve en qué medidas se concreta dicho objetivo, salvo en lo de “suspender al que no sabe” (y en Bachillerato, incluso hacer repetir al que suspenda más de una asignatura), lo que, por otro lado, tampoco tengo muy claro qué tiene que ver con la eficacia. Uno esperaría, en cambio, encontrar propuestas acerca de cómo podemos hacer los profesores (que para eso somos los especialistas) para que la enseñanza sea más eficaz, pero de eso, ni mu (salvo una genérica petición de reducción del número de alumnos por aula… cuando en la mayoría de los casos cada aula tiene ahora la mitad de alumnos que hace treinta años). ¿Qué métodos de enseñanza se han de seguir? ¿Cómo ha de ser la evaluación?
    .
    4. Sobre la “dignificación del docente”, casi todo lo que se dice es negativo (cosas que deberían eliminarse), pero no se dan pistas sobre cómo sí hacerlo: ¿pagando más?, ¿reduciendo el número de clases semanales?, ¿estableciendo varias categorías salariales a las que acceder según el cumplimiento de objetivos medibles y razonables?, ¿dando medallas?, ¿cómo exactamente? ¿Cuál sería el procedimiento de acceso? ¿Cómo tratar las diferencias entre centros públicos y privados en este tema? Y muy importante, ¿cómo exigir responsabilidades a los profesores, una vez delimitadas éstas (lo que tampoco hace el manifiesto)?
    .
    5. Tampoco se dice nada sobre los currículos. ¿Se mantendrían las asignaturas actuales? ¿Se eliminarían algunas? ¿Se acortarían los contenidos, o se ampliarían? ¿Qué grado de libertad se dejaría a los centros en este aspecto? ¿Y a las comunidades autónomas -u otras administraciones que podrían tener algo que decir-?
    .
    Por último, todo suena a un “volver a los buenos viejos tiempos” que ya de por sí es sospechoso (tampoco eran tan buenos, salvo para unos pocos), y todo parece resumirse en el mantra (como todos los mantras, no por más repetido menos falso) de que “exigiendo más, todo se arreglará”. Así que lo que yo pediría de gente tan preparada y bien dispuesta es, simplemente, muchíííííísima más concreción.

  48. 16 marzo, 2010 18:23

    No hablaba de ti, Jesús. Si un cerro de exámenes de lengua no me lo impidieran, entraría en profundidad y cotejaríamos mi discurso y el tuyo, que no son antagónicos, al menos de forma absoluta. Ahora mismo, eso no me es posible.

  49. 16 marzo, 2010 18:41

    Pablo, cuando quieras lo discutimos en mi blog (te recuerdo que empecé diciendo que compartía muchísimas de las cosas)

  50. 16 marzo, 2010 19:37

    Dice Aloe: “Entonces el sistema es malo y nos está sobrando”. Sí, el sistema educativo actual es malo y nos está sobrando, de ahí lo de idear un manifiesto que lo cambie.

    Por cierto, no sé a éstos señores o señoras qué les pasa con los profesores, o qué les habrá pasado alguna vez, en su infancia tal vez, o en la infancia de su hijos…Pero como psicóloga que soy, siento verdadera curiosidad, porque sus comentarios salpican mucho resentimiento.

    Saludos a todos!!

    • 16 marzo, 2010 23:34

      Tu curiosidad ha sido satisfecha por mi al menos dos veces en estos comentarios.
      Y, siendo psicóloga de un centro, en realidad no debería hacerte falta. Deberías saberlo de sobra.

      Siempre que vuestra lealtad profesional fuera para los alumnos y las familias, claro está. Pero cuando ni hay secreto profesional ni la confidencialidad de lo que se trata con el orientador de un centro es confiable… ¿en qué sitio y con quien está vuestra lealtad? ¿Y cómo esperar saber así lo que piensa un alumno o su familia de verdad? Deberías hacer alguna vez el ejercicio de hablar largo y tendido con unas cuantas familias que ya no tengan hijos en tu centro, y con las que hayas tratado cuando sí estaban. Igual te llevabas alguna sorpresa y aprendías algo.

      Por cierto, también he comentado por qué y cuáles cosas me parecen abusivas e inútiles del sistema de enseñanza que hay y de su obligatoriedad. Y queda bastante claro que son meridianamente opuestas a lo que defiende este manifiesto, que en realidad no quiere cambiar nada: quiere elegir y clasificar a los alumnos, es decir, sujetarles, obligarles y decidir por las familias y por ellos, más que ahora todavía. No quiere un sistema distinto en absoluto.

      • 17 marzo, 2010 8:16

        Las intervenciones de Aloe me recuerdan aquella anécdota en que uno pregunta a otro –¿tú qué harías si te encuentras un toro? –yo me iría por otro lado –¿y si el toro te sigue? –saldría corriendo y me subiría en un árbol –¿y si el toro corre más y trepa a los árboles? –pues me refugiaría dentro de una casa –¿y si el toro entra en la casa? –oye, ¡tú lo que quieres es que coja el toro!.
        Si alguien desea que la escuelas no sean un cárcel, ella decide que lo que éste desea es construir o mantener una cárcel, si alguien pide que los alumnos y sus familias dispongan de capacidad de elegir entre diversas opciones para formarse, ella decide que lo que desean es tenerlos sumisos sin capacidad de elección a ellos y a sus familia, si alguien desea que la opinión de los profesionales sea tenida en cuenta en este debate del pacto, ella decide que desean imponer autoritariamente su privilegios… Así, no hay manera oiga.

      • 17 marzo, 2010 8:20

        Y si firman un manifiesto público para intentar cambiar el sistema vigente. Ella decide que “No quieren un sistema distinto en absoluto”.

        Complicado.

      • 29 marzo, 2010 23:01

        No, Serenus, no es complicado. Sólo hay que cambiar el punto de vista y ver las cosas desde otro sitio.
        Lo que califica a un sistema de enseñanza no son las cosas que se consideran esenciales en este manifiesto, que no pasa de marear un poco más la perdiz en cuanto a las etapas y poco más, y de pedir (el verdadero eje del manifiesto) reclamaciones gremiales camufladas de “reforma de la enseñanza” y segregación de los alumnos para que los incómodos se vayan a algún sitio donde los firmantes no tengan que verles. Y nada más.

        Un sistema puede estar cambiando eternamente las etapas y los nombres de las cosas, y seguir siendo exactamente el mismo. Como es el caso del nuestro.

        Y no hay contradicción entre plantearse la escuela, tal como la conocemos, como una institución contingente que puede desaparecer, y ser consciente de paso del elemento de institución disciplinaria y coactiva que tiene por naturaleza, y querer además de eso, y mientras tanto que, al menos, sea mejor de lo que es, cumpla mejor con los fines que se supone tiene, e imponga menos coacción a las familias (que no son escolares y la disciplina no va en teoría con ellas) e incluso a los alumnos (porque hasta en las cárceles hay grados, cuanto más en la escuela).

  51. 16 marzo, 2010 21:35

    Para los que tanto nos critican en este debate solo decir que como docente estoy viviendo cada día montones de problemas muy graves en los institutos, que tenemos muy pocas herramientas para combatirlos y que esto a la larga va a tener un coste social importante.

    Esto no funciona bien. Tenemos la responsabilidad de intentar hacer algo. Todo el mundo la tiene.

  52. 17 marzo, 2010 7:48

    Felicidades por el manifiesto.

    Lamento sinceramente, sin embargo, que la realidad (tal es mi impresión) siga otros derroteros y que estemos asistiendo una vez más a un nuevo parche -¿cuántos van ya?-: todo cambia, para que todo siga igual. Nuestro actual ministro filósofo, al que calificaría de buenista habermasiano, debería dejarse de tanto consenso, aplicar como base este manifiesto -que es de sentido común-, y hacer una reforma radical. Una enmienda más sería otra ocasión perdida y una verdadera pérdida de tiempo. Como docente estoy ya muy cansado de tanto despropósito, de tanta estulticia, de tanta retórica vacía, simplemente estamos (porque somos mayoría en los institutos) hartos.

    • 17 marzo, 2010 10:41

      Pues parece que TODOS estamos hartos (al fin todos coincidimos en algo).

      Los docentes estais hartos del sistema, y pretendeis ser los únicos cualificados para decidir cómo debería ser.

      Los padres están hartos de los docentes, y los alumnos están hartos de los docentes y del sistema.

      Pero un problema persiste: los docentes sólo pretendeis cambiar el sistema para vuestra mejor conveniencia, al excluir de la “posibilidad de tener alguna razón” a todos los demás colectivos y profesionales.

      Mientras os senteis en esas grandes montañas de arrogancia y “sabelotodismo”, no creo que tengais la más mínima posibilidad de obtener un respeto y consideración que algunos insignes maestros y profesores tenían en tiempos en los que ni siquiera habíamos nacido ninguno de nosotros.

      Me parece realmente indigno que quien no sea capaz de ganarse el respeto y consideración, pase a “exigirlo por ley”, eso sí, excluyendo de toda posible opinión o participación a otros colectivos profesionales y a los padres de los alumnos; a fin de cuentas, esa es la máxima diaria en la mayoría de los centros y claustros de profesores: mantener alejados a los padres.

      La parcitipación de los padres debería, por lo visto, estar limitada a las “entrevistas con los tutores”, ninguno de los cuales tiene “especialización alguna” en esa función, y muchos de los cuales muestran su absoluto “corporativismo” a la hora de abordar cualquier tipo de problema.

      Por supuesto, el alumno siempre “miente”, y el profesor, en todo caso, “habrá tenido un mal día como lo tiene cualquiera”. Pero los “tratos discriminatorios” o los “insultos” y “vejaciones” por parte de profesores nunca existen.

      La cada vez más profusa existencia de razonamientos “complejos” recibidos (y recordemos que también aprendidos en su centro docente por lo alumnos a diario), como “porque sí”, o “porque te lo mando yo”, están causando un daño a nuestra sociedad mucho mayor que los escasos beneficios que la función docente presta en la actualidad a la inmensa mayoría de los alumnos (especialmente en esa “edad tan mala” como es la de cursar la ESO).

      La aplicación indiscriminada de medidas disciplinarias por motivos a los que posiblemente ninguno de los actuales docentes de entre 30 y 50 años se enfrentó en sus días de estudiante, no hacen sino reflejar con claridad el absoluto fracaso de la formación del personal docente con que contamos en estos días, que, probablemente sin darse cuenta de ello, están haciendo que nuestros hijos en edad adolescente aprendan valores que definirán el aspecto de nuestra sociedad dentro de muy pocos años:
      - El respeto no se gana: se impone.
      - La voluntad del más poderoso se impone con un “porque lo digo yo”.
      - Si tienes poder, nadie puede fiscalizarte.
      - Busca un sistema en el que tus fiscales sean tus compañeros, porque “arrieritos somos”.
      - Los poderosos pueden tener “un mal día” sin que pase nada.
      - Si protesto, se me represalia… pero si mi padre me defiende… ¡también se me represalia a mí!
      - Si le “caigo bien” al profesor, mis notas serán mejores que las de otros compañeros que, con esfuerzo y resultados objetivos similares, no “caen bien” al profesor.
      - Aunque la ley diga una cosa, si mis compañeros me arropan, podré hacer casi lo que me de la gana contraviniendo la ley.
      - Una evaluación “objetiva” a la que tengo derecho, puede modificarse por motivos “subjetivos” (por ejemplo, el juicio subjetivo de un profesor acerca de mi comportamiento, de mi interés por su asigantura, o de la “bola de cristal” que tienen muchos profesores para saber si trabajo en casa o no.
      - Si tengo poder sobre otros, puedo cometer todas las injusticias que quiera.
      - Si alguien más poderoso que yo actúa con abuso de autoridad conmigo, yo podré actuar con abuso de autoridad con aquellos que sean menos poderosos que yo, y de modo muy especial, con aquellos cuyo futuro depende de mí. ¡Así los tendré bien calladitos y yo viviré mucho mejor!
      - Las materias no deben ser tan importantes; una materia que en un curso resulta odiosa e incomprensible, en otro curso, con otro profesor, resulta ser la que más me gusta y aquello a lo que quiero dedicar mi vida en el futuro.
      - El mejor medio para resolver los conflictos y problemas es el “castigo”.
      - Y así un larguísimo etcétera…

      ¿No será, en gran parte, que los docentes quieren tener el “dominio absoluto”, para poder prescindir de todo medio de comprobación de la calidad de su trabajo, o de su cualificación profesional?

      ¿No será que es mejor que nadie sepa si un profesor tiene la cualificación profesional suficiente, tanto en la materia que imparte, como en sus aptitudes para enseñar o facilitar el aprendizaje de los alumnos, así como para ser capaz de “manejar” un aula sin necesidad de que los alumnos aprendan todos esos “maravillosos valores” anteriormente descritos?

      ¿No será que, en el cuerpo docente, existen muchos “licenciados”, pero poquísimos “profesores o maestros?

      Hace ya bastantes años, una de las mejores profesoras que tuve, me contó el motivo por el cual ella era profesora de matemáticas, con un cuento que nunca he olvidado:

      Había en China un hombre a quien, desde pequeño, le apasionaba “cazar leones” . Así que decidió dedicar a ello todo su empeño y estudios. Se licenció en “Caza de Leones”, y se puso a buscar trabajo. Pero entonces se dio cuenta de que … ¡en China no había leones!, así que su única salida fue… ¡enseñar a niños chinos a cazar leones! Por supuesto, ninguno de sus alumnos podría jamás ejercer otra profesión que no fuese la de “profesor de cazar leones”.

      Y así, mi profesora de matemáticas, se dedicaba a “enseñar matemáticas”, como otros profesores se dedicaban a enseñar otras materias… sólo porque son incapaces de aplicar de otro modo práctico aquello que aprendieron. Eso, unido al poder “vivir de la sopa boba del Estado” durante toda la vida, y a la posibilidad de “poder” que representa el ser profesor entre los alumnos, resulta ser el “marco de vida” de muchos de los profesores de que disponemos.

      No niego que en algunas excepciones exista una verdadera “vocación” de ser enseñante; pero ciertamente, desde que dejé la Universidad, no he vuelto a ver esa “vocación” más que en muy pocos profesores, a los que, además, el resto de sus compañeros critica a diario por ser “demasiado blando” con los alumnos y por “dar demasiadas explicaciones a los padres”, incluso cuando los padres no se las piden.

      ¡Cómo se echa de menos ahora a los verdaderos profesores y maestros de hace años!

      • 17 marzo, 2010 20:57

        Pero Manu, ¿tú no estabas en la seguridad social haciendo guardias?

      • 19 marzo, 2010 13:52

        Pero si antes no hacía falta dar explicaciones a los padres.

        Yo al menos estudié en el IES Cardenal Cisneros, en los ochenta con el BUP, y no eran ni tan siquiera necesarios los partes, sanciones, etc. (como Usted sabrá hoy se contabilizan por decenas de miles, y no exagero ni un ápice: es el único modo de mantener un orden mínimo); ni recuerdo que -siendo un alumno normal y corriente- mis padres tuviesen que acudir ni una sola vez a hablar con el tutor (desde la LOGSE las intervenciones de tutores, orientadores, psicólogos, inspectores, etc., se cuentan también por miles o más bien millones). Por cierto, el nivel con que me enseñaron mis profesores era muchísimo más alto que el de ahora, y la gran mayoría de compañeros -gente muy humilde de procedencia- hoy en día son ingenieros, médicos, músicos, etc. (sabían para que estaban en un Instituto); además de tener una inquietud intelectual hoy en día impensable.
        Tampoco entiendo porque se empeña Usted en dar una imagen de los centros públicos como centros represivos con profes bárbaros, que además de ser unos vagos se comportan como bestias autoritarias. Mi experiencia, y ya he pasado por muchos centros (cinco para ser exactos), no es desde luego esa. Más bien todo lo contrario: es el docente el que se tiene que defender continuamente ante alumnos agresivos y asociales, padres resentidos y llenos de soberbia, pedagogos idealistas que nos utilizan como cobayas para probar sus ideas geniales (que no funcionan por culpa lógicamente de que no las aplicamos bien), etc. Le aseguro que la labor que hacemos es encomiable y que demasiada paciencia tenemos. De verdad, esto no funciona. Una recomendación para estos padres tan cabreados con los profesores: cambien de centro.
        Respecto a lo de que los docentes estamos en la enseñanza porque queremos, decir que es un comentario de pésimo gusto. Ciertamente si yo hubiese sabido algunas cosas, probablemente hubiese encaminado mi vida por otros derroteros. Pero aquí estoy y no me queda más remedio que defender mi puesto de trabajo (supongo que tengo derecho, ¿no le parece?). Es tan absurdo, como decirle a un trabajador, que es libre de irse cuando quiera si no se encuentra feliz con sus condiciones laborales. En fin, sin comentarios. También recordar, que con tanto entusiasmo pedagógico y ante lo maravilloso de esta profesión, se convocan anualmente oposiciones libres los cuerpos docentes. Sólo hay que aprobar y el sueldo es digno (además de fantásticas vacances).

        De verdad, y lo digo sin acritud, este sistema no es bueno para nadie y sobre todo perjudica a los alumnos (y a sus papás).

        Mi más cordial saludo

        ¡ADELANTE CON EL MANIFIESTO!

    • 17 marzo, 2010 23:06

      Los padres estamos hartos también.
      Pero hay una diferencia: los docentes estáis ahí porque queréis. A nadie se le obliga. Incluso podéis seguir siendo enseñantes en la concertada o privada, donde se selecciona a los alumnos para que no haya esa mezcla con los malos que tan malos ratos os da.
      Los padres estamos en esto porque no tenemos más remedio, porque el Estado nos obliga y porque no tenemos alternativa.

      A mi me parece, por tanto, que tan hartos no estareis, cuando no os vais casi ninguno.

      • Paco Fernández Enlace permanente
        23 marzo, 2010 15:29

        No.
        Vd. También es padre/madre porque ha querido. Como yo.
        Y puede colocar a su hijo/hija en muchos lugares.

        Y la enseñanza concertada no elige a los alumnos. Se les barema y se sortean si hay empate. Está Vd. en general muy mal informado/a y se le nota bastante.

        Y tan harto/a de los profesores no debe de estar, porque no se lleva a su hijo/a otro centro/provincia/pais y para colmo viene aquí a desahogarse con profesores.

        Y por cierto, el motivo por el que me preocupo por la educación no es por mi trabajo, sino por mis hijas. Si yo fuera de verdad un vago, me aprendería bien la jerga “pseudo pedagógica”, me inventaría y usaría en clase un montón de métodos educativos novedosos, aprobaría a todo el mundo y luego conseguiría algún carguito en la delegación, como algunos que conozco. Pero resulta que no.

      • 29 marzo, 2010 23:25

        Yo soy madre porque quiero… o no. Pero no puedo dimitir del puesto: usted sí.
        Yo soy madre porque he tenido hijos. Después el Estado, aprovechando eso, me impone obligaciones que no puedo eludir. Pero lo segundo no va con lo primero, es sólo porque la ley es así: Usted, en cambio, tiene un puesto de funcionario gracias a que el Estado existe y se lo ha dado: y desde el primer día en que se lo dio, ya sabía cuales eran las obligaciones que aceptaba a cambio, sin las cuales ese puesto no existe.

        Y la enseñanza concertada no elige a los alumnos. Se les barema y se sortean si hay empate. Está Vd. en general muy mal informado/a y se le nota bastante.
        Falso de toda falsedad. Las peticiones de plaza en los colegios concertados no las controla nadie (al menos en Madrid, y supongo que es casi general) porque no son centralizadas en ninguna oficina pública. A las familias a las que no se quiere simplemente no se les coge la instancia diciendo “no hay plazas”, y eso lo sabe todo el mundo, y yo sé de casos con nombre y apellidos. Los alumnos a los que se quiere expulsar son “invitados” a irse el curso siguiente, y ay del que no haga caso (también sé casos concretos). El porcentaje de inmigrantes y otros alumnos indeseables es mucho más baja. Etcétera.

        Y tan harto/a de los profesores no debe de estar, porque no se lleva a su hijo/a otro centro/provincia/pais y para colmo viene aquí a desahogarse con profesores.
        No me puedo ir a otro país. Y da igual que vaya a otro centro (ya lo he hecho) porque son muy parecidos. Y vengo aquí a decir mi opinión porque la de este manifiesto me ofende. Y porque estoy en mi derecho.

        Si yo fuera de verdad un vago, me aprendería bien la jerga “pseudo pedagógica”, me inventaría y usaría en clase un montón de métodos educativos novedosos, aprobaría a todo el mundo y luego conseguiría algún carguito en la delegación

        O podría ser igual de vago usando la jerga tradicional, suspendiendo a todo el mundo y pidiendo una baja tras otra.
        O podría no ser vago, sino trabajar bien, y aprobar a casi todos sus alumnos por ser un buen profesor. Con cualquier clase de jerga. O sin ninguna.

  53. 17 marzo, 2010 10:53

    ¿La letra con sangre entra?. Esa canción me suena.
    Sois expertos… en ver los problemas del aula. Y nada más. Caéis en el mismo error que achacáis a los pedagogos: visión parcial, nosotros-nosotros-nosotros somos los únicos facultados para arreglar esto, y moda. La moda de la disciplina. Una moda vieja.

    ¿Cómo era eso de que la salud es demasiado importante como para dejarla en manos de los médicos?. Pues eso.
    La educación es tarea de toda la sociedad, y es reflejo de esta. No veo expresada esta idea en el manifiesto en ningún punto. Quizá las aulas, de las que sois expertos, no os dejan ver la sociedad.

    Respecto al punto 2: ¿los retos del futuro?. ¿Cuáles son, según vosotros?. Los debéis tener muy claros, porque los obviáis completamente.

    • 17 marzo, 2010 14:02

      Jotarp

      Así que le suena :”la letra con sangre entra” . Vaya, vaya, ¿sería usted tan amable de ver en que parte del manifiesto ha visto usted esa canción reflejada?.

      Sin más.

      • 17 marzo, 2010 23:17

        “…el esfuerzo, la disciplina…”
        “…demandándole tenacidad, disciplina y esfuerzo…”
        “…competencias disciplinarias…”
        “Disciplina” conjugada tres veces. Y luego está lo de limitar a psicólogos y pedagogos, que ya se sabe que son unos blandos, ¿no?.
        No acuso al manifiesto de defender la violencia física, pero reclamar la disciplina como método educativo me parece tan bruto como la tópica frase que he empleado.

    • Paco Fernández Enlace permanente
      23 marzo, 2010 15:36

      En educación, cuando se habla de disciplina, suele referirse a alguna de las tres primeras acepciones de la palabra en la RAE. Y la primera y la última del verbo disciplinar.

      Ya hay que tener ganas de no enterarse de la copla. Y ya hay que tener ganas de ver mal que las leyes haya que obedecerlas.

      disciplina.

      (Del lat. disciplīna).

      1. f. Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral.

      2. f. Arte, facultad o ciencia.

      3. f. Especialmente en la milicia y en los estados eclesiásticos secular y regular, observancia de las leyes y ordenamientos de la profesión o instituto.

      4. f. Instrumento, hecho ordinariamente de cáñamo, con varios ramales, cuyos extremos o canelones son más gruesos, y que sirve para azotar. U. m. en pl. con el mismo significado que en sing.

      5. f. Acción y efecto de disciplinar.

      disciplinar.

      (De disciplina).

      1. tr. Instruir, enseñar a alguien su profesión, dándole lecciones.

      2. tr. Azotar, dar disciplinazos por mortificación o por castigo. U. t. c. prnl.

      3. tr. Imponer, hacer guardar la disciplina (‖ observancia de las leyes)

  54. 17 marzo, 2010 14:03

    Perdon, no de ver sino de decirnos y hacernos ver a los otros donde se refleja esa canción que le suena.

    • 17 marzo, 2010 23:52

      Jotarp

      El esfuerzo y la disciplina eso no es sangre, hombre, eso es sudor.

      • 18 marzo, 2010 9:26

        La disciplina, que no la autodisciplina, se impone desde arriba. Y, en el caso de la educación, es lo que toda la vida se ha conocido con la frase “La letra con sangre entra”.

  55. 17 marzo, 2010 19:28

    Yo sugeriría al administrador de esta página que eliminará, sin más miramientos, los comentarios contra nuestro Manifiesto. No es, repito, no es este el lugar ni el momento para debates. Quien quiera debatir sobre los puntos del Manifiesto, o de otros asuntos de educación, tiene muchos foros donde hacerlo, y muchos blogs que sí están para eso. Quien quiera que lo firme y quien no quiera que no lo firme, pero no tenemos por qué aguantar tantas sandeces por parte de estos ultradefensores acérrimos de la LOGSE en este sitio donde estamos celebrando haber sido capaces de organizarnos y llegar, poco a poco, hasta aquí. Ellos no dan cabida al diálogo en su “No es verdad”. Que se metan sus opiniones y sus rancios argumentos aprendidos donde les quepa, que además estamos ya cansados de oirlos repetir.

    A los demás, saludos.

    • 17 marzo, 2010 20:41

      Juan

      Al contrario que tú, opino que es una ayuda inestimable a la difusión del manifiesto el contar con los comentarios de sus críticos. No hay argumentos más contundentes.

    • 17 marzo, 2010 23:00

      Esto es lo que viene siendo la “libertad de cátedra” ¿no?
      No deja nunca de causarme asombro que la costumbre de pontificar sin que le lleven a uno la contraria tenga tanta capacidad de contagiarse al resto de la vida y de los contextos sociales.

      • Paco Fernández Enlace permanente
        23 marzo, 2010 15:37

        Pues NO, no es eso la libertad de cátedra.

        Infórmese.

      • 29 marzo, 2010 23:29

        Usted es conmovedor a fuerza de ser almidonado sin sentido del contexto.
        Espero que alguna vez oiga hablar de esa figura conocida como “ironía”. Su comprensión lectora mejorará sin duda alguna.

    • 18 marzo, 2010 11:59

      Veo, don Juan, que podría usted perfectamente pasar por uno de esos profesores “autoritarios” que defienden las teorías heliocentristas, o que condenarían a Kepler a la hoguera.

      Continúo viendo grandes dosis de “autocomplacencia”, al tratar, cual en los años 50, de “censurar” las opiniones de los demás.

      Veo que no le quedan a usted argumentos para defender “su manifiesto”, ese “tan exitoso” que ya ha conseguido unas 500 firmas; ánimo: ya sólo les quedan 499.500 firmas más para que su Manifiesto pase a ser considerado en el Parlamento.

      Pero yo le recomendaría, a usted y a todos los que defienden una posible mejora de nuestro sistema educativo, que lejos de pedir la censura de quiene opinan de modo diferente a como lo hace usted, se despojase por un momento de sus prejuicios, de su “posesión de la verdad absoluta”, y tratase de imaginar, aunque sólo fuese por un instante, “qué pasaría si otros también tuviesen razón”, “qué pasaría si pudiésemos caber todos dentro de una iniciativa que contentase no sólo las aspiraciones de uno de los colectivos involucrados en el sistema educativo”. “Qué pasaría si todos nos pusiésemos, en algún momento, en la piel de cada uno de los demás, para tratar de comprender lo que de verdad sienten no sólo los docentes, sino también los politicos, las Administraciones, los alumnos, los padres…”.

      Tal vez usted, y muchos otros, descubrirían que no están en posesión de esa “verdad absoluta”; tal vez descubrirían el daño que muchos de los docentes están causando a la sociedad, a los alumnos, a los padres, a las administraciones, a las arcas públicas… y tal vez los demás empezaríamos a comprender los motivos de su descontento.

      Pero, ¿cómo pretende usted, siquiera por un instante, que su manifiesto, sus impulsores y sus firmantes, obtengan nuestro respeto o consideración, si partimos de conceptos como lo “incontrovertible”, como su manifestación de ser ustedes los “únicos expertos” en educación, como las manifestaciones de que “los padres debemos confiar en los profesores, que pasan más tiempo que nosotros mismos con nuestros hijos y les conocen mejor que nosotros (en una absurda falta a la verdad), para terminar con una “solicitud de censura” a quienes no piensan como ustedes, principalmente, porque se sienten “damnificados por su modo de hacer las cosas”, y “excluídos por ustedes” de cualquier posible iniciativa?

      ¿De verdad cree usted que, con sus 500 firmas (y creo no equivocarme que hubieran sido muchas menos, incluso, de haberse producido esas firmas de modo posterior a este “sanísimo debate”), pueden ustedes creerse en posición de ser “expertos” de nada, manteniendo su enfrentamiento constante y autoritario con padres, alumnos, pedagogos, sociólogos, políticos… y cualquier día de estos incluso contra fontaneros, camareros, ingenieros, médicos, albañiles, policías, jueces, limpiadoras, taxistas…?

      Don Juan: me da la impresión de que, en tanto traten ustedes de mantenerse en su pedestal, van a seguir ustedes estando más solos que la luna. Intentan ustedes que comprendamos su situación, pero no escuchan ustedes a quienes les dicen lo que se percibe “desde fuera”, con la perspectiva que dan la distancia y el tiempo.

      Actúan ustedes en base a meros prejuicios, es decir: ya tiene decidido su “juicio” antes de dialogar o debatir. Ya han decidido ustedes que “es el sistema el que no funciona”… y no escuchan cuando, desde fuera, les demostramos que en muchas ocasiones son ustedes quienes no aplican las provisiones del sistema. Dicen ustedes que hay “promoción automática”, y les argumentamos que son ustedes quienes provocan esa promoción automática, en ocasiones, ante el fracaso de su actuación como docentes. Dicen ustedes que, los alumnos que no muestren interés, deben dejar sitio a los que sí lo muestran… pero se enfadan cuando les decimos que tal vez ustedes deberían tratar de “provocar ese interés”, en lugar de ir, como casi siempre, “a lo fácil”. Piden ustedes que se “dignifique” la figura del profesor, y se les ocnsidere una “autoridad” por ley, en lugar de fijarse en claros ejemplos históricos de consecución de dignidad y respeto en su profesión, como Don Miguel de Unamuno (ese sí que lo tuvo difícil, ¿verdad? Pero no desistió jamás de su labor docente). Piden ustedes un respeto que no onbtienen de sus alumnos… probablemente porque ustedes mismos no “predican” con respeto hacia sus alumnos ni hacia los padres.

      Don Juan: muchos de ustedes ni siquiera tienen hijos, y pretenden covencer a los padres de que ustedes son quienes realmente saben cómo educar a un hijo. Es curioso: ¡cuánto se parecen esas afirmaciones a las de los sacerdotes, que tratan de enseñar cómo deben ser la familia y los hijos!

      ¿Sabe usted algo? Su manifiesto, a mí personalmente, me parece un texto inadecuado, arrogante, prepotente, excluyente, autocomplacente y centrado exclusivamente en lograr una vuelta a sistemas ya felizmente caducos, con el único objetivo de conseguir una mejora del status social de los docentes, y un incremento de las posibilidades de “hacer lo que los docentes consideren oportuno, sin ser fiscalizados por nadie”. Como uested comprenderá, dos Juan, si esas percepciones (que a tenorde lo visto en este foro son las que tenemos aquellos que no somos docentes, o lo somos tan sólo de modo ocasional), tenemos, fuesen ciertas, de ningún modo vamos a consentir que ni una sola de sus propuestas que nos lleven a esa situación percibida salga adelante. Si de firmas se tratase, le aseguro a usted que un manifiesto razonado por parte de las asociaciones de padres de alumnos tendría mucho más éxito que el suyo.

      Pero lo cierto es que aún creo que el sistema es mejorable, y que las condiciones de trabajo de los docentes son también mejorables (en algunos aspectos, claro; no podemos, por ejemplo, reducir aún más su jornada laboral media por año, ni permitirles la total libertad de actuación que ustedes preconizan).

      Me atrevería a sugerir que calmen ustedes sus ánimos, que se pongan en la piel de los demás, y que “abran sus mentes” y “cierren la caja de sus prejuicios”. Que empiecen ustedes a “abrir” la educación a padres y alumnos, y empiecen a preguntar a esos alumnos y padres, que son los usuarios del servicio público que ustedes prestan, cuáles son las cosas que ustedes, como colectivo de docentes, podrían cambiar, desde hoy mismo, para hacer que las cosas de verdad funcionen mejor, y traten ustedes de realizar un ejercicio de “autocrítica colectiva”, previo a toda solicitud, y no digamos ya “exigencia”, de cambio.

      Su trabajo y figura no es más digno de lo que ustedes puedan hacer que sea, en función de su propia actuación. ¿O creen ustedes que se “respeta” más a un policía, por el hecho de tratarse de un cargo revestido de “autoridad”?

      En toda mi vida he sentido profundo respeto por muchos de mis profesores. También he sentido, por otros, otras cosas que no mencionaré aquí. Pero aquellos que tuvieron y aún tienen mi respeto, se lo habían ganado ellos; nadie se lo tuvo que “conceder”.

      Echo mucho de menos ese tipo de profesores entre todos los que he tenido que ver en los centros educativos a los que ha asistido mi hijo. Antes eran mayoría los que sabían ganarse ese respeto; hoy en día, una ínfima minoría de profesores obtiene el respeto de los alumnos y de sus padres. Pregúntense ustedes los motivos, pero no “echen balones fuera”, y empiecen por una autocrítica sin la cual no será posible un diálogo.

      Hagan ustedes esa autocrítica, vengan a nosotros, alumnos, padres y al resto de la sociedad, con sus conclusiones “objetivas”. Explíquennos lo que han encontrado, y escuchen lo que nosotros también tenemos que decirles. Seguramente, en ese momento, empezaremos a ver alguna posibilidad de hacer las cosas mejor, todos, y podrán empezar a pensar en una “movilización de la sociedaed civil” para llevar a cabo los cambios que todos podamos aceptar, y en beneficio de “todos” (ese “todos”, don Juan, en estos días, incluye personas, colectivos y circunstancias muy diferentes de las que existían hace tan solo unos pocos años, y que ustedes parecen no querer ver. Ese “todos”, incluye a todo tipo de alumnos, no sólo los “buenos y empollones”, no sólo los “sumisos”…sino “todos”, que es a quienes ustedes deben prestar su servicio público. ¿O cree usted que, por ejemplo, un médico puede, en la sanidad pública, decidir a qué tipo de pacientes quiere tratar, jóvenes, ancianos, sencillos o difíciles de trato, los que harían cualquier cosa por curarse o los que se resisten a los tratamientos más adecuados por los motivos que sea?

      El día que empiecen ustedes su crítica “desde dentro”, don Juan, tendrán ustedes, muy probablemente, nuestro apoyo.

      Mientras tanto, don Juan, nuestros comentarios no son por “capricho”; resulta que, lo que para ustedes es “sólo trabajo” (más o menos vocacional, pero a fin de cuentas, sólo trabajo), para nosotros es algo “completamente personal”: nuestros hijos. No hay nada más personal que nuestros hijos. No hay nada más “nuestro” y “menos nuestro”, al mismo tiempo, que nuestros hijos.

      Y nos preocupa que sean educados considerando factores de alguien para quien, todo esto, es sólo “cuestión de trabajo”.

      ¿Sabe a qué me recuerda su petición de “censura”? A los mítines políticos, donde un señor de un partido político va a dar una charla, acerca de su forma de ver las cosas… ¡a aquellos que, siendo de su partido, y comulgando de antemano con sus ideas, en realidad no necesiotan escuchar a ese político, ni ese político necesita convencerles de nada! ¡Los que asisten, le van a votar, de todos modos!

      ¿Sabes usted qué es eso? Se suele llamar “auto-bombo”, y se hace sólo para que en la televisión y en la prensa salgan imágenes adecuadas. Pero, en realidad, no es ahí donde ganan ningún voto.

      ¿Sabe usted quiénes firmarán su manifiesto, con esa actitud? Ustedes mismos, Ni más, ni menos. Los que lo han creado, y los que ya estaban de acuerdo con ustedes de antemano.

      Pero una censura, sólo conseguiría mantenerles a ustedes en la más absoluta ignorancia de la realidad.

      • 19 marzo, 2010 14:10

        Al menos usted no tiene la hipocresía de otros que tanto daño han hecho a la enseñanza. Su discurso anti-profesor es nítido. Ese discurso ha hecho mucho daño. Al prestigio de la escuela pública. A la propia moral del profesorado, a su autoridad real.

        Y el destrozo educativo, del que algunos parecen no querer enterarse, al final no sólo perjudica a unos profesionales injustamente tratados por parte del sistema. Sino también, y sobre todo, a los alumnos. Especialmente a los alumnos de los centros públicos, que son los que más han sufrido la degradación de las reformas pseudoprogresistas.

        Yo también soy padre de alumno. A mí nadie me preguntó si quería una enseñanza-basura, derivada de las propuestas de unos pseudoexpertos y que ya había fracasado en otros países. Como padre de alumno he redactado muchos escritos a las autoridades. Sin respuesta.

        Los padres ya han hablado en estas últimas décadas. Llevando a sus hijos a la privada. Quienes lanzan a los padres contra los docentes, como perros salvajes, lo único que hacen es daño al sistema educativo. Y en particular, al público.

        Son muchos los años que llevamos viviendo una auténtica degradación de la escuela pública. Y le diré que si el profesorado ha tenido alguna responsabilidad en ello, lo único que yo le achaco es que haya habido una falta escandalosa de rebelión frente al caos de la pedagogía oficial, de conformismo frente a la destrucción de su oficio.

        Y planteamientos como los que usted propone lo único que hacen es contribuir al mantenimiento del satus quo, del conservadurismo más rabioso, del que sólo se lucran los colegios privados.

        Usted sabrá qué defiende. Yo, como padre de alumno, como profesional y como ciudadano comprometido con la enseñanza, creo que el Manifiesto pone el dedo en la llaga y que da en el clavo.

    • 19 marzo, 2010 13:59

      TOTALMENTE DE ACUERDO.

      Muy inteligente y oportuno el comentario. De lo que se trata es de difundir el manifiesto y organizarnos para hacer escuchar nuestra voz. Que de estupideces ya estamos sobrados.

    • 8 abril, 2010 11:05

      Juan, su comentario no tiene desperdicio, en él demuestra su capacidad para tolerar la discrepancia. Según su criterio, ponen el apartado a los comentarios para que les digan que son ustedes maravillosos, y que lo que tenemos hoy en el tema de la enseñanza es una basura. Pues le digo que no estoy de acuerdo con ustedes en nada.

      Exigen no ideologizar, cuando son ustedes los primeros en hacerlo, cuándo imponen la asignatura de religión. ¿Acaso eso no es ideologizar? Es que se les ve el plumero ya desde el primer párrafo. Dejen que España sea un país más de la CE, no insistan en volver al pasado, el pasado es eso, pasado.

  56. 17 marzo, 2010 19:42

    Yo estoy con Juan: al alumno que moleste, que lo aguanten sus padres en su casa.
    Bastante tenemos que aguantar los profes con alumnos impertinentes, para tener que aguantar comentarios críticos a nuestras ególatras manifestaciones.

  57. 17 marzo, 2010 20:26

    ¿La letra con sangre entra? Nunca suscribiría algo así

    En este debate hay acusaciones muy fuertes y en un tono muy rencoroso contra este colectivo.
    Creo que esas críticas no se ajustan en absoluto a la realidad. Me da la sensación que se habla desde alguna experiencia particular desagradable con algún docente o centro, extrapolando a todos los demás.

    Las cosas se deben valorar en general.

    • 17 marzo, 2010 23:32

      Pero reclamar disciplina para conseguir una “formación en contenidos” sí que lo suscribes, ¿no?. Lo que me pregunto es cómo se va a conseguir esa disciplina, que no respeto (palabra, por cierto, que no aparece ni una sola vez en el manifiesto).

      • Borja Contreras Enlace permanente
        18 marzo, 2010 17:52

        Por si no hablamos de lo mismo:
        Disciplina: Doctrina, enseñanza o educación de una persona, especialmente en lo moral/Arte, facultad o ciencia/Obsevancia obediente, cumplimiento puntual de las leyes y ordenamiento de una profesión o instituo/Instrumento de varios ramales que sirve para azotar/Acción y efecto de disciplinar.
        (Diccionario de Julio Casares)
        Si alguien ha utilizado esa palabra refiriéndose a golpear a otro con una “disciplina” como castigo o mortificación, desde luego puede contar con mi rechazo.
        En cualquiera de las demás acepciones, bueno…sin duda podríamos discutir sobre sus concreciones, pero en sí mismas no creo que tengan nada de malo.

      • 19 marzo, 2010 0:55

        La letra con sangre entra hace referencia a la violencia y la violencia no es una opción nunca.

        Por otro lado, la formación en contenidos me parece un buen objetivo.

        Y por disciplina entiendo que el profesor es el que dirige el aula, y que éste debe tener poder sancionador de las conductas que sean contrarias a la convivencia y el aprendizaje en el centro.

        No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando hay alumnos que insultan a otros, que hacen ruidos, que comen en clase, que acosan, que amenazan, que se levantan, que no hacen la tarea, que echan unas risotadas, que gritan o cantan, que usan el móvil, que escriben en la mesa o la pared, que tiran papelitos mojados…

      • 19 marzo, 2010 14:53

        No juguemos con las palabras, que ya las han manoseado bastante los pedagogos y la casta dirigente. La enseñanza se basa en la transmisión de conocimientos (teóricos y prácticos) para que los alumnos puedan desarrollarse autónomamente. La palabra “contenidos” tan grata a la jerga pedagógica sirve para hacer programaciones, rellenar papelotes absurdos y para confundir. Si usted se tomara la molestia de ver cuáles son los conocimientos terminales de los alumnos al finalizar sus estudios, comprendería que la situación es muy seria y que no se pueden seguir manteniendo posturas ultraconservadoras, disfrazadas de un pseudoprogresismo necio.
        Para transmitir conocimientos es preciso que haya una disciplina académica, sin la cual no es factible la actividad docente. Disciplina que es, simplemente, aceptar que en una clase los papeles son disimétricos (como quería cierto político pseudoizquierdista para la organización territorial de España). El profesor y los alumnos no tienen los mismos roles. Disciplina significa aceptar la autoridad del profesor cuando este le manda estudiar, hacer unos ejercicios y aprender. Y nada más. No es disciplina militar, ni eclesiástica. No confunda autoridad con autoritarismo. Este último se da cuando el que ejerce el poder no tiene la autoridad, sino la fuerza. Ni la disciplina que exigen sectas como el Opus Dei, la infame turba de los pedagogos u otros grupos donde no se puede pensar. Al contrario, en la enseñanza pensar libremente debería ser obligatorio. Entiendo que esta última es una actividad muy difícil para muchos hijos de la LOGSE. No digamos para los epígonos de la secta pedagógica.
        Y usted pregunta por el cómo. Racionalizando el sistema educativo, que hoy sólo es una guardería infame. Y, además, dual. En general, los peores alumnos para la pública, los mejores para la privada. Por eso, cuando desde un discurso pseudomoderno, pseudoprogresista y pseudoizquierdista se defiende en la práctica dejarlo todo como está y se reacciona airadamente contra cualquier propuesta de cambio real, hay que responder con claridad llamando al pan, pan y al vino, vino, que es lo que hace el Manifiesto, documento de obligada lectura para todos los que de verdad estén comprometidos con la educación como palanca real de progreso en nuestro país.

      • 2 abril, 2010 23:23

        Señor Mariano, los “mejores” alumnos se van a la privada y los “peores” alumnos se quedan en la pública porque las familias que pueden elegir la privada se van a ella. Y se quedan los que no pueden elegir.
        Eso es así porque la privada concertada elige a sus alumnos, para quitarse los “malos”, y lo hace de varias maneras: una es cobrando, que aunque no sea legal, se hace en la generalidad de los casos y se tolera, y sirve para quitarse de encima a los alumnos de familia pobre, a los inmigrantes y demás. Otra es simplemente no admitiendo las instancias de las familias que ya muestran que son “indeseables” en el apellido, el acento o algún otro indicio. Otra es diciendo a los alumnos indeseables y/o problemáticos que no vuelvan al curso siguiente, o se atengan a las consecuencias (y no vuelven, claro, porque a la familia le da miedo plantar cara al centro).

        Así llegamos a dos cosas: una, que alumno “mejor” y alumno de clase media con familia con estudios vienen a ser lo mismo en gran parte (y efectivamente todas las estadísticas lo confirman).
        Y, otra, que “alumno que puede elegir” y “alumno de la concertada” también vienen a coincidir en gran medida, resultando que el alumno de la pública lo es en gran parte porque no puede elegir otra cosa.

        ¿A usted eso no le hace pensar? ¿Por qué el que puede huye de la pública (en gran medida) y a usted no le parece raro ni que merezca ninguna autocrítica?

        Y otra cosa: ¿Por qué usted no considera un honor y una tarea importante (más importante que la otra) que los alumnos más desfavorecidos socialmente sean aquellos de los que usted se ocupa, y con los que vale la pena esforzarse para que sufran en menor medida el handicap de partida que tienen? ¿No era que le pagábamos para eso?

        Más cosas en las que pensar: ¿Por que las familias de clase media, que pueden elegir, eligen en tan gran medida la concertada, cuando la concertada tiene ratios más altos por clase, y cuando sus profesores no han pasado su oposición, esa que nos restriegan como garantía de lo buenos que son ustedes? ¿Por qué la consideran mejor? Cuando se les pregunta, contestan, en resumen, que “porque en los centros concertados hay más control” y cosas así. O sea, que hay menos pasotismo, no va cada profesor a la suya y se está más encima de cada alumno y la familia tiene la impresión (verdadera o no) de que se le informa más y sabe más de lo que tiene que hacer su hijo y cosas así. …Igual es para meditarlo.

        ¿Y por qué la concertada pone notas mucho más altas que la pública para el mismo rendimiento (se comprueba en la selectividad, donde su media de examen es mucho mas baja que la de expediente) sin que al parecer ese mejor trato haga resentirse su nivel y resultados (que son mejores en términos absolutos y muy parecidos si comparamos alumnos del mismo tipo de familia)? ¿Por qué en la privada exigir menos en las notas y suspender menos (con conocimientos parecidos) no causa malos efectos en el nivel, como parece defender usted que pasa?

        Mi conclusión inevitable es que los profesores de la pública hacen todo lo posible para EXPULSAR de sus centros a los alumnos que pueden elegir (que suelen coincidir con los mejores) tratando mucho peor a alumnos y a familias, y haciéndonos sentir como gilipollas a quienes elegimos la pública pudiendo elegir la privada (porque somos de esa clase social y ese nivelito que se lo puede permitir). El trato que nos dispensan en todo (respeto, información, notas, esfuerzo) parece especialmente diseñado para que nos vayamos. Y el resultado que obtienen con su presunta mayor exigencia es aproximadamente el mismo que la concertada (descontando la clase social) en cuanto a nivel y conocimientos, pero haciéndonoslo pasar mucho peor, ninguneándonos todo lo posible, y poniendo notas mucho más bajas (con lo que nos perjudican de cara a la PAU gratuitamente)

        En el pecado llevan la penitencia. Y luego se quejan.

        Y en el pecado de haber confiado en ustedes llevamos la penitencia nosotros, los padres de la pública.

      • 3 abril, 2010 14:19

        Y otra cosa, don Mariano: la escuela pública es en efecto “una guardería infame”, como usted dice, pero NO por los motivos que usted dice.
        Me explico: la escuela pública de los niveles de enseñanza obligatoria es en efecto una “guardería” por mandato y obligación legal impuesta a los padres: es decir, el estado nos obliga a delegar la guarda de nuestros hijos en un centro, equis horas al día, durante equis años.
        Por lo tanto, efectuar esa labor de guarda con escrupuloso cuidado es una de sus obligaciones, y responder con lealtad a la confianza que se deposita en ustedes al respecto.
        Sin embargo, la escuela pública no se ocupa para nada ni garantiza que cuidará de nuestros hijos. No los defiende del acoso escolar (ni del insulto y el maltrato por parte de algunos de sus compañeros, pero lo del acoso es peor). Peor aún, se desentiende de esa obligación, como si no fuera con ella.
        Tienen que ser los padres los que tomen cartas en el asunto cuando se enteran, generalmente al cabo de meses (o de años). Tienen que ser ellos los que hacen algo, y lo que suele hacer el centro es, en resumen, nada.
        Cuando hay un profesor mal de la cabeza o energúmeno, lo mismo. El centro lo arropa a él, no a los alumnos, y al cabo de muchas protestas lo más que se consigue es que trasladen al susodicho, llevando el problema a otro centro, JAMÁS se le abre un expediente, por grave que sea lo que haya hecho.
        ¿Guardería infame?
        Y tanto.

  58. 17 marzo, 2010 22:51

    Borja Contreras (que no me deja contestar su comentario arriba):
    No confunda usted, hombre de dios, la obligatoriedad legal de la escolarización con el hecho, diferente e indiscutible, de que la gran mayoría de los que van a la escuela, en cualquier época o sistema, van obligados. Por sus padres, por el Estado, por la parroquia, o por quien sea, que en eso hay variaciones.
    Ciertamente, la escuela como la conocemos (uniforme, universalizada, homogeneizada, disciplinada, regulada públicamente) tiene quizá un par de siglos, y quizá su momento está pasando. Yo no seré quien lo lamente, pero ¿usted? Mira que me extraña.

    El chaval de 14 años que “carece de cualquier estímulo” es evidente, usted mismo lo manifiesta, que en la escuela no recibe ningún estímulo de sus profesores: o sea, si no recibe ese estímulo en casa, y no lo tiene de nacimiento tampoco, no hay ninguna otra fuente de ese estímulo. A mi me daría vergüenza decirlo tan claro. Es evidente que nuestros criterios de lo que es para avergonzarse no son iguales.

    Me hace gracia que considere que un alumno de 14 años que no pone empeño en estudiar (doce cosas aburridas y cansinas en un horario imposible, por cierto) es un ser humano maduro dotado de capacidad para decidir eso, decisión que hay que respetar: capacidad que en cambio no le concede ni para ir al lavabo cuando quiera.
    Y por cierto, ¿las familias, tutores legales, tenemos algo que decir en el asunto, o tampoco?

    Mi fe en la humanidad, o en esa parte de la humanidad que está pasando la adolescencia metida en un centro español, es mucho más alta que la suya.
    Puesto que creo que con un buen sistema escolar no tendrían que ser peores que los de Finlandia, donde titulan el 95%. Creo eso, a diferencia de usted.
    En cambio en lo que es muy baja mi fe es en el atractivo del curriculum de secundaria, ni en la capacidad de sus profesores para transmitir ese atractivo o algún entusiasmo. Los adolescentes que yo conozco (buenos o malos alumnos) tienen intereses y quieren aprender cosas, pero las aprenden en otros sitios. Incluso la literatura, la música o rudimentos científicos. Incluso el inglés (que aprenden fuera si sus padres pueden pagárselo y comprenden su importancia, y si no, en el centro desde luego no lo aprenden).

    Y no diga que ustedes quieren cambiar el sistema radicalmente, hombre. Lo que dicen es que quieren volver a la ley del 70. Pero ese sistema era el mismo que ahora, porque el sistema no ha cambiado nada.
    Lo que no es igual es la sociedad, pero la sociedad no va a volver al 70 para que ustedes vivan más cómodos.
    Si es una calumnia que ustedes lo que pretenden con su papelito es echar de los IES a los alumnos incómodos, diga con claridad: defendemos que los alumnos (sus familias) sean quienes decidan ex-clu-si-va-men-te si van a venir o no a los IES y qué quieren estudiar. Y me retracto de inmediato.

    • 18 marzo, 2010 11:32

      Aloe, puedo estar de acuerdo en muchas cosas contigo, por ejemplo en lo que dices de que con un buen sistema escolar nuestros resultados no deberían ser peores que los de Finlandia, donde titulan el 95%.

      Pero, lo que ya no entiendo es por qué no haces responsable de tal fiasco a quien realmente lo es: el actual sistema, que sin embargo, no impidió a la anterior ministra de Educación calificarlo como el mejor de nuestra historia.

      Y es cierto que ha cambiado la sociedad, como es cierto que cambió el sistema y sus gestores, si no fuera así sería menos comprensible la acusación de que con este manifiesto se pretende volver el sistema de los 70.

      En mi opinión aciertas en el diagnóstico cuando hablas de lo que se le pide a alumno de 14 años o en lo poco atractivo de currículo, quizá lo propio sería, sobrecarga de materias y ausencia total de jerarquía de objetivos, de tal modo que , por ejemplo, en mi comunidad los alumnos estudian 4 lenguas pero en todas ellas los resultados son muy malos.

      En mi opinión efectivamente hay que cambiar el sistema tanto en la filosofía que lo sostiene como en otros múltiples detalles como número de asignaturas, y sobre todo, incidiendo en cuestiones como la lectoescritura y el cálculo matemático.

      Pero donde creo que hay que incidir y mucho es en las variables de género, tanto por el lado de la composición del profesorado, como del propio currículo. El sistema como ya dije en otro comentario a quien falla fundamentalmente es a los varones y no puedo entender por qué este aspecto jamás se pone sobre la mesa.

      • 19 marzo, 2010 20:20

        Estoy bastante de acuerdo en lo que dices.
        Te haría algún comentario sobre si el “sistema es el mejor” o “el peor” e nuestra historia:
        Yo creo que simplemente es el mismo de siempre en cuanto a manera de enseñar, orientación académica y en general, todo lo importante.
        Lo que ha cambiado y quieren seguir cambiando todo el rato es la cáscara exterior: los nombres de las etapas, los requisitos burocráticos y esas cosas, que no son las que hacen un sistema bueno o malo.
        Lo que recalcan lo malo que era antes creo que tienen razón: era malo, pero se notaba menos que ahora, porque no pretendía ser universal (el que se portaba mal o suspendía iba a la p*** calle y se acabó, el que venía de familia trabajadora dejaba la escuela a los 12 o 14años y a medio alfabetizar y no pasaba nada) y también porque siendo malo, daba satisfacción a la aspiración de ascenso y clase social de los pocos que accedían a él: en el país de los ciegos, el tuerto etc.
        Ahora hay más chavales con mediano éxito en la escuela porque ya no somos un país pobre y hay más familias que se esfuerzan en los estudios de sus hijos: clases de refuerzo, inglés extra, etc. Y los chavales tienen más acceso a la información y a saisfacer sus intereses, un entorno más rico en estímulos, etc. Lo que deja con el culo al aire a los que no tienen una familia o unas cualidades propias que les faciliten eso: la escuela es completamente pasiva al respecto de darles lo que les falta, si ellos mismos o la familia no se lo procuran.

        De lo que dices del sesgo de género en la secundaria, yo sí le he dado muchas vueltas a ello (tengo varones, además): creo que no es una discriminación deliberada o algo así, sino otra cosa.
        El sistema escolar premia la docilidad, el estarse quieto, el tener los cuadernos pulcros, el ser ordenado… esas cosas. Fomenta sobre todo un cierto tipo de saber académico centrado en lo verbal y en lo memorístico. Tolera peor que todo lo demás el comportamiento revoltoso o agresivo.
        Y para lo bueno como para lo malo, eso se ajusta mucho peor a las virtudes y los defectos que tienen los chicos, más que las chicas. (Y no me meto en si son naturales o adquiridos socialmente, porque creo que hay de ambos).

        También creo que hay algo de verdad en que los varones tienen más incentivos para dejar la escuela y no esforzarse en ella, puesto que a corto plazo tienen más y mejores posibilidades en el mercado laboral de poca cualificación. Claro que eso es una trampa a medio plazo, pero no lo ven así.

        Pero dejando aparte esta última cuestión, ahi tienes (en mi opinión) por qué el sistema no se plantea seriamente lo que dices: porque representaría plantearse cambiar muchas cosas en ese sistema y cómo está enfocado, y todo lo comentado arriba de los curriculos grotescos, y de la orientación al academicismo más pasivo y memorístico.
        Habría que proponerse dejar más desahogo a la actividad física, valorar el hacer cosas con las manos y la inteligencia espacial, tendrían que ser más conscientes de que la revolución hormonal no les permite controlarse siempre y de que estar quieto y callado no es el summun de la perfección.
        En resumen, tendrían que pensar en que la adolescencia existe de verdad y no es igual en los dos sexos (ni en dos personas cualquiera). Cuando mucha gente sigue creyendo que eso es un invento moderno de pedagogos permisivos, y no existe de verdad (ya pueden los neurocientificos desgañitarse, que como eso no lo dieron en la facultad de matematicas o de filologia no se lo creen).

        Y tendrían que pensar en que lo que se enseña y cómo se enseña tendría que estar orientado a lo que los alumnos pueden, lo que les interesa y lo que es importante, y permitirles una actitud mucho más activa.
        En lugar de estar orientado a lo que es tradicional, lo que es cómodo para los profesores, lo que les gusta a ellos y lo que da dividendos (asignaturas) a todas las licenciaturas, por inútil que sea.

        El único consuelo que tengo, como madre de varones, es que hay que aguantar el tirón como sea, y que en algún momento entre los 18 y los 20 la balanza se nivela, por lo que veo alrededor, y los chicos acaban alcanzando a las chicas… si no han tirado la toalla. Pena que haya que perder varios años por culpa del sistema imbécil, y sufrir tanto mientras :-)

  59. 17 marzo, 2010 22:57

    Coincido con Serenus que debe dejarse opinar a todos porque es bueno saber a qué nos enfrentamos. Las críticas hacen pensar y siempre puede aprenderse algo, y además hay críticas que se desmontan solas.

  60. 17 marzo, 2010 23:08

    Aloe

    Yo sí lo afirmo:

    “defendemos [defiendo] que los alumnos (sus familias) sean quienes decidan ex-clu-si-va-men-te si van a venir o no a los IES y qué quieren estudiar.”

    Defiendo no obstante que los docentes podamos emitir alguna opinión o consejo al respecto.

    [Espero que esta pequeña claúsula no sea óbice para que usted se retracte.]

    Saludos.

    • 19 marzo, 2010 19:45

      Me retracto absolutamente, por lo que a usted se refiere.

      Pero, como no creo que sea lo que tenían en mente los que redactaron el manifiesto, creo que de momento no voy a hacer extensiva mi retractación al manifiesto en sí.
      ¿Entonces por qué hay gente que lo defiende, como usted, que sin embargo no lo interpreta así?
      Estoy convencida de que esa es una ambigüedad deliberada: hay cosas que no se pueden decir claramente, porque se entenderían meridianamente, y hay de decirlas un poco entre líneas. Pero el diseño que resulta de los puntos del manifiesto sólo tiene sentido si va por donde estoy diciendo. Si no, es completamente vago y contradictorio.

      Por cierto, no solo la cláusula de dar consejos me parece tolerable, sino encomiable y recomendable. Siempre que no fuera como la “orientación” que se da ahora para elegir optativa en los primeros cursos de la ESO (y por tanto ir a un grupo, porque el grupo se organiza según la optativa y la cosa no es nada inocente: según la optativa “recomendada” lo que se está eligiendo en realidad es el grupo “bueno”, “mediano” o “malo”, aunque tardas un año en darte cuenta porque nadie lo dice).
      O como la “orientación” que se da en la optatividad en cursos más altos en el IES de un hijo mío, que consiste en: “tienes que elegir X, porque es donde hay más plazas libres y si no se forma ese grupo ese profesor no tiene esas horas. No puedes elegir Y, porque está el grupo lleno y podríamos formar otro, pero nos descabala el horario”.
      Yo le llamo “orientación” y “buenos consejos” a los que se pueden aceptar o rechazar libremente, y se dan por el bien del aconsejado, no por el propio.
      Con esa salvedad, de acuerdo.

  61. Fuensanta Enlace permanente
    18 marzo, 2010 9:56

    Enhorabuena. Los comentarios…Tiene que haber de todo y distintas opiniones, pero lo mejor es que cuando en lo fundamental algo es justo termina abriéndose paso, como este manifiesto, 536 firmas. Bien

  62. 18 marzo, 2010 13:00

    Acabo de leer y firmar este manifiesto y, tras leer los comentarios expuestos a continuación, quisiera, sin extenderme demasiado, exponer mis argumentos a favor del manifiesto.

    Soy profesor con los suficientes trienios a mis espaldas para haberme forjado una opinión propia sobre lo tratado en el documento. He tenido ocasión, además, de trabajar como docente en cuatro diferentes niveles educativos: en cursos para desempleados, como profesor de instituto, como profesor asociado de Universidad y, en la actualidad, como profesor en una Escuela Permanente de Adultos. En todos estos lugares he desempeñado mi labor como docente muy a gusto, con amplia satisfacción también por parte de mis superiores y de mis alumnos, con una sola excepción, ¿se imaginan cuál?

    Ahora tengo la inmensa fortuna de trabajar fuera de los institutos de enseñanza secundaria, pero no puedo menos que solidarizarme con los compañeros de instituto que sufren, diariamente, no sólo el menosprecio de muchos alumnos y falsos teorizadores del sistema educativo, sino que también, por lo que parece, de ciertos padres que no entienden que este manifiesto no es más que un grito desesperado de muchísimos profesionales que se encuentran, literalmente, hastiados de ver cómo su profesión cada día tienes menos que ver con aquello de “enseñar al que no sabe”.

    Por favor, tengan un poco de respeto por un colectivo de profesionales que no pretende otra cosa que mejorar el fracasado sistema educativo actual. No piden ni más dinero por su trabajo ni prebendas de ningún tipo, sino tan sólo que les permitan desempeñar dignamente un trabajo para el que se han preparado muchísimos años.

    Saludos.

    • 19 marzo, 2010 20:36

      Perdóname el atrevimiento, pero sí piden para ellos: ascenso a catedrático (cobrando más, supongo), selección de los alumnos, y reverencia del mundo mundial, por encima de otras profesiones (porque el respeto normal es el que todo el mundo tiene derecho a esperar, y en todas las profesiones cara al público o como agente coactivo del Estado hay que sufrir impertinencias y a veces cosas peores. Que se lo digan a los funcionarios de prisiones o a los televendedores).

      Pedir está bien (mejor de pedir que de robar, como dice la frase), pero nada de lo que se pide se pide para mejorar la enseñanza y su calidad, o para aumentar el éxito y el bienestar de los alumnos: se pide para los profesores, y lo criticable es colar una cosa por otra.

      • 20 marzo, 2010 1:54

        No se pide selección de alumnos, se pide que cuando hay alumnos que impiden el desarrollo de las clases y cosas peores que se pueda hacer algo eficaz.

        La permisividad está conduciendo a que los institutos sean un parking donde dejar a los hijos para que no anden por la calle, y mientras no se maten, hagan lo que hagan ya va bien. Y si estan entretenidos, mejor. Cuando pasen la edad mala ya harán lo que tengan que hacer y aquí no ha pasado nada. No creo que esto sea lo mejor.

        Somos educadores y debemos poner límites. Las impertinencias han de tener un límite también. No entiendo que se deba dejar que los adolescentes hagan lo que quieran, (y hacer, hacen) porque sean adolescentes. No creo que eso sea bueno para ellos ni para nadie.

        Ahora bien, si todo esto en conjunto se interpreta como una sofisticada maniobra orquestada para obtener privilegios y comodidad, si los docentes estamos bajo sospecha continua y si somos culpables antes de nacer, apaga y vámonos, no hay nada que discutir.

      • 20 marzo, 2010 20:12

        Permítanme responder a las observaciones que sobre mi comentario realiza Aloé:

        En primer lugar, no creo que la reivindicación para el ascenso a catedrático sea lo más destacable del manifiesto. Al menos, en mis años como profesor de instituto no observé, salvo excepciones, que las quejas de los docentes se refirieran a su remuneración, sino a unas condiciones laborales que, en ciertos institutos, frisan lo mórbido: ¿sabe Vd. cuántas afecciones de la voz se producen entre los profesores porque se pasan el día gritando para imponer silencio?, ¿sabe cuántos cogen enfermedades mentales por la tensión de su día a día?, ¿no ha oído hablar de los ‘profesores quemados’? Pero tal vez piense Vd. que son todos unos caraduras que sólo buscan la baja y vivir del cuento.

        En segundo lugar, si Vd. considera lícito que el profesor, por el mero hecho de serlo, debe soportar impertérrito no sólo las impertinencias a las que alude Vd., sino también a insultos, burlas, vejaciones y agresiones diversas, está en su derecho, pero ¿sabe cuál será la consecuencia de ello? la falta de excelencia entre la profesión docente, especialmente en el sector público. A muchos alumnos de bachillerato les escuché opinar que no les interesaba lo más mínimo estudiar una carrera orientada a la docencia en institutos, porque no se veían con ganas de que su día a día fuese lo que ellos habían vivido en la ESO. Los que puedan escoger y evitar esta profesión, lo harán, e ingresarán aquellos que no hayan encontrado nada mejor, los más mediocres, seguramente. Imagino que sucede lo mismo con los televendedores que cita Vd., que, si pueden encontrar un trabajo con mejores condiciones, se dejan el que tienen.

        Exija Vd. a los profesores de instituto que dominen su materia y que sepan impartirla, y no los convierta en policías, asistentes sociales o aprendices de psicólogo, profesiones muy dignas todas ellas, pero que muy poco tienen que ver con la enseñanza.

        Saludos.

      • 29 marzo, 2010 23:43

        La gente se quema cuando está en un entorno profesional donde todo funciona de pena, y puede ser el caso de funcionar de pena porque casi todo el mundo trabaja poco y mal. Soy también funcionaria, y lo he visto en las oficinas -precisamente en esas – donde menos y peor se trabaja.

        Yo no veo permisividad en los IES. Veo rencor y autoritarismo extremado por parte de los profesores y la dirección, sanciones continuas por cosas que cuando yo estudiaba en uno de ello no las merecían, expulsiones a decenas de días o semanas por chorradas. Una especie de impulso de venganza y odio continuos.
        ¿Y creen que eso no es contagioso y no marca el tono del centro entero y de ls alumnos?

        Idos a algún otro sitio a trabajar, si pensáis así, en lugar de pretender que se vayan los alumnos. Todos seremos más felices, vosotros también.

      • 29 marzo, 2010 23:47

        La tontería esa de que un profesor no es un asistente social, ni un policía, ni un psicólogo, ya la he visto mucho, y no deja de asombrarme.
        Lo que NO ES un profesor es un mero conferenciante con asistentes cautivos y derecho a suspenderlos.

        Lo que SÍ DEBE SER es un maestro.
        Y un tutor de sus alumnos.
        Y un miembro leal de su centro.
        Y un servidor de las familias.

  63. Jose Sanchez Enlace permanente
    18 marzo, 2010 13:35

    Tengo una carrera media, Ingeniería técnica y gente alrededor relacionada con la enseñanza y con las dos primeras lecturas no entiendo nada, no se si soy de los del fracaso escolar o el que es de fracaso escolar es el que ha redactado el manifiesto. ¿No se puede redactar más clarito? además veo que cada uno entiende una cosa distinta según los comentarios

  64. 19 marzo, 2010 13:19

    Antes que abordar la cuestión de la disciplina, es imprescindible reflexionar sobre los currículos. Tres cuartas partes de lo que contienen los currículos oficiales es absolutamente inútil (si aprendido bien; si aprendido malamente, como lo es por la mayoría de los que titulan en la ESO, p.ej., entonces será una proporción mayor), así que tampoco es de extrañar que los chicos (que ven a su alrededor cosas mucho más interesantes que las que les cuentan sus profesores, y que no perciben en la sociedad de fuera del aula que se imponga mucha disciplina) reaccionen de mala gana ante la perspectiva de pasarse toda la mañana, cinco días a la semana, escuchando cosas que no les interesan en absoluto.
    ¿Cómo reaccionaría un profesor normal, si se le condenara a pasar los próximos doce años de su vida asistiendo todos los días siete horas a cursillos del CEP -o similar-? Yo, al menos, supongo que sería bastante rebelde, y pondría más interés en ligar con las compañeras que en las chorradas que me cuenta el liberado de turno.
    Así que hay que empezar por hacer UNA REFLEXIÓN SERIA acerca de PARA QUÉ, EXACTAMENTE, queremos que estén los chavales de ocho y media de la mañana a cinco de la tarde (o el horario que toque). Y no hay que pensarlo, por supuesto, en función de cuáles son las asignaturas de las que tenemos profesores ahora, sino exclusivamente en función de qué es lo que interesa a los ciudadanos.
    Si asumimos que una gran parte de ese horario infernal está justificado básicamente por el hecho de que los padres no tienen dónde dejar a los niños mientras ellos trabajan, tal vez resulte que sólo harían falta tres o cuatro horas al día de “estudio” (y estudiando cosas realmente importantes), y el resto se podían dedicar a actividades más “lúdicas”, y que fueran formativas en un sentido no académico, sino social, cívico, artístico, físico, emocional, etc.

    • 19 marzo, 2010 16:38

      Estimado Jesús:

      La cuestión de qué sea “interesante” para los alumnos desde un punto de vista académico (supongo que no estaremos hablando de colgar vídeos con el culo al aire en Youtube) es tarea crucial, pero no sé qué tiene que ver aquí la opinión o las emociones de los alumnos. Que “reaccionen de mala gana ante la perspectiva de pasarse toda la mañana, cinco días a la semana, escuchando cosas que no les interesan en absoluto” es consideración tan tenue como dispar: unos se aburren con unas cosas, otros con otras, algunos con todo, alguno ocurre que con nada… La comparación entre un profesor en un curso del CEP –o similar, que no me acuerdo como se llaman ahora esos sitios- y un alumno en clase no es pertinente, porque lo mismo el profesor se aburre porque tiene en casa esperándole un buen ensayo sobre la “Fenomenología del Espíritu” y a sus hijos con la tarea del día. Si un alumno se aburre por eso estaría dispuesto a excusarle de la asistencia. Pero en general es como comparar un huevo con una castaña. (Coda: hay muchos profesores que no se aburren con los cursillos, sino que los buscan denodadamente, váyase usted a saber por qué, por lo que resulta que la consideración, en lo que respecta a los profesores, también es tenue y dispar).
      Lo referente a promover “UNA REFLEXIÓN SERIA acerca de PARA QUÉ, EXACTAMENTE, queremos que estén los chavales de ocho y media de la mañana a cinco de la tarde (o el horario que toque)” encerrados en una institución de enseñanza me parece tarea fundamental, y he escrito mucho sobre el asunto, pero en absoluto hemos de tener en cuenta la adversativa que se propone, porque es manifiestamente improcedente, si queremos que tal reflexión sea seria. No “en función de cuáles son las asignaturas de las que tenemos profesores ahora, sino exclusivamente en función de qué es lo que interesa a los ciudadanos”, parece indicar:
      1º.- “Que venimos organizando ahora las asignaturas según los profesores que tenemos”, lo cual es falso, porque desde la implantación de la LOGSE se han organizado los cuerpos de profesores a tenor de lo que requería la Ley, hasta la práctica eliminación de muchas materias clásicas altamente formativas y la profusión de asignaturas nuevas –y por tanto, de nuevos profesores- cuyo valor desde el punto de vista académico está por ver –y no veremos, porque la comprobación de las hipótesis en “ciencia” pedagógica no existe. Que la reorganización de las asignaturas en la Universidad sí depende de los profesores que se encuentren en el despacho, tras dos recientes recolocaciones, me parece asunto más digno de ser analizado, pero también nos equivocaríamos con la premisa en muchos casos, porque cuando se ha necesitado meter en el despacho a un jovencito o jovencita prometedor nos hemos sacado de la manga la asignatura que considerásemos necesaria e imprescindible, aunque fuese a costa de cargarnos para siempre la cátedra del que recién se jubilaba.
      2º.- Que sería posible organizar los campos de estudio a partir de un criterio tan tenue y dispar como “lo que interesa a los ciudadanos”, lo cual a) no sería factible (no hay algo concreto determinable que sea “lo que interesa ahora a los ciudadanos” ni siquiera en las revistas del corazón, como no sea el enriquecimiento fácil, que les toque a todos la Lotería, afirmación que incluso podríamos rechazar los que ni siquiera jugamos) y b) tampoco sería académicamente recomendable, porque no atinamos a entender que un supuesto “interés de los ciudadanos”, de existir, tenga que coincidir con algo que fuese digno de ser enseñado en un sistema público de enseñanza. Supongamos que en efecto los ciudadanos tienen un interés común por el fútbol y por las películas porno, como demuestra la enorme cantidad de dinero que se gastan los ciudadanos en ambas aficiones. No vemos por qué la enseñanza se tendría que plegar a semejante criterio, y montar sendas asignaturas para satisfacer tamaña demanda. Sin llegar a estos extremos, observamos los casos de muchas materias actuales que han crecido por la estúpida satisfacción de una supuesta “demanda social” (lo de la ecología finimundista predicada por Al Gore en “Ciencias para el mundo contemporáneo” es el más reciente ejemplo de esta histeria colectiva) y por tanto resulta sin duda superfluo proponer como receta de mejora algo que se practica tan profusamente, a pesar de la patente falta de seriedad y vergüenza con la que se lleva a cabo. La ministra Aído ha propuesto recientemente la implantación de un universal feminismo transversal en la Universidad y espero que no haya sido por oír recomendaciones como las que hace usted, sino simplemente por “necesidad de mantenimiento de nuestro cortijo y olé”.
      Al cabo, no me voy a poner a indicar aquí, para no cansar, la imposibilidad de determinar qué sean “los ciudadanos”, sujeto trascendental de su discurso, desde el punto de vista de su voluntad, y si usted lo desea lo que pudo hacer es recomendarle algunas lecturas.
      Un saludo.

  65. 19 marzo, 2010 18:57

    Antonio:
    dices,
    no sé qué tiene que ver aquí la opinión o las emociones de los alumnos
    Hombre, reconoce que ALGO tiene que ver. No por el hecho de tener 15 años, estar hasta arriba de hormonas sexuales, y ser un adolescente maleducado y respondón, uno deja de ser un ciudadano con derechos. Lo ÚNICO que estoy sugiriendo es que TAL VEZ nos estamos equivocando al pensar que el tiempo de escolarización tiene que rellenarse obligatoriamente con actividades ACADÉMICAS.
    También sugeriría (lo he hecho en otros sitios, no explícitamente en este comentario) que tampoco hay razones de peso para que TODOS los chavales tengan que hacer lo mismo en la escuela. Tal vez a los que puedan “aguantar” (o disfrutar) más tiempo las actividades “académicas”, estaría bien darles más de ese alimento que a los que las aguantan (o disfrutan) menos.
    .
    La comparación entre un profesor en un curso del CEP … y un alumno en clase no es pertinente
    Sobre todo no te parece pertinente porque tú estás en la primera posición, y no en la segunda. Pero a priori, no hay TANTA diferencia como para que la comparación sí sea pertinente. Y, en efecto, hay profes que disfrutan con los cursillos, y ellos, al contrario que los niños, tienen la libertad de ir o no ir (al menos, la de no pasar doce años de 9 a 3 metidos en ellos), y también hay niños que disfrutan en el cole, o que disfrutarían si estuviera organizado de otra manera. ¡Pues que se pueda organizar de acuerdo a lo que a cada uno le hace disfrutar, o le beneficia, más!
    .
    desde la implantación de la LOGSE se han organizado los cuerpos de profesores a tenor de lo que requería la Ley
    Pues el caso es que yo sigo viendo que se siguen convocando MOGOLLÓN de plazas de profesores de griego, de latín, de francés, de filosofía, y de TODAS las asignaturas de las que los profes se quejan que “se quieren extinguir”; lo que hizo la LOGSE ha sido aumentar el número de categorías de profesionales que defenderán su nicho ecológico con uñas y dientes (informáticos, orientadores, y en FP ni te cuento…), pero no eliminar los que había.
    El caso es que nadie me ha respondido a lo que dije en mi primera intervención: la aplicación del “Manifiesto” al pie de la letra (lo que es difícil, porque detalles de CÓMO hacerlo no da casi ninguno) dejaría sin función a un tercio del profesorado de secundaria: ¿qué haríamos con esos profesores SI se aplicara lo que pide el “Manifiesto”?
    .
    la reorganización de las asignaturas en la Universidad sí depende de los profesores que se encuentren en el despacho
    No te voy a llevar la contraria en nada que critiques del estado de la universidad, que posiblemente es más calamitoso que el de la enseñanza primaria y secundaria (porque afecta a menos gente y a los que afecta no se quejan tanto). Así que lo te puedes ahorrar: ya te digo que sí a todo. Pero sabes perfectamente que nada de lo que digas sobre lo mal que está la universidad sirve para responder a lo que digo sobre la enseñanza primaria y secundaria.
    .
    no sería factible (no hay algo concreto determinable que sea “lo que interesa ahora a los ciudadanos”
    Es que partes del mismo prejuicio que combato en el vínculo que copié arriba: no tiene por qué haber UN currículo común para todos. ¡Claro que no hay “lo que interesa a TODOS los ciudadanos”!. Pero sí que hay lo que interesa a CADA ciudadano: a unos les interesan unas cosas, y a otros otras, pero a cada uno hay ALGO que le interesa. Y el sistema educativo tiene, en mi opinión, la OBLIGACIÓN de responder a los intereses de CADA ciudadano, en la medida de lo posible. Por otro lado, tampoco es tan difícil ponerse de acuerdo en unos POCOS contenidos académicos que son “fundamentales”: que uno sepa leer entendiendo lo que lee, que sea capaz de comunicarse con soltura (en su idioma y en algún otro), que sea capaz de entender ciertos aspectos básicos de las matemáticas y de otras ciencias, y que sea capaz de enterarse de TODO lo demás por su cuenta si, llegado el tiempo (no necesariamente a los 14, a lo mejor a los 34) le sale de los güevos empaparse de la historia de Roma. Creo que esto también responde a lo que dices de que tampoco sería académicamente recomendable, porque no atinamos a entender que un supuesto “interés de los ciudadanos”, de existir, tenga que coincidir con algo que fuese digno de ser enseñado en un sistema público de enseñanza. Pero la cosa es que esto, bien hecho, se puede hacer en la mitad del tiempo que los niños pasan en el cole.
    .
    Supongamos que en efecto los ciudadanos tienen un interés común por el fútbol y por las películas porno
    Cuando hablo de “interés” no me refiero a los GUSTOS, sino a lo que uno (y, cuanto más pequeños, obviamente delegando en mayor medida la responsabilidad en sus padres) considera que LE CONVIENE. Fíjate, podemos llevar tu argumento justo en sentido contrario: a la mayoría le apasiona el fútbol, en buena medida, porque la sociedad que les rodea les lleva a compartir ese interés (si los demás hablan sólo de fútbol, ¿de qué vas a hablar tú con ellos?), mientras que podríamos aprovechar las muchas horas que los niños pasan en el cole para conseguir ACTIVAMENTE

  66. 19 marzo, 2010 19:07

    Antonio:
    dices,
    no sé qué tiene que ver aquí la opinión o las emociones de los alumnos
    Hombre, reconoce que ALGO tiene que ver. No por el hecho de tener 15 años, estar hasta arriba de hormonas sexuales, y ser un adolescente maleducado y respondón, uno deja de ser un ciudadano con derechos. Lo ÚNICO que estoy sugiriendo es que TAL VEZ nos estamos equivocando al pensar que el tiempo de escolarización tiene que rellenarse obligatoriamente con actividades ACADÉMICAS.
    También sugeriría (lo he hecho en otros sitios, no explícitamente en este comentario) que tampoco hay razones de peso para que TODOS los chavales tengan que hacer lo mismo en la escuela. Tal vez a los que puedan “aguantar” (o disfrutar) más tiempo las actividades “académicas”, estaría bien darles más de ese alimento que a los que las aguantan (o disfrutan) menos.
    .
    La comparación entre un profesor en un curso del CEP … y un alumno en clase no es pertinente
    Sobre todo no te parece pertinente porque tú estás en la primera posición, y no en la segunda. Pero a priori, no hay TANTA diferencia como para que la comparación sí sea pertinente. Y, en efecto, hay profes que disfrutan con los cursillos, y ellos, al contrario que los niños, tienen la libertad de ir o no ir (al menos, la de no pasar doce años de 9 a 3 metidos en ellos), y también hay niños que disfrutan en el cole, o que disfrutarían si estuviera organizado de otra manera. ¡Pues que se pueda organizar de acuerdo a lo que a cada uno le hace disfrutar, o le beneficia, más!
    .
    desde la implantación de la LOGSE se han organizado los cuerpos de profesores a tenor de lo que requería la Ley
    Pues el caso es que yo sigo viendo que se siguen convocando MOGOLLÓN de plazas de profesores de griego, de latín, de francés, de filosofía, y de TODAS las asignaturas de las que los profes se quejan que “se quieren extinguir”; lo que hizo la LOGSE ha sido aumentar el número de categorías de profesionales que defenderán su nicho ecológico con uñas y dientes (informáticos, orientadores, y en FP ni te cuento…), pero no eliminar los que había.
    El caso es que nadie me ha respondido a lo que dije en mi primera intervención: la aplicación del “Manifiesto” al pie de la letra (lo que es difícil, porque detalles de CÓMO hacerlo no da casi ninguno) dejaría sin función a un tercio del profesorado de secundaria: ¿qué haríamos con esos profesores SI se aplicara lo que pide el “Manifiesto”?
    .
    la reorganización de las asignaturas en la Universidad sí depende de los profesores que se encuentren en el despacho
    No te voy a llevar la contraria en nada que critiques del estado de la universidad, que posiblemente es más calamitoso que el de la enseñanza primaria y secundaria (porque afecta a menos gente y a los que afecta no se quejan tanto). Así que lo te puedes ahorrar: ya te digo que sí a todo. Pero sabes perfectamente que nada de lo que digas sobre lo mal que está la universidad sirve para responder a lo que digo sobre la enseñanza primaria y secundaria.
    .
    no sería factible (no hay algo concreto determinable que sea “lo que interesa ahora a los ciudadanos”
    Es que partes del mismo prejuicio que combato en el vínculo que copié arriba: no tiene por qué haber UN currículo común para todos. ¡Claro que no hay “lo que interesa a TODOS los ciudadanos”!. Pero sí que hay lo que interesa a CADA ciudadano: a unos les interesan unas cosas, y a otros otras, pero a cada uno hay ALGO que le interesa. Y el sistema educativo tiene, en mi opinión, la OBLIGACIÓN de responder a los intereses de CADA ciudadano, en la medida de lo posible. Por otro lado, tampoco es tan difícil ponerse de acuerdo en unos POCOS contenidos académicos que son “fundamentales”: que uno sepa leer entendiendo lo que lee, que sea capaz de comunicarse con soltura (en su idioma y en algún otro), que sea capaz de entender ciertos aspectos básicos de las matemáticas y de otras ciencias, y que sea capaz de enterarse de TODO lo demás por su cuenta si, llegado el tiempo (no necesariamente a los 14, a lo mejor a los 34) le sale de los güevos empaparse de la historia de Roma. Creo que esto también responde a lo que dices de que tampoco sería académicamente recomendable, porque no atinamos a entender que un supuesto “interés de los ciudadanos”, de existir, tenga que coincidir con algo que fuese digno de ser enseñado en un sistema público de enseñanza. Pero la cosa es que esto, bien hecho, se puede hacer en la mitad del tiempo que los niños pasan en el cole.
    .
    Supongamos que en efecto los ciudadanos tienen un interés común por el fútbol y por las películas porno
    Cuando hablo de “interés” no me refiero a los GUSTOS, sino a lo que uno (y, cuanto más pequeños, obviamente delegando en mayor medida la responsabilidad en sus padres) considera que LE CONVIENE. Fíjate, podemos llevar tu argumento justo en sentido contrario: a la mayoría le apasiona el fútbol, en buena medida, porque la sociedad que les rodea les lleva a compartir ese interés (si los demás hablan sólo de fútbol, ¿de qué vas a hablar tú con ellos?), mientras que podríamos aprovechar las muchas horas que los niños pasan en el cole para “INTERESARLES” (ahora en el sentido de “despertarles el GUSTO”) por otras cosas. Pero ¿qué actividades escolares están planificadas y realizadas de tal manera que pueda justificarse que su objetivo es “despertar interés” en los alumnos? Si nos fijamos en CÓMO se hacen, más bien parecería que han sido diseñadas A PROPÓSITO para que los chicos lo aborrezcan.
    Y con respecto al porno, pues efectivamente, en el tiempo que los chicos pasan en el cole se podrían hacer cosas que favorecieran el desarrollo de una actitud más saludable y reponsable frente al sexo. Insisto, de todas formas, en que manipulas lo que digo sobre lo que a los ciudadanos les INTERESA, haciendo como si lo que yo dijera fuese que habría que responder a lo que a la gente “le gusta”. Al contrario, la educación (PAIDEIA) SIEMPRE ha consistido en buena medida en FORMAR LOS GUSTOS de la gente, papel que nuestro sistema “educativo” parece haber olvidado.
    .
    a pesar de la patente falta de seriedad y vergüenza con la que se lleva a cabo
    Se lleva a cabo “mal”, precisamente porque seguimos pensando que, cada cosa nueva que parece importante, hay que METAMORFOSEARLA en una “asignatura”, con niños escuchando lo que dice el profe. Y es ESE ESQUEMA de “clase de 45 minutos con alumnos mirando hacia la pizarra y profesor en frente” el que no tendría por qué ser el aplicable DE NUEVE A CINCO. Es decir, lo que pregunto es, ¿tan poca IMAGINACIÓN tenemos que no somos capaces de pensar en OTRA alternativa más que en que los niños estén esas horas “DANDO CLASE”?
    .
    no me voy a poner a indicar aquí, para no cansar, la imposibilidad de determinar qué sean “los ciudadanos”, sujeto trascendental de su discurso
    Yo soy un filósofo positivista, y por definición, no creo en “sujetos colectivos”. Lo que existe es cada persona de carne y hueso, cada una con sus peculiaridades, gustos e intereses, cada una con su derecho a que el sistema se adapte lo mejor posible a esas peculiaridades, en vez de tener que pasar él por el lecho de Procusto.

  67. 19 marzo, 2010 23:02

    De acuerdo con el Manifiesto , con los comentarios no he podido , he leido varios y desde luego que te entran ganas de llorar .

  68. 20 marzo, 2010 0:32

    Respondiendo a mensajes:

    Toro Sentado
    No podemos quedarnos de brazos cruzados cuando hay alumnos que insultan a otros, que hacen ruidos, que comen en clase, que acosan, que amenazan, que se levantan, que no hacen la tarea, que echan unas risotadas, que gritan o cantan, que usan el móvil, que escriben en la mesa o la pared, que tiran papelitos mojados…

    Aquí lo que se cuestiona no es el problema, lo que se cuestiona es la SOLUCIÓN al problema. Y lo que irrita y encona tanto el debate es el mensaje de “el que está en contra de ESTA solución, no quiere solucionar el problema o no lo ve porque no lo vive”. Ya vale.

    Mariano
    Si usted se tomara la molestia de ver cuáles son los conocimientos terminales de los alumnos al finalizar sus estudios, …

    Y si usted se molestara en informarse de qué medidas se han tomado o de que forma funcionan otros sistemas educativos:
    http://www.universidaddepadres.es/index.php?option=com_content&view=article&id=414:finlandia-da-la-nota&catid=123:06tribuescuela&Itemid=338

    …o, simplemente, las comunidades autónomas:
    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/fracaso/escolar/combate/Primaria/elpepusoc/20100302elpepisoc_1/Tes

    … en dónde no existe tanto fracaso escolar, vería que la DISCIPLINA no figura entre ninguna de sus medidas ni sus valores. Pero no sólo eso, si no que este manifiesto apenas apunta alguna de las medidas y valores que aparecen en esas dos noticias. Y cuando lo hace (por ejemplo, dejar a los niños de menos de 4 años con sus padres), lo hace más por conveniencia (no ser nodrizas) que por convicción (una cosa es declarar que los menores de 4 años tienen que estar con sus padres y otra muy distinta que los niños hasta los 6 años sólo tienen que jugar).

    Por concretar, es curioso como en el caso de Primaria, en el manifiesto se le dedique un solo punto de 13, y en él se hable de limitar la promoción automática, de rigor, exigencia, tenacidad, disciplina, esfuerzo… del alumno. Siempre del alumno. Comparar con el contenido de las dos noticias enlazadas. Se habla de las familias, de la sociedad, de los primeros años de escolarización, de la formación exigente del profesorado, etc, etc.

    • 20 marzo, 2010 21:52

      Gracias por los dos enlaces, el de Finlandia y el de EL PAÍS. Ya los conocía. Y no están en contradicción con las propuestas del Manifiesto. Al contrario. Por supuesto que los problemas están siempre en la base. Ahora están viviendo en la universidad las consecuencias de la destrucción del bachillerato. Porque en nuestro sistema educativo actual no hay un tramo digno de tal nombre. Además, en el primer ciclo de la ESO los conocimientos, el rendimiento y la actitud de los alumnos ante el estudio son mucho peores que en la segunda etapa de la anterior EGB, que era una etapa obligatoria. Por no hablar de las chapuzas curriculares, que han hecho que el nivel de los alumnos de 6º de Primaria sea ínfimo. Por eso ciertos sedicentes se resisten a que se haga cualquier evaluación externa del sistema: saben que cualquier termómetro registrará muchos grados bajo cero. Algo tendrán que ver los experimentos de los mandarines de la pedagogía con el actual desastre educativo. ¿O vamos a echar la culpa de todo el desaguisado a la sociedad y a los inmigrantes, como hacen los pseudoexpertos, un pelín xenófobos, por cierto?
      Las propuestas de los textos de DESEDUCATIVOS, que han inspirado el Manifiesto, chocan con todos los remedios ya conocidos de la pedagogía oficial. Es justamente dar al profesorado un papel clave en la política educativa, en detrimento de los pseudoexpertos, uno de los puntos clave del Manifiesto, que no sé si lo ha entendido usted bien.
      Por otro lado, todavía estoy esperando a que alguien me explique qué significa el vago, difuso y polisémico sintagma “fracaso escolar”, origen de muchas falacias. Hay que definir muy bien qué significa esa expresión, porque se utiliza para referirse a conceptos muy distintos, hasta contradictorios. Podríamos llegar muy lejos con esta cuestión.
      Sólo hay que recordar que la LOGSE –ley nefasta, degradadora de la enseñanza pública, impulsora del analfabetismo y norma basada en unos presupuestos que ya habían fracasado en otros lares-, fue una reforma que se llevó a cabo –al menos nominalmente- para combatir el llamado fracaso escolar. A los que fueron perpetrando aquel infame engendro lo que más les importaba de una enseñanza media que funcionaba medianamente bien. Ya quisiéramos tener hoy un bachillerato público con unos resultados tan competitivos como los de entonces: por eso las clases medias ilustradas han abandonado en masa los institutos y optan por la privada. Nadie medianamente documentado y riguroso puede hoy negar que los resultados de aquella ley han sido fallidos. Lea, por favor, lo que dice el ex-subsecretario de Educación con el primer gobierno socialista_ <a href=" http://www.scribd.com/doc/27962177/Entrevista-a-Pepe-Torreblanca-en-Escuela-1-2
      Los efectos de la LOGSE (que algún indocumentado o farsante sigue calificando hoy de ´progresista´) son: mayor auge de la enseñanza privada en detrimento de la pública, aumento del abandono escolar, bajísimo rendimiento académico, deterioro de la disciplina, la convivencia y empeoramiento general de todas las actitudes ante el estudio; en suma, un suspenso categórico en todos los parámetros de análisis.
      Anécdota que sumada a otras anécdotas (las hay a millares) es una categoría. Una universidad madrileña. Año 2005. Es mi primer año como docente de la “enseñanza superior”. En un tercero de carrera el primer día de clase hice un sondeo de conocimientos previos para tratar de ubicarme con un grupo de alumnos de una asignatura optativa. Ante la constatación de que esos presuntos conocimientos previos eran casi nulos, un estudiante rompió el denso silencio espetándome con una zafia aunque inocente naturalidad: “Profe, tenga usted en cuenta que nosotros somos de la LOGSE”. La sociedad ha interiorizado tanto la decadencia, la devaluación y la pobreza de las enseñanzas que se imparten tras una reforma destinada a acabar con el “fracaso escolar” que ya es de dominio público cuántos escalones hemos bajado en nuestro ineficiente sistema educativo. Por tanto, habrá que plantearse ir a la raíz de los problemas en lugar de poner parches o seguir conduciendo en la misma dirección equivocada del pedagogismo infantilizante y necio. Y, por favor, que las soluciones no estén en manos de quienes han generado la catástrofe.
      En otro orden de cosas, no tomemos el rábano por las hojas. La disciplina es un asunto instrumental, no es la esencia de la educación. Ahora bien, si no hay disciplina, no es posible dar clase. No obstante, la disciplina no se arregla fundamentalmente con un reglamento o una norma que diga que debe haber disciplina. Se arregla racionalizando el sistema educativo, rompiendo el absurdo principio de comprensividad, motivando al alumnado con unas enseñanzas adecuadas para los diversos intereses objetivos de los estudiantes.
      Para ello, hay que volver al punto de partida. Y los pedagogistas, que son buenos en eso de la propaganda (en el sentido más peyorativo del término) me dirán: nostálgico, retrógrado, reaccionario. Y cosas peores. Pues no es así. Veamos.
      En España sufrimos una dictadura que duró casi 40 años y a nadie con dos dedos de frente se le hubiera ocurrido tachar de retrógrado a quien se plantease redactar una Constitución basada en unos principios democráticos que se quebraron traumáticamente un 18 de julio de 1936, es decir, los que había en España cuatro décadas antes de que se iniciase el proceso de la transición. Pues con la educación pasa algo parecido, ya que en estos años no sólo no ha habido progreso, sino retroceso. La historia no siempre avanza; la historia está hecha de avances y retrocesos. Las lamentables reformas pedagógicas que hemos vivido en nuestro país han sido un retroceso feroz. Si queremos un sistema eficiente y libre, justo para quienes no se puedan pagar otro, hay que desmontar con contundencia el desastre que se inició en 1990 –y que incluso viene de antes- con unos planteamientos pedagógicos tan falaces y tan letales que sólo los que no se quieren enterar de nada pueden negar a estas alturas del partido que son el verdadero obstáculo para que tengamos un sistema educativo eficiente y racional al servicio del interés público.

      • 21 marzo, 2010 18:31

        Estando de acuerdo en casi todo lo que dice, sólo quiero hacerle una pregunta: ¿le parece acertada la idea de que el sistema educativo a quien más está fallando es a los varones y que si esto es así, y teniendo en cuenta el papel decisivo que juega la primaria, se hace absolutamente imprescindible que las ideas de cualquier reforma calen entre el colectivo de maestras?

      • 30 marzo, 2010 0:06

        Yo no voy a discutir que el sistema de ahora sea malo. De hecho, lo considero malo con mucha más convicción que el Manifiesto.
        Lo que no se puede pasar sin protesta es negar que el sistema ANTES no fuera igualmente malo:
        Pero, hombre ¿”destrucción del bachillerato”? ¿De qué bachillerato hablamos? ¿Del que dimos los adultos como yo? ¿O sea, del que había hace treinta años? Pero si era un asco. Pero si no se acababan nunca los programas. Pero si no sabíamos lo que era una derivada, aunque hubiéramos derivado quinientas funciones. Pero si no sabíamos nada de historia. Pero si en latín no se aprendía nada de latín. Pero si nadie aprendía un inglés ni básico. Pero si aprobábamos física sin comprender una m**** de física. Pero… es que no me puedo creer que haya quien defienda que antes el bachillerato era la bomba. ¿O habrán vivido en otro país?

        ¿Y que el nivel de los 12 años es ahora ínfimo y en otros tiempos no? Pero ¿cómo se puede decir eso? La mayoría de la población iba a la escuela hasta los doce años, a veces hasta los catorce, y apenas aprendieron en todos esos años a leer y escribir y las cuatro reglas. Eso sí, el catecismo de memoria, y las niñas un montón de costura. Pero de lo demás,… venga, hombre.

        Es que a veces, cuando se habla de “aquellos maravillosos años” la gente parece que recuerda una serie de televisión, y no la España de verdad de aquellos años.

  69. 20 marzo, 2010 3:33

    Hola, Jesús. Son las casi cuatro de la noche y la verdad es que ya no sé si estoy lúcido o lúdico, pero quisiera hacer un par de observaciones a algunas delas cosas que le dices a Antonio.
    La primera se refiere a la diversidad de la oferta educativa, porque estoy de acuerdo contigo en que los intereses del alumnado son diversos y, por tanto, un buen sistema debería responder con un abanico razonablemente amplio de ofertas, lo cual ayudaría además a hacer una enseñanza más motivadora. Yo creo que éste ha sido uno de los mayores fracasos de la LOGSE, un sistema que, curiosamente, alardea de dar respuestas a la diversidad del alumnado, pero que lo ha hecho con el error de partida de creer que los alumnos diversos eran únicamnete los “acnees”, cosa que no es cierta. Para colmo, la respuesta frente a estos tampoco ha sido muy brillante: se les ha dejado en manos de los departamentos de orientación y se les ha sometido a un rutinario dejarles pasar mediante unas adaptaciones curriculares que perseguían más el aprobado que el aprendizaje, ya que lo que importaba era el éxito del programa de integración, éxito que los orientadores han cifrado en poder exhibir cada año en sus memorias un 100% de aprobados y aquí paz y después gloria. Luego, como los hechos son tozudos y la realidad es la que es y las respuestas del alumnado han sido diversas y no siempre satisfactorias y el fracaso escolar ante un sistema con una evaluación tramposa cada vez más insostenible, se han ido poniendo parches o ampliando la importancia de los que ya había, me estoy refiriendo a las diversificaciones, las compensatorias tipo B y tipo C, etc., auténticas espitas chapuza de escape en las que el sistema ha ido depositando a los alumnos que se empecinaban en no estudiar para abaratar un título ya de por sí baratito; eso sí, salidas como la Garantía Social (ahora, más o menos, PCPI), siempre han sido miradas con suspicacia, porque el clasismo hipócrita de los orientadores veía discriminatorio mandar a los chicos a algo que oliese a formación profesional. Toda esta gama de parches varios ha sido la pseudodiversidad de la LOGSE, la huida hacia adelante bajo la que ha tratado de maquillar su insostenible café para todos: la ESO para todos de los 12 a los 16 (que, en demasiadas ocasiones, ha supuesto una acumulación de objetores escolares de hasta 17 ó 18 años). Un fracaso. Para esto, el manifiesto ofrece una oción realista y viable: una triple salida con FP o bachillerato para los que aprueben la primaria (que llegaría hasta los 14) más una vía menos exigente y con iniciación en contenidos profesionales para quienes no aprobasen, vía triple que se flexibilizaría con un buen sistema de pasarelas para quienes quisieran y estuviesen en condiciones de cambiar de vía. Pasar de un sistema único a un sistema triple me parece una respuesta a la diversidad bastante más sensata que la de la ya de hecho fracasada LOGSE. Profundizar en el cómo sería tarea adecuada para un documento de mayor alcance que un manifiesto, por ejemplo, una propuesta en toda regla, porque los manifiestos, como te dije hace unos días cuando hice algún comentario en tu blog, son documentos que por definción no pueden ser muy extensos y que se limitan a indicar las líneas generales de una toma de posición, finalidad que éste cumple a las mil maravillas. No obstante, si quieres algo más de profundidad (aunque no todavía la deseable), entra en la página de Deseducativos, pincha sobre el logo del manifiesto y se te abrirá otra página, con el manifiesto y con otras opciones; en una de ellas (quiénes somos) encontrarás esa pequeña ampliación de la que te hablo; encontrarás también un comentario de cierta calamidad con patas, alguien que se oculta bajo el nombre de Ángel Cenamor y que literalmente les dice a los autores del manifiesto estas palabras: “una pena que gastéis el tiempo en marranadas”; a este sujeto ya le pedí en este mismo foro respeto para el colectivo, pero, por lo visto, lo suyo es hozar como los cerdos, no puede evitarlo.
    Mi segunda observación tiene que ver con algo que ya te he visto sostener en más de una ocasión y que consiste en una objeción de tipo práctico a la viabilidad de este triple sistema, ya que afirmas que hay una importante descompensación entrew las especialidades del actual cuerpo de profesores y las que exigiría un sistema que implantase una FP desde los 14 años. Tendrás que reconocer que nos movemos en el terreno de la hipótesis, porque estoy convencido de que ni tú mismo tienes datos fiables acerca de esa descompensación, ya que, para empezar, al no estar implantada esa FP, no sabemos cuáles serían sus necesidades reales. Sí coincido con algo que creo haberle visto decir a Antonio, y es que la actual LOGSE tiene bastantes profesores que podrían trabajar en esa FP: piensa en especialidades como física, biología, tecnología o matemáticas, pues la FP, tiene muchas ramas; piensa en los profesores de idiomas, cuya especialidad no está en absoluto reñida con la FP; piensa incluso en los profesores de lengua, que algo podríamos aportar a ramas como la de adminsitración (de hecho, yo, que soy profesor de lengua, trabajé dos años en FP y di clase a esta rama), etc. Por no hablar de otra cosa, del hecho de que, en los primeros años de esa FP, no serían en absoluto descartables algunas horas de asignaturas generalistas. En fin, Jesús, que la cosa está en el aire, pero no es en absoluto inviable y tampoco puede decirse, por sucinto que sea el manifiesto, que, para ser un manifiesto, no es de los más breves, que no se hayan enunciado claramente nuestras opciones y su orientación. Si me apuras: este estar en el aire nos coloca en situación ventajosa con respecto a la LOGSE que ha fracasado de manera efectiva, mientras que a las propuestas del manifiesto habría que concederles al menos el beneficio de la duda. Esto es todo; perdona el rollazo, pero no he podido contarlo con menos palabras.

  70. 20 marzo, 2010 9:59

    Pablo, naturalmente que otorgo el “beneficio de la duda” al manifiesto. He empezado reconociendo que comparto muchas cosas con él, y simplemente intento AYUDAR señalando algunas cosas que en mi opinión son defectos, y que, gracias a la discusión, podrían hacer MEJORAR la propuesta.
    Lo de separar a los alumnos me parece estupendo, aunque yo los separaría desde antes, pero no separaría tanto a los “malos estudiantes”, sino a los “buenos”, creando grupos (o incluso colegios) de alumnos especialmente motivados y capaces, para que puedan dar de sí lo que el sistema actual les impide. Estos alumnos lo suelen pasar bastante mal en las clases de primaria, porque se aburren como una ostra, porque muchos de sus compañeros se burlan de ellos, y hasta algunos profesores se sienten incómodos con los alumnos más capaces.
    Insisto en que, para el resto, el pasarse todo el día “dando clase” me parece que simplemente demuestra falta de imaginación por nuestra parte.
    Por otra parte, efectivamente no podemos echar las cuentas de cuántos profesores de secundaria “sobrarían”, pero, de hacer caso a lo que dices, al final lo que pasa es que, si tenemos el mismo número de profes de secundaria que ahora, y tienen que llenar su horario, estamos en las mismas: los alumnos van a estar LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO escuchando al profe de lengua, inglés, matemáticas, física… Con lo que al final lo de “iniciación PROFESIONAL” se quedaría en un maquillaje.
    E insisto en que el manifiesto se me queda totalmente corto en lo que se refiere a asuntos tan cruciales como EN QUÉ TIPO DE MEDIDAS exactamente va a concretarse eso de la “dignificación del docente”, la “independencia”, y la “libertad”, la distinción “púbilica-concertada”, etc.. Será por mi formación economista, pero cuando oigo esas cosas echo a temblar por saber CUÁNTO costará.

  71. 20 marzo, 2010 10:32

    Estimado jotarp:
    Leo su entrada en la que responde a otra anteriores y encuentro dos enlaces que me llevan a unas páginas que acabo de leer. Espero que no se moleste si empiezo por decirle que en el punto en que incluye esos enlaces ha obrado usted de forma un tanto sifística, ya que se los recomienda a Mariano arguyendo que en esas noticias se habla de soluciones para el fracaso escolar entre las que no se cuenta la disciplina; no obstante, una vez vistas las noticias, se entiende que es lógico que no se mencione en ellas la disciplina, por la simple razón de que ambas hablaban de otra cosa, no tocaba, por así decirlo, hablar de disciplina en un artículo sobre las medidas preventivas contra el fracaso y en otro sobre la educación en Finlandia, luego el que usted los haya usado para argumentar contra la demanda de disciplina en las aulas me deja un tanto perplejo. La disciplina no es una medida educativa, sino una medida práctica, el recurso del que debemos disponer para los casos en que un alumno no quiera mantener el respeto a la actividad escolar, a las personas, o a los materiales; cuando fallan los mecanismos del respeto y del diálogo (y por desgracia, a veces fallan), que son los connaturales a la activida didáctica común, entonces los profesores tenemos que disponer de algo que nos permita defender ese orden natural de una clase, esa interacción de profesores enseñando y alumnos aprendiendo, por mucho que a usted le repugne la palabra disciplina; en mis 27 años como docente, me he encontrado situaciones como la de entrar en una clase y ver a un alumno violento zumbando de lo lindo a un compañero aterrorizado: ¿qué hubiera tenido hacer en casos así, utilizar mi autoridad de profesor para imponer la disciplina o lanzar un discurso con esos mensajes antiautoritarios que parecen tan de su gusto? Por supuesto, en casos así, lo que hacemos los profesionales es poner orden, hacer uso de la disciplina, obligar al agresor a portarse como una persona educada, aunque sólo sea por aquello de que los alumnos van a los centros a educarse. Y no se crea, la disciplina no sólo es útil en casos tan drásticos, sino que también me ha servido para otros menos dramáticos y más frecuentes, para esos momentos en los que, por ejemplo, estamos haciendo una actividad de vocabulario (me va a perdonar que sea así de antiguo, pero es que soy de los que aún creen que a los alumnos les conviene conocer las palabras de su lengua) y algún alumno decide que eso no va con él: para tales casos, no vaya a creer que soy tan mal profesional de ponerme a dialogar con el niño acerca de la conveniencia para la formación de su persona de la profundización en el léxico de la lengua y bla, bla, bla, bla, sino que uso del más expeditivo, económico y eficaz recurso de la disciplina y le obligo a cumplir con su obligación: estaríamos listos si, obedeciendo a los caprichos de quienes poco saben sobre enseñanza, tuviésemos que estar a cada momento razonando lo obvio. La disciplina, en suma, es imprescindible para una buena práctica didáctica, pues es ese recurso último que la protege de quienes la atacan o rechazan cumplir sus obligaciones. Y, como yo sé que a usted le preocupa mucho la disciplina de los profesores, le diré que esté tranquilo: también hay quien la vigila, porque tenemos unas clarísimas obligaciones profesionales y una deontología, y si no las cumplimos, nos las tenemos que ver con las correspondientes autoridades, es algo que no teníamos por qué pedir en el manifiesto por que es obvio, resulta pueril que usted incida en ese asunto.
    Si tiene la paciencia de seguir leyéndome iré ahora al artículo de El País que usted cita. Uno de sus párrafos es éste: “Ya en Primaria, lo primero que habría que hacer es cambiar la metodología, advierte. Coincide con Balbuena. “Ya no se puede enseñar de la misma manera. Se habla de ordenadores, de pizarras digitales, pero si seguimos enseñando igual no hemos ido al quid de la cuestión”. ¿Qué iniciativas sugiere? “Agrupamientos flexibles, hacer desdoblajes de materias, trabajar en equipo por proyectos. Tiene que ser una educación más interactiva y es importantísimo potenciar el lenguaje, tanto oral como escrito. La comprensión lectora es uno de los problemas que más se detectan, se ve además en los resultados del informe Pisa. Muchas veces no entienden lo que se les pregunta en un problema de matemáticas”, cuenta. La falta de profesorado es una de las claves de la situación. “No hay recursos suficientes, se necesitan más especialistas en audición y lenguaje y pedagogía terapéutica”, afirma este experto en orientación escolar. Se trata de dos especialidades de la carrera de maestro.” Mire, leyendo estas palabras y pensando en esa fobia antiprofesoral que usted demuestra, vuelve a asaltarme la perplejidad, porque resulta que las más sensatas y eficaces de esas medidas que aquí se mencionan (agrupamientos fdlexibles, potenciar el lenguaje y la comprensión lectora, los desdobles…) las conocemos los profesores y venimos reclamándolas desde hace años, desde mucho antes de que las descubrieran esos expertos que a usted parecen encandilarle o los descubridores de mediterráneos de El País. Y precisamente ésta es la reclamación capital del manifiesto que a usted tanto le irrita: que, tratándose de educación, se escuche las voces de los profesores, que somos los que sabemos del asunto, luego no entiendo que se eche usted al monte porque haya alguien que, con bastante más conocimiento de causa que usted y sus expertos de relumbrón, pida lo que le parece sensato si se dice en El País. Y, por cierto, ¿se ha leído usted bien el manifiesto? lo digo porque lo que dice en su punto 6, el que habla de la educación primaria, propone cosas muy en la línea del espíritu de ese artículo, sobre todo en lo referido a la necesidad de la detección temprana de dificultades. Le incluyo aquí el artículo para que lo repase sin necesidad de tener que volver a buscarlo: “6.- Que el Pacto por la Educación considere la Enseñanza Primaria como el ciclo más importante en la formación del alumno, limite la promoción automática a los primeros años de la etapa, no desdeñe el rigor y la exigencia necesarios para afianzar tanto las habilidades primordiales en lectoescritura y cálculo matemático como los conocimientos básicos de otras disciplinas también esenciales, y no eluda la necesidad de plantear una Primaria hasta los 14 años. Pero que, sobre todo, haga de este periodo de aprendizaje el mejor momento para guiar al alumno en su futuro académico demandándole tenacidad, disciplina y esfuerzo, y detectando a tiempo y prestando una mayor atención a los problemas que puedan surgirle mediante una exigente labor de orientación -labor que sólo tiene sentido y es eficiente en esta etapa- que huya de la inútil burocracia actual y, principalmente, a través de programas de refuerzo dentro y fuera del aula.”
    Vamos por último con el artículo de Finlandia. Usted le dice a Mariano que lo lea para que se entere de las propuestas que se hacen en sitios donde no hay fracaso escolar y yo aprovecho esta ocasión para decirle a usted que conozco a Mariano desde hace 35 años (más quizás de los que tenga usted, si he de juzgar por su foto) y sé que sabe del sistema educativo finlandés o finés, como decíamos antes los que ya somos un poco viejos, bastante más de lo que sale en ese articulillo divulgativo, luego deberá reconocer que ha cometido usted el patinazo de dar a alguien un consejo que no necesitaba, es decir, de hablar sin saber. Por no fatigarle más, le diré que el sistema español coincide con el de aquel país en cosas como las tutorías, el enfoque constructivista, la gratuidad y el apoyo individual; también lo hace -aunque esto ya sé que usted con el afecto que siente hacia nosotros, no se lo va a creer- en la formación emerada del profesorado: aquí los de secundaria tenemos cinco a años de carrera y, en cuanto a lo de los cursos, le aseguro que no tenemos nada que envidiarle a nadie. Créame: cuando vea a un psicopedagogo clamar contra la falta de preparación y perversidad innata del profesorado, pregúntese. ¿y si no fuera así? Luego, indague, a lo mejor se le caen algunas convicciones. ¿En qué no se parecen la situación de Finlandia y la de España? Pues mire usted, citando el artículo que usted mismo recomienda, en que allí se lee mucho, la educación es un compromiso de toda la sociedad, se valora la educación y el profesor es muy apoyado: ¿cumple uste con todos estos méritos de su admirada Finlandia? Al menos con el último, me temo que no.

    • 20 marzo, 2010 11:01

      Pablo, chico, estás hecho un jabato. Un fuerte abrazo.

    • 21 marzo, 2010 12:10

      Estimado Pablo:

      Cuando he leído lo que dice usted a propósito de los sistemas finlandés y español me he quedado de piedra. Si no he leído mal, para usted en lo sustancial nuestros sistemas son gemelos con la excepción de las variables sociales, esas sobre las que menos posibilidades de incidir tenemos y sobre las que un manifiesto y una propuesta como ésta menos capacidad tienen para introducir cambios.

      Le doy vueltas y me pregunto, ¿o sea que, el quizá mejor sistema educativo del mundo, en el que apenas existe fracaso escolar, y el que a su vez tiene uno de los mayores, sino el mayor, porcentaje de excelencia de los del mundo, en realidad es gemelo de otro, el nuestro, en el que en ambas variables: porcentaje de excelencia y fracaso escolar, están a años luz de los citados? ¿Es esto posible sin contradicción? A mi modo de ver esto no es posible y, hay algo Pablo que se le debe estar escapando para que usted no se dé cuenta.

      ¿Será quizá que tanto a usted como a los redactores del manifiesto se les ha escapado que quizá esas sean las dos variables prioritarias a la hora de ofrecer una alternativa al actual sistema y eso exige indagar y profundizar en las causas de las mismas -y no se me escapa que algunas son sociales- de por qué estamos donde estamos y no precisamente en Finlandia?
      ¿Será que éste es uno de los asuntos menos tratados, o con menos acierto, en el Manifiesto?

      Es verdad que hacía falta algo como este Manifiesto para recordarle al ministro y al Gobierno que todavía hay interés entre los profesores por lo que haya de ser la educación en nuestro país, pero no veo tampoco por su parte una actitud abierta y receptiva a las críticas y aportaciones, de tal modo que se puedan incorporar nuevas ideas y propuestas. Pareciera como si hubieran encontrado la piedra filosofal y a partir ahí no fuera posible ninguna mejora. Yo tengo la sensación de que no es así.

    • 24 marzo, 2010 0:20

      Acabo de leer el Manifiesto, y, aunque en algunos puntos puedo no estar totalmente de acuerdo, considero que el profesorado tiene toda la razón al constatar el deterioro del nivel educativo en este país.

      Mi apoyo a los profesionales que ejercen una labor muy dura, con escaso apoyo por parte de los que teóricamente deben dirigirles y proporcionarles medios para mejorar su labor.

      Personalmente decir que no soy profesor, pero puntualizo unas experiencias, que me mostraron como esto va bastante mal:

      Fui testigo y experimenté en primera persona (afortunadamente sólo durante un año) la versión americana importada directamente por un profesor estadounidiense de las clases carentes de disciplina, en la que cada cual debía encontrar su ritmo, su interés, o su renuncia total a aprender nada. De ese profesor oí lindezas del estilo de que los niños deben aprender a leer cuando ellos lo consideren y mientras tanto nadie debería obligarles y cosas así.

      Nada de disciplina, respeto a la libre decisión del alumno, y nada de enseñar nada. Os puedo asegurar que, dado que esto ocurrió hace bastante tiempo y eramos unos alumnos mayorcitos, la mayoría nos tomamos esto con cierta dosis de humor, una vez quedó claro que si no adoptábamos una posición de crítica frontal contra él, era prácticamente seguro el aprobado. ¡Total, no se nos exigía ningún resultado común!.

      Cuando todo esto aplicado en Estados Unidos y en otros países trajo unos desastrosos frutos, y empezaron a rectificar, en España se decidió importar el modelo. (Parece que siempre nos da por hacer las cosas con 20 años de retraso, podríamos aprovechar los retrasos para ver si al menos lo que copiamos dió buen resultado…)

      La otra experiencia personal que tengo, consistió en dar clases particulares gratuitas hace 6 años (recordemos que no soy profesor) de matemáticas (soy ingeniero, algo sabré…) y de inglés (empecé a estudiarlo a los cinco años…).

      El nivel era desastroso, pero eso no es signifcativo, después de todo si les iba a dar clases de refuerzo en verano es porque les iba mal, habían suspendido.

      Lo significativo fue lo siguiente. Los alumnos (de 10 a 11 años) me comentaban:
      “No entiendo a qué viene tanto escándalo por suspender matemáticas, tengo compañeros que también han suspendido y ahora están de vacaciones y pasarán de curso como yo, que tengo que venir a esta clase”. Demoledor. Y todavía mejor: “Mi amigo X, va a la academia Y (esa era pagando, claro), y allí les hacen los ejercicios, se los entregan al colegio en septiembre, y pasan de curso “. Magnífico.

      Claro, a estos chicos de 10 a 11 laños les cuesta mucho entender de que si se esfuerzan, tendrán más oportunidades en la vida, y bla, bla, bla…, cuando lo que veían objetivamente (los niños no son nada tontos) era todo lo contrario, y que estaban fastidiados todo el verano para llegar al mismo sitio que los que estaban jugando por ahí. Claro, lo de los 17 o 18 años lo veían como el futuro remoto. Me gustaría ver ahí lo del estímulo, la ausencia de castigos y tal…

      Yo en esos meses podía pertimirme el lujo de dedicarles un tiempo particularizado a cada uno que sus profesores no se podían permitir darles el resto del año, averiguar cosas sobre ellos, ponerles ejemplos concretos, y ponerles como ejemplo la profesión de gente que conocían y ver lo que costaba ganarse el dinero. Todos eran de familias que no nadaban en la abundancia y que no le daban mucha importancia a la lectura, precisamente, pero los niños sí se daban cuenta de lo que podían comprar sus padres, por ejemplo. Eso me resultó muy útil para orientarles.

      Otro asunto básico era que no entendían las preguntas. No entendían lo que leían, o ni siquiera lo leían. El ejemplo típico de un problema de matemáticas para ellos era coger las cifras que apareciesen en el texto y sumarlas, o multiplicarlas o lo primero que se les pasase por la cabeza. Detecté cierta ansiedad o deseo de inmediatez, priorizaban dar una respuesta pronto (para que dejase de preguntarles), a pararse a pensar si tenían el menor sentido…

      Esto me costó muchísimo trabajo. Vamos, de hacer problemas con moneditas, canicas y demás (cuando pienso en que esto se plantease cuando yo tenía 11 años me dan escalofríos….) y que lo viesen como un juego, no como que me tenían que dar una respuesta a mí. Mejoraron muchísimo, pero fue MUY lento.

      Al final todos pasaron de suspender a sacar sobresaliente, pero, sólo al principio, ya que tras hacerles un seguimiento, a mitad de curso, ya habían pasado a aprobar raspados y al curso siguiente a suspender. Claro, ya no tenían todo el año, particularizadamente, a alguien encima.

      Esto me dejó muy desalentado. Pero bueno, mi profesión es otra y nunca más volví a dar clases, ya que mi vida fue por otros derroteros.

      En cuanto a alumnos de 15 a 16 años mi experiencia es indirecta a través de amigos profesores de instituto (todos de barrios un tanto “conflictivos”) que se encuentran con alumnos que están en clase por mandato judicial, y para los que el director del centro recomienda a los profesores que no insistan mucho y que si no vienen, mejor, no vayan a montar una buena en el instituto. En cuanto a otro bonito porcentaje de alumnos, esos les llegan a espetar a los profesores: “Para qué voy a estudiar, ¿para ser un pringado de profesor como tú?, gano más revendiendo televisores robados con mi padre”. Literal. Y hablo de más de uno y de dos por clase, y de más de un centro.

      Claro, esto nos llevaría a plantearnos el tema de la sociedad que prima la satisfacción inmediata y por la vía rápida y de menor esfuerzo de todos nuestros deseos (y destacar que además eso es un DERECHO inalienable), y en mostrar cómo se puede ganar dinero sin aprender nada en el instituto. Y la verdad, viendo los coches que aparcan los chavalines, que se les va a decir, pues que tienen la misma lógica que los chavales de 10 a 11 años que no entienden porque se les fastidia el verano…

      Mucha suerte, profesores, la váis a necesitar…

  72. 20 marzo, 2010 10:43

    Como alguien en este foro ha sugerido muy sensatamente, de lo que se trata aquí es de crear una plataforma para conseguir el mayor número de firmas y dar difusión a éste, nuestro manifiesto. En este sentido, propongo que entre todos colaboremos para darlo a conocer en nuestros centros (estoy convencido que la casi totalidad de docentes lo suscribiría, si no fuese por esa tendencia a la desidia un tanto masoquista de nuestro colectivo), así como hacerlo público en todos aquellos lugares que quepa imaginar: publicaciones, sindicatos, periódicos, institutos, universidades, foros educativos, intelectuales, etc. No es que no tengan interés las intervenciones a favor y en contra del manifiesto, pero ahora lo que urge es la movilización. Otra pseudoreforma más -encima blindada- podría suponer una tragedia para todos (empezando por los alumnos y sus familias).

    Un saludo.

  73. 20 marzo, 2010 16:07

    En este debate es significativo lo que se dice, pero también lo que se calla, como importante es quién habla de ciertas cosas y quién no. Es significativo que seas tú, Aloe, madre de varones, quien ose adentrarse en un terreno tan poco “políticamente correcto” como es el asunto de que el sistema educativo a quien le falla es a los varones, y, eso en un debate protagonizado fundamentalmente por hombres.

    Y de nuevo este detalle también significativo, ya que si estas reformas han de ser llevadas a cabo por un profesorado mayoritariamente femenino, habrá que reflexionar sobre el hecho de que en este foro estén tan poco representado, incluso preguntarse qué éxito puede tener una reforma si quienes mayoritariamente la deben protagonizar no participan en su gestación y debate.

    Es posible que como tú dices no se trate de una discriminación deliberada, excepto en un punto, aquél que se podría formular así: Si esta situación de fracaso escolar recayese mayoritariamente entre las chicas lo más probable es que en un foro como éste se produjeran por decenas las intervenciones en relación con esa discriminación de género.

    Hay un aspecto en el que tengo la sensación de que no estamos de acuerdo y es el referido a la calidad de la educación ya que entiendo que no cesa de caer cada año que pasa, aunque ahora ya no suceda lo que hace unos años, cuando la Conferencia de rectores al inicio de cada curso nos recordaba a todos que, los alumnos llegaban a la selectividad con un menor nivel año tras año.

    A mí modo de ver aquí sucede lo que en Suecia, y no deja de ser un paralelismo sorprendente, la enseñanza desde hace 30-35 años, se feminiza cada vez más, las alumnas progresivamente van mejorando los resultados de los chicos –en nuestro país la brecha de género como en tantas otras cosas es el doble de la europea, pero brecha hay en todos los países- pero también su calidad disminuye con el paso del tiempo.

    Dejo aquí un enlace que me parece interesante visitar particularmente en lo que se refiere a la enseñanza igualitaria.

    • 30 marzo, 2010 0:27

      La enseñanza infantil y primaria sí está feminizada. La secundaria no, salvo que la consideres feminizada porque hay una proporción más o menos parecida de mujeres que de varones. Lo que sería bastante peculiar.
      Aquí hay opiniones predominantemente de varones porque eso es lo que pasa en todo foro público de casi cualquier tipo. Las mujeres hemos sido enseñadas a mantener un perfil bajo y que se nos oiga poco. O, como me repetía mi madre siempre: “Tú no te signifiques”. Eso es parte del curriculum oculto de primaria y de antes aún. A los ocho años, digamos, una niña que “levanta la cresta” descubre que recibe castigos y desaprobación mucho mas enérgicos que el varoncito díscolo de la misma edad. Pero luego, a los catorce, las niñas están mucho más domesticadas. Y de adultas, no se quita esa educación fácilmente, ni hay incentivos para ello.

      … Y es lo mismo por lo que las chicas, en mi opinión, tienen más éxito en secundaria. Ser modositas, dóciles y no levantar la voz. Hacer los deberes con pulcritud y no rechistar: Es lo que el sistema y los profesores quieren (profesores y profesoras) de los alumnos (alumnos y alumnas), no que sean críticos, respondones y brillantes. Ni raros en ningún sentido.

      (No estoy negando que las diferencias biológicas y de desarrollo en la adolescencia tengan que ver también. Pero nos falta mucho para poder evaluarlas sin la presencia de las otras, que ahora existen con fuerza).

      No puedo estar de acuerdo con lo de que la educación ha decaído. La educación en España ha sido siempre penosa. Los que dicen que ha decaído no pueden aducir pruebas de ello, porque no las hay, sólo recuerdos nostálgicos.

  74. 20 marzo, 2010 16:26

    Lo siento, el enlace de mi anterior entrada no va bien desde la dirección que escribí. Espero que desde aquí si vaya. Al final de la entrada encontraréis un enlace con el blog de Joselu que inicialmente era adonde os quería remitir.

  75. 21 marzo, 2010 12:12

    No me suscribo al punto 2: psicólogos y pedagogos son más que necesarios, pese a quien le pese. Y no sólo se trata de que los alumnos “cacareen” contenidos sino de que aprendan a ser personas de valor.
    Punto 4: no dice nada con tanta palabra. Itinerarios y alternativas de formación las hay en multitud. El problema es que los alumnos no quieren formarse y no optan por ellos.
    Punto 5: desde los 0 años se trabaja estimulación con los niños, se entrenan capacidades, memoria, expresión…y si no que pregunten a maestros. Nada de ser simples nodrizas. De todos modos, no queramos ser tan “elitistas” y hacer de todos los niños superdotados intelectuales. Son niñossss!!!!
    Punto 6: la orientación debe darse siempre, no sólo en primaria, sino que incluso más en secundaria por la cantidad de novedades que se le plantean académicamente a los alumnos. Vaya desdén hacia la labor orientadora, cuando de lo que se quejan sobre todo las directivas de centros (los gestores que realmente saben lo que se cuece en el centro y no los profes que cuando acaba su hora se van a casa, no atienden conflictos porque los resuelve el Jefe de Estudios…) es de que hacen más de psicólogos que de profes, y que necesitan más ayuda orientadora.
    Punto 7: los alumnos con 14 años no saben si querrán ser informáticos o peluqueros, analistas de laboratorio o educadores infantiles…ni tampoco si querrán un bachillerato concreto al que tengan que ir a morir 4 años, como si de una carrera universitaria que ya uno elige con mayor juicio se tratase. La ESO es necesaria porque abarca un periodo evolutivo del alumno en donde se aprende a tomar decisiones, se tiene más conciencia y contacto con la realidad laboral, es un periodo de esclarecimiento de preferencias, se forja una vocación a partir del conocimiento de materias, etc. Sería como decir dar el carnet de conducir a alguien que aún no ha hecho prácticas. Absurdo, siguiendo con esa línea de “excelencia” artificial que parece desarrollar este manifiesto. Y el tema de la FP…está bien valorado hoy, muy bien valorado así que no sé a qué viene eso que dicen.
    Punto 8: estáis hablando de la FP1, anterior a la LOGSE, tan criticada hasta nuestros días.
    Punto 9: seguís planteando un sistema con tantas ramas, conexiones, exámenes de ingreso…que en vez de lo que anunciáis en el punto 6 sobre la “inútil burocratización”, lo que hacéis es burocratizarlo todo más. Incoherencia.
    Punto 10: centrarse sólo en la nota del examen es olvidar que las personas somos algo más que memoria retentiva y hacedores de pruebas evaluadoras. El valor como futuro trabajador y ciudadano no reside en la nota de examen, no es indicar fiable del alumnado. Primero habría que definir que indica es nota “fiable” (éxito, capacidad, memoria, adaptación…) y luego plantearse qué otros factores influyen. Vamos, palabrería esta para regalar los oídos a aquellos, de nuevo, profesionales basados en el enfoque “técnico” y cuantitativo de la educación, más que cualitativo.
    Punto 11: ya cada centro elige a su director y equipo directivo, no sé a qué viene esta reivindicación pues apenas en casos puntuales se elige desde la Administración y es en esos casos en los que no hay candidaturas y los profesores no quieren implicarse de ese modo en la marcha del centro. En cuanto a la libertad real de los departamentos…un mínimo control, por favor, porque también hay profesores que aprovechan esa “libertad” para ofrecer contenidos que no son de su competencia y que no benefician al alumno (que en 2º bachillerato no se haga ni un solo comentario de texto el literatura, que en la clase de matemáticas se hable y se examine sobre cuestiones religiosas, que la profesora de francés repita los mismos contenidos los tres trimestres porque dice que no necesitan saber nada más…).
    Punto 12: ¿Qué tipo de acceso a la función pública tenéis en mente?¿En qué se basa esa excelencia que defendéis? Decís mucha palabrería pero nada concreto. Sobre todo vuestra palabra clave, “excelencia”. Cómo no defináis qué queréis decir con ella, nos quedamos igual.
    Punto 13: ¡¿Recortar el número de Universidades?! Si lo que hay es que desmasificar las clases con más de 150 alumnos que he sufrido en mis tres carreras universitarias. Pero qué pretendéis con eso, ¿limitar la oportunidad de estudiar de alumnos? Aquellos a los que quitéis la Universidad que tienen cerca y por cuestiones económicas y/o educativas de los padres (los hay que no quieren que su hijo estudie fuera con 18 años o no pueden porque deben ayudar a la familia) se les limita muchísimo su posibilidad de cambiar, de avanzar. ¿Y qué criterios se seguirían para desechar Universidades…?No tiene sentido, ninguno de manera lógica.

    Vuestras peticiones, exigencias, quejas y propuestas del manifiesto se reducen a lo siguiente:
    - Los profesores son todos maravillosos y nadie tiene que controlar su trabajo una vez han accedido a su puesto de funcionario. Más bien hay que darle tooooda libertad para que haga lo que convenga, aún a sabiendas de que hay profesores que no son buenos docentes, que no saben resolver mínimamente conflictos que puedan surgir en el aula, que no se implican en proyectos ni investigaciones para la mejora de la calidad educativa, que eluden responsabilidades a diario porque lo único que interesa es cobrar lo máximo trabajando lo mínimo, que están desequilibrados mentalmente (los hay y en bastante proporción), que siguen ideologías particulares y no buscan el beneficio académico del alumno sino la satisfacción propia…Nada se dice en el manifiesto sobre esto.
    -De los alumnos sólo se espera, se valora y se atiende a la nota del examen. Concepción reduccionista total sobre la percepción de lo que es la persona, lo que se espera de ella y lo que se trabajará en educación. Con la cantidad de cosas que pueden hacer y ofrecer los alumnos…y nos centramos en el numerito del examen único, ahí, jugándose el futuro, en un examen. Qué triste, de verdad, porque para eso no hacen falta profesores solo que se les dé el material de estudio, hagan un examen y unos correctores les puntúen. Así se nos acaba el trabajo, señores, al menos el de cara a cara, el presencial porque con el virtual a través de internet habría suficiente…Sólo se les exige a los niños, y no a los padres (e excepción de EI) ni a los profesores.
    -De los orientadores, psicólogos y pedagogos sólo se espera que desaparezcan. Esta es una concepción que los profesores sin sensibilidad pedagógica siempre aluden, aunque poco se han interesado en saber qué hace el orientador en un centro, en qué puede ayudar, con qué herramientas cuenta…no saben todo lo que puede hacer sino que se limitan a pensar que el orientador está para pasar el cuestionario vocacional y dar fichas de actividades para tutoría. Es un error garrafal, unas ideas previas erróneas que llevan a estar argumentaciones tan necias.
    -Se quieren crear más itinerarios, más complejos y más dispersos a los que hoy ya hay. Y pretenden que no haya orientadores que faciliten la toma de decisiones de alumnos…y habéis dicho que los profesores no harán otra cosa que no sea la docencia pura y dura de materiales…pues vaya caos para el alumnado y padres, a ver quién les informa comprensivamente de la situación, de los problemas y soluciones pertinentes, de la aclaración del proyecto de vida que cada alumno quiera crear, de la conveniencia de una cosa u otra en función de las aptitudes y actitudes de cada uno…Qué triste es la ignorancia.
    -Se quieren reducir universidades para que sólo los más pudientes puedan acceder a ellas, sólo los de sobresaliente puedan estudiar, sólo los que sean más “aventureros” y decidan marcharse de casa con 17-18 años tengan posibilidad…reduciendo las opciones de otros a ser grandes profesionales y limitando a unos pocos ese acceso.
    En conclusión: apenas me suscribo a nada de lo que el manifiesto aporta que, en muchos casos, es palabrería barata, sin explicación de lo que se quiere ni de lo que se propone, ni concreta si explica absolutamente nada. Sólo se apunta al elitismo, excelentismo y populismo de clases altas, a llegar al éxito cuantitativo (sólo vale la nota). Tú eres la nota que saques, esa será tu seña de identidad y pasaporte de futuro. Pero eso no es lo que en la vida real y laboral vemos, ni muchísimo menos, por lo que no es coherente con la vida que vivimos.

  76. 21 marzo, 2010 12:19

    NO ESTOY DE ACUERDO CON ESTE MANIFIESTO. Lo que se plantea es una vuelta a propuestas ya implementadas y fracasadas. Se plantea una vuelta al siglo pasado, desde una concepción caduca de lo que es la enseñanza y el aprendizaje. Mi experiencia en Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria y Educación Especial me habla de que en los centros lo que hay es mucha confusión sobre lo que hay que enseñar y aprender y, sobre todo, cómo se hace. Pedir a estas alturas, en la era de internet, que el alumnado vuelva a aprender contenidos de manera enciclopédica y que los profesores nos dediquemos , como únicos dueños del conocimiento, a la transmisión de contenidos, me parece de pena.
    Yo creo que el alumnado tiene que aprender a seleccionar, organizar, relacionar esos contenidos y es también una pena que lo vaya aprendiendo a trancas y barrancas al margen de los centros educativos. Y eso ocurre porque en los centros no hay con tenidos que interesen y sirvan al alumnado. El profesorado está empeñado con honrosas excepciones) en hacerles aprender de memoria una información que no comprenden y que les aburre. Cualquiera sabe que así no aprende nadie. ¿ O es que no se trata de que los alumnos aprendan?. Pro fortuna aprenden más de lo que nos imaginamos a pesar de lo que se enseña .
    Seamos serios: la escuela necesita de profesionales que sean capaces de adaptarse a los nuevos tiempos con nuevas didácticas y metodologías, bien formados en la práctica, con vocación y recursos de educador (no sólo de científico), con capacidad para trabajar en equipo, con habilidades sociales que le permitan comunicaciones y relaciones educativas eficaces y cercanas con niños y adolescentes pero manteniendo la distancia adecuada.
    Y sólo son algunos ejemplos.
    La población escolar que tenemos es la tenemos, reflejo de la población general y en ese contexto hemos de situarnos, no en aquello de “el tiempo pasado fue el mejor” .
    Algunas cosillas del Manifiesto podría compartirlas pero creo que falla por la base.
    ¿ Y qué “perra” os ha dado con psicólogos y pedagogos!
    NO ESTOY DISPUESTO A FIRMAR UN MANIFIESTO COMO ESTE.

  77. 21 marzo, 2010 12:44

    Manuel, estás en tu derecho de firmar o no el manifiesto, y es claro que tu concepción de la educación no coincide con la que asume el Manifiesto. Pero no hay ninguna “perra” con los psicólogos y pedagogos, son necesarios, claro que sí. Lo que el Manifiesto dice es que se debe limitar su función a tareas propias de su especialidad, lo que se critica es su gigantización a costa de las materias especiales y del resto de profesorado, y también cierta moda pedagógica y psicológica que ha devalorizado tanto el esfuerzo en el alumno como el valor de las enseñanzas. De hecho hay psicólogos entre los firmates del manifiesto.

    • 21 marzo, 2010 12:50

      Ili el anterior comentario va también dirgido a ti:

      Se invita tanto a psicólogos como a pedagogos a unirse al manifiesto, pues

      “Los pedagogos y los psicólogos son necesarios sí .Lo que el Manifiesto dice es que se debe limitar su función a tareas propias de su especialidad, y lo que se critica es su gigantización a costa de las materias especiales y del resto de profesorado, y también cierta moda pedagógica y psicológica que ha devalorizado tanto el esfuerzo en el alumno como el valor de las enseñanzas.”

      • 21 marzo, 2010 16:54

        No creo que a los orientadores se les haya dado esa gigantización que indicas. Sus labores son las que marca la legislación y ya se las han mermado en la última revisión eliminando de su competencia la oportunidad de hacer diagnósticos, al menos a los de secundaria (se encargarían los SPEs y otros de hacerlo). Si su principal función es orientar y el manifiesto apuesta por la no orientación en secundaria…Además, no conozco orientadores que den la asignatura de Psicología y sin embargo serían los más cualificados para hacerlo (por lo general la dan especialistas en Filosofía) por lo que tampoco entiendo el tema lo que dices de materias especiales. Y por último, no estoy en nada de acuerdo con que la moda “pedagógica” ha quitado valor al esfuerzo y la enseñanza…qué tiene eso que ver con los orientadores. Una cosa son las pautas educativas que los padres hoy aplican en casa (tanto con sus hijos como con ellos mismos) y otra el valor profesional del pedagogo en los centros. No es la corriente pedagogica la que no valora el esfuerzo son los cambio sociales los que llevan a eso, tanto en adultos como en niños: nos gusta trabajar lo menos posible, las cosas tienen que ser rápidas y sencillas, no tenemos paciencia y cada vez menos demoramos la recompensa, vemos que hay quienes no se esfuerzan y consiguen más cosas (modelos que aparecen en televisión o que tenemos cerca como algún vecino), pensamos en la inmediatez y no creamos por eso un proyecto de vida a medio/largo plazo porque implica mayor esfuerzo…Son cosas de todos, no son directrices que marcan los pedagogos.

  78. 21 marzo, 2010 13:47

    Estrategias pedagógicas.

    Unas palabras en torno a los pedagogos.

    La estrategia que hasta ahora hemos venido padeciendo los docentes se caracteriza por una enorme hipocresía y soberbia. Básicamente se limita a responsabilizar al docente del fracaso lamentable de un sistema que no funciona por múltiples razones, que han sido ya señaladas en este foro. La idea -autoritaria- es que, si mi teoría no funciona, es porque tú eres un incompetente y no sabes aplicarla bien. Es lo mismo que si un científico se negase a aceptar que sus hipótesis son contradichas, “falsadas”, continuamente por la terca realidad, y a pesar de todo siguiese insistiendo en llevar razón. Se trata por otra parte de una estrategia muy versátil, a la que nos tienen acostumbrados nuestros políticos: pase lo que pase, niégalo si eso va en contra de tu interés partidista. Y lo que es peor, más perverso y lamentable, es que muchísimos docentes han sido víctimas (pobres ingenuos) de esta gran mentira, interiorizando de modo depresivo el fracaso como su fracaso (“no sé dar clase”, “¿por qué me maltratan los alumnos?”, “¿por qué tengo que emplear veinte minutos hasta que puedo empezar a explicar algo -si es que logro empezar en condiciones dignas?”, “¿por qué la clase parece un teratalógico?”, “¿por qué me tengo que sentir agredido continuamente?”, etc, etc.)
    Por mi parte, de los pedagogos lo único que he recibido es trabajo burocrático, poca o ninguna ayuda tutorial (me he buscado la vida) y unos cursos que, sobre todo cuando han ido orientados a la pedagogía más moderna (soy de música, que se presta mucho a genialidades de este tipo), no dejan de provocarme cierto sonrojo. Comprendo que de algo hay que vivir, pero por favor no a costa mía.
    Por otra parte, estoy convencido que la base científica de la pedagogía es más que discutible. Hoy es Freud (es un suponer cómico), mañana Skinner, pasado Piaget, … ¿Por qué no Platón, Nietzsche o la Escolástica Medieval? Ideas en su mayor parte triviales y archiconocidas se nos venden como maravillas, denostando como obsoletas técnicas, facultades y conocimientos de gran valor (tal es el caso de la memoria, tan chapuzeramente incomprendida). Lo digno y valioso se trivializa, la chusma se autoencumbra. Un verdadero timo.

  79. 21 marzo, 2010 13:52

    Hola. Soy firmante y docente. Mi firma no corresponde con un acuerdo al 100%, no entiendo que esto sea lo que el manifiesto propone, ya que lo bueno del mismo es que plantea una serie de cuestiones (no todas las necesarias) acerca de las cuales, los docentes, deberíamos debatir, participando en la elaboración de un pacto educativo libre de prejuicios partidistas y sindicales. Solo por esto ya es apoyable.
    Luego hay una segunda cuestión que no puede desdibujarse en el debate generado (despuès entramos).
    -Me parece extraordinaria la idea de reconvertir la Primaria. Para hacer personas con capacidad crítica (amigos Cenamor y sobretodo Manu) están los padres, pero sobretodo el papel de la escuela es darles conocimientos, la mayoría de ellos memorísticos, de los que se quedan grabados para siempre. Sin conocer, es imposible opinar y para conocer no conozco más método que estudiar, estudiar conlleva un componente de esfuerzo y sacrificio personal que solo es posible adquirir con ese trasnochado valor que se llama esfuerzo. No se engañe usted, aquellos que quieren que sus hijos/as dirijan, pongo por caso, un gran banco, les educan en el esfuerzo desde pequeños y esa educación vale tanto para la dirección de un banco como para idear la utilización de energías saludables o para competir en este cada vez más complicado mercado laboral.
    -¿Dan ustedes por supuesto que este sistema educativo contempla este tema? pues se equivocan, este tema es el resquicio que aún queda en el buen hacer de los docentes ya que en la práctica del ejercicio de la profesión, en la cotidiana, solo son trabas lo que encontramos.
    -La Primaria, estoy de acuerdo, debería de ser una etapa con más y mejores contenidos, más y mejor aprovechados años, más y mejores profesores. Ahora voy a ello.
    -Maestros…muy bien la especialización, muy mal el haber reducido la formación de los docentes. Los maestros deberían tener un nivel de formación similar al que se tenía…Historia, Matemáticas, Lengua-Literatura, idiomas, Y sus didácticas correspondientes. En tres años por lo menos. Por fín, un año de especialización y sus prácticas en dos cursos como mínimo.
    Secundaria, para enseñar bachilleres o una FP con mejor cualificación por grados.
    -Es bueno, no malo, que quienes accedan al bachiller sea con fines de continuar estudios superiores, no por edad y que exista la posibilidad de orientarse hacia una profesión desde los 14 años. Muchas personas volvían al bachiller posteriormente.
    —-Claro que estoy de acuerdo con que se exija al profesorado rendimiento en su trabajo, lo estamos todos, pero acerca de la degradación del sistema educativo en los centros lo que hay es un verdadero clamor entre los docentes, al igual que acerca de sus causas, y aunque con diferencias, basicamente acerca de los mismos problemas:
    —A saber. Nivel de contenidos reducidos, sesgados, exigencia 0, autoridad cuestionada, ley del mínimo esfuerzo, uniformidad negativa en las aulas, falta de colaboración de los padres…
    —Por lo tanto, y acabo, exigencia sí, pero después de una reforma en profundidad y de estado, que la enseñanza es un tema de estado no local, y una reforma con la participación activa de los agentes principales, los docentes, sin intermediarios, que como demuestra entre otras cosas este y otros muchos foros tenemos mucho que decir

  80. 21 marzo, 2010 17:12

    Amigo Emilio:
    La entrada en que has leído mis afirmaciones en torno a Finlandia es, como habrás visto, una réplica a otra de alguien que se había permitido desbarrar con barra libre, y es en ese contexto -es decir, con referencia a esa entrada- como debe inrterpretarse lo que digo. Me parece muy bien que haya países como Finlandia donde las cosas funcionen, pero no estaba hablando de ellos. Tendremos que estudiar su ejemplo para aprender, pero siempre sin caer en la ingenuidad de pensar que los modelos son exportables al cien por cien. A mí, si te digo la verdad, lo que me importa es España, que es lo que a nosotros nos toca, y he aquí una serie de cosas que me parecen indiscutibles:
    -La enseñanza en España tiene problemas muy graves que hay que arreglar.
    -El principal problema de la enseñanza en España es el sistema: hay que suprimirlo y poner otro muy distinto, porque los hechos han demostrado de forma incontestable que es perjudicial. Es un cambio radical que precisará un gran esfuerzo y un diálogo auténtico y profundo, porque afecta a todo: desde el modelo educativo y la cuestión de las competencias hasta la concreción de los programas. Te doy un ejemplo: yo soy profesor de lengua y creo que el currículo de esta asignatura tiene unas vías de agua como las cataratas de Iguazú, así que, en mi opinión, debería revisarse de arriba abajo.
    -Con muy buen criterio, el MEC ha abierto un proceso de diálogo para hacer reformas en la educación; con muy mal criterio, el MEC ha dado ya sobradas muestras de querer dejar fuera del diálogo a los profesores en general (supongo que estarás de acuerdo conmigo en que en este proceso ya no podemos admitir que los sindicatos complacientes que tenemos representen al amplio y polifónico colectivo) y a las voces radicalmente críticas con el sistema muy en particular: debemos siquiera alzar nuestra voz contra esta exclusión.
    -El manifiesto que presentamos me parece una propuesta muy digna, sensata y ajustada a la realidad, como procedente de unos redactores pegados con la piel al día a día del aula.
    -Únicamente pido que se nos escuche. Debemos escucharnos todos, presentar nuestras propuestas razonables y nuestros argumentos y decidir sin egoísmos y mirando lo que conviene a la ciudadanía y a la ensenñanza en general; en otras palabras: creo que debe haber un diálogo de razones, no es a mí ni a Deseducativos a quienes se nos debe tachar de excluyentes. Ahora bien, habrás captado que hablo de razones y, a ser posible, sostenidas con buena intención y por gente que sepa; por lo que se refiere a los ignorantes malintencionados torpedeadores de todo diálogo y discrepancia, no soy partidario de andar con contemplaciones: esto es un asunto serio en el que no caben el destruir por destruir y el insultar por insultar.
    -La solución a los problemas de la enseñanza en nuestro país tendrá que salir de nosotros mismos, del análisis de nuestra situación, de lo que somos y de lo que tenemos, de la fijación acertada de lo que necesitamos y lo que pretendemos y del compromiso de todos por esforzarnos, por reconocer los errores y por no volver a cometerlos. Con esto quiero decirte algo que ya te he dicho antes: que la importancia de los modelos externos es sólo relativa: los que importamos de verdad somos nosotros. La LOGSE ha entrado en la educación como un tsunami (¡qué sería de nosotros sin Karmele Marchante!): todo el mundo manos a la obra, a quitar porquería, a arreglar lo roto y a poner cosas que valgan.

    • 21 marzo, 2010 18:17

      Hago mías casi todas las cosas que dices pues no pretendo que calquemos el sistema de ningún país, aún cuando nos puedan brindar lecciones importantes. Y quiero quedarme con una: lo que el modelo finlandés pone de manifiesto es que es posible conciliar un sistema sin prácticamente fracaso escolar, con un nivel de excelencia altísimo. Sólo pido que se hagan esfuerzos por no plantear como excluyentes ambos objetivos y que hablemos sin ambages de cuáles creemos pueden ser las causas del estrepitoso fracaso del nuestro, y, a mi entender las de género son importantes. Es verdad que se trata de una reflexión novedosa y pocas veces hecha, pero entiendo que si queremos coger el toro por los cuernos debemos perder miedo a hablar de estas cosas con total naturalidad.

      • 30 marzo, 2010 0:47

        Profesores mucho mejor formados, reclutados con mucha mayor exigencia, y evaluados externamente por su desempeño y. cumplimiento de objetivos.
        Familias implicadas en el día a día del alumno en el centro, informadas al por menor de todo lo que necesitan saber para ocuparse en casa.

        Estas dos cosas son características de Finlandia. La primera de ellas también lo es de Alemania y de cualquier otro país de la OCDE que obtenga resultados entre los mejores.

        … Y otra cosa: seis asignaturas básicas obligatorias, y las demás opcionales. Pero las básicas bien dadas, no como ahora.
        Y mucha más actividad física, y actividad práctica en general. Que las cosas se “hagan” con las manos, no sólo se escriban y se memoricen en teoría.

        Esas son las cosas que hacen falta con más urgencia, y, en mi opinión, por ese orden.
        Y no hace falta ser finlandés para comprender que la exigencia, la disciplina y la excelencia empiezan por uno mismo, o no empiezan nunca. Desde luego, no empiezan exigiéndoselas sólo a los que no son adultos, precisamente.
        Y, sinceramente, esas son las cosas que mejorarían el desnivel entre alumnos y alumnas, entre otras cosas posibles y adicionales.

  81. 21 marzo, 2010 17:26

    Ili: para decirnos que los docentes no tenemos ni idea de enseñanza, porque al acabar la jornada nos vamos a casa (¿a dónde quieres que nos vayamos?) y que los que en realidad saben son los directores y los orientadores, no habría hecho falta que nos durmieras con esa homilia. Lo tuyo es una muestra de eso que precismanete está sobrando en este momento: menosprecio del profesor (una de las catástrofes que nos ha traído la LOGSE) y tergiversación y/o desconocimiento de la auténtica vida de los centros. Este cuento que nos has largado, entre los que de verdad viven la vida de esos centros, no se lo tragaría ni un niño de primero de ESO.

    • 22 marzo, 2010 9:21

      No he querido decir que los profesores no tengan ni idea de enseñanza, sino que muchos no saben lo que se entreteje dentro del centro, lo que ocurre, que no es lo mismo. Y he sido maestro y profesor de secundaria, ya 12 años, así que hablo desde la experiencia. Lo que digo es que las cosas no se quedan en lo que pasa en el aula, sino que hay mucha más problemática, muchas más situaciones y cuestiones de toda índole (pedagógica, política, terapeutica, social, de relación…) que no se sabe.
      Y sí es cierto que hay maestros y profesores que sólo esperan hacer el menor número de horas posibles. Los hay que sistemáticamente faltan lunes y/o viernes a clase, que no llevan sus clases preparadas, que no participan en actividades de ningún tipo que no sea dar su lección (por ejemplo la biblioteca, las salidas, actividades culturales, extraescolares, formación de profesores, preparación de festivales…), que en ocasiones llegan resacosos a clase, que no saben manejar conflictos pero tampoco les interesa aprender o intentar hacerlo (es más fácil bajarlo al jefe de estudios…). No es que seamos lo peor, es que no veo ningún planteamiento autocrítico, ningún mecanismo que al igual que regula a los alumnos, regule la actividad del docente.

  82. 21 marzo, 2010 18:22

    Ili, el orientador que puede ser un pedagogo, no veo porque tiene que estar más facultado para impartir psicología que un licenciado en filosofía -dependerá de la formación particular de cada cual. De todas formas no es una cuestión esencial. Porque creo que la función de un psicólogo o pedagogo en un centro no es de tipo teórico, creo el sentido de introducir a estos profesionales en los centros es práctico, y me parece que efectivamente en un centro de secundaria -y de primaria- hay trabajo como para no dar abasto para varios psicólogos,:atención a infinidad de problemáticas personales y sociales de alumnos y familias… y por eso considero valiosos y respeto a esos profesionales, porque tienen, mucho que hacer para mejorar la vida escolar, a eso me refiero con adscripciones propias de su especialidad.

    • 21 marzo, 2010 18:26

      Lo que no me me merece respeto es un personaje cuya labor sea poner en tela de juicio la labor de los otros profesionales que tratan de enseñar matemáticas, lengua o filosofía.

      • 22 marzo, 2010 0:44

        ¡Lo has “bordao”, Pere!: zapatero, a tus zapatos, psicólogo a tus psicologías y el que quiera intrigar, que se meta en el KGB y no en el departamento de orientación de ningún instituto.

      • 22 marzo, 2010 9:28

        Supongo que eso responderá a alguna experiencia, no muy buena, cercana. También es cierto que depende de la formación inicial del profesional. Sólo sé que en la carrera de Psicopedagogía, por ejemplo, hay materias específicas para abordar pedagógicamente las ciencias naturales, sociales, las matemáticas y las lenguas. Por tanto, no creo que sea poner en tela de juicio la labor de nadie sino la intención de aconsejar desde la formación. Otra cosa es si la comunicación entre orientador-profesor no es lo suficientemente fluida o cómplice como para verse que sólo es una situación de ayuda, tanto por una como por otra parte.
        Por otro lado, los formados desde la Pedagogía, poseen herramientas de didáctica general, de cómo abordar los contenidos para que sean más comprensibles…
        Supongo que todos hablamos de manera subjetiva porque se dicen la cosas en función de lo que uno ha vivido, y mi experiencia tanto en primaria como en secundaria ha sido estupenda con los orientadores con los que he trabajado.

      • 30 marzo, 2010 0:54

        Entonces ¿de la inspección, qué opinas? ¿Que rellene papelitos y no dé la brasa? ¿Que desaparezca ya del todo? ¿Que compadree con los que tiene que inspeccionar?

        ¿Que otra profesión existe donde sus ejercientes reclamen que no se les fiscalice ni evalúe, y que por donde pisen ellos no pise nadie más?

        ¿Que otra profesión encima lo dice en publico cargado de santa indignación? ¿Quien hay en cualquier país o profesión que no tenga que dar explicaciones a nadie ni compartir sus decisiones o competencias o nadie, y encima le parezca que así es como tiene que ser?

        A veces parece que olvidáis donde estáis, y que lo que se publica en internet lo puede leer cualquiera…

  83. 21 marzo, 2010 23:47

    Ili, si sólo el 2 % de los alumnos fracasan en sus estudios por cuestión de capacidad, ¿Qué hace que haya un 30 % de fracaso escolar?
    En nuestro actual sistema escolar donde los conocimientos han quedado arrumbados en pos de las destrezas y procedimientos, donde se da la promoción por imperativo legal, donde prácticamente graduarse es calentar la silla, nuestros alumnos abandonan o no consiguen graduarse. Esta sí es una cruel selección, 30 de cada 100 no se graduan en ESO.
    La verdad soterrada de esta realidad está principalmente en que los centros de enseñanza han dejado de ofrecer aquello para lo que fueron concebidos y esta abrumadora estafa está en la ley de educación actual.
    El manifiesto propone tres reválidas que enfrentarían al alumno a “revalidar” sus estudios y estos automáticamente cobrarían valor. Basta pensar, para entender esto, en el valor que adquiere la selectividad en el sistema actual, y no deja de desconcertar que sea al final del tramo educativo académico donde se le enfrente al alumno por primera vez a una prueba de estado. La reválida de 8º, que se haría con 14 años, serviría al alumno como garantía de proseguir sus estudios con éxito, el alumno que no superase esa reválida debería estudiar más para aprobar en la siguiente convocatoria, y esto a la postre es bueno.
    No se seleccionaría a los mejores, sino que haría que los alumnos fueran mejores, el fracaso escolar se reduciría porque una primera prueba de estado a los 14 años supone un replanteamiento de la función docente, de la función de los padres y de la del alumno. Darse cuenta a tiempo de que tu hijo, tu alumno o tú mismo, no has aprendido lo suficiente tiene remedio, darse cuenta a los 18 años de que no ha sido así es desmoralizador, pero el caso es que el propio sistema escolar actual ha ido despachando de las aulas de bachillerato a un montón de alumnos, los ha ido “seleccionando” por el peor de los criterios, la obligatoriedad y este criterio ha mezclado alumnos que quieren estudiar con los que no.
    Ili, el actual sistema escolar impide estudiar al que quiere y no consigue hacer estudiar al que no quiere.
    Un sistema escolar con reválidas reduciría de forma drástica esta realidad.

    • 2 abril, 2010 14:18

      El que quiere estudiar, afortunadamente, ya no necesita al centro escolar para aprender: tiene internet, y una enorme cantidad de documentación y material para hacerlo. Y menos mal.
      La implementación de tropecientas reválidas a lo largo del curriculum escolar ¿en que mejorarían el rendimiento de los que ahora no rinden? Evidentemente, en nada.
      Pero, si sirvieran para quitaros de delante a lso que fracasan, mandándoles a algún otro lugar donde no os dieran la brasa, ya estaría bien ¿no? Supongo que es eso lo que quieres decir, porque de otra forma no se entiende bien si quieres decir algo…
      Y que sepas que la promoción automática no existe en la ley… si existe en la práctica es un producto del pasotismo y la negligencia de los profesores. Pero es ya deberías saberlo, porque todos los profesores han sido examinados de las leyes vigentes. Así que se las habrán leído, al menos,
      ¿O no?

  84. 22 marzo, 2010 0:21

    Luzroja:
    piensa un poco en la incoherencia de lo que dices; si actualmente el 30 % de los alumnos NO TERMINA LA ESO, cuando terminarla, según tú, está chupao, y te dan un titulito… ¿esos MISMOS alumnos la terminarían si, ADEMÁS de lo que se les exige ahora, tuvieran que hacer una reválida? Obviamente, lo normal es que no. Por lo tanto, la proporción de los que no terminarían la ESO sería AÚN MAYOR si se aplicara vuestro sistema.
    .
    Creo que los defensores del manifiesto tendéis a pensar en que las reválidas aumentarían el nivel de autoexigencia “por arte de magia”, y no me parece que eso pueda darse por sentado.

    • 22 marzo, 2010 1:16

      Lo veo de otro modo, Jesús, y he llegado a esta conclusión sin apenas creérmelo cuando empecé a sospecharlo y después de observarlo durante muchos años. El planteamiento de la LOGSE -más de quienes han ido marcando su ruta que de la propia ley, que no dice esto en ningún sitio- es éste: pongamos el aprobado fácil para que todos los alumnos puedan aprobar y asunto resuelto: cien por cien de éxito escolar y a presumir del mejor sistema del Universo. Sin embargo, el efecto perverso ha sido que los alumnos muy pronto captaron este sofisma y lo que hicieron fue dejar de estudiar: ¿para qué iban a esforzarse en conseguir algo que se les iba a dar gratis? Tontos no son, como sabemos todos los que llevamos muchos años tratando con ellos. Siguiente y paradójico paso: el nivel de falta de estudio ha llegado tan lejos que, incluso profesores muy pro-logse, pronto empezaron a tener que suspender a bastante gente, lo cual además se vio agravado porque muchos chicos, a causa de un sistema que estimula poco o nada el esfuerzo, se vieron sin instrumentos para cambiar del rumbo, y así ha venido lo que ha venido. Puede que te parezca una simplificación, pero te invito a que reflexiones sobre una cosa: ¡cuántos elementos del sistema LOGSE están pensados para abaratar el aprobado? Aquí tienes unos cuantos: la adaptación curricular no a unos objetivos externos sino a las capacidades -reales o supuestas por un PT- del alumno (yo he conocido a algún mesiánico que presentó una propuesta para que se hicieran adaptaciones curriculares personalizadas… ¡a todo un instituto!; la diversificación (no hay chaval que no la catalogue como un coladero (y con toda la razón del mundo); la promoción automática; la supresión de los exámenes de septiembre (que fue un instrumento de presión sobre el profesorado, pero tan pernicioso que al PSOE le vino de perlas que viniera el PP y lo quitara, fíjate en que luego Zapatero derogó la LOCE, pero mantuvo estos exámenes, aunque orquestó un simulacro de protesta en algunas autonomías) y, por último, la perla de la corona: la presión sobre el profesorado, especialmente, en las juntas de evaluación. Te lo juro: algunas juntas de evaluación de 4º de ESO deberían llevar como banda sonora aquello tan bonito de “En un mercado persa”. En este capítulo, han sido decisivos los equipos directivos instruidos en esos cursos que se hacen ahora y los inefables departamentos de orientación. La LOGSE fundamentó su apuesta contra el fracaso escolar en el abaratamiento del aprobado y quizás ése haya sido el precipicio desde el que se ha estrellado. le ha pasado como a esos padres estúpidos que se creen que a un hijo se le compra allanándoselo todo y concediéndole todosa los caprichos, cuando, en realidad, ése es el camino más seguro para conseguir hijos holgazanes y monstruosos. Por lo tanto, estoy muy de acuerdo con Luzroja: encarecer el aprobado, sembrar entre los chicos la convicción de que no se les va a regalar, sino que tendrán que ganárselo, subiría de manera automática los niveles de éxito, porque les obligaría a ponerse las pilas y estudiar (esto, además, es un hecho que tengo archicomprobado en mi práctica docente) y, como hemos quedado en que de tontos no tienen un pelo, aprobarían mucho más. Esto es lo que propone el manifiesto y lo combina con abrir el abanico de ofertas, medida que también ayudaría mucho, ya que haría más fácil que los chavales fueran a estudios que les interesasen.

      • 30 marzo, 2010 17:46

        Creo que la exigencia y la disciplina, y que subir el nivel, deben empeza por donde deben empezar: por los rpofesores.
        Lo demás es abusar y/o decir bobadas.Y perdone

  85. 22 marzo, 2010 6:59

    Pablo: pues me sigue pareciendo absurdo; si el aprobado se les da gratis, y aún así hay muchos que no se esfuerzan, menos lo harán cuando cueste trabajo. Naturalmente, de los que AHORA aprueban por los pelos, o andan así así, habrá ALGUNOS que se esfuercen más, pero seguir pensando que los demás van a convertirse en hormiguitas estudiosas sólo por ver que el profe se pone serio, pues me parece pensamiento mágico.
    Lo que yo digo no es que esté mal, o que sea innecesario, ser más exigente (al contrario, he defendido justo lo contrario); lo que critico es pensar que CON ESO SOLO ya se va a arreglar la cosa, así que lo que os pido es que digáis QUÉ otras cosas tienen que cambiar también, para convencer a ese 30 % de los chicos de que es mejor tener el título que no tenerlo.

  86. 22 marzo, 2010 11:38

    Hay cosas curiosas…ahora resulta que hay que eliminar la secundaria. Qué tal hacer lo propio con la primaria y crear un bachillerato de 12 años?.

  87. 22 marzo, 2010 16:31

    Ili,
    Las experiencias particulares no tienen nada que ver, ni es esencial. La cuestión que planteo es otra, simplemente que la didáctica de la especialidades, supongamos ciencias, debe ser abordada y resuelta desde esas mismas especialidadades, y no desde la psicología o la pedagogía. Creo éstas deben tener su ámbito específico sin arrogarse pretensiones sobre el resto de especialidades… lo cual por otra parte no sería sino fatuidad.

    • 30 marzo, 2010 17:43

      ¿La matemática y la química (por ejemplo) son neurociencias?
      Pues primera noticia, no suponía que trataran de eso.

      Si me dice que la psicología y la pedagogía tampoco, en eso estaré bastante de acuerdo. Esas son disciplinas que están como estaba la química antes de Lavoisier, o que lo estaban hasta hace diez años, mejor dicho.
      La psicología y la pedagogía han estado dos siglos tocando de oído, y alimentándose por un lado de empirismo práctico a la buena de dios, y por otro de teoría insuficiente e insificientemente basada.
      Probablemente no podía ser de otra manera, desde luego.

      Pero hace ya algunos años que todo eso empieza a ser diferente, y que las ciencias del cerebro y de su desarrollo se empiezan a basar en conocimientos mejores.

      La insuficiencia de la psicología y la pedagogía no son coartadas para suponer que alguien, por tener facilidad para las matemáticas, tiene ciencia infusa para enseñarlas, ni menos para ser tutor de alumnos adolescentes.

      Si esas cosas las aprendieran en la facultad, y les obligaran a demostrar que las saben, sería otra cosa. Pero no es así.

      • 30 marzo, 2010 21:21

        Muy interesantes y muy valiosas las aportaciones que hace -y sobre todo hará la neurociencia- para comprender los procesos de aprendizaje. Pero no veo por qué los pedagogos o lo psicólogos van a tener mayor o mejor acceso a estos conocimientos que un químico o un matemático.

      • 30 marzo, 2010 21:41

        ¿Y sobre la inspección que opino? Pues que se dedique a lo suyo: inspeccionar. Me he limitado a decir que la labor de un pedagogo o un psicólogo no debe ser la fiscalización del profesorado -creo que tienen labores mucho más importantes, que no son un simple rellenar papeles… -Tampoco, dicho sea de paso, he pretendido sugerir nada sobre la labor de los jueces del supremo, o de los inspectores de hacienda. A los que tampoco debe inspeccionar el pedagogo.

        En fin, sin duda los profesores son y han sido inspeccionados y evaluados como cualquier otra profesión. En ninguna parte creo haber dicho que no deban serlo. En fin no sé que le ha hecho pensar eso. Me temo que vamos a lo de siempre: prejuzgar intenciones.

        Saludos

      • 1 abril, 2010 8:43

        El departamento de orientación de los centros (donde están el pedagogo y/o el psicólogo, que yo sepa, supongo que se refiere a ése) no tienen ninguna competencia para fiscalizar a los profesores del centro. Así que ¿cómo se les puede reprochar que lo hagan? No puedo comprender ese reproche, como no sea que usted interpreta como fiscalización cualquier observación que le hagan, o cualquier tarea de ellos que algunos profesores tiendan a interpretar como intromisión en su clase, porque casi ninguno acepta ni comprende el trabajo en equipo.
        El día que los pedagogos y/o psicólogos tengan competencias para expedientar o sancionar a los profesores, o para decidir cuánto se les paga, podrá defender que tienen competencias fiscalizadoras sobre los profesores. Mientras tanto, me parece una opinión un tanto paranoica (“todo el mundo me vigila y está contra mi…”).

        Si lo que descubren las neurociencias sobre el desarrollo se aprendiera en las facultades de matemáticas o de química, efectivamente tanto podrían saberlo los psicólogos como los matemáticos. Si para ser profesor de cualquier especialidad hubiera que cualificarse en esos conocimientos, lo mismo. Pero eso no pasa hoy en día.
        Lamentablemente, supongo que usted tendrá razón en que en las facultades de psicología tampoco aprenden mucho acerca de tales cosas, y siguen dando a Skinner o Freud como el último grito, y además adolecen de verdadera práctica tanto como la mayoría de las demás carreras.
        Pero entonces la actitud debería ser: “todos venimos de la misma universidad y tenemos las mismas carencias, y mucho que aprender para poder enseñar”, en lugar de “la pedagogía y la psicología sobran, porque los licenciados en ellas que yo conozco no me sirven para mucho”.

        En cuanto a lo de que yo “prejuzgo intenciones” creo que no es cierto. A los hechos me atengo:
        - Los profesores tienden a reclamar que sus clases, sus decisiones sobre evaluación, y en general todas las tareas que hacen, no sufran la revisión ni la fiscalización de nadie. Eso es un hecho. La posibilidad de que una junta de evaluación revise sus notas genera ataques de indignación, por ejemplo. La de que el departamento fije contenidos y exámenes uniformes, también suele generarla, aunque se hace algunas veces.
        - La inspección actúa muy poco y muy superficialmente. En absoluto se plantea jamás meterse en cómo da su asignatura o como se comporta en clase tal cual profesor. Como mucho, se mete en sucesos puntuales, y eso si hay conflicto o denuncia.

        - Pero, sobre todo, eso es lo que reclama el Manifiesto que comentamos: in-de-pen-den-cia, pide con mucho sentimiento, y la única manera de interpretarlo es: “Que nadie venga a meter las narices en cómo hago mi trabajo”.
        ¿O no es eso lo que se pide?

  88. Carmen Feria Enlace permanente
    23 marzo, 2010 14:27

    Hasta la victoria, siempre!!!

  89. 23 marzo, 2010 21:11

    Personalmente creo que deberiáis formar un partido político y presentaros. Somos muchos los que nos dedicamos a la docencia de una manera u otra, directa o indirectamente, y muchos los padres y madres preocupados. El futuro de toda persona y de una sociedad está en su educación y en su preparación.

  90. 24 marzo, 2010 11:49

    Personalmente ni soy padre, ni docente, ni alumno ya desde hace unos meses que finalicé mis estudios de postgrado. No entiendo muy bien como va eso de la psicopedaleches, ni de la autoridad en las aulas. Yo estudié el BUP con los jesuitas y eso de la disciplina no era algo que hubiera que consensuar: sencillamente chocabas talones y marchabas al paso de la oca, como todo el mundo.

    No soy un troglodita que cace su cena cada noche, con una piedra y un palo afilado; ni un genio de frente abombada o un místico espiritualista que conoce los resortes de la mente y el alma que mueven al ser humano: soy un tipo de lo más ordinario. De verdad.

    Pero hay algo que hecho a faltar un poco últimamente en nuestra sociedad en general y es un poco de sentido común. Me parece de hecho, que éste manifiesto lo que pide es un poco eso. Sentido común. Con mayúsculas si quieren: SENTIDO COMÚN.

    En el docente, como en todos los colectivos profesionales, habrá mendrugos y luceros. Y por lo que he leído en éstos comentarios (y les juro por los Tigres de Mompracem que los he leído todos, o casi) los aquí concurrentes son del primer tipo y no del segundo. Lo que pasa con la LOGSE es como con la casa con goteras: no cumple su función. Unos de ustedes quieren tirarla abajo y levantarla de nuevo y otros creen que con unas reparaciones va aviada. Pero la verdad del asunto es que hemos perdido el norte. Una de las cosas más entrañables que caracterizan al pueblo español a lo largo de la historia es que siempre hemos querido ser más papistas que el papa y, normalmente, se nos iba el tema de las manos (que se lo cuenten a la cantidad de católicos que aun quedan en Baviera, si no) Y ese ha sido el problema con la LOGSE, hemos llevado demasiado lejos intenciones, en principio, nobles y saludables. Como lo era en el anterior sistema, donde convivían ciertas ideas aperturistas con normas y usos del franquismo.

    Éste manifiesto es (perdónenme el anglicismo) un “Back to the Basics” Volver a unas normas sencillas y entendibles, pidiendo la desburocratización y una reconsideración de la excelencia y los méritos como medios para calificar alumnos y docentes. Y no es tan mala idea. ¿A quién en su sano juicio le podría parecer mal que a sus nenes les enseñe matemáticas un profesor avalado por referencias académicas, probada experiencia y altos ratios de efiacia y eficiencia? Pero no debemos perder de vista que las competencias y las atribuciones deben tener su contrapartida en orden a responsabilidades y obligaciones ¿Quién a su vez aceptaría que el profesor que imparte clase a sus hijos fuera un cabrón atrabiliario, torpe, ignorante y lo bastante cobarde como para ocultarse en el sistema educativo como excusa a su mal hacer?

    Es evidente que debemos modificar o cambiar el sistema actual, ya que no funciona, pero sin llevar nada al extremo: somos personas, no máquinas: el niño disperso puede centrarse y el adolescente macarra puede, eventualmente, terminar madurando. Y el sistema educativo debe ser flexible y tratar de dar cabida a ambos, sin lesionar a los niños que tienen verdadera curiosidad o a los adolescentes que pueden controlar el mar de rugientes hormonas y esperan ser médicos (o pedalocos, de esos) el día de mañana.

    Mi sugerencia, amigos, es la siguiente: discutan sobre lo que tienen en común, no lo que tienen en contra. Sean flexibles, recuerden el “In Media Res” A nadie asiste la razón totalmente, pero todos la tienen en parte. Tengan, empleen, el sentido común. Si acercan posiciones serán mucho más fuertes y podrán, de verdad de la buena, cambiar lo que debe ser cambiado y conservar lo que debe ser preservado.

    Los hijos que tenga algún día se lo agradecerán efusivamente.

    Mis saludos.

    H. W.

    • 24 marzo, 2010 14:55

      Querido Milord:
      Soy uno de los docentes que participan en este foro, así que gracias por lo que me toca en eso de mendrugo. Quisiera hacerle dos puntualizaciones y una pregunta. Las puntualizaciones:
      -Supongo que cuando ha dicho usted “hecho de menos” habrá querido decir “echo de menos”.
      -Supongo que cuando ha dicho usted “In Media Res” habrá querido decir “in media virtus”.
      La pregunta: ¿cuándo descubrió usted que era Dios?

  91. 24 marzo, 2010 15:47

    A tenor de su comentario, Pablo, deduzco que ha encontrado ofensivas mis palabras. He releído mi comentario pues no estaba seguro de dónde habría podido deslizarse ofensa entre mis líneas y he dado con la fuente del problema.

    Perdónenme todos, pues debido a un lapsus he incluido a todos los mencionados en el saco de “Mendrugos” cuando quería decir justo lo contrario: luceros. Así la frase :

    “(…)en el docente, como en todos los colectivos profesionales, habrá mendrugos y luceros. Y por lo que he leído en éstos comentarios (…) los aquí concurrentes son del primer tipo y no del segundo.”

    En la forma en que fue originariamente pensada era:

    “(…)en el docente, como en todos los colectivos profesionales, habrá mendrugos y luceros. Y por lo que he leído en éstos comentarios (…) los aquí concurrentes son del segundo tipo y no del primero.”

    A todos, mis excusas. Quede dicho también que si aquí ha escrito algún mendrugo es un servidor y nadie más.

    Con respecto a la falta de ortografía, le agradezco la corrección, señor. He visto algunas otras en las demás entradas, por ejemplo un “hos” en lugar de “os” pero en aras de la buena educación y el respeto, he entendido que no eran por ignorancia, sino por una redacción apresurada en el ordenador, cosa que es entendible. No veo que haya fustigado usted igualmente a dichos infractores, por lo que le agradezco nuevamente la atención de que me hace objeto.

    Con respecto al “In Media Res”, con mayúsculas, es decir, como título, le sugiero que profundice en sus lecturas. La cita no se corresponde a la máxima latina.

    ¿Y cuando descubrí que era Dios? En realidad cuando trataron de crucificarme patanes como usted…

    … sin el menor éxito, me permito añadir.

    Cordiales saludos.

    H. W.

    • José Luis Enlace permanente
      24 marzo, 2010 21:31

      Aplaudo su mesura con D. Pablo.

    • 24 marzo, 2010 23:40

      Estimado Milord:
      Me crea o no, conforme iba leyendo su anterior respuesta y veía que mi irritación procedía de un error, iba pensando en pedirle disculpas, pero, lamentablemente, al final lo estropea usted todo con un nuevo insulto, esta vez, con toda la intención. No quiero entrar en polémicas estériles, pero no me gusta dejarle al que se dedica a insultar la sensación de que con ese procedimiento se lleva uno la razón. Me limitaré a decirle dos cosas:
      1. Con confusiones o sin ellas, entre lo de patanes y lo de mendrugos, ha terminado usted en este foro insultando a tirios y troyanos: ¿no será que tiene usted una cierta facilidad para el insulto?
      2. Aun a riesgo de que me siga usted considerando un patán que debería revisar sus lecturas o incluso me llame cosas peores, quiero preguntarle una cosa: ¿seguro que no está usted confundiendo la expresión “in media res” con la expresión “in media virtus”?

  92. 24 marzo, 2010 15:47

    La verdad, hay tantas intervenciones que no las he leído todas.
    Por ello, no se si repito algo ya dicho:
    Es absolutamente necesario un ministerio de educación y ciencia centralizado, que ordene el caos autonómico incluída la aberración del olvido del estudio del español. Ya se que es una posición políticamente incorrecta, pero también lo son los puntos del manifiesto y creo que sin la centralización cualquier reforma fracasará.
    Por lo demás, estoy totalmente de acuerdo con el manifiesto

  93. Francisco Tapia Enlace permanente
    24 marzo, 2010 18:06

    EL ESPIRITU DE GILA

    Hoy he entrado por primera vez en esta página y he sentido de forma poderosa el espíritu de GILA , cuando decía aquello de “yo toco de oído y no me dejo aconsejar”

    La enseñanza es algo de lo que todo el mundo habla y pontifica, pero que muy pocos conocen , como así atestiguan los que comienzan a dar clase. La realidad del aula dista años luz de la teoría “oficial” de prensa y telediarios, Así las declaraciones del Ministro Gabilondo diciendo que los problemas de disciplina en el aula se arreglan con mas democracia, puede quedar mas o menos bien en un periódico, pero la realidad es que es una gilipollez equiparable a decirles a los fontaneros que suelden las tuberías con mantequilla en vez de estaño. (Tranquilos, no es mi intención implantar campos de concentración en las aulas)

    El Sr Ministro jamás se ha metido en una clase con 30 chicos de 14 años tratando de que aprendan algo. En términos deportivos podemos decir que es un ciclista de bicicleta estática, diseñando el próximo Tour de Francia. En tan ardua tarea le acompaña la Sra Cospedal, cuyo conocimiento en educación es equiparable al de Tarzán en mecánica de coches. Y la palabra mágica CONSENSO, surge para tapar un desconocimiento cósmico.

    Conocí la reforma de Maravall. Se hizo con espíritu adolescente “todo lo nuevo es bueno y todo lo viejo es malo”. Cuando el sentido común decía que había que cambiar cosas pero que otras debían ser conservadas. Y encima se hizo un diseño para unos dineros que no había. Supe que fracasaría porque el sentido común se sustituyó por la demagogia y las descalificaciones ( “Aprendí a tratar con los estudiantes, en las ferias de ganado con mi abuelo” Rubalcaba dixit)

    La autocrítica y el sentido común fueron desterrados al otro extremo de la galaxia.

    Yo expongo una opinión, pero la realidad me da la razón tozuda y pertinazmente desde hace muchos años.

    Si eres de los que ve con los ojos y no con los oídos, mira los resultados, mira la realidad y los que están inmersos en ella, y descubrirás ¡oh sorpresa! que su opinión no coincide con la versión oficial

    ¿ A quién crees?

    • 26 marzo, 2010 0:11

      Me ha encantado Francisco. “La bicicleta estática y el Tour de Francia”; “Tarzán y la mecánica de coches”. Ya era hora de que en este hilo alguien dijera algo que hiciera reír. Porque al fin y al cabo lo que está pasando es para troncharse. Es una bufonada.
      Un cordial saludo.

  94. 24 marzo, 2010 18:30

    Me gustaría recomendar los trabajos de Inger Enkvist, profesora de Pedagogía por la Universidad de Lund en Suecia, especialista en comparación de sistemas educativos, que ha escrito un interesante artículo titulado “La influencia de la nueva pedagogía en la educación: el ejemplo de Suecia”.
    http://www.juntadeandalucia.es/averroes/iespicasso/doc_joomla/nueva.pedagogia.inger.pdf.pdf
    Si os parece interesante os sugiero que pongáis su nombre en Wikipedia; en los enlaces de abajo hay más artículos suyos y un vídeo de su intervención en el Parlamento de Cataluña que es una bomba. Es una mujer superinteresante que tiene estudiado y publicado todas las calamidades que está sufriendo la enseñanza en España.
    Por otra parte, muchos comentarios son auténticas provocaciones de estos mamporreros de la LOGSE que no tienen la menor intención de debatir los problemas planteados sino de destruir el movimiento de protesta, porque no está conforme con su ideología. En los blogs se les llama trolls
    Adelante con el manifiesto

    • 24 marzo, 2010 21:25

      He quedado sorprendido, pues desconocía que en Suecia se hubiesen realizado cambios tan radicales y negativos. Me informaré más para contrastarlo.

      Había leído un artículo al respecto de clases municipales de pocos alumnos y estructura de mesa redonda, y creía que ese tipo de escuelas tenía objetivos comunes, no individuales.

      En cuanto a que el Estado ignore los mejores resultados de la aplicación de métodos basados en el esfuerzo y en el aprendizaje en vez de en el “método”, o en el aspecto “social”, dice mucho al respecto del empecinamiento ideológico.

      Aquí también podemos ver que curiosamente, cuando una reforma da como resultado alumnos peor preparados y con menores conocimientos, los impulsores del método no se cuestionan fallos sino que responsabilizan a docentes y alumnos…

      Claro, una solución es ir suprimiendo pruebas, sobre todo comunes, que permitían medir si las cosas mejoran o empeoran. Ojos que no ven… A falta de pruebas, no hay culpable…

      Aquí creo que ya pasa que algunas Comunidades Autónomas no remiten resultados de pruebas comunes o las dejan de hacer, así no se puede comparar sus resultados con los de otras Comunidades y un problema menos… No sé si me equivoco, ¿no había en Primaria una de comprensión lectora básica y de matemáticas elementales a título estadístico sin valoración curricular?.

      En general, mi apoyo a todos los profesores que se están enfrentando con un sistema que entre especialistas de diverso tipo, pronto se van a ver como algo exótico en la escuela. La gente les señalará: ¡Mira, un profesor!. ¿Que hará aquí si esto es un centro de psicoadaptación social para la igualación comunitaria en horario laboral parental?

      ¡Suerte!

      Gran artículo.

      Básicamente

      e mantenía el metódo anterior a 1970, Magnífico.

    • 25 marzo, 2010 0:34

      En alguno de mis anteriores comentarios remitía también a Inger Enkvist, a su intervención ante el Parlamento catalán, donde finalmente parece que no se le ha hecho mucho caso, pero también a un comentario en el blog de Joselu donde se resumía brevemente el contenido de su intervención. Recientemente la revista Magisterio publicó otro trabajo suyo en relación con la educación en aquel país también merecedor de estudio. De la lectura de sus escritos yo destacaría el paralelismo entre nuestro sistema y el sueco, paralelismo hacia el fracaso habría que decir, pues si bien las diferencias de género en los resultados de chicos y chicas se han invertido, el conjunto del sistema ha ido perdiendo calidad y nivel educativo a lo largo de los últimos treinta años sin cesar. Por lo demás la crítica hacia el constructivismo en que se basa el modelo sueco es perfectamente extensible al modelo español ya que en ambos casos la fundamentación es la misma. Sin proponerlo como solución universal también se muestra partidaria de que no se prohíba -como pronto se apuraron a hacer varias comunidades españolas- la posibilidad de separación de los alumnos por sexos, ya que en algunos países está dando buenos resultados particularmente en el Reino Unido.

      • 30 marzo, 2010 17:32

        En España no se ha aplicado jamás el constructivismo ni pedagogía explícita alguna. Al menos a gran escala, y al menos desde los 8 años de edad en adelante de los alumnos, o más bien menos.
        En secundaria no se aplica nada de eso, porque siguen siendo las cosas igualitas que cuando yo hacía el bachillerato.
        En cuanto a que en Suecia la enseñanza haya empeorado, no tengo datos para rebatir ni admitir esa opinión. A lo mejor en Suecia tenían un sistema de educacion bueno y tal cual.
        Pero en España NO ha empeorado, porque siempre ha sido muy mala.

        En cuanto a que la segregación por sexos vaya a mejorar las cosas… me parece una bobada. Las personas son diferentes, no sólo por sexos, sino por muchos otros factores. La diferencia de clase social, por ejemplo, es cuantitativamente mucho más significativa que el sexo por sí mismo (de hecho, el fracaso de los alumnos varones en donde es sangrante es en los grupos sociales de menos renta y menos educación, es en esos grupos donde la brecha por sexos es mayor). Y, por supuesto, las mayores diferencias son individuales.
        ¿Adonde lleva eso? Pues a la atención individualizada, que es lo que funciona, siempre que el sistema y los profesores sean capaces de proporcionarla.

  95. 24 marzo, 2010 19:27

    Con respecto a la formación del profesorado, yo he propuesto que haya un sistema análogo al “mir” de los médicos (y que, de paso, los profesores de pedagogía, si tanto saben, que se vayan a bregar con los alumnos de colegios e institutos, y los profes novatos aprendan OBSERVANDO cómo se manejan con los chavales los “expertos”).
    http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2007/10/faltan-mdicos-y-cientficos-y-profesores.html

  96. 24 marzo, 2010 20:09

    Lástima que no diga nada de la corresponsabilidad entre lo que haces y el conservar tu puesto de trabajo, de cómo despedir a los malos profesores, porque con buenos profesores se podría minimizar la mala gestión de los políticos.
    Pero quién le pone el cascabel al gato? Tendremos algún día profesores no-funcionarios?

    • Borja Contreras Enlace permanente
      24 marzo, 2010 23:04

      Hay muchos.
      Están en la privada (concertada o no) y deben seguir los criterios ideológicos (ideario, le llaman) y las indicaciones sobre la evaluación de quienes les contratan.

    • 26 marzo, 2010 0:59

      Y con buenos fieles se podría minimizar la pederastia del clero, y con buenos ciudadanos se podría minimizar la enajenación capitalista, y con buenos contribuyentes se podría minimizar la enorme cantidad de dinero que las empresas defraudan a Hacienda, y con buenas personas se podrían minimizar los delitos, y con buenos esposos se podría minimizar la violencia matrimonial… ¡Qué bonito! ¡Qué bonito!

      • 30 marzo, 2010 17:21

        Bueno, y con buenos alumnos se puede minimizar la incompetencia del sistema escolar y de los que los forman.
        Ah, no, espera, que eso es lo que defiende precisamente el manifiesto. Esa ironía no vale…

        Por cierto, a los contribuyentes evasores que son pillados los crujen, los malos esposos suelen verse divorciados, y los fieles católicos disidentes se largan o son echados. En gran proporción de casos acaba habiendo un roto para un descosido.

    • 26 marzo, 2010 11:27

      Joan ¿quién decide lo bueno y lo malo? ¿Bajo qué criterios? ¿quién lo decide, padres, alumnos, dirección…?Los criterios que he visto usar en la empresa privada son: se echa al menos enchufado. ¿Cuántas veces ascienden al más productivo?
      Actualmente estoy estudiando y el año pasado me tocó un profesor, que a mi humilde opinión personal, a mi no me enseñaba bien, pero había compañeros que estaban contentos. Este año se ha girado la cosa, tenemos una profesora de la cual yo estoy contento, pero algunos de mis compañeros no. Es tan relativo lo “bueno” y la “malo” que la posibilidad de poder echar a profesores (que ahora lo que se puede hacer es expedientar y acabar suprimiéndole el empleo y sueldo) que creo que si se hace va a ser más por: enchufismo, ideología personal del profesorado, manias personales, sobreprotección de los padres, etc…que por motivos razonables.
      He trabajado en un colegio privado donde a los que tenían un buen enchufe eran intocables, mientras tanto los demás nos teníamos que comer su parte de trabajo. Echaron a un profesor por negarse a hacer piscina él solo con 23 niños de 3 años. Sólo tienes que fijarte que en los colegios privados la mayoría de profesores están conectados familiarmente entre si (matrimonios, hijos, hermanos, primos,….). Realmente el tema es complicado, muy complicado.

      • 26 marzo, 2010 14:03

        Sí, está claro que no debería haber favoritismos ni que se den situaciones de coacción y explotación, pero ya estoy harto de ver abusos de gente que no cumple y que no pase nada de nada, ya no es ser “buen” o “mal” profesor sino cumplir.
        Lo que hay ahora en la pública es un sistema donde lo único que cuenta es la antigüedad, y eso es algo que incluso el ejército ha abandonado.
        En muchísimos otros países los profesores son selecionados por el propio centro y parece que no les va mal.
        Y reconozco que el tema es complicado, pero algo habría que hacer al respecto.

      • 27 marzo, 2010 6:28

        Joan, para hacer cumplir al profesor ya está dirección e inspección, sólo hay que usarlo. Lo que pasa es que en este país no solemos seguir el sistema de la queja oficial, simplemente nos quejamos de boca y así nos va.

        Te pongo dos casos:

        1. Niño de 4 años que no viene nunca al colegio, viene un día a final de curso, cuando los niños ya tienen los hábitos adquiridos, y no se come el bocadillo. La madre va a inspección a quejarse, al día siguiente la inspectora está en el colegio para hablar con la profesora.

        2. Una EOI donde los alumnos adultos no estaban contentos con la profesora, hablan con ella pero no se soluciona, hablan con el director y tampoco. Se quejan a inspección y viene el inspector. Le cambian la profesora.

        Los profesores no son intocables si el motivo de queja es real.

        Sobre la elección de profesorado por parte del centro, no creo que sea bueno. 1. porque se acabará recurriendo al enchufismo. 2. Porque se acabará concentrado un mismo modelo de profesor en un mismo centro, y creo que es bueno para los alumnos ver diferentes maneras de ser y de hacer, que en definitiva es lo que enseña a los chavales. No creo q los profesores son iguales en metodología e ideología.

      • 27 marzo, 2010 6:30

        Sorry, me lo mandó antes de acabar la frase.

        Venía diciendo que no creo que sea bueno para los alumnos ver un único modelo de profesor, en metodología e ideología durante su larga estancia en la escuela.

  97. 26 marzo, 2010 17:03

    Soy profesor de E.S.O. y estoy de acuerdo con la mayoría del manifiesto. Solo en algún aspecto tengo una opinión ligeramente distinta, como por ejemplo en la duración de cuatro años para el bachillerato, creo que con tres años seria suficiente.
    Saludos.

  98. S. Patricia Enlace permanente
    27 marzo, 2010 16:58

    YO NO FIRMO.

    He estudiado magisterio de primaria (promoción del 2000), y un gran porcentaje de mis compañeros de clase estaban ahí por un par de razones que para ellos eran suficientes: el sueldo y las vacaciones (no pretendo generalizar, he hablado de un gran porcentaje, así que seguro que había otro que estaban ahí por vocación).

    Después de desanimarme muchísimo pensando en los compañeros que iba a tener en los colegios en los que trabajara, fui dejándome la carrera de lado, pensando en que otras opciones tenía… yo quería trabajar en la escuela pública. Después de 6 años decidí terminar magisterio. Trabajé en escuelas municipales de Badalona (por empresa subcontratada) y me gustó bastante el sistema… aunque tenía sus cosas, como todo.

    Y un día, pensé que quizás podría retomar la idea de pasar por el colador de las oposiciones… lo hice, leí muchas cosas sobre educación, pedagogía, etc… también intenté memorizar leyes (que no entenderlas, se trataba de luego escupirlas, no hablar de como aplicarlas…), también hice una programación (para infantil), una programación para muchos incompleta… claro! la hice para niños que no existían! como iba a suponer tantas cosas que no estaban ahí, una realidad tan compleja…! y bueno… lo que no hice fue PAGAR para que me dieran estúpidos títulos de cursillos que solo se consiguen así: PAGANDO. Por ahí no paso, me parece el colmo: formar a maestros de una manera totalmente antipedagógica, capitalista y nada consecuente. ¿De que m e sirve contestar un test con un libro al lado y luego enviarlo para que lo “corrijan”? incluso ha habido gente que los ha suspendido (¿…?) y se los han devuelto para que los volviera a hacer. Si ya los exámenes no me parecen la mejor manera de evaluar un aprendizaje, imaginaros este sistema… la verdad es que da autentico asco, sin perdón de la expresión.

    Suspendí la oposición, claro. Pero no me preocupé, creo que me hubiera preocupado más haberla aprobado. Mi 1.6 me hizo esbozar una sonrisa pensando en lo poco que quería yo parecerme a aquellos que, para elegir a los educadores de las escuelas hacen lo de siempre: exámenes sobre contenidos estáticos y con olor a armario cerrado. Y qué decir de la mala educación de los propios maestros que forman los tribunales… creo recordar que solo una de ellas me escuchaba de verdad. Dos de ellos (macho y hembra) tonteaban aburridos uno con el otro, dos más me atravesaban con la mirada fingiendo atención (cosa que acostumbran a hacer con los “clientes” que nombráis por ahí arriba… (los niños) cuando éstos y éstas les cuentan lo que hicieron ayer con su tío en el campo, o el último videojuego que le han regalado por el ratoncito Pérez).

    Y después viene la parte de las relaciones familia-escuela. Actualmente trabajo en la escuela pública en el sector de restauración: monitora de comedor. Son tres horas de trabajo y parecen 15, sobretodo por las recomendaciones que te hace el centro sobre como tratar a los niños por miedo a las reacciones de las familias… y cuando las familias protestan por algo (sea justificado o no) se les escucha y, a mi modo de ver, se actúa (casi) siempre para que nadie proteste, para que nadie se altere, siempre dicen: “les das un dedo y te cogen el brazo!” pero es que no debemos solo darles un dedo! Hay que darles todo, y ellos nos lo tienen que dar todo a nosotros también, es un trabajo de colaboración, y se trata de ponerse de acuerdo, no solo educamos los maestros – como decían por ahí arriba- también está la familia, la tele, Internet… y si no sabemos de que va todo eso, no podemos hacerlo bien nunca, si vamos a “la nuestra” la escuela se va a componer de núcleos caprichosos… no se bien como expresarlo, espero que me entendáis. Estoy viviendo muchos encontronazos entre familia y profesores, y he visto cosas que nunca defendería: esa camadería incondicional, esa defensa con los ojos cerrados de lso compañeros ante cualquier cosa. Supongo que ya metidos en el barro del “mal rollo” la gente dice: “bueno, hoy defiendo a mi compañero aunque piense que no lo esté haciendo demasiado bien por si algún día me toca a mi y ellos me puedan defender”. Estoy a favor de eso que dicen por ahí, los maestros deberían responder a ciertos criterios evaluativos que digan que sigue capacitado para estar en ese puesto (aunque nada parecido a unas oposiciones, por favor! Ya me entendéis, hay otros muchos métodos).

    Esa es mi aportación… estoy desencantada, y algunos me dicen que tengo que luchar desde dentro, pero yo no estoy tan segura.

    Un saludo a todos y todas.

  99. S. Patricia Enlace permanente
    27 marzo, 2010 17:25

    ah… y claro, se me olvidaba algo…

    La carrera de magisterio es corta e insustancial, si hubiera más prácticas… un par de años más de carrera haciendo trabajos de campo en los colegios y demás lugares educativos públicos, yo creo que se vería reducido el número de personas que se dejan llevar por lo del “sueldo y las vacaciones”. Muchos de los que aprueban las oposiciones con plaza son gente con una memoria de elefante entrenadísima y con dinero (y pocos escrúpulos) para comprar las mejores programaciones y temarios del mercado además de todos los cursos habidos y por haber. Eso creo que no define para nada a un buen maestro.

    Esto tiene que cambiar, pero no volver a un sistema que ya no coincide con el tiempo que vivimos, simplemente con observar cosas nuevas como internet/información al alcance de (casi) todos ya nos da que pensar que tiene que ser diferente… no se.

    Saludos de nuevo.

    • 27 marzo, 2010 19:37

      Hola Patricia. Seguramente el tema del sueldo y las vacaciones son el tópico más comentado de los maestros, y me imagino que muchos después de sacar la nota requerida en selectividad optan por esta carrera por ese mismo motivo. Luego esa gente empieza a trabajar y se da cuenta que el trabajo no es tan chollo como lo pintan y algunos se acaban desmotivando y saliendo del sistema. Siempre hay buenos y malos profesionales en todos los sectores, y repito, en todos.

      Sobre el tema de compra de programaciones, realmente puede descargarte mil de ellas en internet de forma gratuita, pero no te lo aconsejo ya que en la defensa de la programación y de la unidad didáctica van a notar si la has hecho tú. No valoran la programación en si, sino tu defensa de ella y que vean que tienes “tablas”.

      Que el tribunal no te hiciera mucho caso, es normal, yo entendiendo que actuaban como una clase desmotivada y tu objetivo sería ir a crearles un interés por lo que tu estabas explicando. Poner tu mejor sonrisa, delante de sus caras y explicar de forma animada lo que ibas a hacer. Ese es el pan de cada día de un profesor y me imagino que querían ver tu reacción.

      Sobre el tema del coorporativismo en los colegios, no es que haya una defensa de los colegas, a veces es todo lo contrario, pero evidentemente para las quejas hay un procedimiento habitual para ello: dirección e inspección. Los compañeros/as ni cortamos ni pinchamos.

      Sobre el tema cursillos. Si que hay pagando, pero también tienes los que organizan los sindicatos o tu comunidad autónoma, que son gratuitos. De hecho yo estoy estudiando inglés en una EOI de forma gratuita y he hecho muchos cursillos gratuitos organizados por CCOO.

      Sobre el tema de la carrera, ya lo tienes, Plan Bolonia. 4 años más un máster para que sigan estudiando quién pueda pagárselo.

      • 31 marzo, 2010 17:24

        También ahora la Universidad es para quien pueda pagársela.
        ¿O piensas que no hay sesgo social y económico en los titulados universitarios y en el acceso a los estudios universitarios?
        Lo hay, y bien marcado.

        A mi me parece muy bien que, al menos los estudios de posgrado, haya que pagarlos. De hecho, deberían pagarse al precio que nos cuestan ahora a los contribuyentes: así, los estudiantes o las empresas que los paguen exigirán algo decente a cambio de su dinero.

        Eso sí, además debería haber becas suficientes para el Grado, pagadas por adelantado, y que llegasen para vivir mientras se estudia (en lugar de la miseria de ahora, que solo ayuda a quien de todas formas puede pagarse los estudios y vivir, no a quien tiene dificultades económicas serias)

  100. S. Patricia Enlace permanente
    31 marzo, 2010 7:26

    no esperaba una respuesta punto por punto, pero bueno, era una impresión que quería compartir. Ya se que hay cursos gratis, pero no es lo que hace la mayoría… y todo lo demás que dices ya lo se.

    Y lo del plan bolonia, no lo comparto, no quería decir eso, pero bueno…

    ya no tengo más ganas de discutir, además respeto cualquier opinión, y si no me gusta como está el sistema antes pensaba que era mejor meterme y luchar, pero creo que ahora no estoy asi, se ve que no me motiva demasiado el sueldo y las vacaciones y prefiero que el trabajo en sí sea rico y amable.

    ale…

    • 31 marzo, 2010 17:35

      ¿Y por qué no habrías de pagar por los cursos que sean buenos y valgan la pena porque vas a aprender en ellos?
      Otra cosa es que den puntos por cursos malos, lo que es lo mismo que comprar esos puntos. Eso está mal. Pero está mal sean caros o sean gratis.
      Pero el sistema en sí mismo de oposiciones de España ya introduce un sesgo injusto en ese sentido: preparar oposiciones cuesta mucho dinero, el de la preparación y el de vivir sin trabajar mientras tanto.

  101. S. Patricia Enlace permanente
    31 marzo, 2010 7:44

    …además, no debo ser tan buena profesora, no me gusta demasiado corregir las faltas ortográficas… no es algo que me haga cosquillas en la barriga como a otros y otras. Creo que sienten el placer sucio de la venganza cuando ven que alguien ha omitido una H o ha cambiado una V por una B, la venganza de las copias y copias que han hecho cuando a ellos/as les pasaba (allá por los años setenta y pico)… con lo agradable que sería subsanar un exceso de faltas simplemente leyendo (con gusto)

    así que esta escuela no se pierde mucho.

    Saludos.

    Pd: no se qué hago pero siempre escribo en capítulos!

  102. 31 marzo, 2010 13:57

    Aquí no paramos de aprender, ahora resulta que corregir las faltas de ortografía es un acto de venganza y de resentimiento… ay Mon Dieu.

  103. 2 abril, 2010 9:56

    Para mi forma de pensar, falta la SEPARACIÓN ESCUELA-IGLESIA.
    Mi hijo no tiene porqué perder 2 horas lectivas semanales en “atención educativa” porque el resto de sus compañeros(una mayoría muy mínima) están en clase de religión.
    La religión, en los templos. O en todo caso, como actividad extraescolar, y quien quiera, que lleve a su hijo.
    Esas 2 horas semanales de religión se deberían de aprovechar para un acercamiento y/o formación del inglés, la lectura, la cultura….

    • 4 abril, 2010 21:06

      Totalmente de acuerdo, pero es que con la Iglesia no hay manera. Dos milenios dando por saco a la humanidad y ahí la tienes. A ver si con tanto cura pederesta, algunas familias se lo piensan un poco y nos mandan a sus niños a la pública.

  104. 2 abril, 2010 10:05

    Por supuesto, Antonio; llevas toda la razón, detalles se podrían nombrar muchos otros que faltan, pero de lo que se trata ahora con este documento es de aunar criterios, unos criterios comunes mínimos, no es el momento de precisiones ni de detalles.
    Vamos a ver si entendemos el momento delicado en el que estamos, por favor. No creo que sea motivo para no firmar, si estás de acuerdo en todo lo demás.

    Saludos

  105. Yo soy maestra Enlace permanente
    2 abril, 2010 19:31

    Yo NO firmo este manifiesto.
    Llevo 29 años en la enseñanza primaria y además soy madre militante de la pública, ampas, consejos escolares, dirección en mi centro, …los profes necesitamos mucha humildad, mucha más formación, más trabajo, pringarnos más, menos lloriqueos y más lectura, mas curro…
    Me falta terminar de leer muchas opiniones, pero aplaudo las de ese padre y las de esa gente que es crítica con el manifiesto, ya lo estudiaré más, pero me suena un poco rancio.

    • 4 abril, 2010 21:00

      Pues muy bien.

    • David Arboledas Enlace permanente
      22 mayo, 2010 22:45

      Jajaj, pues muy bien. Yo soy docente de secundaria desde hace 12 años, y padre de dos niñas, y lo firmo. Sólo con pensar en el modelo educativo que tenemos, me dan mareos…Menos mal que tendré la academia privada en mi casa, que si no…

    • 26 mayo, 2010 14:29

      Pues yo también soy docente de secundaria, “DavidArboleas”. Desde hace menos años que vosotros, pero sin que considere que por ello tengo menos autoridad al hablar del tema, y por lo tanto igualmente observo pasmado comentarios como el de “Yo soy maestra”: si eres maestra, no eres “profe”, ¿sabes?. Y es que ya se intuye, ya, del pie que cojean algunos…
      Seguro que tú no eres “rancia” sino muy “progre”. Seguro que te entusiasmaste hace 20 años cuando se empezó a cocinar el desaguisado en el que todavía seguimos metidos, quizás auspiciado por gente como tú, y seguro que has tenido que reconocer la magnitud del fracaso, pero seguro que no has tenido la decencia de ADMITIRLO.
      También es posible que ni seas profe, ni maestra, y que por lo tanto a lo mejor no sepas la diferencia. O que te creas que los profes nos consideramos “más” que los maestros (allá tú si son tus prejuicios).
      En cualquier caso: como tú no sabes cuánto trabajo yo, no hables en plural: quizás tú tengas que trabajar más y tener más humildad, como dices que tienes que hacer.
      Pero a lo mejor otros ya van (vamos) más que sobrados tanto de una cosa como de la otra. Y de otras muchas.

  106. 5 abril, 2010 21:11

    El Manifiesto y el blog Deseducativos son un oasis dentro del deprimente panorama educativo español.

    En España no hay debate educativo. Llevamos décadas en las que avanza el poder de los grupos de presión que manejan el cotarro en la escuela: los autproclamados expertos, instigadores de la enseñanza basura que sufrimos, diseñadores de un modelo que ha fracasado en el plano académico y que ha provocado una dualidad socialmente regresiva, fieles indicadores de su incompetencia intelectual y de su carácter pseudoprogresista.

    Llevamos décadas en las que buena parte de la prensa “especializada”, los aparatos de los partidos políticos y de los sindicatos y las administraciones educativas de todos los signos llevan apoyando y coincidiendo más de lo que proclaman en público en un sistema que se deteriora y devalúa a pasos agigantados.

    Y en un país que lleva más de treinta años de democracia casi no hay un debate educativo digno de tal nombre. Sólo propaganda en el sentido más peyorativo del término. Consignas y eslóganes que intentan falsificar la realidad. Y crear un mundo nuevo y feliz, como decía una cantante hortera de la década del desarrollismo. Un discurso que se ha inventado un universo de discurso ficticio, a través de una insufrible jerga que es como la tinta del calamar.

    Y no hay apenas debate porque el establishment pedagógico, político y sindical no quiere que exista. Sólo la descalificación y el anatema del discrepante con los calificativos más demagógicos. La intimidación del que ose poner en cuestión las pseudociencias que dan un sustento aparentemente teórico del chiringuito.

    El statu quo no ha querido enterarse de la realidad educativa española. Y, además, ha tenido el propósito de mantener la ficción ante la sociedad.

    Pese a ello, los padres de alumnos de las clases medias ilustradas han ido abandonando la escuela pública, porque en la sociedad hay una conciencia clara de que tras la LOGSE los colegios e institutos públicos se han convertido, salvo escasas excepciones, en la segunda división de la enseñanza.

    En estos años hemos oído de vez en cuando voces que hablaban de la realidad: cartas a los periódicos, esporádicos artículos de prensa con firma prestigiosa o menos conocida, hablando del desastre educativo; ciertos atisbos críticos en las organizaciones políticas y sindicales, casi siempre silenciados o ninguneados.

    En estas décadas hemos visto cómo muchos excelentes profesionales de la enseñanza claudicaban, se rendían, se jubilaban anticipadamente, se iban.

    Hemos oído muchas veces en voz baja lo que se debería haber dicho con megáfono.

    Cierto es que obras importantes del pensamiento crítico en la educación, como El panfleto antipedagógico, de Ricardo Moreno Castillo, La enseñanza destruida, de Javier Orrico, Progresa adecuadamente, de Xavier Pericay o La secta pedagógica, de Mercedes Ruiz, abren un panorama de análisis de la realidad, frente al muro del silencio, del inmovilismo y de una censura tácita por parte de todo el sistema, que, desgraciadamente, incluye a todas las instituciones con poder en la educación. Y frente a una parte del estado de la opinión que empieza a aparecer en la opinión publicada, surge el infame documento NO ES VERDAD, auténtico exponente del ultraconservadurismo más cutrón del búnker pedagógico.

    Ya es un secreto a voces, ya es vox populi, que la España de la LOGSE es la España del analfabetismo y de la negación del mérito y la capacidad, del desprecio de la cultura, la ciencia y las humanidades. Y del triunfo de la vulgaridad, la mediocridad y la ignorancia desvergonzada.

    Pero por decir estas verdades del barquero siempre habrá un ejército de hooligans y de talibanes que en lugar de discutir propuestas, hacer análisis y reconocer cuáles son los datos, o echarán balones fuera, o lanzarán los epítetos más atrabiliarios al que se atreva a proponer un cambio del actual statu quo.

    Cuando el informe PISA levantaba acta del mal funcionamiento del sistema, los propagandistas ya inventaron consignas poco creíbles: echaban la culpa a la sociedad, a los inmigrantes, a los padres…. Nunca a los inventores del engendro. Realmente no hacía falta ningún informe PISA para el que viera día a día cómo se deterioraba y devaluaba todo en el mundo de la educación. Sólo que no hay ningún indicador del que se pueda deducir el más mínimo progreso en el mundo escolar en España.

    Hasta que los profesores universitarios no han comprobado en sus propias carnes cómo la disparatada reforma educativa que destruía el bachillerato en España extendía la metástasis a la educación superior, las voces críticas no dejaban de estar dispersas, sin mecanismos para traducir el descontento en medidas positivas.

    Por eso es necesario el Manifiesto, cuyas propuestas pueden ser discutibles y opinables, con argumentos empíricos y axiológicos, no con las consignas del búnker pedagógico, con las matizaciones que se quieran. Porque hay una crisis muy seria de representatividad, no sólo del profesorado, sino de toda la sociedad. Una crisis que puede convertir el sistema democrático en una mera apariencia, simple fachada, donde la ciudadanía no tenga instrumentos para hacer llegar las aspiraciones y los problemas de la España real.

    La sociedad civil necesita que a través de la red o de otros medios empiece a extenderse la idea de que podemos hacer llegar las voces de quienes pueden hablar de enseñanza con más autoridad que toda la caterva de pseudoexpertos, burócratas, desertores de la tiza y otras gentes que tanto daño han hecho a la educación en España, más allá de los cauces estrechos de un sistema esclerótico que coarta cualquier posibilidad real de participación y convierte a los ciudadanos, sino en súbditos, sí en simples espectadores o convidados de piedra de lo que sucede con los asuntos públicos que se financian, por cierto, con sus impuestos.

    Paradójicamente, la ciudadanía y las nuevas tecnologías pueden estar al servicio de liquidar el engendro educativo que perpetraron impunemente los mandarines del chiringuito educativo en nombre de unos valores y unos eslóganes que en su radical cinismo y en la inverecundia de su impostura no creen.

    • 6 abril, 2010 12:09

      Estimado colega:

      A mi también me parece alucinante que tras veinte años de fracaso, con unos institutos convertidos en colegios absurdos, una hipocresía recalcitrante, que ha hecho de la pública una escuela de beneficencia, unos resultados académicos pavorosos -que ha dejado en la más triste de las situaciones a un elevadísimo porcentaje de alumnos sin ninguna opción: el 3O % como poco-, el rechazo de alumnos (porque muchos alumnos rechazan este sistema, que les obliga a permanecer obligatoriamente cuatro años o más -un 50 % al menos repite alguna vez, ya que esto es didáctico-en un sistema, donde no tienen opción de titular y no se adapta a sus intereses, y a los que ni tan siquiera les concede ni Garantía Social, ni PCPI, ni nada: no hay plazas), unas psiquiatrización penosa de los centros escolares -que no sirve para apenas nada y que en el fondo niega la libertad al infantilizar al alumnado más allá de lo razonable, es decir no le concede responsabilidad-, una burocracia plomiza, un ambiente deteriorado -que hace extremadamente difícil la labor docente-, una pedagogía histérica, etc., etc., etc. etc. etc. etc. Y lo más triste es que sea la izquierda la que esté fomentando este desastre, entre otras cosas favoreciendo una política de conciertos, que ha desvertebrado el sistema y que sólo favorece a las clases mejor situadas económicamente, que huyen despavoridas de la pública, verdaderos guetos en los que subsisten gamberros, inmigrantes, ateos, chicos y chicas de otras etnias (gitanos, negros, moros,…), ¡Y a los curas!. (Digo esto irónicamente, ya que no hay tal). Además del gusto de la izquierda por la pedagogía comprensiva del amor y la tontería, cuyos efectos benéficos todos comprobamos. Ya sabemos, que parar esto es difícil y electoralmente nada rentable. La derecha, mientras tanto, aplaude y tan contenta. ¡Qué otra cosa cabe esperar de ella¡ Mortífera simbiosis de imbecilidad.

      Por si alguien le interesa, le recomiendo lea el PANFLETO ANTIPEDAGÓGICO de Ricardo Moreno Castillo, el cual menciona Mariano. Lo he dejado colgado en SCRIBD:

      http://www.scribd.com/doc/12068476/Pamflet

      (Creo que para descargarlo hay que suscribirse, pero es un servicio muy serio y recomendable para alojar y compartir documentos).

      Un saludo.

    • 11 abril, 2010 0:54

      Señor, en España no hay apenas debate educativo principalmente porque no hay quien pueda debatir.

      Los padres -que como padres y como ciudadanos deberian ser los portagonistas de tal debate, ya que son los principales interesados- estan en q su mayoria acojonados porque gran parte de ellos no tuvieron mucha educacion formal, o la que tuvieron no les capacito para ese debate. Muchos se callan y se van a la enseñanza concertada, en lugar de debatir “pa na”.
      Los que nos quedamos no tenemos cauce alguno para ningun debate, teniendo en cuenta que no tenemos cauce ni para hablar con el profesor de mates del chaval… como para que nos escuchen en otras cosas.

      Los profesores si participan en ese debate en alguna medida, pero pequeñita, porque están casi todos de acuerdo: dicen las cosas que dice este Manifiesto, las mismas que se leen en El Pais y en el resto de la prensa. Se jalean unos a otros y se dan la razon, pero no hay debate en profundidad, por ese acuerdo y porque no tienen nivel para ese debate en su mayoria, ni motivacion para ir mas lejos de lo que les lleven sus reclamaciones gremiales y la reclamación principal de que los alumnos dificiles se vayan de “sus” centros adonde sea.

      En cuanto a los políticos, no hay mucho debate porque tampoco saben mucho (fueron educados igual de pobremente que los demas en gran medida, al fin y al cabo) y porque se resisten al debate publico en este tema como en todos los demas temas: esa es la pobre calidad de la democracia que tenemos, al fin y al cabo.

      Queda la universidad, el ambiente academico y todo eso: pero a esos los profesores les niegan el pan y al sal, llamandoles de todo menos bonitos. Y tampoco la universidad esta para echar cohetes, no en vano es la que ha educado a politicos, profesores y demas “elites”.

      Y eso es lo que hay…

      Y, señor, no invoque las leyendas urbanas y la vox populi para alegar hechos supuestos. Invoque estadisticas y estudios serios, y analisis serios de las leyes y su funcionamiento concreto en los centros, … o en lugar de promover el debate civico y cientifico, habra que pensar que promueve un programa de telebasura o un espectaculo demagogico.
      Si cree sinceramente que la educacion mala es una novedad, y no lo mismo que ha habido en España SIEMPRE, demuestrelo. Yo no me lo creo.

      • 11 abril, 2010 9:39

        Dice usted, infatigable Aloe:

        Y, señor, no invoque las leyendas urbanas y la vox populi para alegar hechos supuestos. Invoque estadisticas y estudios serios, y analisis serios de las leyes y su funcionamiento concreto en los centros, … o en lugar de promover el debate civico y cientifico, habra que pensar que promueve un programa de telebasura o un espectaculo demagogico.
        Si cree sinceramente que la educacion mala es una novedad, y no lo mismo que ha habido en España SIEMPRE, demuestrelo.

        Aquí tiene una demostración.

        Un saludo

  107. 6 abril, 2010 21:15

    Sea bienvenido todo lo que combata la actual política educativa de que “MIENTRAS MÁS BURROS HAYA, MÁS ALFALFA SE VENDE” lo malo es que una sociedad que piense no va a beneficiar en nada a una casta política que tantas veces se muestra como analfabeta-desilustrada.

  108. Alfonso-carlos Domínguez-Palacios y Gómez Enlace permanente
    8 abril, 2010 8:18

    Quería decir, que soy profesor de FP, y que lo que propone el manifiesto de cursar la FP tras la primaria es una burrada. Eso existió con la anterior FP1 en su momento, y no nos fué mejor de lo que les va a los actuales profesores de ESO. En todo caso reducor a 2 años la ESO, aumentar en 2 el bachillerato y suplir los dos años de ESO para los que busquen los ciclos de grado medio, con dos cursos de FP inicial, donde se impartan materias comunes de lengua, matemáticas ciencias sociales, idiomas más los módulos específicos de iniciación práctica hacia la rama de FP elegida, si sería viable.
    Una FP a 4 años con alumnos más inmaduros de los que ya llegan a los ciclos de grado medio, y con dificultades de expresión en lengua o mates, la verdad no la veo conveniente, en base a que nos encontraremos con alumnos desmotivados, y con las graves deficiencias anteriormente indicadas, que cursan dicha FP como opción a no quedarse en casa con los padres y vocación en muchos casos nula.
    Un saludo!!

    • 8 abril, 2010 10:49

      Estimado Alfonso Carlos:

      Tenga en cuenta que lo que se propone es:

      a) Una Primaria de 8 años. b) Y un tercer itinerario de Iniciación profesional tras la Primaria.

      La primera propuesta es básicamente lo que usted propone cuando menciona la reducción de Secundaria a dos años. En ambos casos -en su propuesta y en la del manifiesto- los alumnos accederían a FP con 14 años.

      Por otro lado, su objeción, basada en el hecho de que la propuesta del manifiesto ya existía antes de la LOGSE, denota que quizá no se ha entendido bien lo que supone el tercer itinerario de Iniciación Profesional. Antes de la LOGSE, los que fracasaban en la EGB iban a la FP1. El manifiesto exige una dignificación de la FP creando un itinerario (Iniciación Profesional, distinto de la FP) que antes no existía y que dé una salida razonable a los que no conseguirían titular en la Primaria. En resumen:

      1.- Primaria de 8 años. 2.- A los 14 años 3 itinerarios: FP (dividida en 2 ciclos de 2 años cada uno), Bachillerato (dividido en 2 ciclos de 2 años cada uno) e Iniciación Profesional (itinerario “comprensivo” de 2 años con una alta carga de materias eminentemente prácticas). La Iniciación Profesional daría una salida digna a todos aquellos alumnos que no quieren seguir estudiando. 3.- Conexión entre los tres itinerarios.

      Un saludo

  109. 8 abril, 2010 9:31

    Alfonso Carlos:
    no te engañes; lo que propone el manifiesto no es que a los niños de 14 años que no quieren hacer la o con un canuto se les mande a FP; lo que piden es que se los quiten de encima a los santos profes de bachillerato, y los tengan aparcados en algún sitio que no sea el suyo; llamarlo “FP” o llamarlo “redil-aguanta-borregos” es irrelevante.

    • 8 abril, 2010 10:53

      Don Jesús:

      Lo suyo es muuuuuuuuuuuuy fuerte.

    • Borja Contreras Enlace permanente
      8 abril, 2010 15:36

      No se engañe, D. Jesús: Ya están en un “redil-aguanta-borregos”.
      Lo que se propone, precisamente, es subsanar esa situación.
      Y por si sirve de algo, aunque la persistencia de los prejuicios y las atribuciones arbitrarias de intenciones son siempre difíciles de combatir, la propuesta es principalmente por ellos. Por los actuales presidiarios “por su bien”.

  110. 8 abril, 2010 14:35

    David,
    tan fuerte como la verdad sincera

  111. 8 abril, 2010 14:58

    Jesús

    Más que verdad sincera, demuestra usted tanta ignorancia de la secundaria española como malicia y presunción. Difícilmente podrán quitársele a los ” santos profes de bachillerato” alumnos de 14 años -ya sean malos buenos- porque no los tienen. De momento el bachiller comienza a los dieciséis (dos años de bachiller, ¿el más corto de europa?. Pero en el caso en que se decidiese ampliar el bachillerato a 3 o 4 años ¿cree usted que esa debería ser la opción de los alumnos de los alumnos que no han acabado con éxito la primaria?. ¿O quizá sugiere que pasen directamente a hacer un seminario de filosofía de la ciencia con vuesa merced? .

    Saludos.

  112. 8 abril, 2010 15:31

    David, con la sinceridad en la mano: todos los profesores de secundaria que aprobaron las oposiciones antes de principios de los noventa son profesores de bachillerato (que fueron “rebautizados” como profesores de secundaria), y eso es lo que son en el fondo de su corazoncito. Dar clase en secundaria no significa ser profesor de secundaria, como lo demuestra el hecho de que muchos profesores del primer ciclo de la eso son maestros de primaria (reconvertidos, rebautizados o no), que no pueden dar clase en el segundo ciclo (a no ser que me haya perdido alguna remodelación legal en los últimos años, lo que no descarto).
    Por cierto, no recuerdo si en el morrifiesto, digo manifiesto, se dice si los profesores que van a dar clase a los niños de 12 a 14 años deberían ser los de bachillerato (perdón, de secundaria), o los maestros.
    En todo caso, queda en pie lo de que la propuesta viene a ser “quítenme estos tipejos de encima”, sin decir ni mu acerca de a quién le pasamos la pelota (a los profesores de FP de AHORA, se supone; ¿o los autores del manifiesto proponen reconvertir profes de bachillerato -perdón, de secundaria- a profes de “iniciación profesional”?)

  113. 8 abril, 2010 15:54

    ¿Tan difícil es entender lo que propone el manifiesto? Yo creo que está muy claro, mucho más, por cierto, que los dos borradores del MEC, que ocupan entre veintitantas y treinta y tantas páginas y más de cien propuestas para decir/encubrir de forma farragosa que lo que se quiere por parte de nuestros gobernantes es sencillamente, más LOGSE, o sea, más fracaso demostrado. Ése es el sentido de la responsabilidad no sólo del Gobierno, sino de los partidos, los gobiernos autonómicos y, muy especialmente, el búnker educativo, es decir, esa constelación de burócratas, paniaguados, sindicalistas, fundamentalistas del paidocentrismo, AMPA’s, etc. que a estas alturas ya todos nos olemos que han paralizado hasta la birriosa reformilla de Gabilondo. Me temo que muchos de los que se han metido a torpedear este foro pertenecen a este último colectivo, al inmovilismo escolar, al de los que prefieren que todo arda antes que ceder. Por eso, David, Pere, os digo que es inútil, no os esforcéis: he estado unos días sin entrar por el foro y, cuando vuelvo, me lo encuentro exactamente igual que cuando lo dejé: invadido por unas personas dogmáticas que lanzan resentidas descalificaciones sobre todo el colectivo profesoral o anatemas sobre el manifiesto y lo tergiversan, en lugar de entenderlo. No os esforcéis, repito: no es que no lo entiendan, es que no lo quieren entender, algunos me temo que ni lo han leído, lo tenían condenado de antemano, porque representa una discrepancia con su sistema, y estos defensores de un sistema al que cuelgan la medalla de democrático, no segregador y anticlasista (¡ja, ja!: la LOGSE es el mayor favor que se les ha podido hacer a los defensores del clasismo escolar, que se lo pregunten a Esperanza Aguirre), medalla que se cuelgan también a sí mismos, son tan “demócratas” que se encolerizan con la sola idea de que alguien no siga la línea que han marcado con su vara y fulminan al osado con el rayo de sus tergiversaciones y sus condenas gratuitas. ¿Y por qué todo esto? Sin duda hay en ello algo de la soberbia del que ha tenido la sartén por el mango durante demasiado tiempo, pero en realidad hay, sobre todo, otra cosa: MIEDO, miedo al contraste y al debate, porque el sistema que defienden es tan endeble y ha sido tan desautorizado por la realidad que no tienen donde agarrarse.

    • 9 abril, 2010 17:05

      Claro como la luz del Sol.

      Yo la verdad es que me estoy empezando a aburrir del foro. Mi ilusión, como profesor de música, es que las cosas cambién radicalmente y el manifiesto, con todos sus aspectos a desarrollar, me parece una herramienta de gran valor. Insisto en la importancia de que entre todos lo defendamos y le demos la difusión que merece.

      Un saludo.

    • 11 abril, 2010 1:02

      El bunker educativo son los profesores de secundaria.
      Pruebas:
      - Son medio millon
      - Su opinion predominante es la que se lee en todita la prensa. Suplementos y especiales incluidos. Cartas al directos incluidas. Las otras opiniones no se publican apenas.
      -Ademas de ser medio millon son los conyuges, parientes, colegas y cuñados del resto de la clase media influyente.
      - Son la misma gente que usted considera como los “malos”. El mismo grupo social, la misma procedencia y, a menudo, la misms oposición.

  114. 8 abril, 2010 16:58

    Borja: lo entiendo, naturalmente.
    Eso sí, puestos a separar, en vez de separar al 30 % de alumnos más nefastos, yo separaría al 20 % de los más estudiosos y capaces, y dejaría a los otros juntos. Al fin y al cabo, en el 50 % de alumnos “del montón”, la inmensa mayoría carecen del menor espíritu de trabajo y de buena educación. En lugar de una “iniciación profesional”, crearía una buena red de “gymnasium” a la germánica, y a la masa que la ondulen, pues al fin y al cabo, tiene lo que quiere (a la vista de que no se moviliza por conseguir algo mejor).

    • Borja Contreras Enlace permanente
      8 abril, 2010 19:04

      Interesante respuesta.
      Para mí problemática, porque nunca he trabajado con “la masa”; siempre he tenido alumnos con nombres y apellidos, individuos diferentes con aspiraciones y capacidades distintas.
      Pero en cuanto entre en clase les preguntaré si son masa y si se consideran “ondulables”. Puede ser un buen asunto para debatir…

  115. 8 abril, 2010 17:08

    Pablo.
    Si el manifiesto se entiende perfectamente.
    Tu última entrada me suena a los mensajes de los políticos que, después de un fracaso electoral, dicen eso de “no hemos sabido explicarnos”. Pues sí que han sabido, y se han explicado tan bien que la gente lo ha entendido y ha preferido otra cosa.
    Yo creo que la inmensa mayoría de los comentarios muestran que los comentaristas estamos de acuerdo con BASTANTES de las cosas que decís en el manifiesto, pero que apuntamos a algunas con las que no estamos de acuerdo o que patentemente faltan y sería lógico que fueran consideradas. Lo que no veo es que haya movimiento por VUESTRA parte hacia el reconocimiento de algunos de esos otros puntos importantes.

  116. 8 abril, 2010 18:42

    Jesús

    “todos los profesores de secundaria que aprobaron las oposiciones antes de principios de los noventa son profesores de bachillerato (que fueron “rebautizados” como profesores de secundaria), y eso es lo que son en el fondo de su corazoncito”

    Bueno, solo es verdad “a medias”; ¿la peor de las mentiras?. En realidad algunos de los profesores de secundaria que aprobaron oposiciones antes de los noventa eran profesores de bachillerato, otra parte más o menos similar era profesores de FP (profesores de materias, como lengua, sociales, inglés, matemáticas, biología, química etc),
    Y además de los maestros, también algunos pocos antiguos catedráticos de bachillerato están impartiendo clase en la ESO. ¡ Secundaria obligatoria para todos! el principio de igualdad socialista, ah no, perdón, para los hijos de Montilla, no…

    ¿el morrifiesto eh?… ya, ya. Y por la uni qué, cómo van las cosas, jesusito de mi vida..

  117. 8 abril, 2010 19:04

    Pere:
    en la universidad, la cosa va muy jodida.
    Mañana abro un post en mi blog, y discutimos ahí todos los males de la uni, si te parece.

    • 8 abril, 2010 20:42

      A algunos defensores del orden educativo establecido, el Manifiesto les irrita porque hace un diagnóstico muy serio y muy valiente de un sistema educativo que es un fracaso rotundo en todo: en niveles de conocimiento, hábitos académicos, actitudes, hasta los manidos “valores”. Y además es el principal causante de un sistema dual en el que la enseñanza pública es subsidiaria de la privada.
      El Manifiesto les molesta porque surge de la sociedad civil, de profesionales de muy diversa procedencia, a los que no se puede encasillar con un dicterio o anatema fácil. Brota del pensamiento libre y tiene un fondo de rigor intelectual y verdadera devoción por la enseñanza. Y les repatea el blog DESEDUCATIVOS porque muchas de sus entradas tienen un nivel al que no estamos acostumbrados en el inexistente debate sobre enseñanza dentro de un sistema en el que los ciudadanos somos convidados de piedra frente a decisiones ya tomadas por los aparatos, las oligarquías políticas y sindicales y los distintos lobbies (o chiringuitos) que ocupan el poder real.
      Las LOGSES-LOES nos han traído una escuela más analfabeta, socialmente más injusta y que deja muchos damnificados entre los alumnos (los que no pueden progresar más por el absurdo de la escuela comprensiva o los que van a terminar la ESO sin conocimientos académicos ni oportunidades de inserción profesional proporcionadas por la enseñanza.) Las reformas educativas han sido el viaje a ninguna parte y su resultado es diametralmente opuesto a los presuntos objetivos que decía defender.
      El Manifiesto, cuyas propuestas es lógico discutir de forma civilizada, rebatiendo lo que no se comparta y discutiendo todo lo que haya que discutir, propone diferentes medidas para salir del actual desastre educativo. Una propuesta que es más beneficiosa para los estudiantes, especialmente para aquellos que no pueden ir a la enseñanza privada. Y también para aquellos a los que el actual sistema los mantiene en una guardería absurda y les hace perder el tiempo.
      En lugar de atreverse a formular directamente una apología del statu quo, lo cual sería bastante impresentable y bochornoso, porque no hay un solo indicador de evaluación del sistema educativo en el que la escuela española actual indique que se ha progresado o que las cosas van bien, lo que hacen los que descalifican en lugar de razonar es formular juicios de intenciones mezquinos y cutres. Algunos postulamos el fin de la escuela comprensiva como disparate pedagógico nocivo para los estudiantes y para la eficiencia del sistema en su conjunto. Y no estamos en la secundaria ni en el bachillerato. O sea, que por lo menos por lo que a mí se refiere, usted se ha colado.
      El argumento “ad hominem” suele mostrar endeblez dialéctica. En este caso, me da igual: supongo que a los redactores del Manifiesto les inspira una preocupación honesta por sacar a la enseñanza de su situación de deterioro evidente. Sus autores y firmantes (todos o algunos de ellos) a lo mejor son feos, guapos, revisionistas, herejes, ateos, blasfemos, drogadictos, bohemios, melancólicos, neorrománticos, ultraístas, pedantes, divorciados o salteadores de caminos. No lo sé ni me importa. Lo que le puedo decir es que usted sabe que han dado en el clavo en sus análisis y por eso le escuece tanto. Y no puede responder con argumentos válidos porque sabe que o carece de ellos o todavía los mantiene muy ocultos.
      No sé exactamente qué causa defiende usted. Supongo que el inmovilismo educativo, aunque no tenga el valor de reconocerlo de manera explícita y vaya por el blog como un logsiano más vergonzante que la calva de Anasagasti. Pero le puedo decir que con su estilo está contribuyendo de manera muy poco estética y eficaz a la defensa de sus ideas educativas, sean cuales sean, si las tiene.
      Dios guarde a usted muchos años.

      • 8 abril, 2010 21:21

        Mariano:
        .
        No sé exactamente qué causa defiende usted. Supongo que el inmovilismo educativo
        Pues supone Vd. mal. Si se molesta un poco en seguir las opiniones que he expresado en este blog, podrá hacerse una idea. Si entra en mi propio blog y busca las entradas sobre educación, comprobará que mis ideas sobre las reformas necesarias del sistema educativo son CONSIDERABLEMENTE más radicales que las del Manifiesto.
        .
        Gracias, por otro lado, por desearme vivir muchos años; le deseo lo mismo a Vd., y, puesto que Dios no existe, espero que a ambos lo que nos guarde sea alguna de las cosas que sí que existen.

  118. 8 abril, 2010 20:13

    Descendamos a lo concreto, Jesús:
    -Sistema actual: primaria hasta los 12 años; una sola vía de supuesta secundaria, la ESO, para todos hata los 16; fracaso escolar del 30% más ese fracaso fantasma de los ¿cuántos alumnos? que se llevan un aprobado regalado-inmerecido (y no me digas que son los profesores quienes los regalan o tendré que pensar que estás en la inopia y no sabes nada acerca de las tremendas presiones para aprobar que se ejercen en los centros); diversidad de la oferta consistente en unas optatividad con importantes lagunas más una diversificación-parche al servicio de ese aprobado fácil; ciclos de grado medio de los que se huye porque trae más cuenta entrar en el bachillerato; bachillerato destrozado (te guste o no) precisamente porquea él van a parar miles de alumnos que deberían ir a otras opciones, cosa que impide o penaliza la demencial estructuración del sistema.
    -Sistema propuesto: una primaria hasta los 14 (he sido profesor de EGB y puedo asegurarte que, sin ser perfecto, era más racional desde cualquier punto de vista el que estuvieran hasta 8º bien arropados que este caos de ignorancia y conflictos del primer ciclo de la ESO); una secundaria de TRES vías: FP o bachillerato para quienes aprueben primaria (de entrada, acaba con el error de la ley del 70 de desprestigiar la FP) e iniciación para quienes no. Y por supuesto, pasarelas. Ventajas: premia el esfuerzo y da más opciones. ¡Ah!, en cuanto a tus temores de que ese cáncer de la enseñanza que somos los profesores nos quitásemos de encima a los supuestos peores, me sorprende en alguien que parece conocer el sistema: ¿es que no sabes que, incluso los catedráticos, pertenecemos todos a un solo cuerpo, el de profesores de secundaria? Los de FP serían fácilmente asimilables por la propia configuración del sistema. No habría demasiado problema: habría unas especialidades, unos concursos de traslados y una oferta de plazas, y a cada cual le tocaría ir donde correspondiera según su perfil y las condiciones. Y por supuesto, haríamos lo que hemos hecho siempre: ir y cumplir: esas novelas negras que os estáis inventando tú y otros acerca de la perversidad del profesorado son bobadas: la inmensa mayoría somos grises currantes que vamos a nuestros centros de trabajo a hacer lo que sabemos y podemos hacer (no te quepa la menor duda, he tratado con cientos de profesores y lo he visto con mis propios ojos), exactamente igual que el resto de los mortales.
    No sé tú, yo, francamente, después de casi veinte años viendo como naufraga la primera opción, creo que la segunda se merece siquiera una oportunidad.

    • 11 abril, 2010 1:17

      Todo ese mantra del esfuerzo, premiar el esfuerzo, distinguir al que se esfuerza y consigue, del que no se esfuerza y no consigue, ese énfasis en le rigor y la disciplina, etc…. apliqueselo primero A LOS PROFESORES, que es de quienen en mayor medida dependen esos resultados, y que son quienes son ya adultos para exigirseles, y son quienes son servidores piblicos y cobran por ello.
      Y luego, ya si eso, hablamos de exigir a otros.
      Pero primero, hablemos de exigir un buen nivel a los profesores (no el de ahora) un esfuerzo y cumplimiento buenos (no el de ahora) y una diferenciacion en los sueldos y las ventajas segun ese esfuerzo y sus resultados (y no como ahora, que papi Estado paga igual a todos, lo hagan bien o mal) . Porque por ahí es por donde deben empezar, y eso es lo que les compete a ustedes, no pontificar sobre lo que les compete a los demas.
      Que venga criticar a la vecina, y su casa sin barrer.

      Por cierto, a MI si que puede achacarme inquina contra los profesores de la secundaria española. Muy justificada, y a mucha honra.
      Jesus no la tiene, y opina bien de ustedes, porque (segun cuenta en su blog en alguna entrada) su hija o hijos han estudiado fuera de España y fuera de las manos de los profesores y los centros españoles. En casi todos los casos de padres que coincidan las circunstancias de tener inteligencia y educacion, y de opinar bien de los profesores españoles, se da la circunstancia de que SUS hijos no han estado en sus manos. Igual es una casualidad… pero yo no lo creo.

      • David Arboledas Enlace permanente
        22 mayo, 2010 23:02

        Sinceramente, sus comentarios cansan hasta la saciedad. Primero, ¿se atreve a llamarme mediocre? Cuando quiera compartimos nuestros curriculos profesionales y vemos a ver quién es más mediocre. Precisamente por mi no mediocridad podía haber optado a otros puestos laborales, incluso en el extranjero y deje otro puesto de funcionario como técnico informático del estado (hasta de informática sé, fíjese) por dedicarme a la docencia. Entre por elección. Su problema, que no sé si habrá consultado con un psiquiatra es que posee algún trauma serio que debiera corregir antes de que la ira le quite años de vida. Lo mejor de mi trabajo es que lo hago en un centro donde no existe la más mínima disciplina. No se expulsa a nadie ni por levantarte la mano ni por llamarte “hijo de puta”. Es la libertad en grado superlativo. ¿Qué usted cuando estudió el BUP no aprendió a derivar? Mi madre, no sé en que sistema educativo estudié yo. Yo ya en 2º de BUP estudié hasta las integrales inmediatas. Y fíjese, mis hijas, a pesar de todo, estudiarán en la pública. Pero jamás donde yo trabajo, claro. Sin disciplina y esfuerzo no se llega muy lejos… Por favor, cúrese ese rencor. No es sano, de verdad.

  119. 8 abril, 2010 21:07

    Borja:
    ¿Quién niega que la masa esté formada por gente con nombre, apellidos, deseos, manías, y pelo en los sobacos? Naturalmente.
    Pregúntales también de paso cuántos de ellos están dispuestos a dejar su vagancia y asco hacia la disciplina de los estudios (si la mayoría no lo tienen, ¿de qué se quejan los autores del manifiesto?), para abrazar con fuerza las espinas del estudio en serio.
    Sobre si se dejan “ondular” o no, ¿no es lo que llevan haciendo con ellos las leyes de educación, los ministros y consejeros del ramo, y los pedagogos, en las últimas tres décadas?

  120. 8 abril, 2010 21:16

    Pablo:
    en cuanto a tus temores de que ese cáncer de la enseñanza que somos los profesores (…) esas novelas negras que os estáis inventando tú y otros acerca de la perversidad del profesorado
    En absoluto pienso que los profesores sean un “cáncer de la enseñanza”; no sé qué he podido decir para que me eches en cara una opinión tan contraria a la mía. No estoy criticando a “los profesores” (personas de carne y hueso), sino a algunas PROPUESTAS (ideas, no personas) que se hacen en el manifiesto. Espero que esto sea aclaración suficiente sobre mi actitud en la discusión.
    .
    en cuanto a tus temores de que ese cáncer de la enseñanza que somos los profesores
    Claro que lo sé. ¿Y eso qué tiene que ver?
    .
    No habría demasiado problema: habría unas especialidades, unos concursos de traslados y una oferta de plazas, y a cada cual le tocaría ir donde correspondiera según su perfil y las condiciones
    No (es de lo primero que critiqué en el manifiesto), porque, para hacerlo EN SERIO, tendría que modificarse la FP, y sobre todo esa “iniciación”, de modo que fueran enseñanzas muy diferentes de las clases-académicas-de-toda-la-vida-sobre-materias-académicas-de-toda-la-vida, y para eso es difícil pensar en reconvertir a unos 40.000 profesores de secundaria actuales (más o menos lo que haría falta para atender en esa “iniciación” al 30 % de alumnos que ahora no saca la ESO, más el 20 % al que se le regala.
    .
    Sobre lo mal que está el sistema actual, no tienes que darme lecciones; soy de la misma opinión que tú. Y repito por enésima vez que estoy de acuerdo con bastantes cosas de las que propone el manifiesto. Lo que pasa es que en este puñetero país las opiniones no las da nadie como propuestas a mejorar gracias a la discusión razonada, sino como cuestiones de honor en las que el poner en duda una coma ya se considera un insulto.

  121. 8 abril, 2010 22:34

    Venga, venga, Jesús, de cuestiones de honor, nada. Pero tienes que reconocer una cosa: no eres muy benévolo con el profesorado, por ahí arriba viertes un comentario acerca del “corazoncito” de los que accedieron al cuerpo antes de 1990 que revela esa desconfianza que estoy harto de ver en padres montaraces, pedagogos, orientadores e incondicionales de la LOGSE. Jesús, yo ya tengo mucho visto y me sé casi todas las películas; cuando entré en EGB hace 27 años, todavía tuve ocasión de encontrarme con algunos maestros de esos que se creían que la pedagogía que les habían enseñado en la normal era la Biblia en pasta y que los licenciados (yo lo era) no sabían enseñar. La realidad era otra muy distinta: que la pedagogía te la enseña el aula y son los mimbres de cada uno (maestro o licenciado, da igual) los que le sirven para aprenderla mejor o peor. Llega la LOGSE (yo ya había pasado a instituto) y aterrizan por los centros una serie de personajes a los que sólo les faltaba aparecer con una túnica y las tablas de la ley y me vienen con la misma milonga: “¡La Santa Pedagogía es la panacea, estos licenciados no saben enseñar! ¿Pero que les hemos hecho los profesores a estos tíos? Mira, Jesús: en EGB, la mayoría de la gente hacía aceptablemente su trabajo y por otro lado coincidí con una serie de grandes profesionales de los que aprendí muchísimo; además de esto, había un puñado de inútiles y/o sinvergüenzas que no valían ni para estar escondidos; en los dos años que estuve en FP, vi lo mismo y cuando los dioses me convirtieron en profesor de secundaria, exactamente igual. Sé que soy cansino y siempre digo estas cosas, pero es que no hay otra: por mera lógica y mero sentido común, es así en todo colectivo profesional. Hacéis (siento incluirte) mucho daño al profesorado y a la enseñanza (particularmente, a la pública) quienes, a la hora de criticar al profesorado (colectivo tan criticable como los demás), lo hacéis de un modo generalizador que lleva a pensar que somos una legión de inútiles holgazanes. La LOGSE ha convertido al profesorado en un colectivo con presunción de culpabilidad, y ello se debe en buena parte a las prédicas de algunos pedagogos y buena parte de los quintacolumnistas logsianos que hay en los centros (orientadores y demás), que no han tenido empacho en hacernos culpables de los males del sistema. Esto es tan indiscutible y ha sido tan catastrófico que hasta en las propuestas de Gabilondo hay algunas encaminadas a remediarlo. Yo le recomendaría una que sería una muy eficaz: que convenciera a Rubalcaba y a Marchesi para que, por ejemplo, en el intermedio del próximo Barça – Madrid, aparecieran ante las cámaras diciendo al país: “Señoras y señores, les hemos estado mintiendo: los profesores no tenían ellos solos la culpa de los males de la enseñanza, sino que nosotros diseñamos un sistemita con una estructura y unos principios que ya te vale”. Me estoy enrollando más de lo que me gustaría, no sé qué me pasa hoy. Termino: Jesús: nunca ha sido problema adaptar las disponibilidades de personal, que son muy amplias y flexibles, a los cambios de sistema, tú lo sabes. Y en cuanto a lo de dar clase a esos niños de iniciación, aquí tienes a uno que ha dado clases en diversificación y fue tres años tutor de compensatoria, hasta que me puse tonto con la muy pedagógica dirección de mi instituto porque estaba convirtiendo mi grupo en el sitio al que mandar a los alumnos que molestaban a sus muy pro-logse amiguetes y me la quitaron. Paséate por los centros, Jesús, te llevarás alguna sorpresa con los que se presentan como protectores de los niños.

  122. 9 abril, 2010 5:31

    Pablo: no sé realmente por qué me identificas con los “pro-pedagogos y anti-profesores”; si revisas mi blog, verás que pongo la pedagogía a caldo. Con respecto a los profesores, los tengo en gran estima, y pienso que la mayoría hacen honestamente su trabajo (aunque también hay excepciones, como en todos lados). Por otro lado, también los pedagogos son en su inmensa mayoría honestos (hasta los políticos lo son), lo que pasa es que basan sus actuaciones en creencias que yo no comparto, como puedo también no compartir algunas creencias que fundamentan las opiniones vertidas en vuestro manifiesto.
    Te ruego que no saques interpretaciones a partir de mis palabras, que no son lo que mis propias palabras dicen.

  123. 9 abril, 2010 11:16

    He ido a su blog y me he encontrado con varias sorpresas. Primero, me sorprende que con el cargo que usted ocupa se permita hacer esas descalificaciones de los profesores de bachillerato (que ya no existen como tales desde la LOGSE). Me parece incongruente decir que se está de acuerdo en parte con el Manifiesto y luego cargar con tanta inquina y con juicios de intenciones como mínimo poco equilibrados.
    Y leo en su blog esta valoración sobre el Manifiesto:
    Por último, todo suena a un “volver a los buenos viejos tiempos” que ya de por sí es sospechoso (tampoco eran tan buenos, salvo para unos pocos), y todo parece resumirse en el mantra (como todos los mantras, no por más repetido menos falso) de que “exigiendo más, todo se arreglará”. Así que lo que yo pediría de gente tan preparada y bien dispuesta es, simplemente, muchíííííísima más concreción.
    Esta cita es claramente el clásico dicterio del discurso pseudoprogresista que descalificó en 1990 el sistema educativo existente para sustituirlo por la debacle actual, notablemente peor en todos los aspectos, como usted sabe o debiera saber.
    Sabiendo que usted forma parte de la junta de gobierno de una universidad cuyo rector, merecedor de todo mi respeto, ocupó un alto cargo en el Ministerio de Educación y Ciencia (era el Secretario General Técnico) cuando se aprobó la LOGSE, entonces ya tenemos nos estamos retratando.
    Es evidente que a quienes forman parte de cierto “establishment educativo” les cuesta mucho reconocer que opciones alternativas frente al orden establecido tratan de mejorar el actual sistema de enseñanza con iniciativas que ponen en cuestión los erróneos presupuestos que dieron lugar al actual desastre educativo. Jesuíticamente quieren jugar a críticos. Afirma solemnemente usted: “comprobará que mis ideas sobre las reformas necesarias del sistema educativo son CONSIDERABLEMENTE más radicales que las del Manifiesto”. Pero si es así, ¿por qué tanta reticencia, por qué tanta inquina? ¿por qué no está usted entre los que critican la pedagogía LOGSE públicamente?
    El rey está desnudo: usted lo sabe, yo lo sé, casi todo el mundo lo sabe. Sólo los más talibanes siguen viendo mantos dorados donde no hay nada. Pero el que se atreva a decirlo ya sabe lo que le espera. Con sus propias palabras: es sospechoso.
    No hacen falta más palabras.

    • 9 abril, 2010 13:36

      Mariano, vamos a ver.
      En primer lugar, ¿qué descalificaciones he vertido yo contra “los” profesores de secundaria -como colectivo-? Repase mis palabras y busque alguna. Contra lo que yo me he manifestado es contra QUIENES han redactado el Manifiesto (y no en su totalidad, sino sólo en algunos puntos; ¿es eso malo?, ¿tengo la obligación de acatarlo como si fuera la Palabra de Dios?).
      Segundo, ya no soy vicerrector; cesé el 1 de abril, aunque aún no he tenido tiempo de cambiarlo en la página web. En cualquier caso, no veo qué tiene que ver el ocupar un cargo con tener o dejar de tener opiniones personales sobre cualquier asunto que me salga de las narices.
      En tercer lugar, usted confunde “criticar el Manifiesto” con “el clásico dicterio del discurso pseudoprogresista”. Pues mire usted, no, no y no. Decir que uno NO ESTÁ DE ACUERDO con algunas cosas que dice el manifiesto, no implica estar de acuerdo con esa postura que usted me atribuye y que está LEJÍÍÍSIMOS de ser la mía. Me opongo a ciertas cosas que dice el manifeisto, pero me opongo muchísimo más a la pedagogía logse-progresil que usted, guisándoselo y comiéndoselo sin ayuda de nadie, ha llegado a la sesuda conclusión de que es lo que yo opino.
      En cuarto lugar, ni sé si el rector de mi universidad está de acuerdo con unas u otras reformas pedagógicas (jamás en mi vida he hablado con él sobre ese tema, ni ninguno vagamente relacionado), ni me consta que la razón por la que me eligiera como vicerrector tuvieran que ver con mis opiniones sobre ese tema (que no le he manifestado nunca jamás personalmente; si acaso, tal vez él haya podido leer -como Vd.- mi blog, y lo que se habrá encontrado allí habrán sido más bien exabruptos contra las reformas educativas basadas en la ideología pedagógica que nos domina).
      En quinto lugar, pocas de mis opiniones habrá visto Vd. cuando me incluye entre aquellos a quienes “les cuesta mucho reconocer opciones alternativas frente al orden establecido”, sólo porque he cometido el pecado mortal de no estar de acuerdo con algunos puntos del catecismo, digo Manifiesto. Al contrario, si se hubiera molestado Vd. un poquito más en indagar, habría visto que yo defiendo cosas MUCHO MÁS RADICALES que las del Manifiesto. Le copio debajo unos enlaces, por si quiere convencerse por sí mismo.
      Por último, cuando me pregunta “por qué tanta reticencia y tanta inquina”, pues le diré que, inquina, no tengo ni la más pequeña ni hacia el colectivo de los profesores, ni hacia el manifiesto, ni mucho menos hacia los autores (eso sí, como profe de filosofía, tengo un bicho dentro que me lleva a abusar del lenguaje irónico; qué le vamos a hacer, soy así). Y reticencia, pues sencillamente porque tengo mis opiniones tanto sobre las reformas que son necesarias, como sobre las consecuencias que tendría el aplicar al pie de la letra el Manifiesto, y como esas opiniones no coinciden con las de los autores del Manifiesto, pues lo digo porque para eso tenemos libertad de expresión, y porque así me quedo más contento.

  124. 9 abril, 2010 13:51

    Que comparte muchas cosa con el “morrifiesto”. ¡Qué dios nos libre de nuestros amigos…!

  125. 10 abril, 2010 6:18

    Mariano, compartiendo en gran medida lo que dice me gustaría recordar que parece existir cierta unanimidad en la idea de que el factor decisivo a la hora del éxito de una política educativa lo constituye el profesorado. Así parecen avalarlo recientes e importante estudios. Parece también claro que el éxito de cualquier reforma que se proponga depende en buena medida que lo que se haga en Primaria. Conocido es que ni el nivel de nuestros alumnos, ni el de los profesores en esta etapa es bueno. ¿Cómo se va a afrontar ese asunto? ¿Se ha pensado en eso o se deja al albur de lo que pueda pasar? ¿El factor género debe tenerse en cuenta?

  126. 11 abril, 2010 8:36

    Jesús:

    Este comentario es suyo (el subrayado y el entrecomillado los he añadido yo; en adelante, todos los subrayados pertenecen a opiniones suyas que me he limitado a copiar y pegar)

    Alfonso Carlos:
    no te engañes; lo que propone el manifiesto no es que a los niños de 14 años que no quieren hacer la o con un canuto se les mande a FP; lo que piden es que se los quiten de encima a los santos profes de bachillerato, y los tengan aparcados en algún sitio que no sea el suyo; llamarlo “FP” o llamarlo “redil-aguanta-borregos” es irrelevante

    Y constituye indiscutiblemente una descalificación tosca y un juicio de intenciones muy injusto contra un colectivo que fue degradado por la LOGSE.

    Los santos profes de bachillerato

    evidencia una inquina contra un sector de la docencia. Son, además, unas palabras que usted confirma y corrobora, ante el estupor de un participante en el blog que considera su comentario como muy fuerte y a quien responde:

    tan fuerte como la verdad sincera

    Además, en otras entradas del blog usted insiste en esa precisión: profesores de bachillerato. No de secundaria. El matiz tiene mucha carga en la historia de la educación de las últimas en España. Como usted sabe muy bien, no es lo mismo.

    Ese discurso de arremeter contra los profesores que se resistían al cambio (que, por desgracia, fueron bastante pocos en el momento en que se perpetraron las reformas que hoy sufre la sociedad entera) ha sido moneda común en el establishment educativo y podríamos hacer un dossier sobre esa sucia arma propagandística, que hemos oído en cursillos, en persona a responsables educativos y que está publicada en prensa.

    Estamos tristemente acostumbrados a escuchar que los adversarios de la pedagogía oficial somos unos corporativistas, reaccionarios, segregadores, carcas, antiguos, nostálgicos (argumentos ad hominem) y juicios de intenciones sobre las aviesas causas de nuestra intolerable opinión. Llevo casi veinte años escuchando ese tipo de comentarios y me producen un hastío difícilmente soportable verificar que a aquel que se desvíe de la consigna lanzada desde el aparato se le advierta con los riesgos de una persecución o marginación personal si opina de una determinada manera.

    Vayamos al asunto que da pie al primer comentario suyo que a mí me ha irritado profundamente. El agrupamiento de los alumnos en niveles y segmentos del sistema educativo es un asunto muy complejo y sus soluciones nada sencillas, pero está claro que el modelo comprensivo ha fracasado y ha perjudicado especialmente a la escuela pública, que sufre las consecuencias de una falsa comprensividad, de las desigualdades sociales de un sistema educativo más injusto que el anterior a 1990. Yo, a título personal, no defiendo un sistema tan rígido como el alemán, creo que las opciones educativas que se adopten con los estudiantes han de ser más flexibles y tener en cuenta más variables. Y, sobre todo, defiendo la reversibilidad.

    Respecto de las discrepancias o diferencias de criterios con las tesis del Manifiesto soy absolutamente respetuoso. Me parece muy bien que haya otras opiniones, absolutamente adversas. No he respondido de forma ácida a ninguno de los participantes en el blog que han expresado su disconformidad.

    Cada uno es libre de expresar lo que quiera, pero también es responsable de sus palabras.

    Le diré, además, que a lo mejor algunos de los puntos concretos del Manifiesto, si fuera yo el redactor, a lo mejor los matizaría. Es decir, no suscribo al 100% todo lo que dice. No lo veo como un catecismo, sino como un análisis certero del actual sistema y que valientemente se atreve a proponer una alternativa, absolutamente necesaria. Por desgracia, por ahora DESEDUCATIVOS es sólo un grupo –muy meritorio, a mi juicio- que trata de dar a los profesores huérfanos de opciones válidas una trinchera y una referencia. Si el Manifiesto tuviera un apoyo mucho más masivo -¡ojalá!- lógicamente debería contrastarse con otras posiciones existentes en la hoy anestesiada y marginada sociedad civil.

    Por eso, lo que no entiendo es que usted diga

    pero me opongo muchísimo más a la pedagogía logse-progresil que usted

    y, sin embargo, utilice argumentos ad hominem muy en la línea de la propaganda del aparato contra un modestísimo colectivo de profesores que simplemente quiere abrir una brecha y provocar un debate en el desierto educativo español.

    Le diré, por otro lado, que yo no he participado en la redacción del Manifiesto y que prácticamente nunca estoy de acuerdo con ningún texto al 100%. No me atribuya una mentalidad sectaria, estalinista o de adhesión ciega a ningún guru.

    Si mis interpretaciones sobre su posición real acerca de la pedagogía oficial están equivocadas, no sabe usted lo que lo celebro. Hasta ahora no he conocido a nadie que se opusiera más que yo (igual, sí, pero más, no) a las pedagogías pseudoprogresistas. Pero estaría encantado de que así fuera. Teniendo tendencia más bien a la moderación intelectual, en materia educativa me han llamado siempre radical y extremista. Me encantaría que hubiera una oposición al statu quo más extrema que la mía. Sin ironía, de verdad que me encantaría.

    Durante estos años he oído en privado y en persona críticas del más variado tenor (de insinuaciones a valoraciones muy duras) contra los efectos de la LOGSE a personas que han desempeñado diferentes cargos en la Universidad, en distintas administraciones educativas y en los partidos y sindicatos que han tratado de blindar la pedagogía oficial y de eludir el más mínimo cambio y el más leve cuestionamiento. Y ante tímidos intentos de poner en duda las reformas educativas (no tan contundentes y claros como el que representa el Manifiesto) han vuelto al discurso oficial y han cargado contra los disidentes.

    Por eso, vuelvo al principio. No hay coherencia en jactarse de una oposición clara a la pedagogía LOGSE y luego lanzar juicios de intención malévolos y con el colmillo retorcido contra los redactores de una alternativa educativa que es, por supuesto, discutible. Ojalá se pudiera discutir civilizadamente. Ojalá los que no están de acuerdo con el statu quo pudieran participar en un debate que se proyectara a la sociedad y en el que los que legítimamente no estuvieran de acuerdo con ellos les rebatieran con argumentos y no con descalificaciones y juicios de valor de carácter personal como se ha hecho hasta ahora cada vez que alguien ha tenido la osadía de poner en tela de juicio los dogmas de la pseudoprogresía y el engendro pedagógico que perpetraron hace ya casi veinte años.

    • 11 abril, 2010 10:44

      Estimado Mariano,

      soy profesor de música (he pasado ya por cuatro centros en diez años) y suscribo 100 % todo lo que dices. Realmente sería maravilloso poder iniciar un debate a fondo RACIONAL sobre la educación. Para ello habría que comenzar con humildad y reconocer el fracaso de la LOGSE y sus parches (también sus logros, que son más bien pocos). Las cifras lo dicen todo y la verdad es que España se aleja de forma dramática de los mínimos que debería cumplir un país de la unión europea (¡una distancia de 30 puntos sobre la cota de fracaso escolar permisible en las recomendaciones comunitarias!, más unos resultados nefastos en todos los índices de competencias de nuestro alumnado, que nos pone en la cola de Europa). Pero en España ya se sabe, se piensa poco, la soberbia es infinita, y se cumple a la perfección la afirmación del Obispo Berkeley -al que cita Schopenhauer-: “Son muy pocos lo que piensan, pero todo el mundo quiere opinar”. No sé muy bien a qué extremo hemos de llegar para que determinadas personas se den cuenta ya de una puñetera vez, de todo aquello que de forma machacona venimos manifestando algunos en este foro, así como en otras plataformas deseducativas, …, el caso es que parece que no hay manera de hacer entrar en razón. En todo caso, para mí ha sido una alegría inmensa comprobar que lo que desde un inicio me pareció un absurdo, no se trataba de una malformación congénita, sino que es compartida por un amplio espectro de profesores. Por cierto, que ya está bien de soportar insultos: la violencia ejercida por medios de comunicación, la administración educativa, muchas asociaciones de padres, etc. Bastante tenemos con soportar la fuerte dosis de violencia que padecemos en colegios (ya que llamarlos institutos es mucho decir), al encerrarnos en nuestras aulas, como para ya tener que aguantar tantas opiniones descalificadoras de gente que no tiene ni idea de lo que verdaderamente sucede en el corazón de la selva.

      Seguiremos intentándolo.

      • 11 abril, 2010 13:59

        Gracias por el comentario. Realmente, la actitud de los defensores de las leyes educativas supuestamente progresistas ha sido intimidatoria no sólo con sus críticos, sino, sobre todo con sus potenciales disidentes. Se ha tratado de amedrentar, anatemizar y llevar al ostracismo a quienes tuvieran la osadía de discrepar para evitar una educación alternativa a la impuesta. Esta ha sido la estrategia del blindaje.

        Reivindicar un debate civilizado frente a las tácticas estalinistas de los aparatos políticos y sindicales y a la intoxicación continuada de prensa “respetable” en asuntos educativos es algo tan simple como que se permita la legitimidad de un foro como DESEDUCATIVOS. Su derecho a existir y a ser respetado. No a adherirse a él o a decir amén a todo.

        El problema es que los que no quieren un debate civilizado tienen mucho miedo a las razones y a los argumentos favorables a un sistema educativo alternativo.

  127. 11 abril, 2010 9:59

    Mariano:

    1º: yo uso el término “profesor de bachillerato” como una reivindicación contra la LOGSE, así que cualquier intento de ver en ello una crítica del inmovilismo, va desencaminada.

    2º: Lo que digo en la primera frase que citas, lo mantengo: ante el hecho de que el Manifiesto es bastante silencioso acerca de CÓMO tendrían que organizarse los “recursos humanos” para implantar la separación de itinerarios que propone, mi IMPRESIÓN SUBJETIVA es que se ha pensado MÁS en “quitar a esos niños pelmas de mi vista”, pero que en esa necesaria reorganización de los cuerpos docentes. Mi comentario tiene la intención, por lo tanto, de INSISTIR a los autores del manifiesto en que aborden con precisión ese problema, cosa que, después de chopotocientos comentarios, no veo que se haya hecho seriamente.
    Si a alguien le molesta el hecho de que a mí me dé esa impresión, pues qué le vamos a hacer: su indignación no va a hacer que mi opinión cambie. En todo caso, lo relevante no es qué pienso yo sobre las motivaciones freudianas de los autores del manifiesto, sino mi petición de que sean más precisos sobre cómo habría que organizar la enseñanza, desde el punto de vista de la distribución de recursos humanos Y ECONÓMICOS, una vez que a los “elementos indeseables” de 14 a 16 años se les ha mandado a esa “iniciación profesional” que no sabemos dónde va a impartirse, qué profesores van a hacerlo, qué relación va a tener con empresas, qué currículo y qué opciones va a tener, NI CUÁNTO HABRÍA DE COSTAR.

    Ese discurso de arremeter contra los profesores que se resistían al cambio
    Los autores del manifiesto no pueden desear el cambio más de lo que lo deseo yo, y no dan la impresión de desear un cambio tan radical como el que deseo yo. Así que no los critico por “resistirse al cambio”, sino por no ir tan lejos como yo deseo, ni en la misma dirección que yo desearía. Asímismo, Vd. difícilmente puede ser más “adversario de la pedagogía oficial” que yo.

    3º: está claro que el modelo comprensivo ha fracasado y ha perjudicado especialmente a la escuela pública
    ¡¡¡Y yo en eso estoy COMPLETAMENTE de acuerdo con Vd.!!! ¿Tan difícil es darse cuenta de que mi crítica al manifiesto no es porque yo esté de acuerdo con la comprensividad? Al contrario, lo que yo quiero es MÁS segmentación que la que propone el manifiesto. ¿Y tan difícil es darse cuenta de que el motivo de la crítica que a Vd. le ha irritado tan profundamente es el hecho de que a mí me ha irritado profundamente la vacuidad e irresponsabilidad de las propuestas del Manifiesto en este aspecto (vacuidad, porque el manifiesto parece asumir que esa segmentación propuesta es un bálsamo de Fierabrás que curará los males de la enseñanza de modo mágico; irresponsabilidad, porque, como ya he dicho, no se aborda la importantísima cuestión de cómo habrá que organizar los recursos humanos y económicos para hacer eso).
    .
    3º: Yo, a título personal, no defiendo un sistema tan rígido como el alemán, creo que las opciones educativas que se adopten con los estudiantes han de ser más flexibles y tener en cuenta más variables. Y, sobre todo, defiendo la reversibilidad.
    Yo, por preferir, prefiero una segmentación mayor, como la alemana, a la que propone el Manifiesto, pero ésas no son las únicas opciones. Como Vd. mismo, yo también prefiero “opciones educativas flexibles”, es más, seguro que las prefiero MUCHÍSIMO más flexibles que Vd., porque mi sistema ideal sería la AUSENCIA de sistema (es decir, que cada colegio se organice como le parezca, y que haya unas pruebas nacionales objetivas para la certificación de la madurez intelectual, cultural, o laboral). Y desde luego, Vd. no puede defender la reversibilidad más de lo que la defiendo yo.

    4º: lo que no entiendo es que usted diga “pero me opongo muchísimo más a la pedagogía logse-progresil que usted” y, sin embargo, utilice argumentos ad hominem muy en la línea de la propaganda del aparato
    Supongo que esto es lo que puede haberle confundido a Vd., Mariano. Los argumentos ad hominem son patrimonio de la humanidad, no de los defensores de la Logse, de modo que los puede usar en una discusión cualquiera (y, en general, se usan). Vd. ha pensado “como esto suena parecido a lo que dicen algunos pedagogos, éste debe de ser uno de ellos”. Pues no, en este caso, se ha equivocado Vd. de medio a medio. En cualquier caso, en el punto 2º ya le he explicado por qué creo que, en este caso, mi argumento “ad hominem” es relevante como una forma de señalar a lo que considero una carencia fundamental del Manifiesto.

    5º: No me atribuya una mentalidad sectaria, estalinista o de adhesión ciega a ningún guru.
    Por supuesto que no.

    6º: Me encantaría que hubiera una oposición al statu quo más extrema que la mía. Sin ironía, de verdad que me encantaría.
    Pongamos que estamos igual.

    Saludos

  128. 11 abril, 2010 12:42

    No juegas limpio, Jesús: lanzas una andanada y, cuando te la descubren, te desdices con explicaciones pueriles; descalificas el manifiesto pidiéndole profundizaciones que no son posibles para un manifiesto (esto lo llevas haciendo desde hace mucho, en concreto, con el asunto de la distribución del personal, cuando sabes, porque lo sabes tú y porque te lo he dicho varias veces, que esto no es un problema tan grande como tú dices y que, en todo caso, es una cuestión de aplicación, no de fondo): no estás adoptando una postura de diálogo constructivo.

  129. 11 abril, 2010 16:57

    Pablo:
    te desdices con explicaciones pueriles
    ¿en qué me he desdicho yo, exactamente?
    Como he dicho antes, me revienta tener que explicar lo que uno dice con ironía, pero si la gente es tan obtusa, o yo tan oscuro, que no se me entiende de una manera, lo tendré que explicar juntando una letra con otra.
    Supongo que a lo que llamas “desdecirme” es a que algunos aquí han pensado que yo atacaba al Manifiesto desde las posiciones de la ideología pedagógica de turno, y cuando hago ver que en absoluto se trataba de eso, se me achaca un “cambio de opiniones”. Pero lo único que ha podido cambiar es que la gente al principio ha tergiversado lo que yo decía, y ahora lo ve más claro.
    .
    descalificas el manifiesto pidiéndole profundizaciones que no son posibles para un manifiesto
    Mecachis en la mar, Pablo. ¿Y después de trescientos comentarios tan difícil os habría resultado a alguno de vosotros AMPLIAR lo que dice el manifiesto con esos detallitos sencillos que pido?
    .
    lo sabes tú y porque te lo he dicho varias veces, que esto no es un problema tan grande como tú dices
    Rotundamente falso: lo que tú me has dicho es que, básicamente, con los profesores de secundaria que hay ahora se podría organizar, y yo te he respondido (más o menos) que eso implicaría, o bien hacer que la “iniciación profesional” fuera una repetición del segundo ciclo de la ESO con otro nombre, o bien una “reconversión industrial” a lo bestia de una buena parte del profesorado, lo que tal vez los autores del manifiesto aceptéis de buena gana, pero que muchos me temo que no, y en todo caso, tenéis que ponerlo clarito (es una liniecita pequeñita en el manifiesto, tampoco cuesta tanto trabajo añadirla).
    También me dices que crees que (¿por arte de magia?) no van a ser tantos, en definitiva, los que vayan a la iniciación. Y yo insisto en que no me lo creo: si ahora no acaban la ESO ni un 70 % cuando, según vosotros, prácticamente se regala, ¿serán más los que acaben con 14 años, cuando se pongan reválidas y cosas así? A cualquier mente un poco despejada le queda la duda (insatisfecha por el Manifiesto) de qué otras cosas deberían cambiar en el modo en que funciona la enseñanza para que pasase eso tan magnífico. Reconoce que es legítimo por lo menos plantear la duda, y reconoce que el manifiesto se calla como una tumba en ese tema.
    .
    en todo caso, es una cuestión de aplicación, no de fondo
    ¡Como si la aplicación no fuera importantísima! Mecachis en la mar: en este puñetero país todo funciona como el culo (perdón por el lenguaje, pero intento que se comprenda mi indignación) porque nos preocupamos un montón del “fondo” y creemos que la aplicación es cosa de niños. Pues no, perdona que te diga. En donde las cosas funcionan bien, es porque discuten poco sobre el fondo, y trabajan mucho sobre la aplicación.
    .
    no estás adoptando una postura de diálogo constructivo
    Es que para ti el “diálogo constructivo” consiste en que te den la razón, se conoce. A mí me parece CONSTRUCTIVÍSIMO (que no “constructivismo”) el hecho de haberte señalado un par de detalles que para la CREDIBILIDAD del manifiesto me parecen esenciales, y que su consideración EXPRESA contribuiría también a mejorar la APLICABILIDAD del manifiesto (que, repito, ¡ojalá se aplicara en una gran medida!). Si tú estás afectado por esa fiebre hispánica a la que me he referido, que hace creer que con tres párrafos de “grandes objetivos” todo está solucionado, pues me temo que no habrá nada que te pueda parecer “constructivo”.

  130. 12 abril, 2010 18:17

    ¡Uff, qué cansinos!
    Pienso que oléis a apio (¿o era apia?), caverna y tarima.

    • 12 abril, 2010 18:58

      Se le ha olvidado a usted eso de que también olemos a yugo, flechas y crucifijo. Lo digo para que su inteligente lista de tópicos quede completa.

      Sin “acritú”.

    • 12 abril, 2010 23:28

      ¡Ji, ji, ji ji! ¡Ju, ju, ju, ju! ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Qué ocurrente! Oiga, por cierto, ¿se ha dado usted cuenta de que su avatar guarda un ligero parecido con la cruz gamada? ¡A ver si va a resultar que usted también está entre los cavernícolas!

  131. 17 abril, 2010 12:23

    Me gustaría animar a este foro a reflexionar sobre dos ausencias de vital importancia en el manifiesto.

    1) LA EDUCACIÓN CONCERTADA: A mi juicio el avance imparable de la educación concertada ha sido y es uno de los factores decisivos en el desmembramiento de la penosa situación actual. A modo de autocrítica del colectivo de profesores, diré que en este como en la mayoría de problemas que nos acucian, nuestra pasividad es culpable en gran medida de la degradación continua de la Enseñanza Pública. Los profesores de la Pública han ido aceptando sin rechistar -de modo bovino y ominoso- toda una serie de medidas que atentan contra sus derechos laborales, así como unas políticas devastadoras e injustas que tienden con gran éxito a convertir los Centros Estatales en un modelo de segunda en relación a la Privada Concertada -dominada en su mayor parte por la Santa Iglesia Católica. Esta actitud de renuncia pasiva sólo puede explicarse desde el miedo del profesorado a que, en un mundo donde el poseer nada menos que una plaza de funcionario, su condición “privilegiada” pueda ser sometida a revisión -miedo irracional y timorato. Mientras la nómina llegue a fin de mes, lo mejor es permanecer sumisamente en silencio. .. Un ejemplo más de postración política en el actual contexto socio-político de “despolitización” de las masas. Y así observo como en la inmensa mayoría de centros el debate educativo (político) es inexistente, cuando aparecen los representantes sindicales los profes van a tomar café, …., los profes de la pública (muchos al menos) llevan a sus hijos a la concertada, etc.

    Concreto: me parece que al MANIFIESTO habría que añadirle un punto más, en el que se limite con claridad el papel de la CONCERTADA dentro del SISTEMA EDUCATIVO ESPAÑOL, estableciendo su función originaria como SISTEMA SUBSIDIARIO de la Escuela Pública. Privados sí, pero pagando. Coincido plenamente en este punto -no así en el resto- con la postura defendida por IZQUIERDA UNIDA respecto al futuro PACTO. E insisto en que los redactores del MANIFIESTO deberían añadir un punto más en el que quede redactado con claridad y de forma contundente su posición al respecto. Un sistema que vuelva a poner a la Concertada -ese extraño “entia rationis”- en donde le corresponde, contribuiría de forma muy beneficiosa a mejorar la Pública, al acabar con la huida irracional e injusta de una parte del alumnado “normalizado” a los colegios de monjitas y curitas.

    2) Otro vacío en el MANIFIESTO es el de las COMPETENCIAS AUTONÓMICAS en materia educativa, terreno espinoso como pocos y en el que se plantea un arduo debate. Personalmente me resulta simpática la opinión de un participante (no recuerdo donde la leí), que simplemente planteaba la eliminación de competencias en materia educativa a las Comunidades Autónomas. Lamentablemente tal cómo están las cosas, el debate sangriento a que esto llevaría podría tener consecuencias nada deseables; probablemente una guerra. No parece, pues, realista. No obstante, la libertad y la absurda insistencia en la autonomía legislativa en todos los niveles (macro y micro), me parece un error, una forma de histeria. Unos criterios válidos racionales y válidos para todos -con las matizaciones racionales necesarias que se derivan de la peculiar situación de cada Autonomía (por ejemplo, en materia lingüística), me parece una opción mucho más justa, racional y operativa. Lo contrario sólo puede llevar una vez más a la injusticia y el caos que ya padecemos.

    Un saludo para todas y todos.

    • 17 abril, 2010 12:54

      Estimado JGV:

      A la primera cuestión planteada le contesto, no como uno de los promotores del Manifiesto, sino a título personal: coincido completamente con usted. Lo que ocurre es que se pensó que la cuestión de los conciertos era un tema que, más que sumar, restaría apoyos. En este sentido, el Manifiesto es una cuestión de mínimos exigibles y de prioridades.

      A la segunda cuestión, le contesta el propio Manifiesto:

      10.- Que el Pacto por la Educación evite la impostura de los actuales procedimientos de evaluación del sistema de enseñanza y plantee la urgente necesidad de unas reválidas estatales y vinculantes al final de cada etapa que hagan de los resultados el único y principal indicador fiable de la realidad de alumnado y profesorado.

      Unas reválidas estatales y vinculantes asegurarían que en todo el territorio español se impartieran, en última instancia, los mismos contenidos. A pesar de los comentarios que nos tachan de fascistas y retrógrados, hemos tenido mucho cuidado de no plantear (por ahora) ninguna exigencia susceptible de lectura política o ideológica.

      Un saludo

      • 17 abril, 2010 19:23

        A mi me parece una buena idea.
        Siempre que tuviera algún requisito adicional, que imponen el sentido común y el respeto a los ciudadanos. A saber:
        - Que las tales reválidas fueran el UNICO requisito para acceder a los estudios de la etapa superior, y para justificar que se cumple con la obligación de educar a los hijos.
        - Que todas ellas estuvieran abiertas a TODO el mundo, sin más requisitos que pagar unos derechos de examen moderados. Y cuando digo a todo el mundo, quiero decir a todo el mundo sin excepción: sin pedir otros papeles, certificados, evaluaciones, cartillas ni edades mínimas o máximas.

        Porque si eso es lo que vale, y lo único que vale, todas los demás requisitos, certificados, obligaciones de asistencia, exámenes parciales y tutti quanti, están sobrando, y son una arbitrariedad y una imposición.
        En esas condiciones, a mi me parecería bien. Sin ellas, no es más que un abuso.

  132. 17 abril, 2010 16:46

    Querido JGV:
    ¿Lee usted la página de Deseducativos? ¿Sabe que ahora se ha abierto allí otro buern debate debido a la presentación del manifiesto de Ricardo Moreno Castillo? Ése es ahora mismo otro importante debate, ya que en él nos estamos manifestado diversas sensibilidades antilogsianas acerca de una pregunta crucial: ¿qué debemos HACER? Su reflexión acerca de la concertada toca un tema importante y yo le voy a aportar un matiz: el deterioro de la pública ha representado un factor muy favorable para el fortalecimiento y el avance de la concertada, por lo que, dado que se debe a un determinado sistema legal y sabido es que los sistemas legales los sostienen los gobiernos y en España se llega al gobierno a través de los partidos, cada vez estoy más convencido de que lo que pasa no es casual, sino que es una estrategia (no sé si con acuerdo tácito o con agenda oculta) de los poderes políticos y económicos (incluidos los eclesiales) para llegar al siguiente mapa educativo: una enseñanza A de cierta calidad (la privada y la privada/concertada) y una enseñanza B semiasistencial y con los niveles de calidad que las circunstancias y la suerte le deparen en cada sitio (naturalmente, la pública), es decir, la aberración que hoy vivimos. Yo pienso que esto es inadmisible y deberíamos acabar con ello.

    • Borja Contreras Enlace permanente
      17 abril, 2010 18:00

      Estimado Pablo, difícilmente alguien con ojos en la cara podría discutir lo que dices.
      Uno de los hechos más lamentables de todo el debate en el que andamos inmersos es el de la profunda hipocresía de quienes afirman defender a los sectores económicamente más débiles mientras en la realidad impiden su promoción social.
      Para quienes sólo van a heredar su formación académica es un drama que ésta se devalúe y limite su progreso humano y profesional.
      Tiene razón JGV. Es un elemento importante de la impostura del sistema educativo el establecimiento del sistema de conciertos, que financia con recursos públicos la segregación académica por motivos económicos.

    • 17 abril, 2010 18:59

      Estoy en gran parte de acuerdo con lo que dice, pero en un par de cosas no tiene razón:
      - El nivelo objetivo de la enseñanza concertada no es mejor. Es aproximadamente igual. Para llegar a esa conclusión hay que descontar los efectos de la variable que más influye en los resultados estadísticos: la clase social, es decir, el nivel económico y educativo de los padres. Dicho de otra manera, los colegios concertados “son para” la clase media, a la que atrae en mayor medida que la pública.
      - Es difícil saber qué va primero, si el huevo o la gallina: ¿Prefiere la clase media la concertada porque ya tiene mejor fama en algunos aspectos que la pública, u obtiene aparentemente mejores resultados porque ya de siempre escoge a sus alumnos preferentemente entre la clase media y se quita los problemáticos de encima? Seguramente las dos cosas: se realimentan mutuamente.

      Lo que es cierto es que incluso sin agenda oculta ya hay un buen motivo para que los neoliberales estilo Aguirre fomenten la enseñanza concertada: para obtener los mismos resultados, es más barata (ratios más altos por clase, más horas de clase y menores sueldos, mas flexibilidad de plantillas), principalmente porque trata peor a sus profesores, y también porque se ahorra todo el gasto suplementario que implica hacer bien las cosas cuando los alumnos tienen algún problema: los problemas fuera.

      Y lo siguiente ya no son hechos, es mi opinión: no hay contradicciones en esa agenda, es perfectamente consistente. Es a la misma clase social, a los mismos grupos privilegiados, a quienes se favorece objetivamente en ambos casos.
      Los alumnos de primera y los profesores de segunda, a la concertada.
      Los alumnos de segunda y los profesores de primera, a la pública.

      Y ambas cosas están relacionadas, claro: en la concertada importan lso resultados de los alumnos, no la comodidad de lso profesores. En la pública, importa la comodidad de los profesores funcionarios, no los resultados de los alumnos.

      Y gran parte de los profesores de la pública, claro, están conformes con ese estado de cosas. Las autoridades que gestionan lso suyo y les pagan el sueldo les pasan la mano por el lomo, les nombran “autoridad pública”, les pagan mejor que a los de la concertada, les dan la razón y no les exigen nada.
      Luego los hijos de sus familiares y amigos, los de su grupo social, llevan a sus hijos a la concertada porque de la pública no se fían y porque en los concertados se ponen mejores notas. Y como consecuencia, cada vez tienen más proporcion de alumnos que los concertados no quieren, o que son de familias sin dinero para pagarlos.

      Entonces los profesores se quejan amargamente de lo segundo, sin ver la estrecha relación que tiene con lo primero, y con lo mucho mejor que viven y lo poco que se les exige en comparacion con los profesores de la concertada.

      En resumen, ni ustedes ni la concertada quiere a los chonis de barrio en su centro. Ellos se los quitan de encima, y ustedes, con la ley en la mano, no pueden. Y ahí está todo el problema.

      • Borja Contreras Enlace permanente
        17 abril, 2010 21:32

        Si mis datos no son erróneos, la ley que permite los conciertos en secundaria obligatoria se llama LOGSE y la que los permite en bachillerato se llama LOE.
        Usted entiende que esta es una “agenda neoliberal”, y sin embargo carga contra los profesores que nos manifestamos contra estas leyes.
        Pero tiene mucho en contra de los profesores que ven bien este estado de cosas. Y no obstante, usted acusa de ser el “bunker educativo” a los que estamos en contra.
        ¿Ha pensado en hacer un curso de lógica?

      • 18 abril, 2010 14:55

        Señora Áloe, eso de los “chonis” no lo hemos dicho ni lo diríamos (ni aun en broma) ninguno de los profesores contra los que usted arremete con una injusticia tan colosal únicamente como su ignorancia. Su comentario demuestra dos cosas:
        1.- Que usted pontifica mucho, pero no respeta nada a esos chicos a los que simula defender.
        2.- Que lleva semanas en este foro hablando sin saber, porque nos acusa de querer deshacernos de los alumnos más problemáticos cuando la realidad es que cualquiera de nosotros lleva años y años esforzándose por ellos. Y todos sabemos muy bien que eso forma parte de nuestro trabajo (somos profesionales, no esa panda de perezosos que usted pinta), de modo que me temos que ninguno habrá ido a decirle a usted que quiera quitárselos de encima. Créame, cualquiera de nosotros habrá hecho por esos chicos infinitamente más que usted con esas películas desnortadas que nos asesta, así que calme un poco sus ánimos.

  133. 17 abril, 2010 19:18

    Aloe,

    ¿Podemos saber cuál es tu trabajo u ocupación y formación académica?

    Saludos

    • 28 abril, 2010 15:51

      Tras muchas semanas de no acceder a la ya interminable lista de comentarios, y tras una revisión minuciosa de todos ellos, compruebo “desde fuera”, que es desde donde mejor perspectiva tienen todas las cosas,que la única solución posible es aquella de la que se hacen merecedores los profesionales de la docencia como colectivo, a tenor de lo visto en los más de 300 comentarios, respuestas, re-respuestas, insultos y muestras de absoluta auto-complacencia, y que no es otra que seguir el dicho de que “LA MEDICINA ES DEMASIADO IMPORTANTE COMO PARA DEJARLA EN MANOS DE LOS MÉDICOS”.
      Creo que, como colectivo, los docentes han perdido una inigualable oportunidad de hacer un diagnóstico realista y claro, y de “sugerir” (que nunca exigir) la mejor de las soluciones.
      Ahora serán los políticos quienes tomen las decisiones y, por desgracia para todos, pero de modo muy especial para los alumnos y sus familias… todo seguirá igual, aunque tenga un nombre diferente.
      A fin de cuentas todo esto no es para ustedes, los docentes, sino “simple cuestión de trabajo”, cuestión que ustedes pueden dejar “aparcada” en el centro educativo al marcharse a casa. Pero el verdadero drama es que para los alumnos y sus familias, esto forma parte fundamental de sus vidas, y a todos ustedes parecen importarles más sus rencillas, su status y su bienestar laboral. A ustedes es a quienes todos tendremos que seguir aguantando, no al “sistema” ese tan abstracto. A ustedes y a su prepotencia y autocomplacencia. A ustedes y a su falta absoluta de verdadero interés por su trabajo, y a su falta de consciencia acerca de las consecuencias de sus actos y omisiones.
      Han perido ustedes su gran oportunidad de demostrar que es el interés general, y no el particular de su colectivo, el que les mueve.
      Ahora hablarán los políticos, y a la vista de este Manifiesto y esos más de 300 comentarios, espero sinceramente que determinen lo que como colectivo merecen ustedes: que LA EDUCACIÓN ES DEMASIADO IMPORTANTE COMO PARA DEJARLA EN MANOS DE LOS DOCENTES.

      • 28 abril, 2010 16:15

        Pero, Manu, ¿no se ha dado usted cuenta, hombre de Dios? ¿Cae usted ahora por fin, alma cándida?

        LA EDUCACIÓN ES DEMASIADO IMPORTANTE COMO PARA DEJARLA EN MANOS DE LOS DOCENTES.

        Lea los periódicos, hombre; salga a la calle; asome la cabeza por algún colegio o por algún instituto; haga memoria, incluso, o acuda a alguna hemeroteca. Se dará cuenta entonces de que esa frase tan tan tan rimbombante, decisiva y aforística que usted lanza aquí como quien arroja displicente unos cuantos céntimos a un mendigo en la entrada de la Ópera, ha sido, es y será el leit motiv de las últimas reformas educativas… ¿No le suena?: la educación es demasiado importante -desde el punto de vista político, electoral e ideológico, se entiende- como para dejarla en manos de los docentes.

        Joer con la desmemoria histórica.

        P.S.: Con todos los respetos, Manu, pero, cuando habla de OPORTUNIDAD, ¿de qué coño está hablando? Y otra cosa: si ya ha quedado suficientemente clara su postura, ¿qué cojones hace usted todavía por aquí?

  134. 18 abril, 2010 10:41

    Hay que ver la fuerza del género. Parece que no existe problema en destapar algunos de los temas más delicados en este debate como la enseñanza concertada o las competencias autonómicas en materia educativa. A lo que nadie se atreve es a destapar la cuestión de género: fracaso escolar masculino que dobla al femenino; total descompensación por sexos de las plantillas en varias etapas educativas: para ser más precisos aquellas que condicionan más fuertemente el futuro académico y no sólo académico de los alumnos; escasa adaptación del espacio escolar a los niños, currículos que tampoco tienen en cuenta sus aptitudes…

    No me sorprende que esto suceda en términos generales. El género ha sabido solaparse con el feminismo clásico y aparecer como el principal baluarte de defensa de lo femenino aún cuando en la realidad no sea así. Pero si me sorprende en un foro como éste, donde se ha tomado conciencia de que lo oficial y lo políticamente correcto no tienen porque coincidir con lo deseable, y, se ha arriesgado una solución que ponga remedio a los grandes males de nuestro sistema educativo. Más pronto que tarde la cuestión de género se planteará como algo perentorio e imprescindible, aunque de momento no sea así. Por mi parte seguiré insistiendo en el tema.

    • 2 mayo, 2010 3:12

      Emilio: has sido respondido hasta la saciedad, al menos por mi. Y aunque no estés de acuerdo con mis opiniones en otras cosas, deberías pensar si la respuesta que quieres de los docentes no es la que te doy, es decir, no es la obvia: la respuesta es que replantearse lo que dices implicaría replantearse sus modos, maneras, objetivos y metodos de trabajo. Sus preferencias y sus manías. Sus comodidades y su apoltronamiento.
      Los docentes, como cualquier jefe o capataz, prefieren los subordinados modosos, pulcros y obedientes antes que brillantes y respondones. Las chicas son, en mayor medida, más modosas, pulcras y obedientes.
      Y no hay mucho más. No busques conspiraciones, que no las hay.
      De hecho, lo que a ti te parece una ventaja educativa administrada astutamente (ja) por esa mayoría de mujeres profesoras en primaria, a mi me parece lo contrario: porque es a las niñas a quienes se fomenta e inculca esa actitud pasiva, que si bien favorece el sobrevivir en las interminables horas sin rechistar y sin moverse en que consiste la inane secundaria que padecemos, luego en la vida más bien es una limitación y una carga.
      Como se ve en la distribución de alumnas y alumnos en la elección de carreras universitarias (y en los puestos laborales y los sueldos que vienen luego) , y como se ve en que una mayoría de licenciadas mujeres no produce mas que un 15% de catedráticas, por poner un ejemplo. Y como se ve en cualquier sitio, internet incluida.

      Con eso no minimizo el fracaso escolar de los varones. Yo las estoy pasando canutas para que los míos terminen su secundaria, y sé que lo harán, por la gloria de mi madre, pero hay que dejarse la vida en el esfuerzo, y tragar amargura en el trato despótico y pasota que nos dan a los padres en el centro. No se consigue ni hablar con los profesores, no digamos ya conseguir que te pasen periódicamente el calendario de deberes y exámenes.
      Pero si buscas conspiraciones de las mujeres, que somos unas malvadas, te equivocas. Tus anteojos ideológicos te hacen ver fantasmas.

      • 2 mayo, 2010 23:30

        Es verdad que me habías respondido, pero justamente lo que yo buscaba es que se pronunciase alguno de los autores del informe. En relación con conspiraciones o que las mujeres sean malvadas son cosas que apuntas tú no yo. Lo cierto es que tú misma has reconocido que los varones lo tienen más difícil y yo es lo único que quiero resaltar.

        No se trata de buenos y malas, sino de que existe un problema y como mínimo habría que abordarlo, pero habrás comprobado que ni en el llamado Pacto educativo, ni en este Manifiesto se aborda esta cuestión que sin embargo tanto está influyendo en los resultados del sistema educativo.

        En lo que ya no coincidimos es en otras cosas que comentas, en particular esa rabieta que tienes con los profesores, o que el resultado para las chicas al final sea peor. Nada hay peor que el fracaso y abandono escolar, entre otras muchas cosas porque las posibilidades de promoción laboral y social van a depender del nivel de estudios. Y ahí nadie les gana a los chicos.

        Sería interesante que leyeses el informe McKinsey. En mi bitácora hay un enlace al mismo.

  135. 19 abril, 2010 9:40

    Acuerdo total, excepto en que la Primaria es la enseñanza más importante. Todos los niveles son importantes, pero si hay uno fundamental, es el de secundaria, o mejor segunda enseñanza o mejor aún , enseñanza media. La sociedad no se forma con universitarios o gente con la enseñanza primaria. Está formada con gente de la secundaria. Es en estos niveles donde se adquiere lo que se entiende por cultura y el gusto por el conocimiento. Que la primaria es importantísima…evidente, pero no la más…eso es una pedagogada. Lo que se haga mal en la primaria se puede corregir en la secundaria. lo que se haga mal en la secundaria no se puede corregir en la terciaria (¡anda! quería decir universitaria), pues ésta es específica y no toca todos los campos como la secundaria.

  136. 20 abril, 2010 14:57

    Estimado amigo Pere, debido a mis largas y apacibles discusiones que mantuve con Aloe en otro sitio sobre asuntos educativos y otros, sé que esta mujer se sacó una oposición, o así lo asegura ella (puedo proporcionar el enlace si alguien lo desea). No sé de qué trabajará o habrá trabajado, aunque creo recordar que se presentó una vez como ingeniera. Si ha ejercido o no como funcionaria, lo ignoro. Es de suponer. En cualquier caso, ella no está tocada de hidalguía funcionarial, no es una rentista llorona, una desvergonzada ni una payasa. Ustedes sí, ustedes son unos payasos y todo lo demás. Y yo también, aunque no sea profesor.

    Al parecer, el problema está en las “Chonis”, que nadie las quiere. Nosotros, los del manifiesto, no proponemos otra cosa que quitarlas de en medio, expulsarlas de la ESO. A los Jonatanes y las Chonis hay que aguantarlos como sea y hasta sacar de ellos gente de gran provecho académico. Si hay que recurrir al milagro, se recurre, que para algo están. Hace algún tiempo, en otro blog, mantuve, como digo, una entrañable conversación con Aloe, venero de sabiduría pedagógica, como pronto comprobarán. Yo tengo la manía de ir muy a lo concreto cuando las teorías en lid pregonan sus excelencias a oídos quizá incautos. Pido pruebas, porque soy y quiero ser cauto y no crédulo. Así que le pregunté a Aloe qué haría o diría si un chaval de catorce o quince años la tildara, en clase, de gilipollas. ¿Qué haría con estos incipientes maltratadores (no de mujeres, que conste, sino de quien se ponga por delante y crean poder manipular y sojuzgar)? ¿Y saben ustedes qué me respondió? Esto, palabras textuales:

    “Si a ti un adolescente puede maltratarte emocionalmente, es que tienes un problema muy gordo de personalidad. Lo mismo lo tendría un árbitro sensible a las “protestas” de los hinchas, o un funcionario de prisiones o un policía sensible a los insultos de su “cleintela”. Maltrato emocional es otra cosa: es el que puede administrar quien tiene autoridad sobre nosotros, o al menos es un igual, y con quien tenemos un vínculo emocional. Un adolescente puede ser un cabrón que maltrate emocionalmente a su hermano o a sus padres en el peor de los casos, pero no a un profesor, ni a un autobusero, ni a un portero de discoteca. Hombre, por dios. ¿Cómo me va a afectar a mi lo que me diga un indocumentado de quince años, a quien obligo a hacer cosas que no quiere? ¿En serio que no le puedes ganar dialécticamente y pegar un buen corte cada vez que quieras? Pues vaya un adulto que estás hecho.”

    Estoy seguro de que ustedes darán buena cuenta de tan sublime párrafo, que no tiene desperdicio. Ya saben: Ustedes, estimados profesores, lo que tienen es un problema gordo de personalidad si se sienten maltratados por un adolescente que les insulta o les amenaza con atacarles sexualmente, y si no saben pegar un buen corte cuando lo deseen a un alumno bocazas. Supongo que cortar al alumno significa “neutralizado”, al menos por una buena temporada, porque si al rato o al día siguiente el chaval volviese a las andadas, no podríamos concluir, digo yo, que la contestación del profesor fuera realmente eficaz, ¿no? Pues nada, te voy a repetir la pregunta, Aloe querida. Pero ahora te voy a pedir más concreción en tu respuesta, para que el asombrado lector que aquí te lee encantado la pueda valorar en detalle, sobre todo estos señores y señoras, que son quienes bregan todos los días con los Jonatanes y las Chonis, y son los que, según se deduce de tus palabras, tienen gruesos problemas dialécticos y de personalidad. Porque verás, decir que el profesor debe saber qué decir para dejar cortado al alumno revienta-clases, suena a flauta mágica y música celestial; tan abstracto y general suena que nos deja –al menos a mí- con las ganas de saber un poco más sobre tu pócima de fierabrás verbal para neutralizar o cortar a los Jonatanes deslenguados. Estoy seguro que estos señores te estarán eternamente agradecidos por proporcionarles la eficacísima frase con que dejar cortados a los alumnos que, día a día, insultan, amenazan, agreden y revientan la clase. Y yo, porque de cuando en cuando también doy clase a niños o jóvenes.

    Así pues, nos ponemos en situación: Das clase de lo que sea a un grupo de la ESO. Un alumno te llama gilipollas. ¿Qué harías o contestarías EN CONCRETO, Aloe? Dinos aquí la frase mágica, la eficacísima frase. Palabra por palabra. No omitas ni punto ni coma. O di lo que harías, pero dilo. ¡Por fin, estimados compañeros, van ustedes a poder dedicarse a enseñar sin temor a los Jonatanes revienta-clases! ¡Todo es cuestión de habilidad dialéctica! ¡Escuchemos a Aloe!

    • 20 abril, 2010 22:09

      Amigo Raus, si esperas una respuesta coherente de la autora del párrafo que has citado en tu artículo, pierdes el tiempo. Me deja de una pieza: lleva -como ya he dicho por ahí- semanas disparatando sobre cosas de educación y no llega ni al nivel elemental de entender que, cuando un alumno insulta a un profesor, éste no puede quedarse indiferente (como ella parece proponer): ¿cómo va a quedarse indiferente un educador ante un acto flagrante de mala educación? ¿Y sabes lo peor del caso? Que hay en efecto “profesores” que piensan y actúan como sugiere Áloe, sembradores de confusión que han sido los auténticos asnos de Troya del caos en las aulas.

      • 2 mayo, 2010 3:48

        Otro que tiene baja comprensión lectora.
        Yo no digo que haya que quedarse callado e impertérrito cuando un adolescente insulta (alumno o hijo),
        Lo que digo es que esas son cosas que, estadísticamente, pasan y pasarán. Y no se hunde el mundo. Hay que contar con que pasarán de vez en cuando.
        Lo que digo es que la reacción que se merece el maleducado es que se le ponga en su sitio, por su propio bien, y porque ha venido al centro a educarse, precisamente. Si estuviera ya educado, igual no tendría que estar ahí.

        Lo que no viene al caso, y es muestra de inmadurez, inseguridad, falta de recursos,vanidad o amor propio equivocado, es sentirse personalmente afectado o agredido por ello.
        El adolescente es él. Nosotros somos adultos, gracias a dios.
        ¿Estamos a su nivel, acaso? ¿Nuestra autoestima depende de eso? ¿Tan carentes estamos de recursos y autoconfianza como para sentirnos mal? No ofende quien quiere, sino quien puede. Y un alumno no debería poder, con el escaso bagaje y nula autoridad que tiene, el cuitado.

        Pero algo de eso debe haber, cuando parecen tan incapaces de hacer frente al desacuerdo o la desaprobación aquí sin ponerse ofensivos y despectivos a la primera. A la defensiva.

    • 2 mayo, 2010 3:34

      Raus, tú tienes en efecto un problema de personalidad. O varios.
      La falta de comprensión de lo que dicen los demás es uno de ellos. La actitud despectiva y autoritaria ante el mundo es otro.
      Yo, en efecto, tengo dos títulos universitarios y una profesion funcionarial cuya oposición es bastante difícil (más que la de profesor de secundaria) . Forma parte de mi trabajo enfrentarme a ciudadanos enfadados o alarmados, y calmarlos si se puede, y que el Estado que me paga se salga con la suya con ellos, si se puede. Me han amenazado en ocasiones, e insultado bastantes veces. Y adultos, a veces con poder, no mocosos.
      ¿Y sabes qué? Que nunca me he sentido maltratada emocionalmente por ellos. Cuando se acaba la jornada y me voy a casa, no me llevo un disgustazo a cuestas ni nada de eso. Y, en general, he acabado tratando con ellos con calma y cortesía, con algunas excepciones. En cambio, quien me ha hecho sentir maltratada emocionalmente ha sido algún jefe que otro, y algún compañero que otro: lógico, porque con ellos tengo otro vinculo y otro trato, y me conocen como persona, no como representante de la autoridad.
      Además de eso, tengo dos hijos adolescentes que saben ser bastante cabrones cuando quieren (y quieren a veces, te lo puedo asegurar). En casa mucho más que en el instituto.

      Así que sí sé de lo que hablo. Más o menos. Bastante.

      El Estado me paga no para que vaya de superior y aristócrata por la vida, y me queje de que la “clientela” es difícil y pretenda librarme de ella, sino para que preste un servicio público y aguante mi vela, como cada palo. Si no me gusta, sólo tengo que irme, que de reponedor de super o de limpiadora me puedo ganar la vida, si creo que eso es más fácil, agradecido y pagado… que va a ser que no.
      Y mis hijos… son mis hijos y, como los tuve porque quise, a cumplir tocan. No pretendo que sean perfectos. Ni siquiera que se porten como adultos, porque no lo son. Ya lo serán.

      Pues, mutatis mutandis, lo mismito se puede decir de los profesores. Si realmente no tiene superioridad de todo tipo sobre sus alumnos, no merece enseñarles.

      • David Arboledas Enlace permanente
        22 mayo, 2010 23:19

        ¿Y el Estado te paga para que te llamen hija de puta? ¿El Estado te paga para que continuamente tengas que tragarte insultos? ¡Ah no! Que no eres docente. A los docentes se nos paga para que recibamos todo. ¡Faltaría más! Además como el alumno es mi igual, pues como al colega… Y no ve venga con que en su centro no le dan los calendarios de exámens, porque no se lo cree nadie. ¿Ha acudido a Inspección? Ellos lo arreglan todo cuando se quejan los padres. ¿Ha visto ese instituro que ha cerrado sus puertas por el comportamiento de un alumno? Jajaja es como para partirse. Un alumno entre 600 hace cerrar un centro porque la Administración no sabe qué hacer… Sobran las palabras ¿verdad?

      • 26 mayo, 2010 15:41

        David: he leído tu comentario y no le iba a responder nada a la elemento esta, por no enzarzarme. Pero es que después he salido hoy de mi última clase, que ha sido particularmente… “divertida”, y me he acordado de la madre que parió a la tal ALOE del carajo. Así que, Aloe: aquí me desahogo; que como algunos SÍ que nos llevamos a veces los problemas a casa, puesto que no hemos aprendido a desentendernos como tú, pues así escribo unas líneas y entonces sí: me quedo a gusto para el resto de la tarde.

        ¿De dónde te has escapado, Aloe?
        La “actitud despectiva y autoritaria ante el mundo” esa de la que hablas, ES LA QUE TIENES TÚ.
        Repito lo que he dicho ya por alguna otra parte en este blog: Los más fascistas suelen ser precisamente los que van alardeando de progres y destapando supuestos fachas por acá y por allá a diestro y siniestro. Basta ya con la cantinela, por favor.
        Para muestra, nuestro DESgobierno: el colmo del fascismo, demostraciones día a día.
        Pero bueno: para que puedas seguir con tus opiniones y te quedes contenta:
        La gente como tú tenía que estar prohibida, por nociva para la salud; tus opiniones se tenían que censurar, por descerebradas; y en general, a gente como tú HABRÍA QUE EXTERMINARLA.
        (¿Te vale con eso?)
        Y ahora te lo razono:

        1.- ¿Tu oposición es más difícil que la de profesor de secundaria, dices?
        ¿Y tú me insultas diciendo que soy yo quien va de superior y de aristócrata por la vida?… Mírate al espejo.
        ¿Te has presentado tú a la opisición de secundaria, acaso? PUES ENTONCES TE CALLAS. So inútil.
        !Ah, pero es que tú tienes DOS carreras, claro!… Mira: conozco a gente que es a la vez:Ingeniero Industrial y Licenciado en Medicina; Licenciado en Física y Licenciado en Filología Inglesa; Arquitecto Técnico y Licenciado en Química… Y ahora, si eres capaz, me dices cuáles son tus “DOS CARRERAS”, y veremos si no es una medioconvalidada de la otra (que es lo habitual en la gente que se llena con lo de sus “dos -o tres- carreras”). Los ejemplos reales que yo te he puesto SÍ son de tener DOS carreras DE VERDAD.
        Y te digo más sin saber las tuyas: la mía es solo una, pero vale por cuatro de las tuyas. Apuesto mi cabeza.

        2.- No tienes ni puta idea de lo que hablas. ¿A qué cuerpo perteneces tú? ¡Porque eso no nos lo has dicho! Anda, anímate y lo cuentas, que SEGURO que lo puedo poner verde a críticas. Y todas serán más fundamentadas que las que tú viertes.
        Y es que va a ser que tú eres una “funcionaria” de las del tópico, de las que son criticadas por cualquier persona cuando se habla, y con razón, de la BASURA que son los “funcionarios”. Y a lo mejor te crees que el funcionariado docente es igual de “funcionario”, en ese sentido. Sin embargo, yo y muchos aquí podrían explicar por qué NO es así.

        3.- ¿Has tratado alguna vez con TREINTA de esos enfurecidos y atemorizantes ciudadanos de los que hablas, pero TREINTA A LA VEZ?
        Ah, ¿no?, pues entonces no me digas que yo trabajo con dóciles e inofensivos “mocosos”, como dices.
        Te garantizo que si hubieses tratado con TREINTA de esos a la vez, a) Lo primero es que te hubieses hecho cosas feas en las bragas y no lo hubieses resistido. Y b) lo segundo es que treinta en versión adulta igual te hubiesen matado, en plan Fuenteobejuna. Así que tiembla: que cuando tenga que ir a protestar a una ventanilla por lo mal que hacéis vuestro trabajo, pienso ir con 30 ó 40 amigos. TE VAS A ENTERAR.
        Tú a mí no me dices cómo lo pasa uno en una clase haciendo de profesor; ni tienes autoridad, ni experiencia, ni capacidad, ni por tanto conocimiento ni derecho a opinar.

        4.- Si al final de todas tus jornadas te vas a casa tan ancha y siempre sin nada en la cabeza, la única razón ha de ser que te pasas todo por el forro. Que todo te da igual. Y que, efectivamente, eres toda una “FUNCIONARIA”, de las del diccionario de acepciones peyorativas: enhorabuena.
        O bien que, tan graves las cosas que dices que te pasan, en realidad son estupideces de las que es fácil “pasar” y que no te afecten, doña Dama de Hierro.

        5.- ¿Dices que sabes de lo que hablas porque tienes en casa a dos cabrones adolescentes? ¿Pero tú que te has creído? Eres el colmo de la presuntuosidad.
        Te repito: TÚ nunca los has PADECIDO, a tus dos cabrones, en compañía de otros 28 como ellos a la vez. De manera que…: ¡¡¡CÁLLATE YA!!!
        Ni siquiera sabes lo que tienes en casa. Y dudo mucho que los conozcas.

        ¿Sabes lo que estás criando, con esas opiniones que escupes? Pues a dos garrulos que el día de mañana se presentarán en una ventanilla, como se te presentan a tí ahora tus administrados, y a quien como tú esté en la ventanilla no le van a insultar ni atemorizar. DIRECTAMENTE LO VAN A MATAR. Esa es la progresión que llevamos.

        6.- ¿Que eso es lo que hay y que si no me gusta deje el trabajo?
        Mira: como te indica DavidArboledas, es que ESE no es mi trabajo: a mí no me pagan para que sea un DOMADOR de tus hijos. Tú mándamelos a clase ya domados, échales la bronca en casa antes de que lleguen al instituto, ponles las cosas claras SI ERES CAPAZ, y no hagas dejación de TUS funciones.
        VERÁS COMO ENTONCES YO SÉ ENCARGARME DE LO QUE SÍ ES MI TRABAJO, Y VERÁS COMO TUS HIJOS LO APROVECHAN Y PROSPERAN.

        Efectivamente, tus hijos no se tienen que comportar como adultos: tus hijos, en un aula, en un centro, se tienen que comportar correctamente y con unas normas básicas de educación QUE LES TIENES QUE EXIGIR TÚ. Y se las tienes que haber enseñado tú. Y te tienes que haber encargado tú de garantizar que las respeten.

        Yo no tengo que imponer superioridad a mi alumnado ni ejercer una labor autoritaria. Eres tú, como la Sociedad, la que tiene que reconocer la autoridad del profesorado y transmitirla a tus dos cabrones esos que dices que estás criando.
        Sin embargo, con la basura que ya hemos visto que nos echas encima, me sé muy bien qué esperar de tus hijos: tú vivo reflejo, simplemente.
        Muchas gracias no por nada, sino por hacer mi trabajo -o lo que sea- más difícil.

        No mereces respeto alguno.
        Anda y que te den.
        Y ahora, si eres capaz, respondes. Aunque de entrada, no sé para qué te metes en este blog en el plan que te has metido. ¿Masoquista? ¿O sencillamente porculera?

  137. 21 abril, 2010 5:09

    No, amigo Pablo, antes espero bondad en el demonio que coherencia en esta mujer. La contradicción que ha señalado en ella nuestro amigo Borja Contreras es una de tantas que su torturada mente fabrica a cada momento. Pero lo malo, como tú señalas, no es que ella piense esto o lo otro, sino que, por desgracia, hay bastantes profesores y padres que son de su opinión. Mira, viene a pelo que lo ilustre con otro de mis encontronazos de marras. En una de las discusiones con Aloe, lamenté que muchos padres –la mayoría- se quedaran impasibles ante las patadas que sus retoños de cuatro y cinco años iban repartiendo en las puertas de la academia de música de un amigo mío. Pues bien, cuando yo conté esto de las patadas, ¿sabes lo que me contestó Aloe? Que “los niños son niños”, y que la culpa la tenía mi amigo por concitar a tantos padres y niños a la misma hora. Como lo oyes, como si es que mi amigo –pobre de él- pudiera organizar los horarios a su antojo. Y lo más grave: como “los niños son niños”, lo “normal” es que den patadas en puertas ajenas. Y es cierto que es normal en bastantes críos, sí, pero normal debería también ser que los padres los reprendieran y le impidieran campar por la academia cual gorrinetes salvajes. Se aprende a ser responsable cuando, desde niño, el adulto te obliga a responder de tu conducta. Y ahora los críos no se ven obligados a responder de casi nada. Sus pifias, travesuras o maldades las paga el adulto por sistema. Ellos son menores y punto.

    En cuanto al profesor que recibe un insulto, da igual cómo se sienta al oírlo (y es muy humano sentirse mal por muchas razones que obvío exponer): su obligación es impedir que eso suceda como norma. Lo terrible es –mejor lo sabes que yo- que las cosas están dispuestas de tal manera que, en muchas ocasiones, el docente, por más que desee imponer soluciones eficaces, se encuentra en la más pura indefensión, como nos contó David Sandoval en “Donde viven los monstruos”. Esto es lo que hay, Pablo: padres que, confundidos durante años por las monsergas roussonianas y paidocéntricas, pretenden “educar” a sus hijos en un laissez faire absolutamente desquiciante, cuyos nocivos efectos pagarán directamente tanto los hijos como los padres y los docentes. Educar en el laissez faire es, simplemente, NO EDUCAR. Sé que me repito, pero es que no doy crédito de lo que veo todos los días por doquier. Los niños, y esto es inédito en la historia humana, no están siendo educados por sus padres (por una mayoría de éstos). Se sienten impotentes, inerme y muy confundidos por años y años de sandeces psicopedagógicas. De ahí que, cada día más, deleguen la tarea de educar a los docentes. Alguien tendrá que explicarles a los padres que olviden el laissez faire y apliquen el sentido común.

    Un abrazo.

    • yoeducobienyagusto Enlace permanente
      23 abril, 2010 19:51

      A mi me gusta lo que dice Aloe. Aloe, un beso.

      Demuestra constancia, razonamiento y valor.

      ¡¡Por fin un debate educativo en esta página!!

      Y las respuestas que ha recibido son también muy ilustrativas. Se las enseñaré a mis amigos y amigas. ¡¡Se lo pasarán bomba!!

      • 24 abril, 2010 9:16

        Buenos días, señor Yoeducobienyagusto. Cuánto me alegro de que usted eduque bien y a gusto. Y que sus amigos y amigas se lo vayan a pasar bomba. Vale, ¿y qué más? No sé, quizá usted desee discutir aquí los motivos de tanta alegría. Quizá quiera usted compartir sus eficaces métodos educativos. Lo digo, entre otras cosas, porque ahora, mire usted por donde, nos falta la constancia de su admirada Aloe y ya no podemos seguir aprendiendo de ella. ¿Por qué no sigue usted con el debate educativo iniciado por ella? Sepa que a mí también me admira la buena educación de esta señora. Especialmente cuando llama a los profesores (o a los que no está de acuerdo con ella), “payasos”, “rentistas llorones”, “desvergonzados”, “hidalgüelos”… Muy bien educada la señora, vaya que sí. O si no cuando, en otro blog, dice que hay quien solo aprende a fuerza de palos. Con esto también espero que se lo pasen bomba sus amigos y amigas.

        Que usted lo pase bien.

      • 24 abril, 2010 11:27

        Estimado Señor o Señora señor “Yoeducobienyagusto”. He conocido ya unos cuantos docentes que educaban muy bien y a gusto. No sé por qué, pasado el tiempo, a medida que el roce me iba desvelando algo de su feliz existencia, empezaban a surgir nubarrones y la gran mayoría empezaban a manifestar conductas contradictorias. Incluso recuerdo algún caso que fueron baja, me temo que por depresión, o por morro. Espero que no sea su caso.

        Todavía no he leído ni una sola línea de los detractores del Manifiesto, que me ilustre sobre sus métodos y propuestas educativas. Más bien parecen manifestaciones esquizoides, con una sorprendente incapacidad para el más mínimo razonamiento lógico. Como alguien de este foro dijo, creo que la lectura de una introducción a la lógica o algún diálogo de Platón -el inventor del ¡constructivismo!- no les vendría mal.

      • 24 abril, 2010 16:45

        ¡Genial, Raus y JGV!, lo habéis “bordao”. A falta de los argumentos que nunca ha tenido, después de los últimos correctivos, la señora Áloe se ha ido con la música a otra parte, me figuro que a buscar más insultos, memeces y descalificaciones gratuitas, es decir, más de lo que nos ha venido ofreciendo. Pero no os preocupéis, que ahora aparece yoeducobienyagusto a tomar el relevo del discurso vacío para contárselo a sus amigos y amigas para que se lo pasen bomba y bombo. Y, naturalmente, al igual que Áloe y el Libertad (?) ese que anda por ahí, lanzará toda su verborrea visceral, tópica de cola de supermercado, dañina, ofensiva y sin base desde un cómodo anonimato. Una última observación para este nuevo invitado fantasma: yo educo desde hace 27 años, yo educo bien, yo educo a gusto… Y sin embargo, creo que el sistema LOGSE es una porquería que urge finiquitar. ¿Hablamos del sistema o elige usted insultar alegremente a los profesores, como le encanta hacer a su admirada Áloe? Usted elige.

      • 26 abril, 2010 16:10

        Chicos, ¿no se habrá equivocado? Es que a mí “yo educo bien y a gusto no me suena”. Me cuadra más “yo follo bien y a gusto”, o “yo conduzco mi Audi bien y a gusto”. Pero, “yo educo….”. ¿Qué leches es eso?

  138. 21 abril, 2010 21:56

    Me ha llamado la atención el punto 10 y lo veo bien, y necesario. Pero… esas reválidas estatales y vinculantes se aplicarán tanto a alumnos como a profesores. Así lo entiendo yo.
    Profesor de secundaria (ex-agregado) con 25 años de experiencia.

  139. un profe cualquiera Enlace permanente
    24 abril, 2010 21:12

    No tenéis ninguna oportunidad. Ni vosotros ni nadie. Además con ese manifiesto pretendéis abarcar demasiado… no os ponéis de acuerdo ni siquiera entre vosotros. La triste realidad es que no hay nada que hacer. Y la nueva ley o acuerdo o como sea que le llamen será en balde, es cambiarlo todo para que no cambie nada, o algo así. Creo que hay que empezar por uno mismo, por quienes nos rodean, con la mayor coherencia personal posible.

    • 25 abril, 2010 7:45

      Es que, querido Pablo, algunos comentarios, están bien, si acaso, para meterlos en el diario personal, pero no para exponerlos a la luz pública. A mí me importa poco lo que cada cual crea sobre cómo educa, o lo que sienta dando clase. Aquí no estamos para ese tipo de impresiones personales, sino para discutir cuestiones objetivas. Que venga un señor o señora y nos diga que educa bien, poco nos aporta, nos deja igual que estábamos. Lo que precisamos es saber de qué manera concreta educa para que lo podamos juzgar. Que, por cierto, habla de “educar”, y ya no sé si se refiere a transmitir valores democráticos, bla, bla, bla o a “enseñar” contenidos académicos con eficacia. Quizá se refiera a todo, aunque me temo lo que me temo. No sé en qué puede Aloe ser ejemplo a seguir. ¿Enseñará Yoeducobienyagusto a sus alumnos el inconfundible “estilo Aloe”? Es decir: agresividad desbordante, mala uva, insultos gratuitos, calumnias, razonamientos desquiciados, odio a raudales, inquinas personales, contradicciones continuas, apología de la violencia… En todos los blogs donde esta señora participa se le acaba recriminando su estomagante soberbia, su redomado fanatismo y su extraordinaria agresividad. Si las maneras e ideas de esta mujer valen como ejemplo educativo para quienes enarbolan las banderas del diálogo y el buen rollo, no quiero ni pensar a qué dédalo de ideas nos enfrentamos.

      Un abrazo.

      Estimado Un profe cualquiera, en mi opinión lleva usted razón en lo de que no tenemos ninguna oportunidad, al menos en un futuro cercano. Quizá seamos, en efecto, un puñado de “Quijotes” que luchan por una causa perdida. Pero es que hay causas por las que merece “morir con las botas puestas”, gritar basta, decir “no con mi consentimiento”, indignarse… patalear al menos. El naufragio seguirá su curso, ajeno a nuestra existencia y nuestras adevertencias. Y, no obstante, nuestra existencia es necesaria, es buena. Así lo entiendo yo.
      ¿Aspiramos a mucho? lleva usted razón también. Quizá hubiese sido más práctica una menor ambición. Hoy reclamar sentido común en la enseñanza (en la política diría yo) es, ciertamente, apuntar muy muy alto. Pero para apuntar bajo, o más bajo, incluso a las cloacas, ya hay otros.
      Pero creo que no lleva razón en eso de que no nos entendemos entre nosotros. Si los que somos hemos firmado un manifiesto ambicioso, eso es prueba de que al menos entre nosotros hay más que razonable entendimiento. Otra cosa es que seamos pocos. Pero los pocos, en esto de pedir la derogación de una ley nefasta, somos uno.
      En lo último que usted dice le apoyo. Creo que a falta de poder adecentar la ley, no nos queda otra que la rebeldía personal en el día a día. En plantarse y decir “no, yo voy a enseñar contenidos, voy a ser exigente conmigo y con mis alumnos, no voy a regalar aprobados, no me voy dejar controlar/manipular, voy a protestar cuando quieran amordazarme con pamplinas psicopedagógicas…” Con todo, amigo, se lo pido de corazón: únase a nuestra causa. No faltará quien le preste lanza y rocín flaco.

      Saludos.

    • 25 abril, 2010 9:19

      Estimado cualquiera.

      considero que participar políticamente expresando lo que pensamos, lo que vivimos, es un derecho y un deber democráticos, y además es una forma de empezar de modo coherente a cambiar lo que nos rodea y a uno mismo. Lo contrario es la docilidad que el sistema trata -con verdadera eficiencia- de inocular a la población en su totalidad. Aunque todo esté abocado al fracaso -no soy ingenuo y sé lo que hay-, siempre queda la resistencia y la libertad de decir bien alto “NO”. Únase al manifiesto y dé su personal visión, que yo también soy un profe cualquiera.

      Un saludo.

  140. 25 abril, 2010 16:15

    Me uno al esfuerzo de todos los profesores y demás participantes que tratan aquí de expresar sus ideas sobre el estado de la educación, sus aspectos problemáticos y posibles soluciones. Sólo quiero resaltar un par de cosas. La primera, que las soluciones sólo pueden salir del diálogo entre los distintos puntos de vista. Y la segunda que no es nada útil ni justo descalificar globalmente a los discrepantes. Ni todos los profesores somos iguales y tenemos las mismas ideas sobre la enseñanza y nuestra función profesional ni todos esos que algunos llaman “pedagogos” (como si los maestros y demás profesores no lo fueran) tuvieran también los mismos puntos de vista… La lectura de las anteriores aportaciones son una base excelente para entender la diversidad de puntos de vista y la necesidad de foros y sobre todo instituciones que promuevan el entendimiento y la búsqueda de soluciones consensuadas. Por supuesto, al margen de posturas dogmáticas e intransigentes y del seguimiento borreguil de los catecismos de los distintos partidos. Creo que todos coincidimos en señalar bastantes problemas y aspectos mejorables. Hay que hablar, negociar, estudiar, probar soluciones y comprobar con rigor los resultados. Y mirar humildemente fuera de nuestro país, que hay soluciones aprovechables si las sabemos adaptar a nuestros contextos. Un abrazo a todos los colegas.

  141. ProfesorOrgulloso Enlace permanente
    26 abril, 2010 15:04

    Algunos profesores hemos sabido parar y hasta dejar en ridículo a esos Jonatanes o Cayetanos, sí señores logsianos, no todos los mal educados son de clase baja, eso es un reduccionismo de clase pestilente. Ahora resulta que todos los que abarrotaban las universidades españolas en los 70 y 80 eran hijos de señoritos,no? Los 130.000 alumos/as que estudiaban en la Complutense a principios de los 90 no habían estudiado con la LOGSE y no eran hijos de ricos todos ellos. Salvo que en este país la mitad de la población sea burguesa, cosa que solo es verdad en sus aspiraciones.
    Repito que yo sí se parar en seco a una Choni, el problema es que al día siguiente viene la madre amenazando denunciarme por lo que le he dicho a su hija(lo que su hija me ha dicho a mi naturalmente no cuenta) y antes de una semana se presenta el señor inspector para leerme la cartilla. Como si lo viera…Por eso al final te lo comes todo si quieres seguir dando clase. Eso sí, sin dar clase, porque end eterminadas condiciones no se puede dar, así que hacemos que cumplimos y ya está. A mi no me importa que me llamen vago los que consideran normal que un alumno pueda insultar a su profesor y éste tenga que responderle con una sonrisa. Ellos piensan de mi que soy vago por no esforzarme, yo simplemente pienso que ellos son escoria.
    NO pienso ganarme nunca el respeto de nadie porque el respeto lo tengo por existir, y podéis seguir con este sistema pero si no queremos seguir teniendo unos salarios tan bajos y una tasa de paro tan alta habrá que cambiar el modelo productivo. El ladrillo y los bares de la cosa admiten un fracaso escolar muy altos, pero otro modelo productivo más innovador no admite eso.
    En una cosa tiene razón Aloe, ellos me podrán faltar al respeto, pero al final gano yo: ellos NO aprenden nada.
    Como véis os trato sin concesiones, a los que mostráis tanto desprecio por los profesores os trato con desprecio. Ah, y no olvidíes mis 2000€ netos al mes, a las 14h me voy a casa y 3 meses de vacaciones. Os lo recuerdo para que vuestro odio y envidia sigan creciendo y el cáncer llegue lo antes posible.Besos

  142. 26 abril, 2010 16:46

    Me voy a olvidar de que he leído el comentario anterior pues de otro modo me sería imposible continuar.
    Me sorprende que nadie haya criticado la actitud del ministro al desautorizar, de la forma que lo hizo, al instituto al que asistía Nawja. Yo he colgado un pequeño comentario en Deseducativos pero tampoco parece que le haya interesado a nadie. Me sorprende este actitud, estamos reivindicando otro papel para el profesorado y cuando se produce un hecho como éste, que no cabe entender más que como una desautorización del profesorado ya que lo que se estaba haciendo era aplicar el Reglamento de orden interno, resulta que todos nos callamos. Lo dicho, no lo entiendo.

  143. 26 abril, 2010 18:13

    La pseudoprogresía impone para nuestros hijos, no los suyos, una nueva educación basada en el relativismo moral incompatible con una cultura de esfuerzo, amor a la verdad y gusto por la búsqueda del conocimiento, el cual constituye la más potente fuerza liberadora de la pobreza.

    Por el contrario, la ignorancia y la generalización de la mediocridad producen la perversión del hombre libre. No hay que olvidar que una de las peores formas de violar los Derechos Humanos es someter a los niños a la ignorancia.

    Hoy hablamos de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y no porque sea una asignatura absurda o sin un contenido digno de tal nombre, sino porque en sus entrañas se cocerá, a fuego lento, el recuelo de lo peor del pensamiento totalitario; camuflado, eso sí, para que los niños lo asimilen desde muy pequeñitos.

    La asignatura de Educación para la Ciudadanía incrustará en los cerebros de nuestros hijos mucho relativismo moral y mucha adoración al Estado; así como un gran desprecio por el individuo y la responsabilidad individual; todo ello condimentado con grandes dosis de demagogia camuflada en grises sueños de frías sociedades colectivas desprovistas de almas, valores y sentimientos.

    Mucho buenismo, multiculturalismo y tolerancia, muchos golpes de pecho pero ni una sola idea encaminada a que los estudiantes salgan de su etapa escolar verdaderamente preparados.

    Actualmente España ha vuelto a apostar por la escuela más cutre. La que iguala a todos en la ignorancia. También, de camino, se debe enmudecer, presión sindical de por medio, a aquellos docentes que están dispuestos a arriesgarse a sacrificar su vida por una enseñanza de calidad. Deben primar las consignas que el Pedagogo político dicta. La libertad de cátedra será algo del pasado. Todo por el bien del Gran Proyecto Totalitario.

    La influencia del Estado en la educación impide la capacidad crítica de los individuos, la pluralidad de las ideas y garantiza que el pensamiento único reine indefinidamente. Para ello se engendran asignaturas totalitarias como la que tuvimos en la dictadura, denominada Formación del Espíritu Nacional. Este tipo de asignatura totalitaria no busca formar ciudadanos libres, busca formar súbditos que jamás se quejen, súbditos alineados servilmente con la casta política dictatorial, súbditos dispuestos a vivir toda su vida bajo la odiosa tutela del dictador.

    Un maestro de escuela puede enseñar o adoctrinar. Cuando la enseñanza prima sobre el adoctrinamiento, la educación cumple su función principal en el interés de los que la reciben y en el interés de la convivencia libre y democrática bien entendida. En cambio, cuando es el adoctrinamiento el que se impone, la educación se convierte en un arma de destrucción masiva de la infancia y de perversión de la sociedad.

    La imperante obsesión igualitarista ha provocado que el conocimiento sea patrimonio exclusivo de unos cuantos que se lo pueden permitir económicamente; me refiero a esos políticos demagogos que se empeñan en que la escuela que desean para los hijos de otros, no para los suyos, abandone la función de transmitir sabiduría, sustituyendo ésta por un conjunto hueco de valores políticamente correctos y estúpidamente pseudoprogresistas.

    La asignatura de Educación para la Ciudadanía es el símbolo de todos los tópicos de la corrección política, es decir, del ansiado adoctrinamiento de la sociedad con el que sueña cualquier déspota.

    Hoy se vive la frustración de toda una generación de profesores que, tras la publicación de la Logse, y a pesar de que mayoritariamente se consideraban de izquierdas, fueron arrollados por una recién llegada tribu de pedagogos, sindicalistas y profesores mediocres que se vieron convertidos en comisarios políticos y guardianes del pensamiento oficial de la reforma socialista, una reforma que quería ir mucho más allá de la adaptación del sistema educativo a los cambios sociales y políticos que se habían producido en España.

    Te espero en mi bitácora: Lodicecincinato.tk

  144. 27 abril, 2010 8:45

    Una de las objeciones y recriminaciones más reiteradas e importantes de los defensores de la LOGSE es, en efecto, que nuestra intención es deshacernos de los alumnos de clases socioeconómicas bajas. Y es totalmente cierto que los alumnos revienta-clases no sólo proceden de familias y barrios pobres, ni tiene por qué ser así. Chavales insolentes que gustan desafiar al profesor los hay por todas partes. Muchos viene muy maleducados de familias “piji-progres”: adineradas y con buena posición, pero que por ser tan “progresistas” han empleado con sus hijos unas prácticas educativas perniciosas, con total ausencia de autoridad paterna y ajenas al sentido común. Los chicos con problemas de personalidad, e incluso con el “síndrome de emperador”, no sólo proceden de familias “desestructuradas” (vaya palabro”), sino, como digo, de familias con buenos recursos que aplican un igualitarismo pseudodemocrático al “educar” al hijo.

    En mi opinión (insisto, en mi opinión; ignoro qué pensarán los demás coautores de Deseducativos y otros maestros y profesores), un buen profesor NO tiene por qué saber cortar dialécticamente a un alumno que lo insulta (o que insulta a otro alumno). Ni tampoco, más en concreto, saber ponerlo en ridículo. Si a estos “cortes” tienen que recurrir no pocos profesores es debido, precisamente, a que el profesorado no puede contar ni con la ayuda sistemática del centro ni, por supuesto, con los padres del chaval insolente (al menos por lo general).

    El chaval que insulta al profesor o al alumno debería salir inmediatamente de clase. Cuando haya reiteración de insultos o mala conducta en general, los padres deberían saber sancionar al hijo, colaborar con el docente. Es decir, debería haber entendimiento entre profesores y padres en estas cuestiones (y otras). Pero, al menos, si la colaboración paterna no existe, el centro debería tener claro que el alumno insolente debe salir de clase ipso facto, porque ni aprende ni deja aprender y porque su conducta es indigna. Nuestro amigo Lozano Andaluz nos dijo que en otros países con excelente sistema de enseñanza el docente sólo tenía que apretar un botón de debajo de la mesa para avisar de que un alumno debía salir fuera. Es decir, la mala educación reiterada debe tratarse fuera de clase. Eso es una medida correctora adecuada por varias razones. Una, muy importante, es que los demás alumnos no tienen por qué perder el tiempo de clase por culpa de un alumno maleducado, ni tienen por qué oír cosas poco agradables. Los problemas de indisciplina importantes no deben tratarse en la misma clase. Eso es como si un adulto se dedica a insultar a sus compañeros de trabajo y el jefe decide amonestarlo o apercibirlo en el mismo lugar. El resultado, entre otros, es que durante ese tiempo se para o ralentiza el trabajo porque todo el mundo está pendiente y expectante de qué dirá el trabajador y qué dirá el jefe; a veces con la curiosidad malsana de ver si el jefe sabe ponerse en su lugar o si el otro le gana la partida. Por otro lado, el profesor que corta al alumno puede quedar muy humanamente afectado del rifi rafe con el alumno, lo cual le perjudicará su concentración. O quizá se quede con el temor de que el alumno vuelva a las andadas, y esto lo dejará inquieto y nervioso.

    Así pues, la necesidad de enfrentarse en clase a alumnos que insultan, molestan y sacan de quicio a todo el mundo:
    - Supone un parón en la buena marcha de la clase. Pérdida de tiempo para todos.
    - Posible (probable diría yo) expectación malsana de los alumnos por el desenlace y por ver si el alumno pone en entredicho la autoridad del profesor.
    - Preocupación permanente del profesor por si sabrá salir airoso y con autoridad ante un nuevo ataque del alumno o de otro alumno.
    - El profesor se ve obligado a un “cuerpo a cuerpo” indigno de su profesión y cometido.
    - Un alumno de 15 ó 16 años con largos años de chulería en su currículo podría no verse intimidado ni cortado por la intervención “cortante” del profesor, lo cual agravaría la cosa.
    - El profesor, como humano que es, podría perder los papeles, en especial si tiene un mal día. Los papeles se pueen perder con relativa facilidad, dada la tensión con que se abordan estas cuestiones.
    - Si el chaval quedase en ridículo o avergonzado, el profesor podría temer una futura venganza de aquél.
    - Si el alumno ha quedado en ridículo tras la intervención del profesor es posible que acabe detestando más la escuela. Los problemas de indisciplina y mala educación deben ser tratados con mano firme pero serena, sin que por una y otra parte afloren viscerales emociones.
    - El profesor podría desconcentrarse o quedar nervioso tras el encontronazo “dialéctico” con el alumno, lo cual repercutiría en la calidad de sus explicaciones.
    - Los padres, incluso aunque fueran colaboradores, podrían quejarse de ese particular método correctivo. Etc., etc.

    El drama de los profesores, quizá el mayor, es que se hallan en la más pura indefensión, que nadie los apoya, por lo que se ven obligados, muchos, a tratar de cortar como buenamente puedan a estos alumnos malcriados. Los partes casi nunca sirven para nada. Un amigo maestro me dice que ya no hace partes, porque no sirven para nada en absoluto. Los métodos adecuados para tratar estos casos pasan por la expulsión inmediata de clase del alumno que insulta o agrede al profesor o a los alumnos, por las razones expuestas. La expulsión, huelga decirlo, será proporcional a la falta cometida. (Prolepsis: ojo que no estoy diciendo que con sólo la expulsión la cosa estará solucionada. Digo que es necesaria, no que sea suficiente).

    Otra cosa, por supuesto, son las faltas de respeto leves, que, por ser tales, sí pueden ser tratadas en el mismo desarrollo de la clase. En fin, a este respecto me gustaría oír las opiniones de mis compañeros.

    Saludos.

    • 28 abril, 2010 11:29

      Estimado Raus:

      Creo que sería muy interesante sacar los datos estadísticos sobre conflictividad en el Sistema Educativo Español. (Lo cual está prohibido seguramente.) A las cifras del fracaso escolar, se sumaría otro dato negativo: el de las decenas de miles de sanciones que constituyen el día a día de nuestros centros, lo cual explica muy bien la penuria de los datos académicos. Yo al menos he observado que cuando me dejan hacer mi trabajo con cierta paz, los resultados suelen ser buenos, ya que entonces es cuando puedo ayudar a los alumnos y poner los remedios para que avancen.
      El respeto no es algo que uno deba ganarse haciendo felices a los alumnos -como pretenden algunos iluminados-, sino que es la condición mínima para empezar.

      Un saludo

  145. 28 abril, 2010 13:39

    Totalmente de acuerto, estimado JGV. El trabajo de muchos docentes capacitados se malogra o deteriora por la agotadora tensión emocional a que están expuestos todos los días. Habrá quien lo lleve mejor o peor, incluso habrá a quien no le afecte nada o casi nada. Pero a muchos sí les afecta, y es muy comprensible. Las Aloes de turno, que ven la corrida desde la barrera, nos dicen que los docentes emocionalmente afectados lo están porque tienen problemas gordos de personalidad, o porque no están pedagógicamente preparados, o porque, en fin, carecen de vocación para enseñar. Todo eso no son más que patrañas insufribles. Una cantidad muy grande de docentes acaban con ansiedad o depresión. Y eso, que es terrible, es por culpa de la permisividad imperante en las escuelas y, en general, en la sociedad. Pero ocurre que demasiados traducen estas palabras libremente, y hacen la interpretación de marras: que estamos pidiendo una vuelta a métodos despóticos y brutales.

    Sin embargo, son los profesores (y también muchos alumnos) quienes se ven cada día sometidos al despotismo aprendido de unos chavales a quienes nadie ha enseñado a respetar a sus semejantes. Y encima nos vienen los logseros hablando de valores y respeto.
    Usted ha puesto el dedo en otra llaga: la de las ingentes sanciones y partes que torpedean la labor docente y que explican, en gran medida, este fracaso educativo que hoy padecemos. Lo digo y lo repetiré: sin educación por parte de los alumnos (y son los padres quienes deben darla principalmente) no hay forma de enseñar en condiciones.

    Pero si reclamamos que se aireen las cifras de sanciones y partes inútiles que generan las torticeras leyes igualitaristas/permisivas que tenemos, nos dirán que esos partes son la prueba de que ustedes, los docentes, defienden un sistema punitivo y que no saben nada de pedagogía: de como “ganarse la autoridad ante el alumnado”. Como suele ocurrir con todas las ideologías irracionales, se convierte sistemáticamente cada dato en una prueba que las “valida”. Si no hubiera muchos partes diría que es porque la LOGSE fucniona. Si hay muchos partes, como así ocurre, es porque los docentes no aplican la LOGSE. De nuevo, más indefensión.

    Saludos.

  146. 28 abril, 2010 13:43

    Perdón, aunque creo que se entiende, señalo una errata: donde dice “Si no hubiera muchos partes diría que es porque la LOGSE fucniona.” debe decir “Si no hubiera muchos partes, se diría que es porque la LOGSE fucniona.”

    Saludos.

  147. maestra educación infantil Enlace permanente
    1 mayo, 2010 17:45

    Saludos a todas y a todos: de todos los comentarios leidos hasta ahora suscribo y comparto el que opina que el cambio empieza por uno mismo. Me metí en la enseñanza para cambiar las cosas desde dentro pero desde que soy madre (hace seis años) he comprendido que los sistemas educativos son sólo un reflejo mas de la desconexión entre las personas. Tener hijos ha supuesto una crisis existencial que me ha hecho cuestionar todo este montaje, y es que nos lo hemos montado muy mal. El sistema educativo, y todo lo demás, empezará a cambiar cuando cambie la manera en que parimos y criamos a nuestros hijos. Muchas gracias por intentar entender.

  148. 5 mayo, 2010 10:50

    He entresacado del Informe McKinsey algunas citas que me parece puede ser de interés traerlas aquí para señalar que: tal como recoge el Informe es posible mejorar el rendimiento del sistema educativo y hacerlo en pocos años siempre que se identifiquen con claridad las variables decisivas; la calidad del conjunto del sistema depende en gran medida de los resultados obtenidos en Primaria; los sistemas educativos mejores son al mismo tiempo los más igualitarios y ambos aspectos van unidos; y que todo ello depende de la capacidad del sistema para atraer hacia la profesión docente. Y ahora las citas:

    La evidencia disponible sugiere que el principal impulsor de las variaciones en el aprendizaje escolar es la calidad de los docentes.

    Considerada en conjunto, la evidencia sugiere que, aun en un buen sistema, los alumnos que no avanzan con rapidez durante sus primeros años de escolaridad por no gozar de docentes de suficiente calidad tienen escasas posibilidades de recuperar los años perdidos.

    Los sistemas con más alto rendimiento de los estudiados reclutan a sus docentes en el primer tercio de cada promoción de graduados de sus sistemas educativos: el primer 5% en Corea del Sur, el 10% superior en Finlandia y el 30% superior en Singapur y Hong Kong.

    En Finlandia, los alumnos no ingresan a la escuela hasta los siete años y asisten a clase solo de cuatro a cinco horas diarias durante los dos primeros años de escolaridad. No obstante, a los 15 años de edad son los mejores del mundo en pruebas de matemática, ciencias, lectura y resolución de problemas, 50 puntos por encima de sus vecinos noruegos.

    En todos los sistemas que estudiamos, la capacidad del sistema educativo para atraer a las personas más capacitadas a la docencia tiene estrecha relación con el estatus de la profesión.

    Los nuevos docentes de todos los sistemas estudiados han mencionado el estatus de la profesión como uno de los factores más relevantes que los llevó a tomar la decisión de seguir esa carrera.

    Los sistemas educativos con más alta eficiencia reconocen que la única manera de mejorar los resultados es mejorando la instrucción: el aprendizaje ocurre cuando alumnos y docentes interactúan entre sí, y por ello mejorar el aprendizaje implica mejorar la calidad de esta interacción.

    Conseguir a las personas más aptas para ejercer la docencia y desarrollarlas hasta convertirlas en instructores eficientes permite a los sistemas educativos contar con la capacidad que necesitan para ofrecer una mejor instrucción que lleve a mejores resultados. Los sistemas educativos con mejor funcionamiento van aún más allá, y ponen en práctica procesos diseñados para asegurar que todos los niños sean capaces de aprovechar esta mayor capacidad. Estos sistemas fijan altos objetivos a alcanzar por todos y cada uno de los niños, y luego controlan su rendimiento en comparación con las expectativas, interviniendo allí donde estas últimas no son satisfechas. Los sistemas educativos con alto rendimiento intervienen eficazmente a nivel de cada escuela, e identifican aquellas que no tienen un rendimiento satisfactorio con el objetivo de elevar los estándares de eficiencia.

    Los sistemas de excelencia intervienen a nivel de cada alumno, y desarrollan dentro de las escuelas procesos y estructuras capaces de identificar cuándo un estudiante está comenzando a retrasarse, interviniendo para mejorar el rendimiento del niño.
    La medida en que un sistema educativo puede aprovechar los beneficios de una mejor formación depende de su capacidad para hacer uso eficaz de ella: el sistema debe garantizar que todos los niños, y no solo algunos de ellos, tengan acceso a una excelente instrucción. Asegurar que todos los niños se beneficien con una formación de alta calidad no es solo un fin importante en sí mismo, sino que las evaluaciones
    llevadas a cabo en todo el mundo indican que el buen funcionamiento de todo un sistema depende de que así sea.

    A modo de conclusión: 1) la calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes, 2) la única manera de mejorar los resultados es mejorando la instrucción, y 3) lograr altos resultados universalmente sólo es posible poniendo en práctica mecanismos que aseguren que las escuelas brinden formación de alta calidad a todos los niños.

  149. 17 mayo, 2010 19:12

    Estoy bastante o muy de acuerdo con casi todo lo que aparece en el Manifiesto. Y menos de acuerdo con alguna que otra cosa.
    Y desde ese punto de vista LO FIRMO DIRECTAMENTE Y SIN PROBLEMA.

    Mi duda es:
    A la vista de cómo funciona un claustro, o de las interminables discusiones entre docentes, o de la desagregación de colectivos, subgrupos, minirreductos, etc,
    ¿QUIÉN SE CREE QUE EL GRUESO DE LOS MIEMBROS DE LOS CUERPOS DOCENTES SEA CAPAZ DE FIRMAR AQUÍ AÚN CUANDO NO LE SATISFAGA AL 100%?

    La soberbia, las ideologías preconcebidas frente al análisis objetivo de la realidad, y los prejuicios, son lo que ha llevado a la Educación a donde está.

    ¿Seremos capaces de hacer un ejercicio de racionalidad?

  150. 23 mayo, 2010 5:37

    Os recomiendo este artículo en el blog citado:

    EL BOTÓN DEL PÁNICO

    “Si el futuro de un país se cimenta sobre su calidad educacional, la Andalucía del mañana está “aviá”. Como resulta que a una sociedad mal educada sólo aguarda un porvenir deprimente, o Gabilondo y sus homónimos autonómicos toman medidas, o España toda se despeña. Más alto se puede decir, pero más claro, no.

    Que el PSOE se deje de Pactos y de zarandajas. Que gobierne. Que bien toma medidas cuando huele votos. La Junta de Andalucía no necesita Pactos de Estado sobre Educación y, ahí está, en el furgón de cola. No puede atribuir a un problema de lengua su atraso. Ni a la historia del país su desorientación. Ni a que las matemáticas de nuestra región son más difíciles que en el País Vasco. Por culpar a elementos ajenos de la incompetencia propia, no quedará. Pero la verdad del status educativo andaluz radica en quien ha venido gobernando el territorio desde que falleciera Franco. Sin interrupción.

    En este sentido, cuando el Estado se conmueve por la gravedad de la crisis económica, hay que recurrir al botón del pánico. Es todo un diagnóstico. El presidente de la Junta, el señor Griñán, no es el piloto adecuado. Mucha dependencia del partido y escasos reflejos auguran tiempos peores. La educación se le ha ido de las manos como una aeronave sin motores. La Consejería de Educación es una caverna en la que se reúnen amiguetes para hablar de cómo debería ser el sistema educativo. No se congregan para analizar y resolver los múltiples problemas del alumnado ni el descomunal desaliento de los profesores. No. Lo que debe ser. Pero, hombre, cuente primero las piedras que ya llegará el tiempo de contabilizar las estrellas. Botón del pánico.

    El día que el Gobierno psoecialista se atreva a pulsarlo, estaremos en el suelo, doliéndonos del golpe del batacazo. En ese instante, volverán a repetir, como conejitos de duracel, cómo será el sistema educativo. Si ustedes no hubieran hecho de la Junta un cortijo. Si no hubieran delinquido tantas veces como han pisoteado los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad. Si no se hubieran forrado unos cuantos listos a través de la promoción del enchufismo más desvergonzado. Si hubiera otorgado a los profesores la autoridad que nunca debieron robarle. Si administrasen los fondos públicos con la eficiencia con que algunos se apropian de los recursos ajenos. Si, en vez de formar camarillas de conmilitones, hubiesen creado equipos multidisciplinares de pensamiento plural y única gestión. Si… Entonces, señor Griñán, otro gallo nos cantaría.

    Sin embargo, conservado el mando, el dinero dispuesto. Miles de funcionarios han sido discriminados por una política partidaria. Miles. A millones de ellos les van a recortar sus salarios y a ciscarse en su dignidad. Con tal de repartir cargos entre los amigotes y de recaudar impuestos entre los paniaguados. A fin de seguir practicando su impune y repugnante práctica del despilfarro. Lo demás es secundario. Para qué quiere usted un Pacto de Estado. Para perder el tiempo y hacer creer a la ciudadanía que está interesado en una reforma verdadera del sistema. Basta de engaños. Ni la educación ni la sanidad ni la justicia ni el fomento ni el sursum corda tienen arreglo en la hacienda psoecialista donde los caciques suplen a los directivos y donde los oligarcas han ninguneado a los demócratas. Con el recorte impuesto por la UE, veremos cómo se restringen los gastos sociales en Educación. Apuesten a que será así.

    Pánico el de los españoles. Botón, el suyo. Miedo, a perder el chorro de privilegios. Qué vergüenza. Qué desvergüenza.

    Un saludo”.

    • 26 mayo, 2010 15:59

      Leti: no iba a responder nada a este comentario, porque estaba pensando que va apareciendo mucha política y que no era el enfoque…
      …Pero he reflexionado y, ¡PRECISAMENTE, cooooño!:
      Si el tema es de origen totalmente político: Así que te doy la razón y agradezco el comentario.
      Me sumo a la reflexión repitiendo que YA ESTAMOS HARTOS.

      Desde luego, en el fondo, ni pacto ni leches: ¿Pactar para tener una buena excusa en caso de fallo, en plan “es que los demás también estaban de acuerdo”????
      Que gobiernen, exactamente: que gobiernen. Y que legislen con la cabeza y escuchando a quien está autorizado en el tema, y no como lo hacen, y verás como no hacen falta ni pactos ni polladas.

  151. Se os esta escapando muchisimo de las manos Enlace permanente
    26 mayo, 2010 17:02

    Zyklon B era la marca registrada de un insecticida a base de cianuro que se usó en la Alemania Nazi durante el Holocausto, para asesinar a millones de personas.

    Era fabricado por la compañía IG Farben, que era la unión de la farmacéutica Bayer y otras 2 compañías alemanas. También conocido como Cyclon B, consistía en ácido cianhídrico (ácido prúsico), además de un estabilizador y un odorante de advertencia. Con este se impregnaban pequeñas bolas absorbentes, discos de fibra, o tierra de diatomeas.

    Se almacenaba en envases herméticos; al contacto con el aire, producía cianuro de hidrógeno gaseoso (HCN).

    El Zyklon B todavía se produce en la República Checa bajo la marca registrada Uragan D2 para exterminar insectos y roedores.
    Contenido
    [mostrar]

    * 1 Uso en humanos
    * 2 Efectos sobre las víctimas en las cámaras de gas
    o 2.1 Eficiencia
    * 3 Referencias
    * 4 Véase también
    * 5 Enlaces externos

    Uso en humanos [editar]
    Envases de Zyklon B vacíos, encontrados por los Aliados al final de la Segunda Guerra Mundial.

    El pesticida fue utilizado como arma química por los alemanes en las cámaras de gas de los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau y Majdanek. El Zyklon B se usó inicialmente para controlar los brotes de tifus. En enero o febrero de 1940, se utilizó sobre 250 niños gitanos de Brno en el campo de concentración de Buchenwald para probar el efecto del gas. En septiembre de 1941 se realizaron experimentos con Zyklon B en Auschwitz I. El 3 de septiembre de ese año, 600 prisioneros de guerra soviéticos fueron gaseados con Zyklon B, siendo ésta la primera experimentación con el gas en el campo de Auschwitz.[1]

    El Zyklon B lo suministraban las compañías alemanas Degesch (Deutsche Gesellschaft für Schädlingsbekämpfung mbH, Corporación Alemana para el Control de Plagas) y Testa (Tesch und Stabenow, Internationale Gesellschaft für Schädlingsbekämpfung m.b.H), bajo licencia del dueño de la patente, la empresa IG Farben. Testa proporcionaba 2000 kg al mes, y Degesch 750 kg

    Los nazis pidieron a Degesch que produjese Zyklon B, sin el odorante de advertencia, pero éstos se negaron ya que significaría perder la licencia industrial.

    Después de la guerra, una corte militar británica juzgó y ejecutó a dos directores de Testa por suministrar el producto químico. Irónicamente, el Zyklon B fue desarrollado en la década de 1920 por Fritz Haber, un judío alemán que fue forzado a emigrar en 1934.

    El uso de la palabra Zyklon (ciclón, en idioma alemán) continúa incitando reacciones airadas de los grupos judíos. En 2002, las empresas Bosch Siemens Hausgeräte y Umbro fueron forzadas a renunciar a sus tentativas de utilizar o registrar la marca para sus productos. También se usó Zyklon A como plaguicida, con cianoformiato de metilo como agente activo. Su fabricación fue prohibida bajo el Tratado de Versalles, pues podría ser un precursor en la producción de armas químicas.

    Los negacionistas del Holocausto afirman que no se usó Zyklon B en las cámaras de gas, según lo evidenciado por la carencia de residuo de azul de Prusia en los compartimentos. En 1994, el Instituto de Investigación Forense en Cracovia examinó esta alegación, teniendo en cuenta que la formación de azul de Prusia por la exposición al cianuro de ladrillos no es una reacción altamente probable [2] . Utilizando técnicas de microdifusión se probaron 22 muestras de las cámaras de gas, cámaras de desinfección (como controles positivos) y vivienda (como controles negativos). Se encontraron residuos de cianuro tanto en las cámaras de desinfección como en las ruinas de las cámaras de gas pero ninguno en las ruinas de la vivienda[3] .
    Efectos sobre las víctimas en las cámaras de gas [editar]
    Véase también: Kurt Gerstein

    El Zyklon B se vertía en las tuberías desde el tejado, una vez que las víctimas quedaban encerradas. El Zyklon B reaccionaba con la humedad ambiente interna proporcionada por las personas, y estas sufrían en primer lugar sofocación. Posteriormente perdían el control de los esfínteres por la anoxia. Como resultado de ello, las víctimas se orinaban y defecaban sin control, mientras que las mujeres en regla menstruaban desmesuradamente. Luego venía la inconsciencia, la muerte cerebral, el coma y la muerte, entre 20 y 25 minutos después de ingresadas las dosis de veneno. La muerte no es instantánea como podría deducirse sino debida a una sofocación creciente en las víctimas.

    En las memorias de Nyiszli Miklos, uno de los escasos supervivientes del sonderkommando de Auschwitz y médico patólogo de profesión, puede leerse que el sonderkommando encontraba en la cámara de gas los cadáveres en capas. Debajo los más débiles (ancianos, niños), en el medio las mujeres y encima los más jóvenes y fuertes.
    Eficiencia [editar]

    El Zyclon B era un tóxico altamente eficiente, en condiciones ideales tan sólo se requería apenas 4 g por persona para causar la muerte, esto significaba que 1 t de este producto tenía el potencial de muerte para 250.000 personas[4] Las producciones de este compuesto con licencia Degesch no están del todo documentadas pero por dar un ejemplo, en 1944 se usaron para Orianienburg 2175 kg y 1175 kg para Auschwitz suministradas por Degesh mediante el médico de las SS Kurt Gerstein. Esta cantidad en total, unos 3790 kg representa el exterminio de casi 1 millón de personas.

    • 26 mayo, 2010 21:06

      ¿Y tu conclusión, después de copiar-pegar lo que hayas encontrado en la wikipedia o donde sea que lo hayas encontrado? :)

      Yo, en vez de tirar de internet para todo (la verdad es que ya estabais tardando, ya…), recomiendo mejor leer el fantástico “Maus”, del genial y premiado Art Spiegelman. Allí te enteras de lo que se hizo con el Zyklon-B y de más cosas del nacionalSOCIALISMO.

      Y de ahí, a sacar tus oscuras conclusiones sobre que el hecho de ponerme ese seudónimo en este blog implique directamente que yo esté a favor de cualquier ideología retorcida, o tu parecer de que el nick sea más o menos afortunado, o lo que sea que puedas pensar (según lo que se intuye de tu comentario), solo hay un término: MENTE UNIDIRECCIONAL.

      No se puede ser tan simple. No se puede pensar que todos los que no piensan como tú son unos fascistas. No se puede abordar el tema de este blog como lo estais haciendo los que lo estais atacando tan sangrientamente.

      Si has leído mis comentarios desde el primero, y si tu inteligencia permite comprender el recurso de la ironía, a lo mejor eres capaz de intuir por qué entrar precisamente con un nick como ese.

      Pero no te preocupes: ahora mismo me cambio el seudónimo… Verás como sigues sabiendo quien soy.

      • 6 agosto, 2010 17:23

        Por supuesto que voy a seguir identificandote: Un tipo o tipa que se pone como seudonimo Ziklon-B solo puede ser una cosa, si, exactamente lo que estas pensando. Me horroriza suponerte profesor (desgraciadamente lo eres ¿verdad?) y me horroriza pensar en el daño que puedes causar a tantos niños y jovenes.
        La gente como tu deberia estar en un manicomio. O mejor, ante el tribunal penal internacional.

        P.D. En Alemania solo por ponerte ese alias estarias ahora en la carcel.

  152. Ricardo Blasco Enlace permanente
    28 mayo, 2010 10:33

    Enhorabuena por el manifiesto.
    Una buena manera de intentar empezar a arreglar las cosas.

  153. 1 junio, 2010 18:49

    La reforma debería de empezar desde dentro: menos escaqueos, mas metodología encaminada a estimular al estudio, enseñar al alumnado técnicas de estudio, que no saben porque no se les enseña( ni en primaria, ni en secundaria, ni en bachillerato, todos esperan que alguien lo haya hecho), más leer en clase y más actividades prácticas.

    • 1 junio, 2010 18:51

      De acuerdo: En muchos sitios se da clases igual que hace 50 años. Y no será por falta de medios.

    • Pepita Pulgarcita Enlace permanente
      2 junio, 2010 21:32

      Pues yo no estoy tan de acuerdo, Luis:
      ¿Lo de “como hace 50 años” se refiere a que no se usan los ordenadores, o algo así?… Pues las nuevas tecnologías, o cualquier instrumento aparecido desde esos 50 años atrás hasta ahora, tampoco garantiza nada. Es más: de la manera que la Administración los inyecta a presión en el sistema, tienen más de propaganda barata que de método pensado y planificado, con la cabeza.
      Yo utilizo MASIVAMENTE “nuevas tecnologías”, pero solo CUANDO TOCA. Y cuando toca pizarra, o cualquier otra cosa, pues es lo que toca… No sé si “como hace 50 años”, entre otras cosas porque no sé si hay mucha gente que pueda hablar de cómo era hace 50 años. Yo no.

      En cuanto al aporte de IsabelFernández:
      Agradecería una descripción exahustiva de esa “metodología encaminada a estimular al estudio”: exactamente, instrucciones de aula de cómo hacerlo.
      No creo ser solo yo quien piensa que a estudiar se aprende BÁSICAMENTE poniendose a estudiar.
      Hoy por hoy, lo que el alumnado está reclamando cuando me dice que “no sabe estudiar”, en realidad es que “no sabe qué es lo que hay que hacer para, sin trabajo y sin esfuerzo, sacar una gran nota en un examen”. Y sí se puede generalizar.

      Estoy harto de dedicar horas de tutoría a enseñar las manidas técnicas de estudio, comprobando que no sirve para nada.
      Si el alumnado simplemente hace a diario lo que dice y dosifica el docente (ejercicios cuando tocan ejercicios, lectura de un texto cuando toca lectura de un texto, resumen de un tema cuando toca resumen de un tema… y de todo ello EN CASA cuando toca que sea EN CASA… -¿recordamos a la innombrable aquella que dijo que tenía que estar prohibido ponerle deberes a los nenes para casa?- ), ahí tenemos las técnicas de estudio. Y además, aprehendidas así de manera inductiva, toma castaña, que nos han dicho que es la que vale, ¿no?
      El problema es que tenemos una gran mentira: una gran GUARDERÍA, donde viene el alumnado, pasa el rato, sale a última hora, y hasta el día siguiente si te he visto no me acuerdo, y vuelta a empezar. Continuidad cero. Respaldada por el bombardeo cotidiano de competidores que tenemos, que se ve que se saben vender con mejor metodología que nosotros, pero que tampoco sufren recortes o limitaciones por parte de Administración o de sociedad (¡¡no vaya a ser que digan que se está coartando alguna libertad!!, faltaría más).
      Vamos a ser serios. Ejemplo: ¿Queremos mejorar idiomas? Acompañemos la FARSA del “Bilingüismo” de aula con el cese del doblaje de películas en la tele. ¿Daños colaterales?: Unos cuantos actores de doblaje al paro, y la sociedad echándose a la calle con el cuchillo entre los dientes, acompañados todos de paniaguados sindicaleros. Así que es solo una utopía más: ni se le ocurriría hacerlo a una Administración cobarde, débil, hipócrita, y que piensa a 4 años vista y punto.

      Yo es que me parto.

      Y al final, lo que se ve es que tenemos un maremagnun de posturas tan sumamente opuestas, que lo mejor va a ser que una vez más alguien imponga un sistema, y nos aguantemos… Esperando a ver los resultados. Ya que lo del CONSENSO está demostrado que ha salido rana.

      • 18 agosto, 2010 17:46

        Pulgarcita, dejate de ironias facilonas, lo de “hace 50 años” no tiene nada que ver con los ordenadores, Sois muchisimos docentes ( ¿80%?) los que seguis enseñando como hace cincuenta años. Confronto mis libros de bachiller (lo empece en 1967) con los de ahora (en matematicas por ejemplo) y no ha cambiado el fondo (programa) para nada: La forma a peor, muchos mas detalles intrascendentes, muchas mas paginas aburridas etc. etc.) Confronto los examenes de mi hijo con los mios (!guardo muchos! ventajas de las casas familiares) y son examenes de bachilleritos de toda la vida. El metodo de valoracion: 80% de la nota el examen 20% los trabajillos y preguntas en clase. En mis tiempos era el comportamiento y ahora tambien, solo que disfrazado.

        Asi que menos lobos, Habeis cambiado menos en 43 años que la momia de Tutankamon

      • Pepita Pulgarcita Enlace permanente
        21 agosto, 2010 15:35

        No hombre, no, hasta ahí podíamos llegar:

        Usted no tiene derecho alguno a incluirme a mí entre ningún tipo de grupo de profesorado puesto que no puede tener ni la más remota idea de cómo ejerzo mi profesión, ni me conoce, ni ha estado en una clase mía, ni sabe cómo lo hago.
        Ni voy a perder el tiempo en explicárselo, puesto que ya suficientemente Decepcionado y Defraudado estoy con los encarnizados ataques que se van vertiendo hacia los docentes EN GENERAL, que parece ser, trístemente, para lo que ha quedado este blog después de tanto tiempo.

        Usted no tiene vergüenza: ¿de dónde se saca el dato estadístico ese del “80%”? Es chavacano y grosero. ¿Usted me está enseñando a mí lecciones de cómo ser o no ser profesor? ¡Vamos hombre!
        ¿Si por ejemplo yo le digo a usted que es usted un incompetente y un inepto y un inútil en su trabajo, así directamente y porque sí, tengo algo de crédito en lo que digo?… Pues aplíquese el cuento.

        Y de todo lo demás es que ni siquiera voy a seguir hablando: usted ha decidido, cuando sea y como sea, que aquí la culpa es de los docentes, y viene a repartir mamporros sin escuchar ni razonar, ni admitir argumento alguno. Aparte de que se ve que mal debió de pasarlo en sus tiempos de alumno, según la inquina mal curada que guarda hacia nosotros como colectivo (miedo me da pensar en cómo dejará al profesorado delante de sus hijos cuando toque conversación al respecto. Gracias por nada).

        Repito una vez más que es tristísimo haber comprobado en qué ha quedado este blog al paso del tiempo: de pretender algo constructivo, a verse convertido en plaza del pueblo a la que venir a quemar brujas.

        Háganse ustedes un blog por ahí y propongan algo, en vez de atenerse a destruir.

        Juro y prometo por lo más sagrado que es la última vez que entro aquí o que leo algo de este blog. Ya es suficiente. Es para echarse a llorar.

        Es para estar Defraudado y Decepcionado. Y sinceramente compadezco a los que en mala hora se les ocurrió intentar ALGO para mejorar el sistema, aunque fuese en forma de manifiesto, mientras NADIE más hace NADA.

        Adios.

  154. 3 junio, 2010 21:59

    ME PARECIO MUY INTELIGENTE EL MANIFIESTO. SOY DOCENTE JUBILADA DE LA CABA (ARGENTINA ) CON MAS DE 45 AÑOS TRABAJADOS -ME PREOCUPA EL DESTINO DE NUESTRA JUVENTUD. CULPO A LOS POLITICOS Q SOLO QUIEREN LLENARSE LOS BOLSILLOS, TODOS LOS DIAS SOMOS TESTIGOS DE SUS MENTIRAS, YA SEAN OFICILISTAS /OPOSITORES. HAY Q RECONOCER NO TENEMOS PODER QUE SE PUEDA EJERCER HORIZONTALMENTE. SE DESMANTELO LA FLIA., EL EJ. DE PADRES TRABAJANDO Y …TANTAS OTROS EJEMPLOS

    • Caperucita Feroz Enlace permanente
      4 junio, 2010 9:01

      Es muy interesante observar opiniones de gente que habla desde la experiencia en otros lugares.
      Kenneth Morse, durante mucho años a cargo del Centro de Emprendedores del M.I.T., opina de los españoles (entre otras cosas) que pecamos de exceso de celos y envidia. Y yo añadiría de soberbia, muy aparejada a los anteriores:
      En diversos foros relacionados con Educación, he tenido oportunidad de exponer que habría que (entre otras cosas) fijarse en sistemas educativos de otros lugares, en pros y contras, en características de contorno, y en resultados que obtienen. Y a partir de ahí, importar -adaptado- lo que se intuya bueno…
      …Y siempre ha habido quien me responda -hablo de carguillos y directivos con cierta potestad, no ya solo de “abejas obreras” como yo- cosas como que nosotros podemos hacerlo mejor (?!). Lo cual me parece el colmo.
      Por eso agradezco tanto, y valoro, la información que viene “de fuera”. Pero me temo, Mirtha, que habrá legión de impresentables que se atrevan a decirte: “¡¿Y tú qué sabes de como son las cosas aquí?!”… Así somos.

      Me permito añadir a tus comentarios que los gobiernos no hacen políticas globales, sino que colocan parches: la “reforma laboral” esa que se va a imponer por zapatazo en pocos días, ¿no debería ir acompañada de una reforma educativa en concordancia?, ¿y de una reforma en la política social en concordancia con ambas?, ¿y de una reforma sanitaria en concordancia con las tres anteriores?… Y así sucesivamente.
      Pero no: me temo que nuestros políticos:
      a) no tienen interés en construir nada a más de 4 años vista, y
      b) no están capacitados ni moral ni intelectualmente para resolver NADA.

  155. Carlos Manuel Martín Nogués Enlace permanente
    16 agosto, 2010 10:41

    Detecto una contradicción intrínseca cuando planteáis por una parte “Que el Pacto por la Educación incluya el criterio de los profesionales de la enseñanza que están dando clase -y no sólo de quienes dicen ser sus representantes-, únicos expertos hasta el momento y principales conocedores de la realidad de las aulas españolas”, y, por otra parte, que “limite las atribuciones de psicólogos y pedagogos”. Es decir, que nos consideramos (yo también soy maestro) profesionales de la enseñanza, incluyendo entre nosotros a muchos que ni siquiera tienen unos conocimientos mínimos de Didáctica y/o Pedagogía y nos parece una aberración que no consulten con notros a la hora de elaborar la normativa (con lo cual estoy de acuerdo) pero, a la vez, también estáis en contra de que contenmos con otros profesionales de la educación, como son los pedagogos y, en cierta medida, también los psicólogos. ¿Es que un licenciado en Historia o en Química está más preparado para enseñar por ser experto en esa disciplina. No señor, estará más preparado para investigar los hechos históricos o para trbajar en un laboratorio, pero no para educar, y cuando digo educar no me refiero sólo a las actitudes, pero también a ellas, sino a educar en el sentido amplio, es decir, a preparar al alumnado para que sea capaz de enfrentarse a los problemas que le puedan surgir a lo largo de su vida y que, por desgracia, y debido al trepidante ritmo con el va cambiando todo lo que nos rodea, ninguno de nosotros es capaz de prever. Ya no sirve argumentar que “sabiendo leer y escribir y las cuatro reglas, podrás ser una persona de provecho”. (Los nazis osabían muchas más cosas y poco provecho sacó de ello la Humanidad). El futuro es cada vez más impredecible y cambiante, y la sociedad tampoco se parece en nada a la de finales del siglo XIX y principios del XX, que fue la que inspiró los principios de la escuela que con tanto ardor defendéis.

    Considero que modernizar y adecuar la escuela a las necesidades actuales no pasa precisamente por retomar viejos tópicos y despreciar nuevas aportaciones (Pegagogía y Psicología entre otras).

    Por favor, dejemos de mirarnos el ombligo y miremos a nuestro alrededor. En todos los aspectos de la vida, como en el juego de ajedrez, no basta con una visión parcial del conflicto, hay que mirar todo el tablero, porque si me ciño a la zona donde he detectao la amenaza y pierdo de vista el conjunto, me puede llegar el mate desde otra zona del tablero en la que no había fijado mi atención.

    Comparto algunos de los planteamientos del manifiesto, pero detecto cierto tufillo conservador y corporativista con el que discrepo totalmente. Y digo todo ésto sin acritud, intentando solamente aportar mi punto de vista, que, como el de cualquier otra persona, puede ser erróneo, porque, no lo olvidemos nunca, nadie está en posesión de la verdad, es más, ni siquiera creo que exista una verdad única y absoluta.

    Un saludo

    • 18 agosto, 2010 17:19

      Esdtimado Carlos. Ni que decir tiene que estoy totalmente de acuerdo con usted, tiene usted toda la razon al decir que esta sociedad del principio de XXI no se parece en nada a la sociedad del XIX y XX que fue la que creo la escuela que ahora padecemos; El catedratico de matematicas Antonio Cordoba hizo un analisis de los libros de texto del bachillerato español en

      http://www.colegiodeemeritos.es/DocumentosDelColegio_Documento3_LibrosTexto/seccion=32&idioma=es_ES&id=2008090411280001&activo=1.do

      y no es amable -aunque muy diplomatico- sobre esta materia, a la que califica de completamente doeciochesca en su contenido y forma. Tambien se ve el elitismo de unas personas que han obtenido una licenciatura y….¿Algo mas?

      Hacen ustedes bien en dejar de mirarse el ombligo y empezar a mirar a su alrededor porque la cosa se pone seria y es … embarazoso que el numero de alumnos en la universidad sea 200.000 menos que en 1998 (consultelo en el INE, en algunos casos, matematicas, fisica.. han pasado de 16000 a 6000 da miedo. Las licenciaturas y diplomaturas han perdido un 25% y las Ingenierias, tecnicas o superiores, un 7% ) y los profesores hallan aumentado en un 7% . Alguien podria pegarles un tijeretazo gigantesco . Si no quiere hacer los calculos, aqui hay un resumen lapidario:

      http://www.fundacioncyd.org/wps/wcm/connect/abc0bd8042b710d1bb0efb75e36717f7/RESUMEN_EJECUTIVO_ICYD_2009.pdf?MOD=AJPERES.

      No estoy de acueerdo con usted en lo de “tufillo conservador y corporativista”. Es un hedor
      insoportable, se huele a mil kilometros y desde luego yo, como ciudadano que paga sus impuestos para matener un sistema educativo entre otras cosas, no lo voy a tolerar. Si quieren elitismo, excelencia y demas tonterias que se vayan a la educacion privada. Veras que pronto les ponen las pilas.

      • 19 agosto, 2010 7:41

        Estimado Andrés:

        Para tachar a los profesores de ombliguistas, prepotentes y otras flores, ejercita usted un tonillo de superioridad moral francamente desconcertante.

        En cuanto al aumento de funcionarios:

        ¿Esperaba usted que un modelo de escuela comprensiva propiciase otra cosa?

        Reducir su número, como aconseja, ¿sería “elitista, excelente y demás tonterías”?

        Y, por último: si usted cree que la Escuela de ahora es la del siglo XIX, allá usted. Es tan disparatado que no merece réplica. Pero como le veo con tanta confianza en los “nuevos” y “revolucionarios” métodos futuristas que puedan traernos el paraíso pedagógico, yo también le voy a recomendar un par de libros:

        “La educación contra el mundo”, de Gregorio Luri y “La educación en peligro”, de Inger Enkvist.

        Por cierto, en este último, la profesora sueca hace un relato de las reformas políticas que llevaron a los socialdemócratas suecos a implantar el modelo educativo que nosotros hemos copiado. Con las catastróficas consecuencias que sin duda conoce.

        Inger también es catedrática, como el señor Córdoba (o sea, que tiene “una licenciatura y algo más”…) pero no demoniza a los profesores, sino que los pone en el centro del proceso de enseñanza y reivindica que se les deje enseñar en unas condiciones mínimas de estabilidad y coherencia legislativa. El gran maestro es el mejor método, Andrés. Todo lo demás son elixires de la juventud que se venden en la feria psicofántica a precio de oro.

        Le dejo, Andrés, que se me agota la batería. Sin duda es que ya me toca ponerme las pilas.

        Siga con salud.

      • Defraudado y decepcionado. Enlace permanente
        21 agosto, 2010 15:13

        Me parece simplemente grosero acometer una vez más contra los docentes como responsables del problema.

        Con una lectura correcta y objetiva de lo que tiene como fondo este blog (y repito aquí que no tengo nada que ver en su gestión), es sencillo comprender que lo que se solicita son actuaciones que van a redundar en la mejora de la enseñanza, en el beneficio del alumnado.

        Hacer una lectura simplista que se atenga a algo así como que los docentes queremos estar muy a gustito, es más de la típica y enraizada Envidia Española.

        Pretender que sobramos docentes es simplemente no saber de lo que está usted hablando. Pero alégrese: con los recortes, para este nuevo curso son 4 ó 5 profesores menos en un centro de secundaria de tamaño medio, por ejemplo. Si tiene usted hijos, parece que le alegrará saber que la atención personalizada sigue lléndose al garete con aulas abarrotadas de alumnos.

        Y si, como parece, le molesta que lo que llega a la universidad últimamente es poco y malo, hablando de alumnado, pues le doy la razón: también conozco yo (y de primera mano) a docentes universitarios que me mantienen al tanto de cómo van las cosas… Pero no me responsabilice a mí que estoy en el escalón previo: el alumando que me llega a mí tampoco vale un pimiento, de modo que si es usted consecuente, saltará al escalón previo, y así sucesivamente… Y así llegaríamos a los padres, mire usted por donde…

        …Pero no, no tema, que yo no responsabilizo a nadie. O mejor: sí que responsabilizo a alguien: responsabilizo al sistema en su conjunto y a lo que se nos ha ido imponiendo, PERO A TODOS LOS NIVELES. Y que precisamente es lo que el manifiesto de este blog intenta, con mayor o menor acierto, denunciar.

    • Defraudado y decepcionado. Enlace permanente
      21 agosto, 2010 14:59

      Sr. Martín Nogués:

      Llevo mucho tiempo siguiendo este blog y sus comentarios, pues veo que son aportados por personas de distinta procedencia y de ahí parte de mi interés (yo soy docente).
      Sin embargo, he de reconocer que últimamente ya me pone mal cuerpo recibir notificación en mi e-mail sobre nuevas aportaciones, lo que se confirma cuando las leo puesto que verdaderamente sufro unos pellizcos en el estómago que me dejan por los suelos. Y no me refiero a comentarios particulares de usted o de otros, ni tan siquiera al desagradable tono con que a veces se vierten, sino a la desesperanza que provocan por ser “más de lo mismo”, pescadilla que se muerde la cola, intransigencia, o afán de llevar razón, por decir algo.

      En particular en cuanto a su comentario, me entristece que tergiverse (es lo que yo percibo) las cosas: cuando criticamos (me incluyo, aunque no tenga nada que ver con la redacción del manifiesto) a pedagogos y psicólogos dentro del Sistema, creo que es ya de dominio público que lo que estamos criticando es el EXCESO actual de teóricos de la educación, de verborrea pseudo-técnico-pedagógica y de parafernalia hueca, de lecciones magistrales de qué es lo que hay que hacer con el alumnado pero emitidas por teóricos que no trabajan con alumnado, de falsos compañeros que no nos apoyan en nuestro trabajo diario, de orientadores (no todos, ciertamente, pues en nada se puede generalizar) que en gran número no hacen mas que estorbar el trabajo docente y provocar que los demás los tengamos que ver como parásitos en vez de como iguales y colaboradores.

      Por lo tanto puedo estar de acuerdo con usted: todos hacemos falta. Pero es que no se está persiguiendo a nadie: solo se trata de solicitar que todo adquiera su justa medida.
      Y si me permite, termino con un ejemplo para que me sea más fácil explicarme: si una persona va enferma a la seguridad social y la tratan siempre mal y tarde, no se le puede seguir insistiendo en que esté contenta con que se le haga pagar impuestos. Pero si esa persona va al médico y recibe una atención adecuada, aunque sus impuestos sean incluso superiores los aportará con gusto, puesto que observará fehacientemente que recibe algo de calidad a cambio…
      …Si la Administración, buscando recetas mágicas como siempre, introduce con calzador un ejército de pedagogos y psicólogos que incluso ordenan y mandan saltando por encima de los que estamos a pie de cañón, como ha ido y va sucediendo, y además no se ve que sirva de mucho, no es lícito insistir en que es ese el más adecuado camino a seguir.

  156. 20 agosto, 2010 15:30

    Sr, NACHO CAMINO. ¿Su respuesta es para mi o e ha equivocado? ¿Soy yo el que muestro un tonillo de superioridad moral desconcertante? ¿No seran ustedes al proponer que niños de catorce años sean derivados al mercado laboral los que se arrogan una superioridad intelectual que estan muy lejos de tener? ¿Quienes son ustedes para juzgar eso? ¿Dioses?
    Me asombra que diga usted que tratamos de imitar al modelo sueco. Nada mas lejos de la realidad.
    Lo que estamos imitando desde hace mucho es el modelo anglosajon. Y con consecuencias catastroficas.

    Los libros que me recomienda estan muy bien, pero yo, como soy de pueblo, sigo sin salirme de lo español, le recomiendo “cincuenta años de reeformas universitarias en españa.pdf” http://hermite.mac.cie.uva.es/sanzserna/publicaciones.php de J.M. Sanz Serna que ademas de lo anterior es un cientifico de prestigo internacionalmente reconocido (Como Cordoba) Si lo lee vera que lo que propone su “manifiesto” es exactamente lo que habia en la españa fascista (antes no se, yo no existia): Una educacion dual que destinaba a la mayor parte de los jovenes al trabajo de peones peores, y unos elegidos a cubrir los puestos de altos funcionarios y profesiones liberales Bo habia nada mas. ESO ES LO QUE USTEDES RIVINDICAN. Una manera muy facil y gratis de aumentar su status sin mover un dedo, simplemente empujando a los demas hacia abajo.
    Que lo que ustedes enseñan y como en los institutos es la matematica del siglo XVIII es algo de cajon . Alla usted si piensa de otra forma. No creo que tenga usted mas prestigio profesional que el señor Antonio Cordoba catedratico de matematicas.
    Tal vez me exprese mal en lo del aumento del profesorado: es el 7% ANUAL y UNIVERSITARIO donde la enseñanza comprensiva brilla por su ausencia. ¿Como se come con semejante perdida de estudiantes?
    Como usted acaba dandome unos consejos paternales, permitame que termine igual
    El verdadero conocedor de lo que enseña, el entusiasta de su rama del saber, es el mejor profesor, lo demas son tonterias incluyendo “manifiestos” proclamas y demas.
    Saludos

    • Defraudado y decepcionado. Enlace permanente
      21 agosto, 2010 15:16

      Vaya, ya salió de nuevo el fascismo.

      • 23 agosto, 2010 18:48

        No, no salio de nuevo. NUNCA SE FUE. ¿Acaso piensa used en lo maravillosa que era la unversidad de los años cincuenta?

  157. 20 agosto, 2010 16:47

    Sr. Andrés:

    En efecto, era a usted a quien me dirigía. Porque es usted el que descalifica a todo un colectivo de profesionales, sin dejar demasiado espacio a los necesarios matices que se supone son ingrediente imprescindible de toda crítica intelectual.

    Es evidente que tenemos posturas distintas sobre lo que ha de ser la Escuela. A usted le parece una ignominia que muchachos de 14 años, poco o nada interesados por las cuetiones académicas, tengan la posibilidad de aprender un oficio. A mí no. Por cierto: si lee atentamente las propuestas de los redactores del Manifiesto, comprobará que incluso esa alternativa a los estudios convencionales es reversible en varias etapas del proceso educativo.

    Por otro lado, los niños de 14 años no son “desviados al mercado laboral”. Permanecen en la escuela al menos dos años más, pero con un objetivo y unos planteamientos distintos. Si a usted le parece bochornoso que un chico de 16 años trabaje, entonces quizá debe dirigir parte de su crítica a la legislación laboral vigente.

    Si a usted no le gusta la pedagogía comparada, a mí tampoco me gusta retrotraerme a otras épocas. Decir que reivindicamos la escuela “fascista” es un recurso fácil y una mala forma de entablar una conversación. Yo ni siquiera conocí la España “fascista”, así que poca gana tengo de volver donde nunca estuve. Si la oferta de itinerarios diferenciados significa volver a la España fascista, deberá colegir que en Alemania están viviendo los años más dorados del Imperio Nazi.

    Por supuesto que imitamos el modelo anglosajón. Que es hermano gemelo del modelo socialdemócrata sueco. Pero no me acaba de quedar claro si a usted le parece bien este sistema o si tiene algo que decir respecto de sus planteamientos educativos.

    Yo no tengo ningún interés en aumentar mi status, Andrés. No hace mucho, varios miles de profesores andaluces rechazamos un incentivo de 7000 euros porque su cobro dependía de aumentar el número de aprobados sin controles rigurosos que certificaran la justicia de los mismos. Así que ni aumento de status ni aumento de sueldo, fíjese:

    http://www.diariodesevilla.es/article/andalucia/80962/la/mayoria/profesorado/rechaza/incentivo/euros/la/junta.html

    Comprendo que para usted el status sea importante, pues bien se encarga de recordarme el prestigio profesional del señor Córdoba. Bien: él es un eminente catedrático de Matemáticas y yo un simple profesor de secundaria. ¿Y? ¿Acaso estoy discutiendo con él el Teorema de Fermat?

    Puede que ahí esté la raíz del problema. Que se juzgue a las personas por su posición social o académica, dejando de lado cualquier otra consideración. Esto no deja en buen lugar a los soldadores o los poceros, por poner dos ejemplos de profesiones menos empingorotadas. ¿Creen que les importan nuestras disquisiciones? Lo dudo. Pero no por ello dejan de necesitarse soldadores y poceros. Y electricistas, y fontaneros. Y hasta torneros-fresadores.

    Tal y como yo lo veo (aunque “allá yo”, por pensar de otra manera) la Escuela debe recuperar la posibilidad de enseñar. Para ello es obligada la competencia de los profesores, desde luego. Pero también que el sistema reúna las condiciones suficientes para hacer posible el ejercicio de la enseñanza. Y este sistema, Andrés, no lo permite en la mayoría de los casos. Ni a los malos ni a los buenos profesores.

    No creo que disparando en una sola dirección acierte usted en la diana del problema. Puede llamarnos lo que le plazca, y el señor catedrático (al que leeré con mucho gusto) puede criticarnos desde su atalaya cuantas veces guste. No servirá de nada. Si el nivel de los profesores es lo que le parece escandalosamente bajo, ¿por qué no empieza a preguntarse por los criterios de acceso a la función docente? Gente que ha firmado este Manifiesto los critica sin ambigüedades, porque es un hecho que desde hace unos años esos criterios tienen que ver menos con el conocimiento de la materia que con la asimilación de una pedagogía oficial que fracasó estrepitosamente en otras latitudes y nos encamina al abismo desde su implantación en España:

    http://deseducativos.com/2010/06/27/el-nuevo-profesor-i-condiciones-de-acceso-a-la-funcion-publica-docente/

    Respecto a la enseñanza dieciochesca de las Matemáticas, no sé qué decirle, pues no soy un experto en la materia. Si usted encuentra que el asunto “es de cajón” sin duda es porque le avalan unos conocimientos de los que yo estoy falto. Por lo poco que sé, en otros países se hicieron algunos experimentos pedagógicos con esta materia que no obtuvieron lo que se dice buenos resultados. Alicia Delibes habla de ello en este artículo:

    http://www.sema.org.es/ojs/index.php?journal=sema&page=article&op=viewFile&path=361&path=360

    Por lo que a mí respecta, enseño Música. Y, dentro del vasto campo de posibilidades que esta asignatura ofrece, enseño un lenguaje musical con varios siglos de existencia. Quizá es que no haya que hacer tabla rasa y formatear el disco duro cada día que amanece. O quizá es que vivo aún en la época del minué. Pero no por ello renuncio a incorporar a mis clases lo que mi época puede ofrecer de valioso y consolidado. Pues la Escuela Media no es la Universidad, como bien sabe. Los profesores son intermediarios entre una herencia cultural que ha demostrado su capacidad de pervivencia y los alumnos. No sé en lo que toca a las matemáticas, pero empezar en 1º de ESO hablando del serialismo integral de Boulez o del “acorde místico” de Scriabin sería un poco fuerte…

    Por último, no sé de dónde saca que yo le di no sé qué consejos paternales… Todo lo que le di fue mi opinión, que, mire por dónde, coincide plenamente con la suya. No puedo estar más de acuerdo en que el mejor maestro es el que sabe de su materia. Dígaselo a los consejeros educativos y su a cohorte de pedagogos áulicos, a ver si le hacen caso.

    P.D.: Disculpe la profusión de enlaces. Sería fatuo pretender que se los lea todos sin haber yo leído el ensayo del Doctor Córdoba. Pero ahí quedan, para sostener el argumentario y con la esperanza de que encuentre en ellos algo valioso. Y, a riesgo de ser más pesado que exhaustivo, me permito invitarle a que visite estas dos páginas, si es que no las conoce ya:

    http://www.piensa.org.es
    http://www.deseducativos.com

    Quizá sus contenidos no coincidan con su idea de la Escuela, pero más raro será que no encuentre algunos puntos en común como el que nos ha unido en nuestros recíprocos “consejos”.

    Saludos.

  158. 21 agosto, 2010 15:44

    A Defraudado y decepcionado, a Pepita Pulgarcita, y a cuantos entraron y entran en este blog con ánimo de aportar argumentos constructivos:

    Por favor, no dejen que las descalificaciones de unos pocos prevalezcan sobre el intento de aportar soluciones.

    Esta página es sólo la punta del iceberg de un movimiento que demanda la posibilidad de VOLVER A ENSEÑAR. Si quieren seguir con nosotros, entren en

    http://www.deseducativos.com

    donde las reflexiones no pasan de un razonable y sosegado combate dialéctico.

    Gracias.

    • 23 agosto, 2010 19:03

      Si soy yo unos de esos reventadores del “sosegado dialogo” permitame que le responda. ¿Usted es consiente de la increible dureza de su manifiesto? ¿Pone usted a niños de doce años a los pies de los caballos. Los echa a los 14 del sistema educativo, ala, a trabajar, pagar impuestos con los que nos pagaran a nosotros.

      La relevancia de este sitio es practicamente nula: 370 paginas de internet contienen la palabra “manifiestomp” todo un exito. Los parroquianos no pasaos de un par de docenas…

      Es evidente que a la mayoria, incluidos profesores, esto le importa un pito. Tienen razon los docentes al quejarse de su nula valorcion social (y eso que son !650.000! solo en ESO) A cuan pocos nos interesa esto.

      ¿No estaran cambiando las cosas? ¿somos necesarios? ¿Se nos acabo el monopolio del conocimiento?

      Tal vez deberiamos mirar a traves de la ventana, mas alla del comodo jardin que el estado cuida para nosostros.

      P.D. Fui docente, interino durante varios años.

      • 23 agosto, 2010 19:16

        “8.- Que el Pacto por la Educación no condene a los alumnos que fracasan a la precariedad laboral y que incluya con carácter de urgencia, para ello, un tercer itinerario de Iniciación Profesional a los 14 años -de 2 años de duración- que armonice la presencia de las asignaturas instrumentales con una atención especial a materias exclusivamente prácticas, procurando así una cualificación profesional temprana y una salida laboral digna y suficiente como para no impedir la promoción social a la que todo ciudadano tiene derecho”.

        Dígame exactamente dónde pone que, a los 14 años, se echa a los alumnos del sistema educativo.

        No sé si distruta o lamenta que el asunto no tenga más repercusión social. Lo que es evidente es que a usted le preocupa, y mucho: de lo contrario, no se entiende que pase tanto tiempo entre nosotros, como no sea para practicar el “tiro al docente”.

        Por cierto: el conocimiento no es monopolizable, pero su transmisión sí puede ser dirigida de acuerdo a intereses políticos. Contra eso también nos enfrentamos.

        ¿No le parece que ya miramos más allá de nuestro “cómodo jardín” funcionarial? El problema es que a usted no parece gustarle que lo hagamos.

        P.D. Enhorabuena.

    • 24 agosto, 2010 14:57

      Señor Camino !nachete! !Aqui estoy pa seguir practicando el “tiro al docente”.

      De que sois la punta de Iceberg nada. esto es todo lo que hay. No hay mas. No se haga falsas ilusiones. la mayor parte de sus compañeros aprobaron la opsicion y seran felices hasta muy muy viejecitos, el resto le importa un carajo: La materia, el alumno y la madre que pario al demonio. NO HAY MAS.
      Por cierto, vaya sitios que el recomienda a ‘defraudado y decepcionado’ ‘pepita pulgarcita’ : deseducativos.com: ¿A lo que circula por alli lo llama un dialogo constructivo y sosegado? Segun eso un regimiento de artilleria desplegado y en plena faena debe ser un lugar para un curso de relajacion.
      Una muestra: David Lopez de Sandoval le escribe una carta al “Ministro de educacion de Hispanistan” Pero vamos a ver señores, ¿Donde coño se creen que estan? ¿quien se creen ustedes que son? Adam Smith dijo de los politicos “Es vulgarmente llamado estadista o politico aquel indigno y astuto animal cuyas decisiones estan condicionadas por circunstancias momentaneas o intereses personales” Aquel ricachon escoces conocia el paño. PERO, PERO LOS HEMOS ELEGIDO NOSOSTROS Y AL MENOS TIENEN LA LEGITIMIDAD QUE LES DIMOS y se merecen un respeto formal, ¿A USTEDES QUIEN COÑO LES HA ELEGIDO? ¿SU SABIDURIA? !JA! He pasado suficientes examenes en mi vida que valoro mas la suerte que todo lo demas (NO me salgan con chorradas de que usted estudio muchisimo y muchisimo sacrificio y bla bla .. y la virgencita del carmen) a ustedes los eligio el mono de las botellas de anis …. despues de beberse el cargamento.
      Ya hay suficientes hostias por esos lugares asi no espere verme.

      Saludos.

      P.D. He estado husmeando por ahi y lo deseducativos.com huele que apesta ¿que sindicato o partido politico anda detras de eso? Por lo demas 13000 paginas aputan aeso. Contando las que les zurran a placer. En alexa ni aparece (bueno si, en el puesto 2,300.000 mas o menos por donde canal cocina)

      DESENGAÑATE NACHE, NO HAY NINGUN ICEBERG

      • 24 agosto, 2010 16:42

        Estimado Andrés:

        Parece claro que su experiencia escolar debió de ser traumática. Aunque asombra pensar que pudiera usted tener contacto con escuela alguna, si atendemos a su ortografía y su entusiasta propensión al anacoluto.

        Le respondo únicamente como pasatiempo de una tarde calurosa y porque así le hago un favor: ¿de qué otro modo iba a conseguir usted atenciones del prójimo?

        Es curioso el celo que pone en defender a los políticos que nos gobiernan. Y alegremente totalitaria su pretensión de blindarlos frente a toda crítica. Así, resulta extraño que incluya esa cita de Adam Smith, cuyas ideas deben de estar aproximadamente en las antípodas de lo que usted representa.

        Enternece ver cómo sangra por la herida. Creer en la mala suerte es una argucia con la que todos, y me incluyo, tratamos alguna vez de explicar nuestros fracasos personales. Pero no debe preocuparse, pues en la actualidad las oposiciones de enseñanza se están confeccionando a la medida de gente como usted, gente Doble A:

        Ágrafa y Acrítica.

        Se precipita al creer que le voy a endosar mi currículo académico. Yo, a diferencia de usted, carezco de complejos y me falta el resentimiento que a usted le sobra.

        En cuanto a quién anda detrás de Deseducativos, le daré una primicia: Una facción resurrecta del Partido Nazi, liderada por la momia de Hitler y un sobrino de Blas Piñar. ¿Es lo que quería oír? No busque fantasmas, Andrés, porque no los hay. Somos profesores, ni más ni menos. Ni siquiera nos conocemos personalmente, así que imagine lo que sabemos de las filiaciones políticas de unos y otros: nada.

        Usted dice que somos una gota en el océano, pero, al mismo tiempo, malgasta energías en “husmear” (no se me habría ocurrido mejor verbo para usted) cuanto nos concierne. ¿Se da cuenta de lo patético que resulta? Por mí puede seguir hozando en su pocilga el tiempo que crea necesario.

        Lo peor de todo es que reúne usted todas las trazas de un cobarde. Se pone usted muy gallito tecleando (mal) groserías y tuteándome de forma insultante. Me pregunto si pondrá usted en práctica esa chulería cuando no hay pantallas digitales de por medio.

        Le animo a que siga así, perseverando en su idiocia. El hecho de que alguien de tan escasa talla moral e intelectual nos ataque es el mejor indicio de que no debemos de estar tan desencaminados.

        P.D.: Aterra pensar que un sujeto como usted haya podido dar clases en un aula. No hay mejor dato para explicar el derrumbe del sistema educativo que padecemos.

        Siga con nosotros, se lo ruego. Aunque el espectáculo es lastimoso, nos reímos mucho con sus ocurrencias. Además, imagino que le sirve de terapia. Y sin gastar un duro en psiquiatras, no se quejará.

        Pero, eso sí: si es usted tan amable vaya a tutear a la señora madre de usted, quediosguardemuchosaños, etc.

        Un saludo, y a cuidarse.

  159. 23 agosto, 2010 18:46

    Pepita Pulgarcita
    21 Agosto, 2010 15:35

    Soy Andres, del Andres del 18 Agosto, 2010 17:46 .

    Por supuesto que estoy en mi derecho de meterle a usted en el grupo que me parezca, sobre todo a tenor de los que escribe, esta muy claro en el grupo que esta usted: negligente e incompetente. No le tolero a usted que me llame grosero ni nada, usted y yo no tenemos nada mas que decir. Salvo QUE SI, ES UN ATAQUE CONTRA LOS DOCENTES EN GENERAL; por una razon muy simple: se trata de un ataque ESTADISTICO (en su caso no, forma usted parte de la peor parte del profesorado sin la menor duda) una amargad@ harta de enseñar y que trata a sus alumnos con la mayor falta de educacion.
    Lo del 80% te lo voy a explicar: Trabajo con redes de computadores, de transmision de datos etc. y, como descubrio hace mucho Vilfredo Pareto, muchas variables humanas tienden a tener una distribucion 80/20: El 80% tiene el 20% de la riqueza, el 20% el 80%; El 20% de los usuarios de una red telematica genera el 80% del trafico. Y etc etc etc.
    Una “encuesta” nada estadistica entre compañeros, amigos, familiares a los que pregunto “¿Que profesores de secundaria recuerdas con agrado porque te ayudaron a extender tu conocimieto del mundo?” Da unos resultados bastante peores del 80/20. Pero como no tiene base cientifica por eso pongo ¿80%? con interrogacion ¿O no lo notastes?

  160. 24 agosto, 2010 19:41

    Nacho camino !Nachete! por fin sale tu verdadero yo. Que si cobarde, que “te espero en el recreo” como se te nota la pluma flipao. Bueno pues nada, vivire temblando con tus amenazas. Y por supuesto me inclin0 ante tu altura moral y tu nivel intelectual … Perdona chico, pero es que eres un hombre tan pequeño en todos los sentidos, que no esta mi espalda para tanto doblar. Pues nada hasta nunca. “superior intelectual”, “superior moral” “madre superiora” !huy! perdon, eso no.

    Una advertencia: Procura no tropezar conmigo de verdad, porque vas a conocer todos los horrores del infierno en un instante capullo.

    • 24 agosto, 2010 20:18

      Ja, ja, ja,…. Es usted tronchante, Andrés. ¿De dónde saca su alicatada prosa? ¿De Rocky IV?
      Y, por cierto, me encanta ese puntito paranoide que le sale: “amenazas”, dice. Pero, ¿de verdad cree que voy a perder el tiempo con usted más allá de intercambiar comentarios en una tarde aburrida de agosto?

      Lo de la “pluma” me intriga. ¿Tiene usted tendencias homófobas, quizá?

      Por cierto: también tengo curiosidad por saber qué es exactamente un “instante capullo”. ¿Un momento jodido? ¿Un segundo cabrón? ¿Un periquete canalla?

      Caramba, Don Andrés, el día que le dé a usted por aprender a escribir no va a haber quien lo pare.

      Bueno, sietemachos, que le vaya bonito.

      P.D.: “…los horrores del infierno…” Ja, ja, ja, ja. Qué personaje.

  161. 25 agosto, 2010 7:10

    Apoyo plenamente
    http://manashosting.com

  162. 25 agosto, 2010 17:09

    Queridísimo, entrañable Andrés:

    Esta es la última vez que le escribo. Como muy bien señala, es ya demasiado el tiempo que he perdido contestándole. Probablemente menor que el que usted ha invertido, no obstante, a juzgar por la esforzada e infantiloide redacción de sus invectivas. Pero no creo que haya sido un trabajo inútil. Han bastado tres o cuatro “intercambios de pareceres” para que usted liberara todo el odio que lleva dentro y que, por alguna extraña razón, encuentra desahogo en esta página educativa. Supongo que ya se sentirá mejor, después de dirigirme todos esos insultos y mostrar, al fin, su verdadera naturaleza. A partir de ahora, no pretenderá que nadie le tome mínimamente en serio; pero, al menos, se habrá dado usted el gustazo de aliviar tensiones y olvidar, por un momento, los muy graves problemas que sin duda le acucian.

    Tiene gracia que me acuse de “rozar lo legal”. Usted lo ha sobrepasado con creces.

    También tiene gracia que me acuse de “amenazas”. Lo que es seguro es que las suyas constan en esta página para solaz de las generaciones venideras.

    Y, por cierto, no tome al pie de la letra todo lo que lee en la web: soy asturiano. De donde era Pelayo, sí: otro facha, ¿eh, Andrés?

    Ha sido un placer conocerle. Aunque más lo es despedirme de usted.

    Cúidese.

    P.D.: Es improbable que pueda hacer algo así como “trocharme”, pues significaría buscar un atajo dentro de mí mismo, lo cual es cosa bizarra y desagradable.

    Ítem más: la expresión “¿a cuanto asesino el hijo puta de tu padre?” es formidable anacoluto. De hecho, carece de verbo que pueda completar la relación entre agente y paciente. O es eso, o que usted no sabe dónde colocar las tildes.

  163. 25 agosto, 2010 17:22

    Habia pensado en abandonar este lugar y sus asociados (red asociada: formada por todas aquellas web a la que esta apunta y las que apuntan a esta). Pero no veo porque, sobre todo porque hay muchas personas bienintencionadas que caen en esta y tardan en darse cuenta de lo que hay como yo.

    Ya que yo he pasado bastante tiempo aqui y en las redes asocciadas y sus relaciones,*
    quiero darles mi opinion sobre esta telaraña de paginas:

    -Esta: Ya lo han visto, incluida mi pelea navajera con nacho camino (espero que sea tu verdadero nombre, porque sino estas usurpando la identidad de otra persona y eso no esta bien visto por las leyes)

    deseducativos.com : Una horrible mezcolanza de insultos, descalificaciones, intentos de ridulizar a todo el mundo… Como ya he dicho aqui, los politicos seran todo lo que ustedes quieran, PERO TIENEN LA LEGITIMIDAD DE NUESTROS VOTOS, y aqui no vera usted mas que insultos y descalificciones brutales de los politicos. Negar esto, negar la legitimidad de los politicos, es negar la legitimidad de las urnas. Palabras mayores ¿no creen?
    Por cierto, los autores de estas burradas ¿que autoridad tienen?

    colectivo baltasar gracian: No hace mucho apoyo un “librillo” intitulado “Panfleto antipedagogico”
    http://www.antipedagogico.com/2006/06/manolo_pino_de_acontratiempo_e.html
    Si leen algo -es imposible leerlo entero- se encontraran con propuestas como “que los padres denuncien a los alumnos que entorpezcan el desarrollo de la clase”. ¿Que quiere el autor? ¿Que los padres de niños ” conflictivos” manden a sus hijos al colegio con un cuartillo de vino en la barriga para que duerman y no molesten? Les aconsejo que busquen en Youtube algunas entrevistas del perpetrador de este ….. Para que vean lo bien que se expresa y el alto nivel intelectual del que hace gala. Esta es la tonica general del colectivo, No dan para mas.

    Del resto SITIOS DE INTERES Y FOROS , Pues en la linea aunque hay de todo. Algunos autores debian negarse a ser citados por estos mendrugos. Mi opinion: Son todos unos reaccionarios que pretenden pasar por nuevo lo que es mas viejo que yo ( que ya es decir )

    Hay mejores sitios para hablar razonablemente, sin echar a los chicos a la calle ni a centros especiales con profesores especiales y seguridad especial (policias privadas)**, de la crisis de la educacion que ocurre a todos los niveles, pero el mas sensible es el ESO-BACHILLERATO.

    No acepten paginas donde se despretigie por deporte a los politicos. Lo que pretenden semejantes autores es: pagadnos y dejadnos hacer lo que nos de la gana. O sea igual o peor que los politicos.

    No acepten paginas donde la disciplina sea lo mas importante; se trata de educar o por lo menos enseñar. La disciplina tiene que ser la suficiente punto.

    * Por ejemplo, esta web y deseducativos.com estan a nombre de la misma persona, dado el tiempo necesario para gestionar todo esto, ¿una sola persona? ¿sin animo de lucro? ¿sin … otros animos? Vamos, aqui hay gato encerrado y no son las contribuciones de los socios.

    ** Un vistazo a “modelo” arriba, es digno de la Alemania Nazi. Mnos mal que parece que nacio y murio en la incubadora, !Jesus! ¿Como se pueden decir tantas burradas juntas?
    http://movimientoparaelderribodelaloe.blogspot.com/
    El titulo tampoco tiene desperdicio.

    Saludos a todos (casi)

    • Francisco Javier Enlace permanente
      7 septiembre, 2010 20:01

      Estimado Andrés:

      he entrado gracias a Ud. en el “modelo” y me he llevado una gran alegría al comprobar que por fin surge una iniciativa popular contra la porquería de la educación que padecemos. ¿Nazi? ¿No exagera un poco?

      1. ¿Qué solución da Ud. para alumnos que amenazan gravemente la vida de un aula? Y no se crea Ud. que no los hay, porque los hay (de los que cuando sales del aula te tiran piedras a ver si te matan, aparte de llamarte hijoputa o tocar el culo a sus compañeras, etc.) ¿Cuál es su idea de la disciplina justa que habría que aplicar? Por otra parte, el que estos alumnos sean tratados por personal especial no es tan raro, ya que el profesor normal no es un psiquiatra.

      2. Unos mínimos conocimientos racionales para entrar en un instituto tampoco es tan exagerado. El resultado de lo que tenemos es, como sabrá, que los que vienen con un desfase bestial no obtienen buenos resultados: a mitad de la ESO, tras las repeticiones pertinentes y con sus 16 años cumplidos, abandonan los centros. ¿No sería mejor una enseñanza de otro tipo para este alumnado (que desde que entra al instituto pide a gritos que eso no.)

      3. Es el corolario del punto 2.

      4. Las reválidas, ¿son fascistas? ¿Es fascista para Ud. que en un Bachillerato -antesala para la Universidad- se exija un nivel adecuado?

      5. Que nuestro sistema educativo tiene mucho de estafa y que es dañino para la sociedad es algo obvio. Además, como yo y muchos otros hemos mostrado en “Deseducativos”, el sistema actual es mucho más de derechas (más nazi) de lo que Ud. se imagina. Dice Ud.
      : “Si leen algo -es imposible leerlo entero- se encontraran con propuestas como “que los padres denuncien a los alumnos que entorpezcan el desarrollo de la clase” ¿Sabe Ud. porqué no se ha dado de hecho ya esta denuncia como algo generalizado? Porque nuestros políticos imbéciles de mierda se han encargado de contentar al respetable con la “escuela concertada” (fue el PSOE sino me equivoco), para que sus niños no sean entorpecidos en la medida de lo posible por la chusma. Por último, no me negará que en el libro que menciona hay alguna que otra idea de lo más sensata.

  164. claribalte Enlace permanente
    30 agosto, 2010 7:16

    Hola…no se hace cuanto ustedes publicaron este manifiesto y como va el asunto, pero me parecen mas que curiosas -alarmantes quizá- las coincidencias en algunos puntos de su comunicado con la situación de los maestros aqui en Colombia (Suramerica, por si acaso).

    Por nombrar algunos aspectos como: la extincion de la disciplina en el ámbito escolar amparada por explicaciones seudopedagógicas y el consiguiente desmoronamiento de la dignidad del docente como profesional y como ser humano, entre otras.

    Ello como resultado de una ´”involución” cultural y, por ende, educativa. En la que a la escuela le ha tocado asumir funciones y roles que originalmente no le correspondian: como la primera formación moral, etica, en valores que los niños deben recibir de sus padres en sus hogares.

    La desintegración social ha hecho familias donde el único sustento y cabeza de hogar, por fuerza sea la mujer. Entónces, los niños con un padre ausente (que generalmente abandonó el hogar) y una madre que debe trabajar todo el día por un sueldo miserable también ausente…

    ¿Quien dirije esas vidas? ¿quien les da unas pautas mínimas de interacción social? ¿quien vela por ellos? Una vecina, la abuelita o lo más triste: la calle y sus sordidas y rudas reglas de supervivencia en la mayoria de los casos.

    Asi es que cuando van a la escuela, lo que los padres ven es una guarderia que alivia sus penas, los niños un sitio al que me “toca” ir de malagana porque tal vez se dan cuenta que los padres lo hacen por deshacerse de ellos y nosotros los docentes, enfrentamos unos “animalitos” que primero debemos adiestrar y civilizar y luego si, hacer nuestra labor.

    Y claro,más frustrante es el asunto cuando, desde la institucionalidad se apoyan este tipo de exabruptos, como dije, patentados y sostenidos con decretos oportunistas, teorías complacientes y discursos amañados que no hacen sino hacer critica una situación que debió arreglarse , hace mucho tiempo pactando con lo mínimo y lo básico: padres y maestros cada cual haciendo lo que debe hacer y como corresponde.,

  165. 5 noviembre, 2010 14:50

    Estoy de acuerdo con este manifiesto y cualquier otro que trate de solucionar la crisis educativa en la que estamos inmersos, pues al menos quiere decir que aceptan que hay una crisis. He leído algunos comentarios y creo necesario constatar que las opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo.
    Lo que considero importante dado que vivimos en un país “libre” es que se deje que cada padre seleccione el modelo educativo que desee sin tener que pagar por ello. Esto es, que exista un cheque escolar y que cada uno eduque como mejor considere.
    Es la única solución a esto, yo no quiero imponer mi modelo a nadie, pero por favor no me impongáis a mí un modelo que detesto.
    Si dejamos libertad, el tiempo dará la razón, y unos modelos prevalecerán sobre otros. Pero me temo que los señores del gobierno no quieren libertad, quieren imponer su modelo al estilo marxista.
    Gracias

  166. 25 noviembre, 2010 9:36

    Soy hijo de maestro (40 años de experiencia).
    Llevo 1 año trabajando como auxiliar administrativo en un colegio de Castilla-la Mancha.
    Y 1 semana leyendo este foro.
    Mis conclusiones:

    1: Volver a la EGB (punto de partida, que funcionaba, por supuesto mucho mejor que la LOGSE y la LOU).

    2: Obligar en las carreras unas asignaturas y prácticas para la docencia (y quien no las tenga, no podrá ser maestro/profesor).

    3: Volver a 30 alumnos por curso.

    4: Nada de pizarras digitales ni chorradas: dinero que no sirve para nada.

    5: Repetición en todos los cursos.

    6: Expulsión definitiva de los alumnos (si cabe).

    7: Supresión de las autonomías en el tema de educación.

  167. 25 noviembre, 2010 9:49

    Añado:

    8: Para cambiar una ley de educación, deben pasar mínimo (por poner una cifra), 25 años (una generación), y debe ser aprobada por mayoría de 2/3 de las cortes y sometida a referendum (es que la educación es demasiado importante, ustedes de esto saben algo).

    9: Supresión del consejo escolar.

    10: Selectividades al acabar la primaria, secundaria, bachillerato, fp, etc.

    11: Educación cuasi/obligatoria hasta los 18 años. El niño que se quiera salir antes, que se salga, pero con contrato de trabajo, de prácticas, etc, de documento en el que se diga lo que va a hacer (trabajar, ayudar en casa, hacer deporte, etc).

  168. 25 noviembre, 2010 10:12

    Sigo:

    12: Hasta los 14 años en primaria (no puede haber niños tan pequeños en institutos).

    13: Eliminación de pedagogos, orientadores, burocracias y demás gilipolleces.

    14: Permiso a los profesores de instituto (sobre todo) a responder a los insultos y vejaciones de los alumnos (y si un alumno le pega, por supuesto, permiso concedido).

    15: Eliminación de la ley del menor: si un alumno de colegio o instituto comete un delito, a la cárcel.

    16: Ampliación de contenidos de las materias y cursos (ahora se estudia mucho menos que antes).

    17: Obligación de asistir todos los maestros y profesores por las tardes a cursos de ordenadores, internet, chats, redes sociales; con sus exámenes correspondientes. Luego estos profesores deben dar clases a los alumnos.

    18: Eliminación de la gratuidad de libros (quien quiera libros que se los compre, o los pida a un amigo y familiar de otros años). Prohibición de los colegios de cambiar de editorial y de libro, antes de, por ejemplo, 10 años (las cosas nuevas que salgan, que son pocas, se pueden suplir con internet y fotocopias perfectamente).

    19: En todos los pueblos y ciudades, que haya grandes zonas, calles, parques y demás donde esté prohibido el tráfico los fines de semana; y/o por las tardes; y/o haya radares por todos lados que limiten el tráfico a, por ejemplo, 20 km/h: Es absolutamente fundamental que los niños jueguen en la calle, pasen frío y calor, se arañen, lloren y rían, se tiren piedras y escupan, sean libres, y no estén sobreprotegidos por los padres.

  169. 25 noviembre, 2010 12:44

    Y sigo:

    20: Y muy importante: prohibición de permanecer en el puesto más de, pongamos, 8 años, a directores, jefes de estudio y secretarios. Se les sube a la cabeza, y, sobre todo los directores, se vuelven politicuchos, demagogos, sectáreos y medio fascistas.

  170. 8 abril, 2011 6:44

    El problema de la educación ¿es un problema de la sociedad, o es un problema de los profesores? Propongo lo siguiente: que se hagan propuestas de política educativa a la sociedad, y que en elecciones libres se elija a aquella plataforma que el pueblo considere mejor. Que se deje a todo el mundo expresar su opinión, que se debata; y que luego de realizadas las elecciones se ejecute la política elegida por la mayoría. Y que los profesionales de la educación, aunque sostengan ideas distintas a aquella que ha sido elegida por el pueblo (lo que sucederá irremediablemente, porque no son un colectivo homogéneo ideológicamente) asuman la responsabilidad de trabajar para un sistema, cuyos problemas, objetivos e historia son más amplios (e importantes, siento admitirlo) que los problemas, objetivos e historia de los profesores.
    Pensar que la educación es un problema de los profesores, o que los profesores saben mejor que nadie como resolver es un pensamiento que tiene nombre: “corporativismo”, y una historia, que les invito a conocer.

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